VUELTA
30:::Diciembre:::2007

Recién ayer mismo, apenas unas horas no más, he restablecido mi conexión a Internet. Ahora soy onanista, no telefonista (interprétese esto como se quiera, pero es algo prosaico: antes tenía adsl de Telefónica sin acento, y ahora lo tengo de Ono). La conexión ha sido posible mediante conversación telefónica con YADIRA, técnica de Ono, voz cálida como de madre con hijos dejados en otro lugar, americana, como todos los que atienden ahora, siempre amablemente, estos servicios. Yadira hablaba como un AK47 engrasado por FORREST GUMP con dos litros de café marcilla en la andorga, dios…, qué locutora velocitud. Me ha hecho entrar y salir en mil pantallas y cuadros de diálogo, he enchufado y desenchufado el modem de veces una montoná, he cambiado la polaridad del cable, he jurado en la lengua sefardí de mis ancestros spinozistas…, finalmente, ya puedo navegar de nuevo en la co(crac)sa tonta de mi blog.
Al acabar, la he preguntado su nombre; se ha extrañado, pero me lo ha repetido. Y yo le he dicho muchas gracias Yadira por su trabajo, y le he deseado un buen día. Mientras me atendía, hablaba a la velocidad de SPEEDY GONZÁLEZ después de un batido de queso feta con broker’s pure farla the best; pero cuando la he personalizado con mi pregunta, no ha sabido qué decir durante un largo segundo. Lo dije en el pasado, lo repito: es el tiempo de SÍSIFO, dice CAMUS, el de la conciencia, el de lo verazmente humano. Después ha salido de su silencio, y como si no hubiera podido integrar mi afecto anónimo, ha respondido con una de esas fórmulas verbales automatizadas que ya no recuerdo. Y ya. Pero yo sigo deseando para ella y los suyos, ojalá todos aquí con ella, un buen día, el mejor año que pronto asomará, una buena vida y también que, si la necesito, esté de nuevo ahí, aunque dispare palabras como pirao de azotea en Wisconsin. Yo la preguntaré siempre su nombre. Soy Luis, de nuevo, y habito en mi escritura.