BLOGGERS Y MARÍAS

15:::Diciembre:::2008

MARÍASEl artículo de Javier Marías (EPS, 14/12/08, Núm. 1681) me ha hecho pensar. Reconozco ese mérito (suyo). Creo que tiene razón en muchas cosas. Hablo de blogs, de foros no sé nada.

Me ha llevado a pensar en la funcionalidad del insulto. Hay tres clases de insultos: el gordo (hijoputa, cabronazo, guarra); el mediano (capullo, gili, tontolculo); y el nenaza (mentecato, petimetre, sonso). Yo practico el de los Chichos, pero con una variante: el análisis, mejor o peor, y la argumentación. El filósofo Pérez Ramos escribió que sin indignación moral no hay vida que merezca ese nombre. Creo que el insulto es, al menos algunas veces, la única forma de manifestar que los capullos, gilis y tontos nalgares lo son con avaricia.

Me ha hecho pensar, también, en que estos insultos se amparan en el anonimato –dice él- de los nicks. Es verdad. Pero el anonimato es un modo eficaz de decir lo que realmente se piensa. Todos conocemos a esos profesionales de asamblea que se empeñan en que el voto sea a mano alzada: para amedrentar, para clavar la mirada inquisidora, para criminalizar. No es casual que el sufragio universal sea secreto, que es una forma de anonimato, pues así se garantiza la veracidad. Por eso, estos pijolétricos son siempre minoritarios en cuanto la gente vota desde ese amparo. No está tan mal, pues, que sea así en los blogs.

Y me ha hecho pensar en que buena parte de mis posts son, como él dice, “rabiosos y cabreados”. Y lo peor es que… sí, tiene razón, a veces están llenos de resentimiento y supuran mis heridas. Es verdad. Y por eso, qué casualidades tiene la vida, Jung, hace algunas semanas decidí dar un golpe de timón. Estoy en ello. Y por eso, además, me he autocensurado algún post que no colgaré. Y buena parte de los últimos están depurados de improperios y de más cosas. Diré, no obstante, que esa necesaria indignación moral que referí antes, aboca, ay, demasiadas veces, a la amargura, que es cosa mu malita de llevar.

Creo que Marías es un buen articulista, lúcido y sin complejos; y concierto con sus desarrollos muchas veces. Creo que es un novelista muy justito, nada brillante; pero me equivocaré en esto último, no lo he leído suficientemente. Y creo que es el peor titulador de libros en la historia de todas las escrituras del mundo: es ampuloso, agrandao y adolescentón en sus alambicados y cursilones títulos. Pero quizás me equivoque, puede que haya alguno peor en las Caimán, Barbados, Redonda o así.

De lo que no me cabe duda es de que es un poco capullo.

***** Dedicated to my blogger brother, King George I of the Isle of Estilema.

© Vil Korea