“Como abajo, es arriba; como es arriba, es abajo.”
Hermes Trimegisto

pitufo-lateralCada hombre, escribe Montaigne, encierra la forma entera de la condición humana. Después Jean J. Rousseau, prefigurando algún vector del Romanticismo, vino a decir en sus meditaciones paseantes algo así: si un hombre mira a su corazón y habla de él, lo hará no sólo de sí mismo sino también de la naturaleza humana. Y aun después, Emerson abundará en la misma idea. Esto es algo que desde mis universitarias y ya oxidadas lecturas del ginebrino. Y supongo que esta intuición, que no saber, informaba hasta no hace tanto todo lo que escribía. Algunos de mis posts son puras naderías, sin duda alguna, deliberadas unas e inevitablemente torpes otras, pero respondían enteramente a esa noción. Si mis insistencias, amarguras, alegrías e ideas brotan de ese magma común en el que se cuece la condición humana, entonces lo que escribo y describo es mi alma y la de todo hombre. Así decía yo. Hoy no lo tengo tan claro y la noción misma de naturaleza humana se me está tornando problemática en un modo que aún no soy capaz de formular, que quizás nunca formule y cuyas proposiciones consecuentes me asustan.

Esto en que creía es lo que han logrado pensadores y poetas de genio. Éstas son las verdades, dice Nietzsche, que dan que pensar, las que nos llevan a las simas más obscuras y a las más heladas cumbres. A la soledad sin retórica, digo yo. Son las verdades, continúa el loco turinés, por las que seremos escarnecidos, las “verdades terribles, tormentosas, imperdonables” por las cuales, “desde luego, no faltará contra nosotros el odio más puro”. Decirlas no es una elección, no constituyen un privilegio o regocijo, no nos hacen más felices, más pitufilosofo-0001bien al contrario. Lo supo de igual modo Bertrand Russell: esto de la filosofía separa, agrava, obscurece, no hace más feliz. Decirlas es una tarea heroica y Nietzsche quiere que alegre…, no sé, qué difícil. Sea como fuere, esa épica no es voluntaria y, desde luego, no supone mérito alguno. Nos eligen, esas durezas del alma. Es un destino. Algunos dirán que una maldición. Hubiera preferido citar menos, pero hubiera mentido. Sea como fuere, mis hondas limitaciones intelectuales y mi diminuto talento, y esto no es falsa modestia, yo lo sé bien, reducen mi escritura al eco diminuto de este diminuto blog, un blog pitufo, un pitufiblog, un pitufitiblog, un piturrifitiblog…

http://www.youtube.com/watch?v=d-e0AtUNJE0

© PM476

One Response to “PITUFILOSOFÍA”

  1. Tomás Says:

    “…mis hondas limitaciones intelectuales y mi diminuto talento, y esto no es falsa modestia, yo lo sé bien, reducen mi escritura al eco diminuto…” Eso dices.
    No creo que existan limitaciones intelectuales para escribir: o sabes o no sabes. Y tu sabes. En mi caso pienso mucho, e incluso hoy creía que me había pasado media noche de cháchara; pero al despertar me han dicho que he dormido de un tirón. Por lo visto mi cabeza no para, y, a lo que voy, soy incapaz de reproducir un pensamiento con tanta claridad como haceís vosotros, ni de citar a nadie porque nunca me acuerdo de quien dijo qué.
    Me gusta esto de comentar a ‘tiempo pasado’.


Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.