QUIJOTES
23:::Mayo:::2009

Quiere la más habitual de las interpretaciones que Don Quijote viniese a ser loco por la lectura de los libros de caballerías.
No entraré en ello porque no sé y no es momento, pero apetece
a mi merced interrogarse acerca de si, como él, no seremos muchos de nosotros también locos.
De continuo leemos libros y papeles, devoramos relatos fílmicos y narraciones en formatos diversos en los que ocurren historias de amor, aventuras y sueños que van conformando inadvertidamente nuestra percepción de la realidad.
No es improbable que hagamos lectura de nuestra cotidianidad desde esta inducida lección e interpretemos cuanto nos acontece al modo en que lo hizo Alonso Quijano.
No somos los rectores de nuestras vidas, y construir una precaria coautoría es todo a cuanto podemos aspirar.
Es una tarea titánica, indefectiblemente humana.
“Nuestra prisión está construida de libros queridos”…
Breton & Soupault. Los campos magnéticos (1919).
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