
Quiere la más habitual de las interpretaciones que Don Quijote viniese a ser loco por la lectura de los libros de caballerías.
No entraré en ello porque no sé y no es momento, pero apetece
a mi merced interrogarse acerca de si, como él, no seremos muchos de nosotros también locos.
De continuo leemos libros y papeles, devoramos relatos fílmicos y narraciones en formatos diversos en los que ocurren historias de amor, aventuras y sueños que van conformando inadvertidamente nuestra percepción de la realidad.
No es improbable que hagamos lectura de nuestra cotidianidad desde esta inducida lección e interpretemos cuanto nos acontece al modo en que lo hizo Alonso Quijano.
No somos los rectores de nuestras vidas, y construir una precaria coautoría es todo a cuanto podemos aspirar.
Es una tarea titánica, indefectiblemente humana.
“Nuestra prisión está construida de libros queridos”…
Breton & Soupault. Los campos magnéticos (1919).
© PM476
3:::mayo:::2010 at ''14:17''
¿Y qué lee el pollo? ¿Cuál es su prisión? Casi no puede moverse ni respirar pero… Jejeje… Sí, está loco, como tú y como yo… Como todos
Me voy a comer… Besines!!!!!!!!!!!!
Muuuaaaa, muuuaaaaa, mmmuuuuuaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!