MI MAMÁ ME MIMA

17:::diciembre:::2007

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“Yo nací un día
que dios estuvo enfermo,
grave”.

Los heraldos negros. César Vallejo.

rastarisa.jpgYo nací, esto es evidente. Me pasa como al Johan Sebastian Mastropiero de Les Luthiers; cuando el calvo barbado que hace de sutilísimo lector llega a la biografía del músico, se pierde, no encuentra el dato de cuándo y dónde nació el afamado compositor y, finalmente, con toda naturalidad, acaba por decir lo obvio: Johan Sebastian Mastropiero… nació. También yo nací, y sé cuándo y dónde. Para entonces, al decir de Nietzsche y antes de él creo que el poeta Heine, Dios había muerto; así que difícilmente podía estar enfermo o grave. Cuando yo nací, Dios ya la había diñado. Claro que, según algunos autores, como aquí el omnipotente y misericordioso puede resucitar, no es imposible que cuando yo naciese ya antes hubiera resucitado y vuelto a recaer en la enfermedad que hubiera tenido, pongamos que una diabetes acelerada, una angina de pecho o una pancreatitis. Esto quiere decir que sí, que podía estar muy malito cuando yo nací, y de aquí que los versos del inicio puedan ser aplicados a mi humilde ser.

Y aun si fuese así…, qué…, ¿qué pasa conmigo por haber nacido cuando aquí el baranda de todos los barandas estuviese malamente chungo? Pues nada, qué diablos iba a pasar. ¿Qué tendrán que ver sus gastritis, fiebres, esputos y taquicardias con mi nacimiento? ¡Joé!, digo yo, si no tiene nada que ver conmigo, ¿por qué tendría que ver con Vallejo? ¿Por qué, pues, se marcaría el autor de Trilce esos versos fúnebres? Para llamar la atención, seguro; seguro que alguna chibolita de pollera colorá no le hacía caso, y va el muy simple y se mete con Dios y lo pone a enfermar. Claro, no llegó tan lejos como el teutón turinés, que se lo cargó vía genealógica. Ni tanto como Bukowski, que dice que Dios se bajó de la cruz y nos dejó a todos crucificados en ella para siempre. Qué ricos. Pero ninguno de los tres va tan lejos como yo, que me trae al pairo si tuvo poliomielitis de niño chico, mononucleosis adolescente o el mal de altura en el carro de Elías. Hay que ver la que lió el recaudador aquél que, camino de Damasco, se cayó del jaco y en el delirio del guarrazo se inventó un credo. Un tal Pablo.

Cuando yo nací, Dios y el Dinosaurio todavía estaban allí. Y mi mamá.

CrisCrac

2 Responses to “MI MAMÁ ME MIMA”

  1. Mara. Says:

    Pues yo, que no creo, diría que aún anda por ahí diciendo eso de “Amaos los unos a los otros, o por lo menos, quereos, o por lo menos, estimaos, o por lo menos, apreciaos, o por lo menos respetaos, o por lo menos, toleraos, o por lo menos, soportaos, o por lo menos, aguantaos, o por lo menos, ignoraos (ninguneaos), o por lo menos, no os matéis (ni me matéis) más de lo éticamente razonable”. El que sí había muerto cuando yo nací, de una diabetis, fue Cervantes. Pa’el caso, es lo mismo. Máximo y yo.

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  2. paraqueloleas Says:

    No sé qué quería decir Bukowski ese día, pero yo todavía estoy llorando de risa cuando me acuerdo de su imagen, borracho y tambaleándose en un programa de Pivot. Y sobre Dios, lo que dijo Marguerite Duras: “Bebo porque Dios no existe” (o algo así).

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