Monica Belluci :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: belluci-2.jpg
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LIBERTAD O NATILLAS

22:::enero:::2008

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Comí el otro día en casa de mi señora madre. Al acabar el plato (que ella pretendió llenar de nuevo frente a mi numantina resistencia con resonancias, ay, de mi adolescencia), me espeta entre indolente e ingenua ¿qué quieres de postre, fruta o natillas? ¡Natillas! ¿Pero qué clase de libertad puede tener un hombre cabal que se viste por los pies ante una tesitura así? ¿Es que puede un hombre humano o habilitado optar por otra cosa que no sean unas natillas con su canela y su temblona danza, tan igualita a fémina teti? No hay libertad. Que no. El libre albedrío es una quimera, como supieron y después dicho tantos sesudos próceres de la Gaia Humanitud. Y los que aún sostienen, oh criaturillas sin estudios superiores (o un miserable máster que llevarse a las meninges), que somos seres de volición incondicionada, o poco, es que no han probado las natillas de mi augusta progenitora. Qué va. Sabrían entonces que no son libres, pero se comerían una delicia sin parangón en los fogones.

Mas no contenta con arruinar mis últimos bastiones libertarios, mi mamá me mima se me descuelga por la mesa con unas natillas, en efecto, y… ¡un arroz con leche! ¡La madre que la parió, que fue mi abuela! Y me lo suelta allí en la mesa, sin decir esta boca es mía. Arruinadas, cautivas y dispersas, como digo, mis convicciones filosóficas más íntimas, me solté las cinchas y arreos y empecé por las susodichas; a mitad de las mismas, pillo el arroz con leche con fervor guloso y le tiro encima la mitad que me quedaba por comer de las aquéllas bailonas, hago un revuelto y me endiño el condumio resultante con una cara de gili que ni el Ramón García con la mano de la Grulla Obregón, tontín, tolón, tocándole las campanadas bajo su capa española. Como lo cuento, chaveas, éticamente un amasijo moral, un derrelicto entre los hielos, un desecho de suburbio; pero con una andorga austrohúngara imperial. Y un café.

YOU’LL NEVER WALK ALONE

18:::enero:::2008

Hemos vencido,
pero alrededor yacen los cadáveres
de mis amigos.

Himno. Heinrich Heine.
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(…) Y no te preocupes por la obscuridad
Al final de la tormenta
Hay un cielo dorado
Camina a través del viento, camina a través de la lluvia
Aunque tus sueños se vean sacudidos y golpeados
Sigue caminando, sigue caminando, con esperanza en el corazón
And you’ll never walk alone
You’ll never walk alone…

escudo-reds.jpgHay quien asegura que los hinchas del Liverpool están entre los más violentos, hay quienes dicen que son los más violentos. Me gustaría creer que no es verdad, quiero que no sea verdad. Querría yo que fuesen mis amigos, ellos, y los reds, tomar unas pintas juntos, hablar de fútbol, de la pintura de Bacon y de Bertrand Russell, por ejemplo, y lanzar requiebros elegantes y miradas atrevidas a las chatis (mejor si son de otros equipos, mejor si rinden sus encantos, perfecto si nos olvidan…, bye girls). Una hinchada que canta you’ll never walk alone en cada partido, no puede ser una partida de neandertales. Reclamo que no sea verdad. Os lo pido con lágrimas en los ojos, cabrones, os lo exijo.

SixRoy

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ÁNGEL GONZÁLEZ

12:::enero:::2008

ag00.jpgIncluso en mis libros sufre la vida y ahora no tengo a mano nada de Ángel González, pero recuerdo al periodista Rioyo decir que cuando el poeta se acercaba a Madrid los barman se alegraban.

APOLOGÍA DEL ASALTO AL TREN.

11:::enero:::2008

eastwood.jpg(… encarecidamente desaconsejo y repruebo la lectura del siguiente panfletazo a mis seres queridos.)

Las fuerzas que predominan en el Cosmos han sido siempre objeto de preocupación. Heráclito y el fuego, el agua de Tales, el odio y el amor de Empédocles son todos ellos los primeros esbozos de Occidente; pero antes, la epopeya de Gilgamesh habla de potencias que llamamos mito; y los egipcios con su panteón escatológico; la astronomía babilónica o la azteca; y, desde luego, para asombro de los paganos helenizados de Roma, que no los comprendían y los consideraban bárbaros y crueles, los cristianos con su elenco de mártires, su santoral, sus curias corruptas, sus escisiones protestonas, sus renacidos, sus francisquitos teoliberadores, sus teocons, sus kikos…, de como en olla gitana. Y su corolario. Me refiero a la Ilustración, el marxismo, los greengreen tocapelotas o las oenegés trinconas y no trinconas. Todos cristianos radicales. De raíz. Unos hablan de la parousía; otros de la lucha de clases como motorola de los cambios históricos; otros peroran sobre petirrojos mufíes de cola azul (listada, por dios) y de lechugas rizadas; y los otros…, pues no sé de qué hablan, de todo un poco, pero significan (alguna vez lo dije, cuando aún pensaba lo que decía y pude ser bello) la derrota del pensamiento y la asunción definitiva de que hay una irreductible alma negra en la naturaleza humana, cuyos desmanes hay que paliar en lo posible.

“Pero ¿qué me dice usted? -se exalta el síndico en su manifa que seloflipa-, si todos esos hitos (al queo del vocablo que enfatiza el muy cipotón: ‘hitos’), son precisamente gloriosas cimas del ateísmo, a lo menos agnosticismo?”. Ay que joderse con esta gente y su buena conciencia. Yo no sé qué fuerzas determinan la Historia, los astros y las naciones…, pero hay una que tiene mano (pelúa) y que me da pavor. Es la cosa masa que vocifera por las grandes superficies, mientras se va rascando el bul con uñas de servir el pan después; esta criatura homuncular impone programaciones televisivas entre regüeldo y regüeldo; devora publicité; hiperconsume, vo(mi)ta y secreedequé… Ay, esta vergüenza evolutiva que inició Turkana. Y tiene razón para creérselo, porque los politicorros andan siempre oliéndole las bragas pa pillar. Puercos.

Los que andan listos de verdad con este fuenteovejuneo son los outsiders. A ésos la viscomasa los segrega sin contemplaciones. La comunité de vesinos, qué parduzca bestia, no quiere héroes en su barrio: o te apuntas a su trote cochinero o te joden vivo. Los héroes en los flims, no en mi escalera…, broagg, broooaggg…, argumenta el neandertal. Así que los que por desgracia genética, cultural o porque se les pone en los huevos ser raros y no comulgar soplapolleces de unos (hienas) y otros (bobos), tienen pocos caminos, fuera de aceptar, claro está, abrevar de la ubre patria. Estos caminos son, en primer lugar, el PODER. A quien lo tiene, del tipo que sea, le importa una leche semidecremé todo lo demás. Hay también otra salida: la BOHEMIA del arte, la filosofía, la poesía, los teatricos de calle y todo eso. Una tercera posibilidad: la MARGINACIÓN; ya se sabe: los albergues para pobres y sus sopas de col. También puedes hacerte de alguna TRIBU URBANA, reventar la puerta de un antro y ponerte a vivir sin agua ni luz con otra panda de andrajosos como tú, hasta que venga la pestañí (la madera, noi) pa darle vidilla a esa mierda de vida. O LA LOCURA, oiga, que siempre es un consuelo. Y la DELINCUENCIA.

A mí la cosa Poder me va, pero tendría que empezar de putibecaria o así. Y mira, no. En cuanto a la bohemia y demás cojudeces…, manga de pendejos. La marginación tampoco, mi piel es porcelanosamente delicada. Pertenezco, aunque no sé por qué, a una tribu urbana: los indios aupatléticos; pero sólo es cosa de findes y dan mucho disgusto. La locura no está en mi mano.
mazas.gifVil Korea

SUPERMERCADOS

9:::enero:::2008

rayox-birra.gifhambre.gifEsta mañana he ido a comprar a Carrefour al salir de clase. He comprado una olla express, y un recogedor rojo y negro. No había te verde, así que me he pasado por Mercadona, donde lo he comprado de la marca Hacendado (economía de guerra). Y unas cervezas (la de San Miguel está buena, o me he acostumbrado a ella. Y no es cara). Y un plumero (no tenía). En Consum me gusta pesar la fruta y la verdura, y poner la etiqueta yo solo (tengo un par); pero en general me gusta menos, aunque eso de los cupones tiene su cosa. El pan que más me gusta es el de Mercadona (integral). En la caja de Carrefour me han tenido un buen rato esperando. Y es que se me ha ocurrido coger esa especie de brocoli o col que tiene formas que parecen las buhardillas de Praga y que hace a los matemáticos, cuando se las comen, pensar en modelos fractales y en el número áureo ése que está agazapado en los desarrollos de las formas orgánicas, como los caracoles y bichos así. Hoy no he cogido agua Lanjarón, que es la que más me gusta; he comprado la de Fuenteliviana. ¿Por qué? Por el color amarillo euforizante de su diseño. Sin más. Y he cogido unos lomos de bacalao para hacer potaje un día; y, otro, por la noche, freírlo con unas papas. He visto gente en Carrefour que no me gusta. Y he visto televisiones. Voy a comprar una. Una nada más, no quiero abusar. La semana pasada cambié unos puntos de Consum por un par de bufandas para unos cojines de 45 X 45. ¿He dicho bufandas? Quería decir fundas. Busco una repisa de plástico de unos 25 cm para la ducha, para poner ahí el gel y el champú. ¿Por qué de plástico? Las de metal son más caras y de alambres; no me gustan, los tarros no apoyan bien. ¿He dicho que me gusta el pan de Mercadona? Y he comprado dos tipos de café; uno es de África, el otro es de Colombia. Yo soy así. He pillado unos vinos de bric, ¿se dice bric?, de marcas no presentables en sociedad. Sé, lo sé bien, que esto no me será perdonado. No le he echado gaseosa porque no tengo, pero hubiera mejorado. ¿El infierno es esto? Y no voy a repasar lo que acabo de escribir porque tengo sueño y me voy al cubil. A lo mejor hago una sección de los martes con todo esto. El que más me gusta es Supercor, pero no he ido hoy. No he ido. Y unos altramuces (chochos).