CASABLANCA

15:::abril:::2009

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Rick sugiere al joven y al croupier el número debido.

Casablanca está llena de secuencias memorables y de frases que han quedado para la Historia del Cine y para la Historia.

Hay para mí dos alturas que son el alma del film.

casab-victor2Una es, por supuesto, el instante en que Víctor Laszlo canta y hace cantar a los presentes en el Café ese himno siempre universal, y más aún tras la escena, que es La Marsellesa. Es una soberbia cumbre del Cine y sobra todo lo que yo pueda añadir.

La otra cima es la microhistoria (el film está lleno de ellas) de la pareja de jóvenes búlgaros. Sabemos que Rick es un duro de corazón, pero se conmueve ante el sacrificio personal que la muchacha está dispuesta a hacer (concesión a la sentimentalidad de la época) y que es preludio del que él mismo hará al final de la película, transformando su romanticismo trivial y su renuncia en una épica estética. Rick pasa a la sala de juegos y hace ganar al muchacho una suma que impedirá la entrega de la chica al rijoso prefecto de policía, garantizando así su viaje a América y su libertad.

Hay hombres imprescindibles, dijo Bertolt Brecht. Rick es uno de ellos.

La secuencia la contempla el viejo camarero alemán, Karl, resistente antinazi, cuyo semblante nos dice que conoce bien, bajo la piedra de su rostro, el corazón de Rick. El contrapunto de humor lo da el enjuto camarero eslavo que, enterado de la acción de Rick por Karl, sale de la barra, lo abraza y lo besa. Rick se lo quita de encima, cariñosamente en el fondo, llamándolo “ruso loco” (a mí me encanta esa microescena).

Pero hay en la médula de Casablanca una simpleza que no es cosa menor. El compromiso moral de Rick queda sin efecto por causa de un desencanto amoroso. Esto es demasiado elemental. Sin embargo, induce una reflexión que no es baladí. Se trata del impulso que lleva a cualquier ser humano al compromiso político. El altruismo no deviene en origen de un sistema de proposiciones ideológicas por las que un individuo adopta una cosmovisión filantrópica, sino que procede de un sentimiento moral que apuesta por la vida y por los otros. Eso es Amor. Y es por ello que aunque Rick se descabalga a sí mismo de su activismo político, le es imposible hacerlo de los dictados de su corazón.

Quizás, tras esto, alguien podría pensar que yo soy o querría ser como el oculto romántico que es Rick. Pero qué va, porretas del criscractal swing. Si hay un personaje que me fascina desde siempre es el del capitán Renault, ese cínico amoral y oportunista… Es prodigiosa la secuencia a partir de la muerte del Mayor Strasser (el actor alemán Conrad Veidt, muerto en ese año de 1943, de ideas casab-renault1antifascistas y casado con una mujer de origen judío) a manos de Rick. El capitán Renault toma una botella de agua y se fija, tras llenar el vaso, en que su marca es Vichy; displicentemente la tira a la papelera, a la que da una patada, zas… Pura justificación del darwinismo. Un crack, este Renault. My hero.

© Six Roy

12 Responses to “CASABLANCA”

  1. signos Says:

    Sin duda, “Casablanca” es una de esas películas que ha ido ganando con el tiempo. Recuerdo que muchos de mis amigos la celebraban con júbilo y se sabían muchos diálogos de memoria, Sin embargo, a mí siempre me dejó algo frío. Eso sí, comparto contigo el entusiasmo por el capitán Renault, un tipo despectivo absolutamente genial.

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  2. Jose V. Says:

    La película Casablanca fue rodada en plena segunda guerra mundial, y a través de los personajes representa los roles de cada país en la contienda (según los entendidos), es decir, refleja a pequeño nivel los efectos de la Alemania Nazi en Europa… Rick (el americano) que intenta ir a la suya, pero tiene su conflicto y al final ayuda, el que dices que es “your hero”, el capitán Renault (el Francés) ambivalente y cómplice pero sin convicción. Los alemanes y los italianos los villanos, etc.

    Dices que te gusta más Renault que Rick. Pienso que eso dependerá del momento. “Todos y cada uno de nosotros somos multitudes” y en función de la situación “se muestra” una faceta y digo se muestra, porque la mayoría de las veces, ni nosotros sabemos qué faceta se va a mostrar. ¿Quién somos realmente? ¿Quién queremos ser? ¿Quién nos imaginamos que somos? ¿Quién queremos que los demás piensen que somos?… Quizás seamos todos y ninguno.

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  3. CrisCrac Says:

    En mí también ha ganado con el tiempo este film. Creo que algunos de sus personajes llegan a rozar la condición de arquetipo.

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  4. CrisCrac Says:

    No he dicho preferir Renault a Rick, creo que sus personalidades son inconmensurables, pero la del primero no es nada complaciente, y tal cosa despierta mi iconoclastia, mi instinto depredatorio. Y eso, guaaaca…, me gusta.

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  5. Romi Says:

    Reconozco que Casablanca me apasiona y que es difícil aportar algo más a lo que se ha escrito sobre ella, aun así, hay dos o tres cosas que me gustaría señalar. En la escena con la que arranca hay un detalle que suele pasar desapercibido pero que transmite gran parte de la ironía que destila el film: cuando es abatido en plena calle el refugiado que intenta huir, cae delante de un cartel de propaganda del mariscal Petain, en él se puede leer “Je tiens mes promesses meme celles des autes”, no se puede decir más sobre el ignominioso gobierno de Vichy.
    Otra cuestión es que siempre se habla de franceses, de los refugiados europeos, de los nazis, pero ¿y la población marroquí? Nunca he leído nada sobre ello, sobre el absurdo de una población hablando de liberación cuando desde el Tratado de Algeciras (1906) España y Francia habían sometido a Marruecos a una brutal guerra imperialista.
    Para terminar, una cuestión más personal: ¿En la vida real, cuántos de nosotros quedaríamos fascinados por un personaje como el que protagoniza Rains? Realmente no sé cómo consigue ser tan “fotogénico”, aunque reconozco que en el celuloide lo borda. ¿De verdad fascinaríamos ante un compañero, vecino o familiar así?

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  6. Romi Says:

    Luisillo, “oyes”, lo del bicho ese me parece casi, casi, de juzgado de guardia. Yo también quiero poner una imagen mía sofisticada, así de medio ‘lao’, entre luz y sombra, casi de protagonista de cine negro, como vosotros los blogueros. ¿No puedes hablar de lo mío con quien corresponda? Por favor, que me quiten el piojo de mis comentarios, menudo despropósito, je, je, je.

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  7. CrisCrac Says:

    Traduce, reina margot, que no sé lo que quié decir la frase ésa en gabachoá.

    Y del arranque antiglobulino ése que te da, yo chitón, que la cosa morocco la tengo en carne viva y tós los días.

    En el uso del “fascinaríamos” te ha salido la conchita mexicana que llevas dentro, pero la palabrita queda padre. Así te vea, castamente te apapacho por las clavículas y nos tomamos unas chelas de hombre, nada de dobles ceros de mujerío, esperando no acabar la cruda en la Malva con los peladitos de la zona y más fregados que tripa de chancho en San Martín. Si los de Lacra quieren, que pillen visa en el black market del lugar.

    El piojo es cosa aleatoria del sistema y te ha tocado mirusté ése, consuélate, los hay más feos y a mí me vale gorro uno u otro.

    Güelcom bak to the Valentia.

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  8. Teresa Says:

    Reencuentros de película, maravillosos. Reencuentros en la vida real, una mierda. El otro día estaba en Carrefour mirando los congelados. Topan mi carrito. Ni miro. Vuelven a toparlo. “Qué coñazo, con lo ancho que es el pasillo y…”. Miro. Era mi ex. Besito y charla intrascendente, qué íbamos a hacer de comer, calamares en su tinta, ensaladilla… Adiós y cada cual tira por su lado. Como remate, de repente empieza a sonar el “Ne me quittez pas”. Increíble, una canción así de fondo de supermercado. Y encima, había sido nuestra canción. Me descompongo. Sigo como puedo. De repente, en el pasillo ancho, él que viene; yo que voy. Nos vamos acercando. Nos paramos, nos miramos… “¿Donde está la tinta de calamar, que no la encuentro?”
    Para consolarme, me compré un paquete de patatas fritas.

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  9. Romi Says:

    CrisCrac, estoy intentando destruir al “piojo”, disculpa que use tu blog como campo de pruebas. Tranquilo, no pienso comprometerte en tal guerra, tu sigue como la Suize, neutral…

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  10. Romi Says:

    Merde!

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  11. CrisCrac Says:

    ¿Un paquete de papafrites para el consuelo? Pero Terétty…, ¿dónde quedó la depredadora del botellón? Haberte endiñao un ginebrazo bombay, o un single malt scotch, o un orujo adobao… Qué menos después del melonazo de oír el “Ne me quittez pas” en una gran superficie.

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  12. CrisCrac Says:

    Oyeeessshhh, Romi, prueba con neopiojín pediculicida. Y ya me cuentas. Yo aquí, en plan guardia suizo.

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