DOS MUJERES Y UN DESTINO

28:::abril:::2009

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“Ella está profundamente preocupada/ de que sus muslos sean demasiado grandes/ y sus nalgas gordas y feas (…) y quiero que quede bien claro/ que por lo que a mí respecta/ no hay absolutamente ningún problema.”

Leonard Cohen
Del poema “Retrato de una chica”. En el libro “La energía de los esclavos” (1972)

Hace un frío que pela. Y cae una persistente llovizna. Voy al volante de mi buga, un Diésel del 99 que ha sido un buen amigo en estos años. Someone like you, Van Morrison, esto es lo que suena; una deliciosa balada que no oculta el tributo al Blues de El León de Belfast. Pasa una chica haciendo footing. Sus muslos son rotundos, rollizos, rozantes…, demasiado, sus caderas son excesivas, ella lo sabe, y su vientre tiene alguna prominencia que odia con todas sus fuerzas. Corre pesadamente. Por la salud, claro, y porque le gustaría gustar a los chicos. No se da cuenta de que, o le sabe a poco, tiene una piel blanca maravillosa, un cabello largo moreno rizado luminoso que es increíble, una boca sensual de labios obscuros, carnosos, devorables de una sentada, ñam, y tiene los ojos negros más lindos que he visto en el último lustro a este lado del Yangtsé. Es guapa. Es muy guapa. Y gorda. Ella lo sabe bien, odia esto de sí, y a su madre y a sus tías, y al puto genoma ése, al ciego azar, a Dios y al Universo Mundo. Por eso corre, porque odia pero querría amar. Ella nunca sabrá que es la mujer de mi vida.

… por la otra acera pasa una rubia de cuerpo, esbelta como un junco, ligera, sutil, preciosa, lleva una chaquetilla corta, roja, cuatro botones, a la moda, abierta, que deja ver la línea de su vientre justo cuando la pierna izquierda cede el testigo a la derecha, porque sus jeans son bajísimos y le dibujan unos muslos perfectos, un delineado culo de anuncio, una osatura pélvica para jugarse la vida porque la muerte es preferible a su desdén, y sus pechos, embutidos en un sweter de cuello alto ma non troppo, azul, ceñido, liviano, parecen querer explotar de dentro afuera, boom, boom, y dan samaritanos deseos de echarla una mano, las dos, y anda con la exquisita gracia de quien casi no parece tocar el suelo, su belleza duele, huye por mi retrovisor hacia otros mundos, quizás la pude amar en otro Tiempo, quizás lo haga mañana…

Ya no veo a mi guapa chica deportista. Me quedo pensativo, vacío, levantando acta de mis dos miradas. Me basta. A otros les apetecerá dictar su laudo: que si el genio de la especie, que si la belleza física es una optimización eugenésica, que si los sueños de la soledad producen monstruos, que si la simpleza neurológica del varón ibérico, que si la belleza reside en el interior, que si tal que si pascual…

© PM476

33 Responses to “DOS MUJERES Y UN DESTINO”

  1. MJ Says:

    Joeeer Crisc! Menuda descripción! Cómo te fijaste, eh?? Lo que me extraña es que no tuvieras un accidente, jajajaja!
    Dices bien, dos mujeres y un destino, y no dos mujeres y dos destinos, ¿por qué no pueden ambas un destino semejante?, ¿qué tiene una que pueda envidiar la otra? a mí me han parecido las dos preciosas, tanto una como otra tienen las mismas posiblidades de amar y ser amadas… yo personalmente no he visto diferencia alguna. Buenooo… mmmmm…, quizás si fuera hombre, yo me inclinaría más por el moreno, aayy! con esa boca sensual y ese pelo rizado… 😉

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  2. CrisCrac Says:

    No tuve accidente porque soy un sofisticado híbrido entre el pitecantropus profémina y el australopitecus camaleónicus, un éxito evolutivo de la Especie, y claro, trabajo prestamente la visual incluso en velocidad y condiciones climáticas adversas. Tienes razón, mj, ambas son preciosas, las dos pa mí (aaaayyy amá qué ricas, miki) y el moreno ése pa ti. No sus nos vamo a de peleá por eso.

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  3. coletas Says:

    Un sweter azul con una chaquetilla roja???? Será hortera la tía…, esa no, por Dios!!!!!! que si la tía ya viste así de descontrolààà… habrá que verla de aquí unos años, jejejeje…

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  4. Fer Says:

    Me ha gustado mucho este post; yo también soy algo preso de esos minutos de contemplación “aschenbachiana” a lo muerte en venecia, a veces con un rato así basta para que des por bueno el día. Eso sí, me sumo al comentario de coletas en lo de la estética de la muchacha. Una combinación de colores algo kitsch, que seguro que llevaba con sexy-desparpajo…

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  5. Claudio Says:

    Creo que dejaría a la deportista con su carrera hacia ninguna parte y me lanzaría a por la rubia. La descripción que haces es para ponerse a temblar, no me importa que no convine los colores de su falda con los de su jersey. Realmente siempre me han gustado los colores brillantes, chirriantes, las asociaciones imposibles y absurdas que mas dá. Precisamente por su atuendo poco acertado muestra que es una chica que sale de la norma, que experimenta con cositas nuevas, no tiene miedo a la opinión del populacho que no distingue un traje de armani de uno de Hugo Sánchez (creo que este tío jugaba al fútbol).
    La gordita por el contrario corre para gustar a los demás, no está segura de sí misma, le importa demasiado todo y está sujeta a demasiados condicionantes, seguro que es un poco mojigata. Seguro que para cenar pide ensalada y agua, no dejará que el vino nos acompañe en una velada de lujuria y desenfreno. Por otra parte la rubia tampoco beberá vino, pedirá alguna bebida extraña que no guarda relación con los platos que vamos a degustar pero que al final consigue que acabemos echando…
    En fin voy a dejar de soñar, querido Criscractal, me he metido tanto en tu microhistoria que he tenido que parar de escribir para limpiarme… la saliva. GRACIAS.

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  6. CrisCrac Says:

    Lo que yo creo es que te ha dado un arranque de viboritis rubiae, síndrome mu malito que ataca a las rubias de etiología multicultural, y de ahí las pestes que le tiras, la pobre, si a ella, como dice Claudio, lo que la gusta es experimentar con cositas nuevas.

    Mira que eres viborilla, Coletas, y más mala que siete.

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  7. coletas Says:

    Cositas nuevas? Viborilla? bueno, rubia soy, llevo pantalones bajísimos siempre, enseño la tripi, pero lo que nunca haría es llevar una supercombinación de colores como esa…, sigo diciendo que es un poco horterilla, lo que pasa es que vosotros los hombres os fijáis en lo que os fijáis, pero yo en un hombre no dejaría pasar una cosa así. Así que… quién es el bitxo aquí?????

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  8. CrisCrac Says:

    Esos minutos son instantes eternos y justifican el día y la vida. La estética rubia, roja y azul, kitsch o no, era infartante (me lo ha chivado el personaje de la microhistoria, no es que yo lo supiese, Fer, palabrita de boiescaut).

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  9. CrisCrac Says:

    Más que estereotipos, que dirían algun@s estreñid@s, la figura de la rubia y de la morena son casi un arquetipo que va más allá de la feminidad misma. El cine los ha tratado con profusión: Marilyn y Jane Russell, por ejemplo, en Los caballeros las prefieren rubias o Brigitte Bardot y Claudia Cardinale (dos rostros bellísimos, como dije: casi arquetipos) en Las petroleras…, y la tele, por ejemplo, dos niñas preciosas como son Patricia Conde o Pilar Rubio. Nada me extrañaría menos que en USA haya cuotas al respecto. En mi imaginario erótico las mujeres son o pueden ser rubias, morenas o peliteñidas, qué más da. Eso sí, acuerdo contigo, Claudio, una pava que pida ensalada y agua…, mal rollito, y si otra pide cocacola, uff, puede ser o no una fiera de toda fiereza en el choque de trenes. Pero una jamba que pida vino y, además, se lo beba finamente…, eso es peor que muete…, es… ¡suto…, suto de muete! Gracias a ti, emperador del azulejo.

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  10. CrisCrac Says:

    Esteeee, sí…, rubia eres, pantalones bajísimos llevas, enseñas la tripi… Es verdad, nosotros los hombres nos fijamos en lo que nos fijamos, más aún, nos fijamos hasta en lo que imaginamos. Así que…, “¿quién es el bitxo aquí?”. Tú, viborilla…

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  11. Jose V. Says:

    ¿Rubias?, ¿Morenas?, ¡todas están muy buenas! Cada quien y cada cual tiene su gusto (más o menos influenciado por la moda y la sociedad). La morena regordita sería un patrón de belleza en otra época pretérita, y en esa misma época no sé cómo se calificaría la rubia. Any way… Lo importante es que cada un@ se encuentre bien consigo mism@ y que vea siempre la parte bonita de quien se le cruce en su camino.

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  12. Mariel Says:

    Sinceramente considero no menos que ridículo asociar un estereotipo que tenga que ver con el peso a una determinada época, eso pudo valerle a Rubens cuando pintó “Las tres gracias” pero ahora… sí que es cierto que un pantalón de talle bajo “enseñando el tirachinas” hubiera hecho rodar cabezas depende en qué tiempos pero a eso hay que achacar evolución, modas, costumbres, sociedad y miles de cosas que no vienen al caso (o sí vienen pero no cabe, que queréis que os diga…).
    Por otra parte no sólo las personas con sobrepeso son inseguras (menudo descubrimiento para las teorías sobre la anorexia!). Aunque suene a tópico, creo que la belleza más bien está en el ojo de quien la contempla.
    “La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica.” J.Luis Borges

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  13. Mariel Says:

    PD: un jersey azul con una chaqueta roja es de lo más hortera, pero recuerdo a más de uno que habrá llevado el flequillo cardado y hombreras (y que conste que no es una venganza por combinar esos dos colores, lo prometo)

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  14. CrisCrac Says:

    ¿Y si la parte bonita está tapada, socio?

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  15. CrisCrac Says:

    Bienvenida a los manglares de criscractal, mariel, bien hallado tu fuego amigo.

    Puede que la belleza esté en el ojo avizor del que contempla, pero la Belleza (estoy seguro de que haces lectura platónica de la primera minúscula y de la posterior mayúscula) no está en ojo alguno, ¿no es cierto?

    Eso sí, un buen tirachinas…, joé, donde esté un buen tirachinas que se quite la tirachineidad y la enterita teoría de las ideas…

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  16. CrisCrac Says:

    Hay que ver la perra que habéis pillado con el azul y rojo, carayu, que las banderas de francia, panamá, holanda, rusia, corea, noruega, cuba…, son rojiblús y no viene pasando nada especial por ello.

    ¿Flequillo cardado, dices? ¿Hombreras? Hummm…, años ochenta, sí, años ochenta…, aquellas camisas de manga salsera, aquellos zapatos plateados de proxeneta con siete hebillas, aquella trencilla en la parte izquierda de la nuca, las gafas swatch, aquellos foulards, aquellos… ¡Ondia…, nengs, calcetines blancos! Pa’bersematao…

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  17. Mariel Says:

    Por desgracia, ya que no veo mejor logro conseguido antes de finar en esta vida, estoy muy lejos de hallarme cerca de contemplar el mundo con ojos platónicos (ni siquiera a mil años luz), y, aunque siento una gran admiración por él debo confesar que soy más bien empirista (si, si, es eso en lo que te conviertes cuando vas conduciendo y te fijas en todos y cada uno de los detalles de dos chicas que pasan, que, por cierto, ¿a qué velocidad ibas? ¿a dos por hora?, que Santa Lucía le conserve a usted la vista!!)
    Independientemente de mis inclinaciones dudo mucho que la Idea de Belleza platónica distinguiera entre masas corporales.
    PD: mi vida por verte con una camisa con chorreras.

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  18. JoseV Says:

    Socio, la parte realmente “bonita” siempre está escondida por temor y/o vergüenza (en lo físico también).

    Mariel, quizás sea ridículo asociar estereotipos de belleza a diferentes épocas, pero eso es lo que hay, mientras queramos (sin entrar en otras causas culturales, sociales, etc.). Las curvitas de la década de los cincuenta (M.Monroe), en los 90 sería tildada de rellenita y con exceso de peso y las modelos de los 90 en los 60 serían “esqueletos”.
    Respecto a la asociación de la inseguridad con el “peso” (o forma del cuerpo), es algo que nuestra sociedad introduce en nuestra mente con el continuo bombardeo de: cómo tenemos que ser, qué tenemos que hacer, y cómo nos tenemos que sentir para ser felices. Cuando seamos nosotros mismos, la referencia estará en nosotros, y no en lo que nos digan, por lo tanto no debería haber relación inseguridad peso (forma corporal).
    Ah… de todas formas, también estoy de acuerdo con lo del “buen tirachinas”, ;).

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  19. Mariel Says:

    Pensando en el tema me ha asaltado una pregunta que quizá sea interesante (o por lo menos a mí me lo parece). Constantemente somos testigos a nuestro alrededor de la “inconformidad” de la gente: el que es rubio quiere ser moreno y viceversa, quien tiene el pelo rizado quiere tenerlo liso, la persona que es alta quiere ser más baja y la baja anhela los centímetros que otros desprecian, las personas con sobrepeso quieren estar más delgadas… pero, ¿existe una persona delgada que desee realmente ser más gordita? (no valen casos de tiroides)
    (disculpas por mi soez sentido del humor en caso de afectados)

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  20. CrisCrac Says:

    Pero qué me dices de estar lejos de ser platónica, mariéluz, si ayer eras la expresión misma de la carioca brasileidad y de la comprensión eidética de Funes. Déjame a mí, dices bien, la cosa empírica y le aplico la velocidad de crucero a veinticuatro imágenes por segundo…, ¿has visto?, un fiera perceptivo, hija, un solipsista radical sin chapela, el puto amo del aleph…, ya te digo.

    En la fiestuky pre-pau me pongo camisa con chorreras, zapaticos de foxtrot y gorro frigio (si lo exige el guión). Que lo sepa toda España.

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  21. CrisCrac Says:

    ¿Qué la gente es inconformista? Huy, huy, huy…, pero qué va, qué va, qué va… La gente no anhela libertad, escribía Jim Morrison, la gente anhela tranquilidad y la aprobación de la figura paterna, el regazo de Dios cuyo trasunto es el rebaño y sus voceros. Harán lo que sea por eso. Lo que sea. Y matarán (¿a que le suena?) a quien intente hablarles de libertad real. Ser libre es ser un “elegido del sufrimiento” (Nietzsche) y estar dispuesto a enfrentar los espejos, la soledad, la noche ácida y abrirse en canal para arrancar de sí el largo, pesado y viscoso lastre cristiano, y para eso, huy, huy, huy…, hay que tener unos huevos como ocho miles (no, no digo fríos, me refiero a…, no, no, tampoco altos…, no, no, ni chinos…, grandes, grandes quería decir).

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  22. CrisCrac Says:

    Diu que sí, socio, que lo oculto tiene su aquél…, o sea, que aquélla tiene oculto su aquél y eso la da un aquél…, a ella…, no sé si me explico, perico.

    Mira, he recordado, por ese “por temor” que has escrito, un poema de Félix Grande que te gustará y también a Claudio y a otros criscractalnautas:

    “Si por temor o incertidumbre
    esta noche no empujas esta puerta
    tras la que está desnuda ya y despierta
    la prohibida mujer llena de lumbre

    te juro que después cuando seas viejo
    y un día mires tu cara y tu memoria
    brotarán hacia ti desde esta historia
    culebras que te espanten el espejo”.

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  23. JoseV Says:

    Efectivamente como dice Nietzsche “ser libre es ser un elegido del sufrimiento”, porque ser libre implica ser responsable de todo (acciones, pensamientos y sentimientos) y mira qué casualidad “el temor (y/o la vergüenza de nuestro pequeño ego)” es lo que coarta nuestra libertad.

    Con respecto al inconformismo, también estoy de acuerdo contigo, si hay algo en nuestra sociedad es “conformismo” (todos con la misma forma de pensar y actuar que nos dicta la “autoridad competente”). Creo que lo que Mariel ha llamado “inconformismo” es simplemente “insatisfacción”. La mayoría de las personas están “insatisfechas”, porque en su interior hay “algo” que a través de los sentimientos (sin ser conscientes de ello) les dice que están alienados por el temor a ser libres.

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  24. Mariel Says:

    Podéis llamarlo como queráis (que por cierto no sé de dónde me saqué la palabra inconformidad, es que no me salía la que era, me habría “fumao” algo) pero conozco muy pocas personas (o nadie) que se consideren tan libres como para olvidarse de que son humanas (con todo lo que conlleva), y, aunque sabias palabras son, qué no va a decir Jim Morrison si compartimos camello colega…
    Tampoco creo en un término platónico que designe la libertad, ya que según mi criterio es más importante sentirse libre que serlo realmente (y es que… sabe alguien lo que es “ser libre realmente”?), aunque eso suponga convertirme en prisionero de la caverna eternamente. Lo sé, con personas como yo el mundo no hubiera avanzado nada, aunque he de decir en mi defensa que nunca he tenido un prisionero libertario que soltara mis ataduras y es más cómodo dejarse llevar por la corriente o, como diría mi siempre rival en este tipo de conversaciones de las que (lo juro) sólo aprendí lo bueno “no tengo yo el chichi pa’ fiestas…”
    Lo que pasa es que he ido a topar con la cumbre de la aceptación humana, y es que… no se puede estar tan bueno hombres de Dios…
    Y hablando de libertad:
    “La libertad supone responsabilidad.
    Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto.”
    George Bernard Shaw

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  25. Mariel Says:

    He aquí un caso de homo neanderthalensis comunis…

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  26. CrisCrac Says:

    Esteeee…, sólo se me alcanza que el camello compartido con Morrison debe de ser algún lugar del Riff, Tánger o así. ¿Era él el que fumaba Gitanes o el pavo ése que casó con la Birkin? ¿Alguien sabe lo que es “ser libre realmente”?, decías. Pues sí. Yo. Algo sí sé…, y lo sé porque me cuesta carísimo desde hace mucho. Y no en royalties. Y porque duele un saco. Y esto no es presumir, faltaría, sólo acatar un destino que tiene un quantum maravilloso de elevación y mucha soledad. ¿A que despista esta súbita gravedad profesoral, ein, nenica? Cambio de tercio: …what’s what your colleague did not have for parties, queen carioca? cheechee, did you say? what’s cheechee?

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  27. Mariel Says:

    Creo que podría decirte 25 sinónimos en diferentes registros lingüísticos referentes a la palabra “chichi”, pero optaré por decirte que es el equivalente a la “concha” argentina, ya que te hallo familiarizado con su lexicología.
    Todo tiene su explicación, aunque algo amarillista, eso sí…

    Esta tajante frase que me producía una risa incontenible en sus inicios y a la que me he acostumbrado después de dos décadas, acababa todas mis conversaciones con mi octogenaria ya abuela postiza de las que he obtenido, no sin mucho esfuerzo, entre otras cosas, la aceptación por su parte de que la homosexualidad no es una enfermedad que te cure el médico de cabecera sino un derecho irrevocable a la libertad personal, o cosas tan productivas como que por el agujero de un piercing no “se te sale” ningún componente de tu organismo…
    Gandes logros, sí señor, y eso solo es el principio… Tiembla, mundo…

    Por otra parte felicitarte por tu gran logro, ya que eso es conseguir lo que todos aspiran y muy pocos alcanzan aun creyendo poseerla a veces de manera innata, y como es natural en mí, tomaré prestada una cita de Rousseau, para que todo quede en casa y porque me encanta, no nos vamos a engañar: “La libertad es la obediencia a la ley que uno mismo se ha trazado.”

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  28. Mariel Says:

    PD: mucha súbita gravedad profesoral y mucho quantum pero ya os querría ver yo a ti y a tu amigo Morrison analizando los ablativos absolutos en el “De bello gallico” de César con estos brazos que Dios me ha “dao” endurecidos por la ausencia de dirección asistida de mi auto sosteniéndome la almendra, que ni con la botella diaria de Bourbon que se “plimplaba” tu amigo, ni yendo de peyote!!

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  29. CrisCrac Says:

    ¿Pero qué me dices? ¿Qué no se sale por los pichings ésos? Vamos quita, moscovita…, pero si cuando hace viento los yogurines parecen una flauta… Ah, Rousseau, ya, sí, el gordo ése con barba que cantaba we shall dance, we shall dance…, Demis Rousseaus… Vente de farra con el Morrison y conmigo, churumbela, le pegamos fuego a una harley pa calentarnos el bul y nos hacemos unas cráteras de mollate don simón high lifestyle glamour…, ondia, qué duro suena eso de los ablativos, oh sí…, this is the end.

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  30. Mariel Says:

    Podría decirte cosas muy “morrisoneanas”
    (o -istas) al respecto como que “es imposible saberlo todo” o como “te sorprenderías de dónde y de quién puedes aprender” pero me limitaré a una frase hecha muy de mis suburbios: “a mucha honra” que se me oiga sonar tan alto, eso significa que nunca me cansaré de hacerlo, lo cual me beneficia, ya que nunca me arrepentiré de no haber sabido suficiente, sino de no haber querido hacerlo.

    Respecto a Rousseau, la verdad es que no soy muy partidaria de alguien que excluye a las mujeres de sus pretensiones de educación, limitando sus vidas a hacer más fáciles la del hombre, pero como todo, ni los buenos son siempre buenos, ni los malos, malos, al igual que pienso que, en ocasiones, Jim Morrison fue el mayor “escupitajo” (y podría haber dicho esputo, pero ya sabes, tengo que hacerte la vida más fácil) proferido a la cara a Nietzsche con sus improvisaciones “más allá que pa’ acá”. Pero tengo mis temas favoritos, entre ellos “this is the end” of course.
    (espero no haber herido tu sensibilidad contracultural)

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  31. CrisCrac Says:

    Hecha unos zorros me has dejao la sensibilidad contracultural así como el filtrado subjudice de mis siliconas dreams fly en el bajo epigastrio y tú tan tranquila.

    Voy a hacerme un bourbonsito a la salud del Morris. Cheers!

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  32. Signos Says:

    Tras estos treinta y un comentarios me siento un poco intimidado. ¿Qué puede aportar un tipo más bien simple y superficial como yo?
    Pero, en efecto, ¿hay algo mejor que ir sentado en el buga, con la calefacción o refrigeración puesta, oyendo a Van Morrison y viendo pasar a una rubia haciendo “footing”? Como en el paraíso, tú.

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  33. CrisCrac Says:

    Como en el Paraíso, xicón.

    “Una morena y una rubia, hijas del pueblo de Madriz *… la que no quieras, pa mí, noi, la das mi teléfono, usease, el número del artilugio re-fe-ri-do (y las negritas pa’l ka-rao-ke).

    * Ricardo de la Vega. “La verbena de la Paloma” (1894).

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