QUIJOTES

23:::mayo:::2009

libro-pollo

Quiere la más habitual de las interpretaciones que Don Quijote viniese a ser loco por la lectura de los libros de caballerías.

No entraré en ello porque no sé y no es momento, pero apetece
a mi merced interrogarse acerca de si, como él, no seremos muchos de nosotros también locos.

De continuo leemos libros y papeles, devoramos relatos fílmicos y narraciones en formatos diversos en los que ocurren historias de amor, aventuras y sueños que van conformando inadvertidamente nuestra percepción de la realidad.

No es improbable que hagamos lectura de nuestra cotidianidad desde esta inducida lección e interpretemos cuanto nos acontece al modo en que lo hizo Alonso Quijano.

No somos los rectores de nuestras vidas, y construir una precaria coautoría es todo a cuanto podemos aspirar.

Es una tarea titánica, indefectiblemente humana.

“Nuestra prisión está construida de libros queridos”…
Breton & Soupault. Los campos magnéticos (1919).

© Hanníbal Léctor

16 Responses to “QUIJOTES”

  1. Silvia Says:

    ¿Y qué es la realidad sino nuestra interpretación de la misma? ¿y qué es la interpretación sino un ‘corta y pega’ de todas aquellas informaciones que nos llegan y que organizamos respecto a otras informaciones que nos han llegado y hemos interiorizado como si fueran nuestras?
    Sería un gusto (con un regusto quijotesco) poder hacer de mi vida, no un sueño, sino un libro. Empatizamos con los personajes y sufrimos con sus aventuras; Y luego nos dolemos cuando va y resulta que, cuando tratamos de extrapolarlo a nuestra vida ‘real’ las cosas no salen como en los libros. Que angustia… que decepción… Pero que alegría volverlo a intentar y degustar un libro intentando encontrarle ecos en nuestra realidad.

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  2. JoseV Says:

    Pues no sé, si estamos muchos de nosotros locos, porque entre otras cosas, tampoco sé con certeza quien está “loco” y quien está “cuerdo”. Lo que si que sé, porque mi experiencia me lo ha confirmado, es que normalmente, cuando uno “piensa y/o actúa” de forma diferente a lo que espera la mayoría, rápidamente se le tilda de “loco” (tonto, idiota, o cualquier otro apelativo) lo cual, lleva implícita la intención de crear en aquel, que pretenda salirse de la “norma”, una sensación de inseguridad y “miedo”, que ponga cota inmediata a ese atrevimiento de salirse de la “norma”.

    Por supuesto, todo lo que vemos, leemos, oímos… conforma inadvertidamente nuestra percepción de la realidad, por lo tanto, si no nos hacemos conscientes de eso, en absoluto podemos ser rectores de nuestra vida. Solamente los genios (los que tienen capacidad para crear, descubrir o inventar cosas nuevas, no los que están dentro de la lámpara, jua, jua) pueden ser rectores de su vida, pero cuan fina es la línea divisoria entre genialidad y locura. Si no somos “genios” por naturaleza, deberemos pararnos a pensar (o meditar) por nosotros mismos, poniendo en tela de juicio todo lo aprendido.
    Y… confieso, no he leído el Quijote entero todavía (pero he visto la película, je,je…).

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  3. Mariel Says:

    A favor de los libros me permito decir que no sólo cambian nuestra percepción del mundo, a veces también te cambian la vida. Y es que los libros me han salvado más veces la vida de lo que me gusta admitir (y no es que vaya utilizando las ediciones de lujo por ahí para repartir mamporros, palabrita del niño Jesús).
    Compañeros inseparables y siempre fieles de mi tiempo a solas, me han rescatado con su vocabulario en más de un examen del que no sabes ni por dónde salir, además de convertir muchos “ratos aburridos de espera” en “ratitos para disfrutar un poco a solas”. ¿Alguna vez os han mirado mientras lees en un lugar público un libro con esa cara de medio extrañeza, medio aprobación, medio “anda que mona la chica, si está leyendo”? A mí sí.
    Leí a Vázquez-Figueroa y me sumergí con sus personajes en sus aventuras, leí a Shakespeare y me ahogué en la tragedia de sus pasiones, leí a Borges y me acalló la brevedad precisa de cada una de sus palabras, leí a Punset y me partí la caja (nooo esto último era broma hombre, con lo que a mí me ha ayudado “El viaje a la felicidad. Las nuevas claves científicas”, y lo feliz que soy ahora, por Dios), leo a Crisc (me permitirá usted el diminutivo espero) y me voy al diccionario a ver “que é lo ka disho”,je je, pero siempre me aportan algo bueno, los libros, y la lectura en general, (y de ahí la explicación a estas horas).
    Mira si me apasionará que me atrevo a volver lamiendo mis heridas de guerra sólo por escribir estas líneas, je je.
    Por cierto el Quijote es lectura obligatoria, dígaselo usted profe, además también leí hace tiempo “Al morir don Quijote”, y me gustó mucho, bueno para quién le guste ese tipo de lectura, claro.

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  4. CrisCrac Says:

    Es verdad, una gran alegría.

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  5. CrisCrac Says:

    Me interesa más que la línea que separa la locura de la genialidad, que es real y dramática tantas veces, el quantum de lucidez que hay en el loco y la parte de locura que hay en los cuerdos. Alonso Quijano es un caso paradigmático.

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  6. CrisCrac Says:

    Dice de la moral Charles Bukowski, uno de mis autores factotum en mis años jóvenes, que es “un asunto jodido”. El de los libros que inhieren y hieren nuestra vida, también lo es. No en un sentido negativo lo de “jodido” sino en su poder de definir nuestra alma. Ya sé que su background literario la ha salvado el culo muchas veces (no me lo tome a mal lo del culo, es un modo de hablar), pero eso es estupendo. A mí me lo salvó muchas veces en la fac, y supongo que también en la Vida, este verbo desatado que se desata por un quítame allá esas pajas (sin eroconnotaciones, por dios). Me gustó Vázquez Figueroa durante mucho tiempo, ahora menos. Será la cortisona que llevo acumulada en los ijares desde hace tanto.

    Pues mirusté, a mí nunca me dijeron nada de eso de qué mono y además lee, quizás porque ni mono ni demasiado lector. Malas que sois las mujeres, desahogás, que sois unas desahogás. O listas. O ambas two.

    La permito el diminutivo, pero favor: ¿podría ser CrisC? Oiga…, ¿qué horas son ésas, joven?

    Y de heridas de guerra nouzing, caray, que ya hay suficiente guerra y, en este caso, el enemigo no es ni rival siquiera, a lo más de gatillo fácil pero de feria, no más.

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  7. Romi Says:

    Del cuarto recuerdo la oscuridad cegadora al entrar, su frescor en verano, las paredes encaladas y una llave de la luz que se encendía al girarla. En él, un cabezal de hierro de una cama con colchón de lana, un niño Jesús ingenuo y edulcorado para velar los sueños, y enfrente, el poster de la orquesta que el verano anterior había amenizado las fiestas del pueblo. Estos eran los únicos elementos decorativos de una habitación sobria y pequeña. Del exterior sólo llegaba el canto de las chicharras, y por el corral, los ecos del serial de la radio.
    Abría la contraventana de madera para dejar pasar algo de luz, y con ella entraban las aventuras del Botones Sacarino, el hambre de Don Carpanta, las chapuzas de Pepe Gotera y Otilio, el volumen con Películas de Disney, el pastel de jengibre que tanto gustaba a los protagonistas de los Cinco o los problemas de los Siete Secretos. Libros de Enid Blyton, la colección infantil de Bruguera, luego la juvenil y la de clásicos. Tardes de estío, donde los adultos imponían silencio y quietud para dormir la siesta, mientras los niños – que odiábamos ese corte artificial del día- nos sumergíamos en cuentos de dragones y princesas, en aventuras en tierras lejanas, viajes en globo, o trenes por Oriente. Libros para evadirse y soñar con aquello que algún día imitaríamos, sí, cuando fuéramos mayores.

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  8. CrisCrac Says:

    Joé, prima romi, vaya una prosita reguapa que tas marcao. Bonita de verdad. Miá qué te digo: niquelá.

    Yo recuerdo exactamente lo que describes: el cabezal, el colchón de lana, el chinorri hesú y, sobre todo, ese poco de luz amarilla de afuera intentando colarse en la imperativa siesta a que nos obligaban los mayores. No me recuerdo leyendo tebeos, ni libros, que en esto yo soy más bien tocho y desnucao, pero sí jugando con un rifle de plástico, ya ves, genio y figura AK’47.

    Ahora los adultos somos nosotros, como dice Benedetti aquí al lado en el blog de el primo jorge, y nos alcanzó la verdad. Pero a ver…, ¿no estamos de remojá? (es una excelencia, perdón, una licencia, así que no haya cachondeo del personal que aquí la primica y yo sacamos la recortá o las chairas de Arbasete y sus vais a de enterá).

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  9. Signos Says:

    Guapa, guapa, sí señor, o “niquelá” (magnífico adjetivo) la prosa de la Romi. Se nota que se ha leído al Pérez Reverte a escondidas y ha lanzado por la ventana el libro ese de la niña Rodicio. Cuestión de estilo.

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  10. CrisCrac Says:

    Se lo ha leído, se lo ha leído…, ay que sí. Yo creo que hasta lo tiene subrayado y en fichas temáticas. Y el libro de la niña rodicio lo tiene de pata de sillón orejero, donde se pone hasta las cejas de mojitos, maripetas y prosa revertera.

    Igual se cree que nos hemos caído de un guindo, ay ijnoranta…, y que no sabemos lo suyo con el cartagenero ése. Estás calá, prima, calaíta…, aquí el primo Jorge y el primo CrisC tan ligao tu pasión revertina…

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  11. Romi Says:

    Atados a sendas sillas de cocina del noble material llamado railite, boca amordazada, puchero al fuego cociendo criadillas y panda de niños jugando a los indios, así os iba a tener yo mientras una voz de cassette recitaba lentamente los párrafos de los libros del Pererte. Pa’ sufrir.
    Por cierto, ¿habéis leído las cartas al director del suplemento del País Semanal de este domingo? A parir lo ponen y al Marías también, por capullos.

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  12. CrisCrac Says:

    Oyes, primo, pa mí que la niña román no va a ser del prima nuestra. Tiene la coló gitana, cierto, y también la melena mujeril que es de Ley, no digo yo que no, pero algo hay en ella que no es del calé y romaní. Creo que le voy a de preguntá al pastor cuando me allegue mañana al templo, porque a mí se me jumea que ésta no es gypsy-true del , na rom la veo…, na cañí

    Aaaaayyy, la paya romi… Sooooy gitaaaano y vengo a tu casamiento, a partirme la camiiiiisa, la camisicaaaaa que tengoooo…

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  13. MJ Says:

    No estamos locos, que sabemos lo que queremos… Vive la vida igual que si fuera un sueño… que se pierde con el tiempo
    😉

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  14. Mariel Says:

    ¿Acaso había algo malo antaño en creerse un pelín princesas o príncipes cuando leíamos nuestros primeros cuentos? Yo no recuerdo más que ilusión, curiosidad y emoción por descubrir, la misma que manifiesto ahora con otro tipo de lectura, con la ventaja actual que tiene saber que, al final del “cuento”, cuando haya agotado la última de sus líneas, la historia acaba, y yo dejo de ser princesa…
    Por ello soy “un poco” racionalista cuando leo a Platón, “un poco” empirista cuando leo a Hume, “un poco” presocrática si me remonto a la tradición helenística… ¿significa eso acaso que soy un ser sin ningún tipo de conciencia ni afiliación moralista alguna? ¿o que intento implicarme con lo que leo (en la medida de lo posible y de mis preferencias, que lo conozco y “per si de cas”, je je) para poder entender mejor lo que estoy haciendo?
    Quizá algún día cambie mi postura, pero por el momento la lectura y/o escritura es lo único en mi vida de lo que no me canso y donde mayor implicación consigo, por eso agradezco poder participar aquí y que, lo que para mí significa “algo”, para alguien signifique “algo” por considerarlo importante, aunque sea en la medida de una ¿pequeña? (¿con esta extensión?) aportación de una persona a la que le apetecía ejercer el libre ejercicio de la escritura, sea como sea y para lo que sea, siempre que guarde un buen propósito y exprese lo que uno lleva dentro, y ya, si tiene que ver con el tema del post mucho mejor, je je. Gracias por permitir que nos sumerjamos en tus saberes y tus entenderes. Y lo dice una persona que disfruta de la BUENA lectura y prefiere y agradece eternamente poder entenderla y a la que en ocasiones se le hace eterna la media de seis días por post.
    Siempre nos quedarán las cacografías verbales adolescentes… Tócala otra vez CrisC…

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  15. CrisCrac Says:

    O sí estamos locos, o entre cuerdos y locos, o cuerdos las noches lunares y los meses sin erre.

    Vivir la vida como un sueño…, porque “toda la vida es sueño”, anota Calderón. Y antes de él hablaron de ello los griegos, siempre los griegos, que dijeron del hombre cosas así: “un cadáver, una sombra de humo, una mera apariencia” (Sófocles, en Filoctetes). Y mucho antes aún que estos hijos de los dorios, en el poema de Gilgamesh se dice: “mira al hombre fuerte que desea la inmortalidad: el sueño, como un viento furioso, lo ha envuelto”.

    Y aunque algunos o todos esos momentos “se perderán en el Tiempo como lágrimas en la lluvia” (Nexus 6-Roy Batty, en Blade Runner), ahora estamos vivos, Forlán le endiñó, guaaaaca, un hat-trick a los leones y esta noche me tomaré un single malt scotch (o dos) si gana el Barça. Y a los nacionalistas que se la pique un pollo con paperas porcinas (o dos si son pequeños).

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  16. CrisCrac Says:

    Ahora que las niñas ya no quieren ser princesas, tú reclamas ese derecho a la ilusión con “un poco” de racionalismo, David Hume y algo de la Hiparquía helénica. Ésa es tu intempestiva filiación moral; una paradójica, o no, hibridación de corazón y lóbulo prefrontal a toda máquina.

    Que participes en criscractal es algo que agradecen los pitufos sin papeles que tengo en las tripas del blog, así descansan, gozan y aprenden hasta que me devuelvan enterito el lapislázuli de estraperlo que me traje de la capadocia, unos coquetudos deep-blue gayumbos surfing que usan de mantel para los picnics y, sobre todo, dejen de ponerse ciegos a curaçao con aceituna, favor, que me ponen en evidencia en cuanto los saco a un burger king o al bosque a por majuelas ñoki.

    Y no te sumerjas en mis saberes, son conjeturas no más, a veces dolor o risa con hechuras gramáticas y sentimientos de raíz pero de angostas entenderas. Versos prescindibles.

    En cuanto a esa eternidad que dices…, qué podría responder yo. Si como he dicho algunas veces, enteramente habito en mi escritura…, en mi escritura, pues, me hallas. Tienes visa. Que lo sepa toda España, el Mundo y un primico mío, el Gúmer, que se fue a Ganímedes para un finde y aún no ha vuelto: gracias, Mariel.

    Y si sigues escribiendo así, de mayor nunca dejarás de ser princesa…, con zapatitos de colores, un pc oculto en las adelfas y un buga sin dirección asistida, pero princesa. Alteza…

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