BAILANDO CON LOBOS

29:::mayo:::2009

*** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** ***calcetines
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Está llena de bellísimos fotogramas. Los mejores entre cualesquiera otros western.

Creo que el eje del film (Kevin Costner, 1990) es la metamorfosis iniciática del Teniente John J. Dunbar en un guerrero sioux, su identificación y compromiso moral con la vida y destino de esta tribu.

Consigue que Calcetines, un desconfiado lobo, coma de su mano.
Es un alegato contra los demonios de la soledad.

RodneyGrant3aSu banda sonora (John Barry) es sencilla y eficaz, bella sin artificios; y, como también su fotografía y paisajes, es un homenaje al western clásico y un ejercicio rendido a la Belleza.

Hay una secuencia que justifica todo el film: los sioux se asoman a una pradera en la que esperan hallar los animales que para ellos significan su supervivencia, y lo que ven es que el hombre blanco haFloyd 'Red Crow' Westerman asesinado a cientos de bisontes tan sólo por su piel.

Otras veces, les disparaban desde los trenes a modo de cruel tauromaquia.

Para entender lo que digo, hay que ver esos ojos indios, pues lo son, además de actores: Graham Greene (abajo, con Costner), Rodney A. Grant (arriba a la izquierda), Floyd ‘Red Crow’ Westerman (aquí a la derecha, magnífico y bello rostro), Nathan Lee Chasing His Horse (el niño al que salva del ataque de un bisonte), Tantoo Cardinal, Jimmy Herman…

Aunque detrás de mucho ecologista hay un presbítero trotón en busca de Dios, en este caso las miradas desarboladas de los sioux constituyen el mejor manifiesto en favor de un inaplazable “crecimiento sostenible”.

bailando-con-lobos-23El idioma sioux, sea lo que fuere que hayan hecho, suena delicioso, dulce, poético, cálido, ancestral y maravilloso.

Es un gran acierto.

El film es un canto a la Amistad y al ancho corazón de algunos hombres buenos.

A veces te empuja a la tentación sentimental de la Épica…

Y qué si su rotura me dejó como de trapo, aquí, bailando con lobos, aullando la balada de los ángeles desertores.

… dedicado a Josevi, de nuevo, y a Silvia
© Six Roy

12 Responses to “BAILANDO CON LOBOS”

  1. Jose V. Says:

    En primer lugar, gracias por la dedicatoria. Si mal no recuerdo, es en esta película donde me llamó mucho la atención, cómo los sioux se denominaban a sí mismos “el ser humano”. Estaban en simbiosis perfecta con la Naturaleza. La “Voluntad de Poder” se manifiesta en la vida y la naturaleza. Pero eso se trasciende cuando la “Voluntad de Poder” se manifiesta/e a través del “Ser Humano” y eso implica: Libertad (no libertinaje), no son necesarias leyes externas, porque la ley está dentro del él (“Ser Humano”), no necesita Dios (ni dioses) externos, porque está en él. No necesita ser alabado, reconocido, ensalzado…, no necesita juzgar, es como un niño, desde el punto de vista que actúa sin juzgar y está abierto a todo, sin esperar nada.
    Pero es sabio, porque es el resultado de una evolución espiritual. Es el “superhombre” de nuestro amigo Nietzsche.
    Para bajar el nivel, un toque de humor sobre Nietzsche:


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  2. CrisCrac Says:

    Muchos pueblos, y supongo que también los Sioux, se han percibido a sí mismos como los hombres, los únicos humanos en oposición a las criaturas del bosque o de las selvas, también las deidades y hoy habría que añadir las máquinas. Su lógica interna: soy hombre y no soy un orangután (hay excepciones), no soy un dios ni demonio, no soy deep blue. Es lo que significan muchos de esos nombres: los hombres.

    Acuerdo en general con lo que dices del concepto nietzscheano de voluntad de poder, tan malentendido casi siempre, como casi todo Nietzsche. Todo está vertebrado por una voluntad de poder: una brizna de hierba, un león, un juego de niños, toda institución, un pueblo… El superhombre nietzscheano no es más que alguien que se hace dueño de sí y de su destino sin alienarse en cantos de sirenas.

    Es una tarea heroica, para titanes que respiramos trece veces por minuto y una o dos veces al día, en términos generales, vamos al fondo del pasillo a la derecha. Y para los que no, fruta, mucha fruta.

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  3. Jose V. Says:

    Los Sioux, los Aborígenes australianos, los bosquimanos,…o los caucasianos, no importa la clasificación de la tribu, pueblo o la raza, todos estos que se pueden llamar a sí mismos “humanos”, tienen algo en común y fácilmente observable que los distingue del resto de las especies animales. Están erguidos buscando la vertical y conforme aumenta esta posición vertical, aumenta su otro aspecto observable y diferenciable, ¡piensan! hijo mío (eso que tu llamas lógica interna) además de sentir, y tienen un mundo interior, más complejo conforme ha ido aumentando su verticalidad. El resto de los animales “sienten” simplemente (con su lógica interna). Las máquinas actuales, pueden estar programadas para que “parezca que piensan y que sienten”.
    Hay otra característica de “eso” que se llama “ser humano”, y es que gracias “al pensamiento”, puede decidir entre seguir creciendo en la “verticalidad” hasta la “libertad” o volver a la horizontalidad y solamente ser un “sentir”. El “ser” libre es impredecible, el “otro” tan predicable como un animal y solo le queda comer fruta. (o mejor dicho que le digan que coma fruta).

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  4. CrisCrac Says:

    Pues todo eso que dices. Y yo me vuelvo a la horizontalidad frugívora, ¿niñas, alguna viene?

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  5. JoseV Says:

    Pues ya te digo, es una elección libre la de volver a la horizontalidad, y dicho sea de paso es la opción de la mayoría (aunque en nuestro poder tengamos muchos “méritos” académicos y nos creamos muy inteligentes)

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  6. Mariel Says:

    De alienaciones humanas poco puedo decir yo ya que soy un eslabón más de esa cadena que siente y padece, pero sí se me ocurre una pregunta que me vengo haciendo hace poco tiempo, y me consta que la formulo en el mejor sitio posible por contener la mayor concentración de especímenes dotados de “superhombría” cum laudem: ¿no duele mucho separarse de ella desprendiéndose de todo lo mundano para pasar a la categoría de superhombre? Porque quizá mi problema sea ése, como el de muchos, supongo, el sempiterno lastre que corrompe hasta las mejores almas, el miedo al dolor.
    De lo que sí puedo hablar, y bien, es de su banda sonora, citada en el post, que es una (junto con la de Leyendas de Pasión, por especificar) de las cosas creadas por el hombre que me provoca la mejor de las sensaciones que he experimentado hasta el momento, ganas de llorar y de reir a la vez, en una competición de muecas y carcajadas en la que los rivales no ceden terreno ante su contrincante, para acabar en un resultado en el que la tensión de mis mejillas delinea formas con las lágrimas que bajan compitiendo nuevamente por hallar el vacío, y suspiro sin dejar de reir por lo absurdo de mi situación, que no me importa en ese momento, porque hace que vuelva la vista al mundo un segundo para regresar después viéndolo de otra forma.
    Supongo que la única posibilidad de que yo encuentre el merecido respeto a la condición humana es mudarme allí donde Cristo perdió el gorro con Kevin Costner, y lo siento por los Sioux y por el bienestar de mi paz interior, pero ¿con qué se supone que cargo yo la batería de mi mp4 en el far west, eh? Conociéndome acabaría inventando un generador eléctrico y enganchándoselo al pobre Calcetines en la espalda a expensas de un buen chuletón de bisonte, explotado 20 horas diarias con dos palmos de lengua fuera sólo para que yo escuchara “Love to see you cry” de Enrique Iglesias mientras le doy un agua al tipi, y el grado de respeto a las criaturas del bosque y la pradera creo que ya lo he alcanzado, bueno menos con los alacranes…y las arañas…y los bichos ésos que tienen en la cola una tenaza que luego no les sirve pa’ ná, pero que acongoja…y… Quita, quita, déjate…

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  7. CrisCrac Says:

    Que si alguna se viene, niñas (saborías que sois)…

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  8. CrisCrac Says:

    El miedo al dolor no es muy del superhombre, pues aquí el valiente éste asume el dolor como parte de la vida. Es profunda y sencillamente humano. No obstante, la “superhombría” (divertido neologismo, mariel) viene por la vía de la integración y consiguiente desactivación del miedo más que el no tenerlo, que eso no se elige y mucha cosa da ocasión para el canguelamen.

    ¿Miedo? ¿Quién dijo miedo mientras los tengamos como los tenemos, trazaos a mano alzada? Además, mientras nos podamos liar un peta mariano como el oleoducto Bakú-Burriana ¿quién dijo miedo? ¿Qué la duele?

    Allá en las praderas no necesitaría mp4 porque viviría en armonía con la madre naturaleza… (ay, goñes, de la risaflux se me cayó una hennia musgosa y me fue a parar bajo la una de mis caspas), pajaritos por aquí, pajaritos por allá. Además, dadas sus hechuras de faz y cabellos pasaría por sioux con poco: alguna pluma a lo más, unos mocasines y algún bailecito (usted sabe) junto al fuego.

    El tipi ése al que le da agua tiene toda la pinta de ser un periquito o criatura similar. ¿Yerro? Y el bicho ése de las tenazas, por si no lo sabía, es el cortapichas de toda la vida…, uff, un peligro, ya la digo.

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  9. Silvia Says:

    Hola, CrisCrac! primero gracias por la dedicatoria post-al; Segundo… siento reconocer que no he visto nunca la película en cuestión… yo en 1990 andaba aprendiendo a leer y escribir con lo cual igual era un cine demasiado ‘profundo’ para mi neocortex en construcción… lo mío era el rey león y la sirenita. No obstante, me la apunto en la lista para verla en próximas entregas de cinefilia semanal.
    Pese a no saber muy bien por donde van los tiros, me atrevo a un comentario: aunque es muy bonito eso de vivir en sintonía con la naturaleza, con sus ritmos y sus sonidos y todo ese compendio bucólico, cada vez nos resulta más difícil restituir ese vínculo, como decía Mariel, y podemos llegar a planearnos, y es que, ¿será ese el camino? ¿volver a la naturaleza? decía Nietzsche, bien traído al caso, que el mundo es un eterno retorno, (¡¡¿es que debemos volver a la naturaleza y olvidarnos de la Internes y el mp4?!!) pero matizaba que no es un eterno retorno en el que todo es igual, sino un bucle evolutivo en el cual retornaba aquello que tenía fuerza para volver y se perdía en el olvido aquello que había perdido su sentido, su utilidad… Estamos pues hablando de una evolución en positivo, ¿no? no creo que la idea consista en hacerse con un tipi en Decatlon y andarnos con taparrablos CalvinKlein para reencontrarnos con la naturaleza, sino muy al contrario coordinar la sincronía de la naturaleza que nos parió (amén) con la evolución (mp4 en ristre) del hombre. Creo que esa es la naturaleza del superhombre (valga la redundancia). Difícil, sí, imposible, no. Y los lobos… pues ya se sabe que ni todos son tan feroces (mira colmillo blanco) ni solo sirven para bailar (fíjate que gran lección le ayudaron a entender a la inocente Caperucita roja).

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  10. CrisCrac Says:

    La dedicatoria fue un placer. Como Mariel, también tú sugieres la cuestión de la Naturaleza. ¿Por qué no dije nada de ello? No sé. Por burricie quizás, o por enfatizar lo para mí esencial, o quizás porque la Naturaleza tiene una presencia tan abrumadora y natural que, tal vez, me pasó desapercibida al modo en que ocurre con una carta en el relato de Poe La carta robada.

    Hasta donde mis lecturas llegan (aquí cerca) la cuestión retornal a mamita-natura es tan vieja como la condición humana: quizás el mismo Sócrates, algunos filósofos helénicos, algunas movidas en el medievo, Rousseau, Thoreau, Tolstoi, los anarquistas de todos los tiempos, los hippies…

    Yo no tengo mp4, chicas, pero sí un estuche de lentillas que si me tirase al monte no iba a ver un pijo y casi que no, prefiero un ático en Central Park con tocadiscos pick up para vinilos de Deep Purple.

    ¿Inocente la Caperucita? Que vaaa, una perraca de mucho cuidao (de ahí el pastor alemán). Pero ya dirás, que sé que sabes de cuentos la que más.

    ¿Un tipi en Decathlon? Eeeeehh…, ustedes vosotras sabéis de qué va y aquí vacilando al pureta con lenguaje de germanías.

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  11. Silvia Says:

    No te metas con la ‘Caperu’ que tiene una mala leche que paqué, y si no, pregúntele usted al lobito de marras, jajaja 😛
    Estaba yo pensando, que al hilo ese que comentas respecto a la identificación del soldado con los sioux (deconstrucción y construcción de la identidad al más puro estilo de Foucault, Deleuze y similares, por cierto) que igual el problema es lo que nos cuesta ‘emigrar’ a otras formas de ser desde nuestras oxidadas identidades impertérritas. Eso es lo que nos hace crujir el andamiaje, me parece a mí. Sea Mp4, lentillas o televisión (amiga, amante, compañera, que diría Homer Simpson) es el apego lo que nos limita… Y haciendo una vuelta de campana… ¿no decía el señor Buda algo de que el desapego es necesario para la evolución?
    Por cierto, os (te) recomiendo la película (viejuna) titulada Dersu Uzalá muy en relación con Bailando con lobos, pero sin Kevin Costner.

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  12. CrisCrac Says:

    Dersu Uzala fue durante años una de mis películas cordiales y el protagonista una referencia emotiva muy cálida (su muerte en la peli me dio un manotazo brutal, hasta ese punto quise a ese viejo), tan emotiva que su aspecto físico y natural bonhomía pasaron a designar para mí a un tipo humano. En cuanto veía a alguien parecido, lo motejaba cariñosamente con su nombre; así, un Dersu pasaba a ser un tipo con aspecto de ewok (star wars) y de naturaleza sencilla y afable.

    Me encanta ese film de Kurosawa por tantas cosas…, y aun después de décadas tengo presentes secuencias de la película, como por ejemplo cuando deja en la cabaña unas pocas cosas para uso del viajero que viniese después; como su pipa junto al fuego; como su sabiduría en salvar su vida y la del capitán cartógrafo ruso o como cuando, ante su tristeza por haber matado al tigre, los soldados le hacían afectuosas bromas…

    El paralelismo con el film de Costner es notable. El teniente Dunbar y el capitán Arseniev quedan seducidos por la nobleza, cordialidad y simplicidad de sus respectivos buen salvaje. Y brota la amistad entre hombres de bien. No sé si deconstrucción y construcción de identidad, puede ser, quizás es algo parecido a lo que quise decir con metamorfosis iniciática.

    En cuanto al apego…, de eso no sé mucho, pero de bailar pegaos…, ea, ¡venga unos bailoteos! (Vivir asín es morir de amoooor…, por amor tengo el alma heriiiiidaaaa, por amoooor)…

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