LAS NORMAS DE LA CASA DE LA SIDRA

19:::septiembre:::2009

Las_normas_(filme)

Esta peli, como tantas otras, es una de las cada vez más numerosas concesiones (gustosas) que otorgo a mi sentimentalidad, ese terreno mestizo entre la racionalidad y las emociones que aún espanta a la filosofía tradicional, a la psicología y demás ciencias que no entienden un pijo del alma humana y a los nuevos ricos de las tecnociencias que, en asuntos de calado existencial, espetan boludeces cuando no tópicos, y que sólo algunos poetas, sólo algunos pero nunca los versolaris mediáticos, son capaces de elevar a lo que, deslumbrados, llamamos Belleza.

CAINEEs una historia con claros tintes dickensianos. Hay, cómo no, un orfanato. Y sus niños son, por una vez, encantadores. Y también, cosa inusual, sus cuidadores. Hay un personaje de una estatura colosal, el Dr. Wilbur Larch, que trasciende el mero rol de tipo psicológico para representar un arquetipo, lo mejor de la condición humana.

delroylindo_350x430Sus personajes tienen debilidades. Y en algún caso, más que debilidad, su monstruosidad te hace comprender que el horror más detestable está anclado a esa misma condición, dejándote sin aliento y arrancándote la carne con un mordisco inesperado, abriendo alma y hueso a la intemperie.

Inconcebible ese horror anudado a la naturaleza humana, los griegos exclamaban cuando chocaban con él que lo causaban los dioses, desculpabilizando así no la conducta de los hombres pero sí negando que la maldad formase parte esencial de su alma. Eran unos ingenuos, pero su ingenuidad ha conformado nuestras categorías mentales, morales y políticas, y dado forma a las leyes que rigen nuestros días.

TOBEY AND CHILDEn el film la muerte es omnipresente, pero también la Vida porque aquélla es sólo una parte de esto que consiste en respirar trece veces por minuto y, entre uno y otro hálito, la celebramos: casi siempre en el gozo de amar. Vive quien ama, y a la Muerte que la jodan viva y pida turno.

Rachel Portman firma una b.s.o. deliciosa, uno de los grandes activos del film. Es delicada, sutil, liviana, tan dulce. Así suena la lluvia. Charlize_Theron-The_Cider_House_RulesMichael Caine, descomunal, como su personaje. Excelentes Tobey Maguire y, sobre todo, Delroy Lindo. Hay unos planos de Charlize Teron desnuda, bocabajo, eterna, satisfecha, feliz, táctil, luminosa: no sé si la secuencia refuta o confirma a Platón pero me da igual una u otra tesis. Hablaba de la Vida en este post, ¿no? Pues eso.

Las normas de la casa de la sidra no sirven a la vida de los hombres.

Es un film maravilloso.
“Goodnight, You Princes of Maine, You Kings of New England”.

http://www.youtube.com/watch?v=MBWE3hbJsFg
http://www.youtube.com/watch?v=WxJr09u10co

© PM476 & Six Roy

21 Responses to “LAS NORMAS DE LA CASA DE LA SIDRA”

  1. Mara Says:

    Supongo que lo sabes: se basa en una novela de John Irving, autor de bestsellers y también guionista de la película.

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  2. signos Says:

    No he visto la película, pero con decir que sale el gran ‘cockney’ Michael Caine está todo dicho. En mi próxima vida me pido ser Michael Caine. Te dejo para ti reencarnarte en Laurence Olivier. O viceversa, no nos vamos a pelear por esa minucia. En todo caso, nos veremos en ‘La huella’.

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  3. signos Says:

    He escrito mal el nombre de Michael Caine. Imperdonable. Creo que voy a tener que hacer el curso de Vaughan Systems.

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  4. CrisCrac Says:

    Me sonaba algo de alguna ficha técnica de la peli. A Irving no lo conocía, y no lo he leído.

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  5. CrisCrac Says:

    Haz por verla, es una bonita película. Nos vemos en La huella (hay una versión actual en la que Caine hace el papel que hizo Olivier y el suyo lo hace Jude Law, quizás te suene).

    He wikileído que Sir Maurice Joseph Micklewhite (su verdadero nombre) nació en un barrio obrero de Londres y que, a pesar de su acento cockney, uno de sus primeros papeles fue el de un oficial británico de clase alta. Su padre transportaba pescado en el mercado londinense y él ha usado siempre su nombre real en su vida cotidiana, que es el de su padre y en su memoria. Además de excelente actor parece un caballero, un buen hijo y un buen tío. El papel del Dr. Larch le cuadra.

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  6. CrisCrac Says:

    Don’t worry… En las tripas del bicho he podido poner la “i” en lugar apropiado. Haz el curso ése, y pásame los apuntes.

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  7. conguito Says:

    Saber que la maldad forma parte de la condición humana no la hace entendible. Por eso acudimos a los dioses, a la ciencia, a la literatura, al cine: buscando explicaciones, intentando entender lo incomprensible.
    En todo caso, puede servirnos para perdonarla (?), o para protegernos frente a ella (muchas veces, ni siquiera eso).
    Creo que volveré a verla, si puedo.

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  8. CrisCrac Says:

    La maldad nos sobrepasa del tal forma que los griegos hicieron a los dioses causa de ella. Sócrates, y con él la totalidad de nuestra cultura, vio en el Mal una sociopatología. Las religiones del libro, a tal efecto, inventaron demonios. Creo que es Hanna Arendt quien, a propósito del nazismo, habló de la banalidad del Mal. Adolf Eichmann, ese monstruo, representa a la perfección esa estulticia letal.

    Pero es más simple. Creo que el sapiens sapiens es un accidente estúpido del que hay conspicuos representantes y, cómo no, maravillosas excepciones (otro accidente). Si la vuelves a ver, súbete a la música y come manzanas, you princess of maine, queen of new england.

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  9. Jose V. Says:

    Tampoco he visto la peli, ni he leído la novela en la que está basada (¡vaya! otra cosa más a la lista de “pendientes”). Respecto al mal (bien fuera de su tiempo)/bien, creo que son dos aspectos de la misma “cosa” y que forma parte de todos los seres humanos (eso está muy bien simbolizado en el “taijitu” (ying-yang). Esa polaridad y la tensión que genera en el propio hombre, es la “fuerza motriz evolutiva” porque posibilita la manifestación de la libertad.

    ¿Que los demonios son invenciones?, pues yo no estoy tan seguro, a ver si pasa como con las meigas, que haberlas haylas.

    En lo que discrepo totalmente es que el “sapiens” sea un accidente estúpido. Para mí, es la “pieza clave” en el universo conocido.

    Ah! respecto a la racionalidad, las emociones y su mestizaje, como decían Tip y Coll hablaremos el próximo domingo. ¿Lama Josevi?

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  10. Teresa Says:

    La novela de John Irving se llama precisamente Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra. Me gustó mucho, incluso más que la película, que también me gustó mucho. Gustar no es la palabra. ¿Emocionar?
    La verdad es que soy una fan de Irving. Tiene unos personajes maravillosos, a veces con un toque de locura que me atrae. A quien le apetezca: tengo todos sus libros. Aviso: suelen ser tochos gordos (como a mí me gustan)

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  11. nexussiete Says:

    No lo explicitas, CCT, pero yo sí: alienta Nietzsche. O,mejor, Camus. La película es la historia de Sísifo, también del doctor Rieux de La peste, ese médico imperfecto, ese ser humano (ciencias humanas, humanidades: medicina; ¿me explico bien?) que sabe la inutilidad del trabajo en vano, pero quiere creer en la grandeza sin espectadores de su colosal tarea. Trabajar para nada porque eso es la vida, ésa es su mayor hazaña: no actuar sin red, sino ignorar si hay red.
    Haces bien en mencionar lo de la banalidad del mal (estás en lo cierto: H. Arendt): a menudo lo peor no es su extrema crueldad sino que su génesis, también su objetivo último, sea la más ramplona banalidad. Pero frente a ella puede generarse una generosidad sin límites y sin sentido, porque sólo una trascendencia tan postiza como peligrosa sostiene blandamente un edificio que se almidona para nada. No nos atrevemos a decirlo, pero el absurdo se supera con la consciencia de que la roca es la vida, de que subir la roca a la montaña es hacernos cargo de la vida. No invento nada, es Camus en estado puro.
    Y una cosa más: lo más doloroso de la película es esa celebración de las adopciones, que son siempre de niños muy pequeños, y sanos, y guapos. ¿Y los adolescentes?, ¿y los enfermos? Escucho tanta arrogancia de los derechos, tanta palabrería hueca: derechos de los padres a adoptar… Me suena a derecho a comprar en los grandes almacenes. Si hay derechos, son de los niños: a ese cariño imperfecto pero infinito que les regala Michael Caine.
    (La vi sin saber nada de ella. Aún la recuerdo. Me ha dejado huellas importantes. No he olvidado las miradas de Michael Caine, de Tobey Maguire).

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  12. CrisCrac Says:

    ¿Que los demonios no son invenciones?

    El sapiens-sapiens es un accidente, como lo es toda otra criatura viva y cualquier evento en el cosmos (que le pregunten a los saurios jurásicos). Siendo así, no puede ser pieza clave de nada, excepto para sí mismo. Y con fecha de caducidad (el Sol va que peta).

    Así que discrepo de tu discrepancia, gran lama josevi (a que mola)…

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  13. CrisCrac Says:

    Tomo nota de tu gusto por Irving. Pero lo de los tochos gordos, no me va.

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  14. CrisCrac Says:

    No acabo de ver a Nietzsche en esta peli. O sí. Es un prejuicio mío, en cuanto advierto buenos sentimientos huelo el azufre deletéreo y letal de los buenos sentimientos cristianitos. Pero en este film no es el caso. Cosa mía.

    De Camus acuerdo en que la tarea del Dr. Larch tiene algo de la condena de Sísifo por cuanto ha de levantar cada día su cosa, su roca que es su destino, en el que laten su libertad y su condena. En efecto, la vida es la roca: esto es Nietzsche. Lo que ya no tengo claro es que identificarlas sea garantía de superación del absurdo.

    Yo tampoco olvido el maravilloso espectáculo de mi Charlize.

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  15. conguito Says:

    Bueno y malo, masculino y femenino, yin y yan (¿con g?): de acuerdo. Pero cuando la maldad y la bondad son extremas y exceden lo humano, ¿no estamos hablando de demonios y ángeles?
    Leí “La Condición Humana” a trompicones, porque se me hizo árida (sorry, me ocurre con casi todo lo que no sea ficción). Quizás debería retomarla. Y de Camus sólo conozco El Extranjero: leemos para entendernos y para entender a los demás. Al menos yo.
    Teresa, si no consigo la peli, te pediré el libro. Pero para las vacaciones…

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  16. JoseV Says:

    Como dice conguito cuando la maldad es extrema y excede lo humano ¿no estamos hablando de demonios?, ¿qué reacción química casual, puede hacer que un ser humano “normal”, disfrute del dolor gratuito en otro ser? ¿Qué es eso de: “una enajenación metal transitoria ” para explicar actos, de los que no seríamos capaces de hacer en “plena facultades psíquicas”?

    Respecto al “Sapiens” y el accidente casual.

    El otro día, viendo un anuncio por la caja tonta, comprendí lo que quiere decir “accidente casual”. Era una especie de cubo de Rubik transparente con piezas de un coche. El cubo empieza a moverse por sí mismo en las tres direcciones (como se hace con el famoso cubo de Rubik), y ¡voila! por casualidad aparece un cochazo montado último modelo (que le pregunten a antiguo Ford modelo T que se extinguió por un accidente cosmológico).

    Fe de erratas a mi comentario anterior:
    “ailas”: En mi ignorancia creía que era “las hay” en gallego. Gracias por la corrección.
    “Ying-Yang”: la “g” solamente en el “Yang” (Yin-Yang) fuente “I Ching” (Chou I)

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  17. CrisCrac Says:

    Bondad y maldad extremas, qué peligro en ambas. Esto plantea Italo Calvino en El vizconde demediado. Yo prefiero un extremo malvado que a un simple tonto…, coño, un lelo es un arma de destrucción masiva. Tú sueltas media docena de jilipollas en el Afjanistang y los talibanes no duran ni un día.

    La maldad extrema armó Auschwitz y millones de muertos; pero duró una década, no los mil años que pronosticó el Tercer Reich. Algunas bondadosas religiones campan desde hace dos milenios ensuciando con sus heces la Vida, y sus herederos directos armaron las barbaridades estalinistas, el terrorismo wahhabista islámico, la feroz y racista ortodoxia judía, el genocidio armenio, la gran Serbia, las innumerables ordalías cristoevangelizadoras o, por citar cercanos, las alimañas abertzales del txacolí…

    Dónde va a parar…, prefiero un borde a un lerdo. Véase La cena de los idiotas (Francia, 1997).

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  18. CrisCrac Says:

    No, no estamos hablando de demonios. Ni de ángeles. El Mal es un cóctel letal de neurotransmisores, estupidez y de aprendizajes turbios. O lo que es peor, el altruismo moderado es un accidente (el otro sigue siendo una expresión prístina y fetén del Mal). Lo del Ford no lo he pillao, socio, lo mío es un peugeot y la bici.

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  19. JoseV Says:

    Estoy de acuerdo con que un jilipollas, estulto o lelo puede ser mas peligroso que una caja de bombas (en este caso, incluso podría estar de acuerdo en que es un cóctel letal de neurotransmisores aleatorios), pero no es óbice para que subestimes el poder del lado oscuro (como creo que dijo Darth Vader en la Guerra de las Galaxias). Como bien dices la maldad extrema armó Auschwitz y muchas cosas más (eso que comentas de las religiones, también es maldad extrema disfrazada de bondad, como es muy habitual en el mal). Pero todo eso, ya no es un cóctel de neurotransmisores aleatorio, es un cóctel de neurotransmisores originados por medio de una intención previa, con premeditación y alevosía.

    Socio, no te he visto ágil, a ver si es que tú también te estás haciendo mayor como yo. Lo del “Ford modelo T” es mi analogía irónica a tus “saurios jurásicos”.

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  20. CrisCrac Says:

    El lado obscuro, Darth Vader, demonios…, uffffssshhh… A ver, Josevi, hijo, ¿todo lo que tomas es legal y presentable en un tupper sex-party de feministas radicales de cierta edad?

    Ah, carayu…, ya pillé lo del Ford. Me faltó finta y gambeteo (metáforas del balompié, socio, don’t worry)… Gracias por el pase (más fútbol).

    Oyessshh, ¿qué dices de mayores? Estamos en una edad delicada, pero genial: templados, audaces, cultivados, diestros (de destreza), príncipes porteños, elegantes sin afectación, moderadamente bellos casi guapos y a buen precio (a ver si somos adoptaos y nacimos en Bilbao, socio. Eso va a ser, del mismito centro).

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  21. Mientrasleo Says:

    Gracias.
    Tanto la película como el libro construyen una historia complicada. Una labor maestra la de su creador al ahorrarnos los sentimentalismos.
    Un saludo

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