NAVIDAD EN YENICEBÜRÇEK

25:::diciembre:::2009

I

Ocurrió en invierno y de noche. La tierra tembló salvajemente.

Yenicebürçek habitaba el obscuro vientre de la bestia. Era una pequeña ciudad turca, casi en la frontera griega. La animadversión mutua es bien conocida, y más de una vez tentó a la sangre.

Toda la madrugada oyeron los alaridos del monstruo, sus zarpazos homicidas, los derrumbes, la quejumbre de las víctimas, los aullidos de los perros, el llanto de los niños.

Esperaron con ansia el amanecer y la llegada de ayuda por el sur, la carretera desde Umberçikj, la ciudad importante más próxima. Llegó el amanecer, pero los puentes habían caído. La autoridad local intentó desesperadamente comunicar con Kirsheharij. Fue imposible.

Hacia el mediodía se oyó ruido de motores a lo lejos, cada vez más alto y cercano. Alguien dijo: helicópteros. Debía de ser un espejismo, el fragor venía de la frontera griega.

Aparecieron en la altura de los cerros que daban paso franco a Yenicebürçek por el norte. Decenas de vehículos, gruas, bomberos, hombres y mujeres de asistencia civil, personal sanitario.

Al principio, los ciudadanos de Yenicebürçek se quedaron en silencio, con los brazos caídos, sin saber qué decir. Alguien, finalmente, comenzó a susurrar en voz baja, y luego a gritar emocionadamente: “son… griegos…, son griegos… ¡Son griegos!”.

Corrieron unos hacia otros. Se abrazaron. Trabajaron juntos toda la tarde. Hacia el crepúsculo llegaron refuerzos desde Estambul. Ofrecieron el relevo a los griegos. Éstos respondieron que seguirían allí mientras fueran necesarios. No hubo descanso hasta el nuevo amanecer.

Al llegar el mediodía no había un solo hombre griego, ni una sola mujer griega, que no hubiera sido objeto de encendida disputa entre los turcos por tenerlos sentados a su mesa en las casas que todavía quedaban en pie, aunque no sabían como agasajarlos en un día tan especial para ellos… Era Navidad.

II

Hoy es de nuevo Navidad en Yenicebürçek. Y esperamos, como cada año y desde entonces, a los mejores amigos con quienes podríamos soñar.

http://www.youtube.com/watch?v=za1LzuF-wUU
https://criscractal.wordpress.com/2008/12/25/navidad-en-lhasa/

… feliz navidad a todos
© CrisC

LOVE ACTUALLY

19:::diciembre:::2009

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La veré una vez más, otra vez.
Y la seguiré viendo. Es una de mis pelis preferidas de tarde y sofá. Sin discusión. Me gusta.

Me gustan (casi) todas sus melifluas historias, (casi) todos sus imposibles personajes. Y lo que me gusta algo menos, lo asumo. El resto lo diluye más que de sobra.

Podría haberla filmado Disney, Masó, el abuelo Capra o cualquier otro cineasta pastelazo de la cosa lumière. Y qué. Me encanta.

¿Y ese rockero deslenguado y genial (Bill Nighy) con su dear fat friend manager (Gregor Fisher)? love-actually-7 ¿Y ese palurdo soñador que se trae de Milwaukee a esa tetralogía de pavas de diseño? Puritito neorrealismo que anegaría en achares al mismísimo De Sica. Ya te digo.

Arquetipos todos de la Human Nature. Niquelaos.
Love Actually. Feliz Navidad. Que os den polvorón.

http://www.youtube.com/watch?v=9_JRyhJiXQ8
http://www.youtube.com/watch?v=mnNwA7aQBkQ

© VilBill

SENSIBILIDAD POÉTICA

9:::diciembre:::2009

“¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos como el adorno de un dios?”
Vicente Huidobro. Canto I, Altazor.

Llamo sensibilidad poética a una forma extrema de sentir la Vida.

No diré reflexionar, no sería exacto. Aunque sentirla, claro está, incorpore el pensamiento.

Digo sentir porque esta forma de conciencia es el quantum originario.

Luego viene la demora en el análisis, el hemisferio izquierdo del cerebro a toda máquina.

Digo extrema porque de no serlo, no sería poética. Y es debida a un labilísimo animismo de la piel: vibra ante el menor movimiento. Y la hace, pues, vulnerable a todo hecho, emoción, acaecer.

A diferencia de otras formas de conciencia, los umbrales de este tipo
de sensibilidad son muy bajos. Así, casi todo cuanto acontece fragiliza, afecta, deja huella, hiere o eleva.

Esta altísima capacidad de afección define la sensibilidad poética.

No he dicho, ya se habrá observado, que esta particular sensibilidad
sea una forma de escriturar la Vida. Lo he omitido con intención. Escribir poesía es una forma, entre otras, de esa sensibilidad.

El poeta es una desgarradura angélica y demoníaca. Una monstruosidad. Nunca resulta de una opción. Es un destino.

Yo no deseo esta forma de sentir ni a mi peor enemigo.

© CrisC