ME ENAMORÉ DE MI MAESTRA

19:::marzo:::2010

“… y ahora que el poema expira/ te digo como un niño, ven/ he construido
una diadema/ (sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve)”.

Leopoldo María Panero

Debía de tener yo seis años cuando me enamoré por primera vez.

De mi maestra. No fue mi primera mujer, pues yo ya tenía una amiga
con la que jugaba y no precisamente al póker (o quizás sí). Un día hablaré de ella, porque hace años se la llevó el sida canalla. De mi preciosa amiga C. yo no estaba enamorado, pero de mi maestra sí.

Un día le endiñé a un compañero de clase un mordisco. El muy pavo
osó contradecirme al respecto del sonido del claxón de los coches. Y lo marqué, ñaka, como a una res.

Billy el niño. Los reyes me habían traído un traje de cowboy.

Mi amada me castigó a copiar no sé qué al acabar la clase. Así que toda aquella infante reata de imbéciles se marchó a casa y yo me quedé a solas con ella y con otra maestra.

Mientras platicaban yo hacía mi tarea (la copia, y filarla de cerca: joven, delgada, cuello largo y elegante, pelo corto, claro y ojos claros, no muy alta, nerviosita)…

Me dijo, al cabo de un rato, que podía marcharme, pero la respondí que prefería acabar mi tarea. Un listo, eso es lo que yo era. Seis años. Y un latin lover bajito.

Al volver a casa le dije a mi padre que tenía que casarse con mi maestra. Se lo espeté así…, zas,
a tenazón. Era la hora de comer y supongo que allí estaba mi madre, pero no la recuerdo. Mi madre no contaba. Vagamente creo recordar la sonrisa de mi padre. Qué rata…

¿Cómo sé que estaba enamorado de ella?

Con el tiempo he podido advertir la lógica precisa y aplastante, también absolutamente inconsciente, de aquel crío que fui. A mí me gustaba mi maestra y me gustaba como mujer, sin duda, pero al mismo tiempo no podía dejar de advertir lo absurdo de aquel amor. Un amor imposible.

De modo que, para hacerla mía, recurrí a mi padre como la persona que no siendo yo mismo era lo más cercano a mí, lo más yo posible, y que podía dar cuerpo a aquella pasión.

Se equivocan quienes piensen que yo pretendía ese casamiento para así tenerla cerca de mí. Eso es una simpleza pseudopsicoanalítica. No quería acercarla a mí, la quería para mí. Para mí.

La quería como un hombre quiere a una mujer. Para devorarla.

… dedicado a ella, a doña juli, a la llopis, a doña G., a la marijosé coca y a aquella profesora de francés que cuando escribía en la pizarra le danzaba el culete que mareaba rien ne va plus

© VilBill

18 Responses to “ME ENAMORÉ DE MI MAESTRA”

  1. Atticus Says:

    ¿Cómo que es una simpleza pseudopsicoanalítica? Revisa los hechos, explora en el inconsciente, recuerda tu vida, tus ansias y apetencias. CrisC, el doctor Freud no es que esté al acecho, es que va a publicar pospóstumamente su obra mayor, mayormente sobre este post.

    Algunas feministoides no entenderán la última frase, pero es toda una declaración de amor: para devorarla. Pues sí.

    Te voy a regalar un poema de Luis Alberto de Cuenca, ahora que estoy leyendo y disfrutando. Se llama “Tu musa”, y va bien para este post:

    Convéncete primero de que le caes simpático,
    de que lo pasa bien cuando sale contigo.
    Llévala a casa luego, sírvele un par de copas
    y, en un momento dado, mordisquéale el cuello.
    Unas veces querrá pasar al dormitorio,
    otras alegará una indisposición
    y otras te contará su vida por entregas.
    Muéstrale en cada caso la dosis de cariño
    que te pidan sus ojos. Sé generoso siempre.
    Trata de conservarla como sea a tu lado.
    Sin ella, sin tu musa, no eres nadie, poeta.

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  2. CrisCrac Says:

    Dice Ortega que cuando las musas se presentan, la masa las cocea.

    Estoy seguro de ello. Así que, como desagravio, el poema que incluyes me parece adecuado. Dejemos pasar a la musa y adaptémonos desde nuestro deseo al suyo. Somos caballeros, no será difícil.

    En cuanto a caerle simpático, favor…, ¿podría ser de otro modo?

    Esto significa ser tiernos, delicados, firmes, amables y diligencia mucha. Si después se marcha, la llevamos; si sólo desea otear nuestra guarida, adelante; si se achispa y larga, nosotros atentos y cariñosos; si lo que quiere es deshacer las sábanas de nuestra cama, pedid y se os dará:

    entonces a fagocitarla de afuera a adentro, lentamente, por entregas, sin devorarla toda, porque sin ella, en efecto, Atticus, no somos nadie, ni poetas siquiera. Aunque esto nunca nos será dado, porque “quien se ha sumido en la poesía, ya no puede salir (Holan)”.

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  3. signos Says:

    ¿Quién es Freud? Me suena vagamente. ¿Sabía ese hombre de estas cuestiones o sólo escribió sobre ellas? Entiendo esa dedicatoria a la profesora de francés. A mí me pasó lo mismo con una de matemáticas: su culo era tan perfecto que daba igual lo que explicara. ¡Ah¡, querido Atticus, seguro que alguna feministoide nos tilda de machistas. Para remediarlo, nada mejor que leer a Luis Alberto de Cuenca (no te pierdas un poema que habla sobre una chica que está hambrienta a la hora del desayuno).
    ¡Ah!, querido CrisCrac, el destino ha querido enfrentarnos a través de tu Aleti y mi Valencia en esa ‘Uropa Lig’ que se han inventado. No sé quién de los dos lo tiene peor, con esos equipos tan irregulares y tan anárquicos. Espero que el Kun no tenga su día y que Forlán se vaya de picos pardos la noche anterior y no vea ni la portería el día del partido.

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  4. CrisCrac Says:

    Freud era un tío con barba que tenía un superego que fumaba puros. No, no es el viejo chivo cubano, ése prefiere encarcelar, asesinar o dejar morir a inocentes y enviar mamporreros a atemorizar mujeres de blanco.

    Volviendo a Freud, dicen que se peleaba con su padre, que se acostaba con su madre y que tenía la cuca chica.

    Cuando me dieron clase doña G. y la Coca, era la época de la minifalda y yo un crío que se sentaba en la primera fila. El dios de los púberes las bendiga eternamente. Y a don Milo Manara también.

    Los dos lo tenemos mal, Signos, tú esperas que el Kun tenga un mal día y yo que a Marchena se le cruce la vena. Todo es posible con el Aleti, que es una “unidad de destino en lo sobrenatural”.

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  5. He disfrutado mucho leyendo esta entrada… 🙂 ¡¡Ese sentimiento lo han compartido muchos amigos míos!!
    😉 Instintos… Pasiones… Hay momentos que no se olvidan!! Un abrazo!!

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  6. Atticus Says:

    Querido Signos: conozco el poema, creo. ¿Es “El desayuno”? Tenemos un club de lectura en el instituto y lo trajo un compañero. Me encantó, claro, y que sea una parodia maravillosa de aquel de Neruda (el 15) que dice eso de “me gustas cuando callas porque estás como ausente…”. El de Luis Alberto de Cuenca comienza así: “Me gustas cuando dices tonterías…”, y tiene versos como este: “tu risa es una ducha en el infierno”.

    Con lo del fútbol lo tengo relativamente fácil: soy más atlético que valencianista, pero dada mi natural tendencia al antinacionalismo (una vez huido de Orangeland), me pone a mí el Valencia cada vez más. Por supuesto, descorcharé mi mejor botella de horchata reserva “Veuve Amparín” si nos vencéis. De este encuentro se puede esperar cualquier cosa. E incluso qualsevol.

    CrisC, escribe, es la ocasión.

    Por cierto, y volviendo al tema del post, a mí nunca me pasó algo así, pero recuero a una profe de francés, interina, bastante “perroflauta” (que dicen por el sur), que venía a clase con vestidos vaporosos, transparencias varias y sujetadores que brillaban por su ausencia. Tenía que acompañarnos a una acampada, pero no se presentó el día indicado. A la vuelta, sin darle importancia, nos dijo que esa noche había soñado que eramos zombis. Y empezó la clase.

    Lo del culo y la profesora de matemáticas debe tener que ver con la geometría, los espacios curvos, las funciones… Que sí, Signos, que Freud alienta hasta en los logaritmos neperianos.

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  7. CrisCrac Says:

    Me alegro de tu disfrute lector, Clothbbi.

    ¿Tus amigos también le dijeron a su papá que se casara con la unidad fémina docente? Sátiros…, voy a reclamar el copyright y los derechos de autor a la esgae

    Instintos, instantes, pasiones, recuerdos…, c’est vrai. Ahí andan.

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  8. CrisCrac Says:

    Orangeland… je, je, je…, excelente neologismo.

    ¿Qué te pone el Valencia? Ondia, noi del suc, creo que necesitas una dosis megapatafísica de petardos y petardas more falla de campanar para reubicarte las meninges. O eso o una picana sostenible en los kiwis (de cultivo ecológico, por dios) .

    Vuelve en ti, chavea, y trata de arrancarlo. Mira que nuestro primo Signos es del Valencia porque, de chico, los días nonos se ponía hasta las cejas de bloody mary cocktail con horchata de alboraya caducada. Claro, asín…

    Sujetadores “que brillaban por su ausencia”…, guaaaaaaca, ¿eso es de güiminsícret, unno, belcor, íntima cherry, chantelle, triumph, gemma, soraya online, fiori due, tangakatanga u qué?

    Yo no soy muy de lencerías, uff, me dan chus repelús, pero recuerdo un poema de un tal Stabile que hablaba de que no hay nada más desnudo que una mujer que se desnuda. Y Jaroslav Seifert escribió un poema en el que decía que cuando vio por vez primera una mujer desnuda, empezó a creer en los milagros.

    Hosannah

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  9. Atticus Says:

    Signos, dile algo, que me da que antes votaría a las huestes de Gürtel que poner en lejía la elástica colchonera. Es que lleva a Madrí en la sangre, y yo no. Lo mío es la melancolía, esa en cuyo seno anida el estadio atlético. Pero me da que no hay tanta diferencia: son pupas geográficamente ubicados, pero metafísicamente desasosegados por una misión desnortada. Lo de la horchata que decía arriba CrisC.

    Una mujer desnuda… Incluso vestida.

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  10. CrisCrac Says:

    Quita, quita, en lejía. Mira que si se pone blanca. Que no, que no.

    Pupas, pupitas ontológicos, de raíz…

    Desnudas, vestidas, medio desvestidas, medio desnudas, medio vestidas, casi vestidas, desvestidas casi, desnudándose, vistiéndose, a medio vestir, investidas, revestidas…, eternas, infinitas, inmortales. Uff.

    Que me digas algo, Signos.

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  11. Romi Says:

    Se llamaba D. José Luis. Llegó al colegio cuando yo empezaba 6º de EGB. No creo que llegara a la treintena, llevaba barba, era alto y bien parecido.

    Destacaba entre el conjunto de maestras que habíamos tenido en cursos anteriores: Dª Vicentita, Dª Dolores… Él ya no usaba la regla para pegarnos en la palma de la mano cuando hacíamos algo mal, ni tenía el aire rancio de los maestros formados en la postguerra.

    Enseñaba Ciencias Naturales, amaba la botánica y los animales. Nos explicaba la formación de la Tierra, el núcleo, el manto, los volcanes y los océanos. Con él imaginé mis primeros viajes por selvas indómitas y ascendí a las cimas de las cordilleras del planeta.

    En 7º ya no regresó, había aprobado oposiciones de instituto, nos dijeron.

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  12. Mariel Says:

    Lo recuerdo cuanto menos singular, sincero respecto a lo que hacía, siempre expectante y entregado. Un tío guapo, de los que no pasan desapercibidos, que invitaba a la curiosidad. También lo recuerdo mientras un humo difuminaba al resto de criaturitas convirtiendo sus clases en exclusivas para mí, pero eso creo que debió ser un viaje a una dimensión paralela o algo parecido. Espero que esté bien, mi profe.
    Es hermoso sin duda, al menos así lo recuerdo, además de productivo, ya que palabra por palabra era analizada con la delicadeza que requiere la misma sabiduría. Atender, atendías. Y marcar, marca hondo, y esto es muy freudiano, asi que algo de papá debe tener.
    Yo no fui tan lista y no pude postergar su presencia, que por cierto, ‘chapeau’ por la contestación, el que sabe, sabe…
    Enhorabuena por el merecido éxito de tu rincón.

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  13. JoseV Says:

    ¿Seis años, socio? ¿No estábamos con doña Sabi, por esos entonces?… y por supuesto, no creo que estés describiendo a Doña Sabi. Nada, nada, por lo menos tendrías que tener la friolera de siete u ocho años. En esas edades un año es una eternidad y hasta los dieciocho pasan muyyyyy lentamente. Además, hasta que no se cruza la frontera de los siete, no aparecen conscientemente esos “amores” que relatas.

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  14. CrisCrac Says:

    Bien parecido…, ¿a quién?

    Enseñaba, amaba, explicaba…, imaginabas viajes, indomiteces, volcanes y ascendiste a no sé qué cimas…, joeee, Romi.

    Instituto…, es lo que tiene: hay mucho nivel ahí.

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  15. CrisCrac Says:

    Espero que esté bien, tu profe. Espero que estés bien. Desapareciste de Criscractal, supongo que los estudios.

    Gracias por tus palabras (no las entiendo todas), y por tu enhorabuena.

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  16. CrisCrac Says:

    Seis años y hasta si me apuras casi seis.

    Fue recién llegado de Madriz (de Cádiz, más bien). Y fue mi primera escuela, al lado de la casa de fotografía que después, durante años, fue de S… Recuerdo la escuela (un primer piso de una vivienda normal y corriente), la carpintería aledaña, la carnicería, la tienda de electrodomésticos, la calle, mi casa…

    El edificio lo derribaron no hace tanto (creo que aún está el solar). A doña Sabi llegué a los siete años, finales de verano (aquí mi socio y yo, queridos criscractalwriters, somos amigos desde esa edad).

    Ya sé que es a los siete cuando se empieza a tener el denominado uso de razón, pero a los seis yo ya tuve el uso del amor, con mi maestra; y el de la curiosidad del cuerpo, con mi niña C.

    Soy y era asín, dear socio, sin perdón.

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  17. Krissia Says:

    Las imágenes y caricaturas q utilizas son tuyas?

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  18. Dairiqui Says:

    La erótica del profesor…
    Yo nunca me enamoré de ninguno de mis profesores. Siempre los vi como “padres”, la barrera generacional los hacía invisibles a mis deseos. Aunque quizá nunca es tarde, y puede que algún día llegue a enamorarme de uno de ellos, el destino nunca deja de sorprendernos.
    Mis alumnos (que son adultos) a veces me miran con ojos de corderito degollado, eso sí. Es lo que tiene ser la líder del grupo. Es inevitable. Y cuánto lo disfruto…

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