CHARLIE RIVEL

4:::septiembre:::2010

Cuando yo contaba seis, quizás siete u ocho años, mis padres, o quizás mis tíos, me llevaron al Circo Price. A ver a Charlie Rivel.

Era, quizás junto a Popov, el mejor payaso del mundo.

Sólo recuerdo la presentación de Charlie, la recuerdo vivamente: sobria, poética y minimalista. Algo mágico y maravilloso hubo en ella para que impresionara de tal modo al niño que fui.

En medio de la obscuridad de la carpa…, tan sólo herida por un foco,
Charlie salió lentamente, muy lentamente. Iba vestido con su ya clásica prenda, una larga camiseta roja. En una mano, una silla; en la otra, su guitarra.

Supongo que emitiría su característico aullido, una mezcla de quejido y canto, un paradójico híbrido de tristeza y alegría.

Dejó a un lado la silla y al otro su guitarra. Elegantísimamente, Charlie presentó a su silla con un deferente gesto de la mano, después, del mismo modo, presentó a su guitarra.

Al final, echando hacia delante su cuerpo y los brazos hacia atrás, se presentó a sí mismo. Sé que el circo se llenó de aplausos.

Sé que la Belleza urdió mi sonrisa.

http://www.youtube.com/watch?v=9hK_G5EdmAk

… dedicado a Josep Andreu i Lasserre
© Six Roy

24 Responses to “CHARLIE RIVEL”

  1. JoseV Says:

    Que recuerde, solamente he ido una vez al circo de pequeño y no me gustó. Desconozco la razón, pero me invade siempre, con respecto al circo, una sensación anímica de tristeza. La actuación que has comentado de Charlie Rivel, la he revivido mentalmente conforme leía la entrada, y digo revivido, porque la debo haber visto en TV. Pero simplemente recordarlo, ha hecho que me invada esa sensación anímica de tristeza. Parece paradójico, eso de circo (payasos) = tristeza, pero en mi caso es así.

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  2. CrisC Says:

    Esa bipolaridad anímica que sientes es muy común, ese mix de tristeza y alegría del payaso es casi un arquetipo.

    Y si lo es, será porque representa nuestra propia vida, en la que tantas veces tenemos que estar a la altura, presentar una cara amable y humorada cuando, en realidad, estamos hechos trizas.



    El aullido cantarín y quejumbroso de Charlie lo escenificaba sobradamente. Optemos, no obstante, por la alegría. Es optar por la Vida.

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  3. Recuerdo una canción…

    “Hay un payaso en la pista
    que llora con su saxofón,
    sus lágrimas son como notas
    de esta bonita canción

    Que no se queden los niños/ sin escuchar la canción,
    que no esté triste el payaso/llorando con su saxofón”

    Siempre llevo una nariz roja en el bolso. Nunca se sabe cuándo podrás necesitarla… Arrancar sonrisas es algo mágico…

    Un abrazooOO!! MMUUUAAAAA!!!

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  4. CrisC Says:

    hace algunos meses me presenté ante mis mucho@s prim@s con una nariz roja, les grité: ¿dónde están l@s prim@s más guap@s de todo madrid?…, se rieron conmigo (después, aprovechando el ardid psicológico, les empecé a meter caña atlética…, ya sin nariz, vaya un cabreo que pillaron: ea, ea, ea…, l@s merengon@s se cabrean, qué ric@s)

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  5. Conguito Says:

    Tal vez porque lo que llevamos dentro sale fuera, por “casualidad” o porque lo mío es reír y llorar, siempre he tenido un circo cerca. Me encanta el circo.
    El año nuevo empieza después de cada función. Hay años cortos, dos o más años en uno y otros, como éste, interminables, porque todavía no he asistido a ninguna representación.

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  6. Teresa Says:

    Curioso lo del circo. Nunca llevé a mis hijos, porque, como a JoseV, me inspira tristeza. El par de veces que me llevaron de niña fue un fracaso: no me reía con los payasos (me daban pena o vergüenza ajena), sufría por los titiriteros, los trapecistas y por los leones,…
    El real de la Feria (de Sevilla) estuvo en mi infancia en mi barrio; junto a mi calle aparcaban los camionazos y las a veces enormes rulotes (¿cómo se escribe?) de los circenses; un poco más allá, las jaulas de los animales. Durante semana y pico veía cómo vivían realmente. Nunca los envidié. Nunca me entraron ganas de escaparme “con los del circo”.
    Quizás fue una lección temprana de lo que a veces hay tras el glamour y las lentejuelas.

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  7. Aliénor Says:

    A mí los payasos me dan miedo. No me gustan.

    Cuando me despierto por la mañana, suelo recordar con facilidad, y si pongo un poco de empeño, todos los sueños que he tenido por la noche. Raramente tengo pesadilla pero, sin duda, la peor de todas la protagonizó una especie de payaso muy delgado, vestido de negro y con una peluca blanca. Uffffff, todavía se me ponen los pelos de punta.

    Me pasa lo mismo con las muñecas antiguas, esas que están peinadas con tirabuzones y tienen la cara color cadáver.

    Además, alguna vez se me escapa llamar payaso a alguien que, ahora me doy cuenta, me provoca los sentimientos opuestos que trataría de conseguir un auténtico PAYASO.

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  8. CrisC Says:

    No me gusta demasiado el circo, pero sí los payasos. Es verdad lo que dices de la relatividad de la duración de los años. Conguito sería un buen nombre para una payaseja.

    ¿No reías con los payasos, Terétty? Endever

    Cierto que la trastienda del circo -esos camiones, esas roulottes (en el maría moliner y en el drae, pero en singular) y los lugares de acampada- tiene poco glamour y apena.

    Así que miedo…, joessshh, Aliénor, los alares a cuadros que llevan va a ser. Ese payaso que dices sería postmoderno, y claro, qué horror. Lo de las muñecas antiguas lo subscribo, dan pavor. Recuerdo a un tipo de mis años universitarios (Frank el Pedorro, lo motejamos) que iba a regalarle a su novia unas muñecas de ésas: para mí que la chica le coceó el escroto (con razón).

    Una vez fui a ver Le Cirque du Soleil. Qué deliciosa belleza.

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  9. Atticus Says:

    Varias veces he estado a punto de ir a ese Cirque du Soleil. Y se me va escapando. Porque el otro (Freud dirá por qué), se me “escapa” siempre, es decir, hago lo posible porque pasen los días, por no mirar muy detenidamente horarios y sesiones… Será algún trauma infantil que, al contrario que otros, no consigo recordar. Y sí el asombro que me producían los trapecistas, como si no fuera verdad y los viese desde lejos, con sus trucos, porque tal espectáculo no me parecía de humanos.

    Respecto a esa “trastienda”, y aunque sea de otro tiempo, recomiendo ver “Freaks, la parada de los monstruos”.

    Charlie River era un francotirador.

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  10. Conguito Says:

    Pinito del Oro vivía en mi barrio, por eso sé que era humana.
    Mis hijos compartieron primaria y juegos con un niño del circo. Sus padres y abuelos tenían uno pequeño, sin glamour. Pero verles transformarse ensayando y al actuar era pura magia, vida pura.

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  11. Mariel Says:

    Lo importante es pintarse la cara, no importa el color, pero sí el aroma que desprende la pintura tras el suave deslizar en el rostro, sí el mítico espejo de tocador con insuficiente iluminación que no frena unas manos que ya saben el camino, sí las manchas que deja en un traje cosido mil veces por el tiempo.

    No me gustan demasiado los payasos, más bien soy de las que los temen, pero los admiro (¿se puede temer y admirar a la vez? ay que ver, que rarita soy). Aunque ahora que lo pienso, no me importaría nada verte con la nariz roja puesta, aún a riesgo de traumatizarme.

    Hace poco llevé a mi sobrina al circo. Uno no muy grande, de éstos que ruedan en verano por los pueblos, un poco cutre, pero cumplía. La grada estaba casi vacía, pero ellos actuaron como mejor sabían, animando a que se dieran unas palmas que sonaban penosamente dispersas. Allí sentada, mirando la cara de sorpresa plagada de colores de mi niña, me dió pena sentir que la magia del circo ya no hechizaba lo suficiente.
    Maldita tecnología que atentas contra el arte tornándolo marchito!!!

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  12. Atticus Says:

    Charlie River… Lo convertí en yanquí, una suerte de cantante folk o jugador de basket con fundamentos y 2,25 de humanidad. Pobrecito mío. Mil perdones, señor RiveL.

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  13. Romi Says:

    El aullido de Charlie Rivel ha sido usado profusamente en mi casa como medio de comunicación, especialmente cuando queríamos manifestar “imposibilidad” o “utopía”. Mi padre y hermanos se identificaban con su personaje; yo, más pequeña, adoraba a Pinito del Oro, a la que pude admirar en una tarde de circo sentada junto a mi madre. Para mí, tan chiquitina, aquella mujer del trapecio era la más osada y valiente de las princesas, no como las cursis de los cuentos.

    Nunca me he subido a un trapecio, pero sí que he tocado el cielo. Soy afortunada.

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  14. CrisC Says:

    ve sin dudar, atticus, y lleva gente pequeña, os deleitará su magia y su poesía, las canciones y la música son deliciosas, la Belleza desciende desde los delirios platónicos y se hace inmanente

    pinito del oro, qué nombre…, la recuerdo en boca de mi madre

    yo con nariz roja daría risa (de eso se trata), el trauma sólo devendría de alguna costilla rota por el esfuerzo o por un traspié devenido del pelotazo endorfínico…, el circo puede reconvertirse, ahí está el del sol (una pasta, eso sí)

    charlie, josep, más catalán que la barretina de josé carod rovira

    “aaaauuuu”…, se lo copiaron los de la revista hermano lobo a charlie y, como en vuestra familia, soltaban aaaaauuuu… cada vez que algo era imposible, dictadura mediante…, qué curioso, tu mix de trapecio y cielo me ha traído al recuerdo a la trapecista de cielo sobre berlín y al ángel caído

    https://criscractal.wordpress.com/?s=cirque+du+soleil


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  15. Conguito Says:

    …jajaja:sí,cierto.Pinito viene de Pino,nombre de la patrona de la isla:muchas niñas se llamaban así,y más en aquella época.Ah,por cierto,que no soy tan vieja (cosecha del 66).Pero mi madre y tías sí que la frecuentaron,y su casa estaba a dos calles de la mía…
    La frase que define a Charlie River como francotirador me parece genial,la subscribo en todas sus acepciones.
    Besos para todos

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  16. enrike Says:

    Frederico Fellini fue payaso antes de ser uno de lo mas grande del cine internacional. Recomiendo la strada donde su mujer hace de payasa. Un obra de arte de 1954. La peli “Freak monster parade” es de Fritz Lang Atticus ? excellente los actores son reales…No he leido Vanesa Pérez-Sanquillo todavia Clothoflordelotus …sigo huyendo en moto…con esperanza, fe y amor y precaucion…un saludo.

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  17. Atticus Says:

    La peli “Freaks” es de Tod Browning (1932). Los actores, efectivamente, son reales. Increiblemente reales. Recomiendo ver los extras que acompañan al DVD, imprescindibles para entender más allá de la durísima película.

    Obviamente, la palabra “friki” (o “friqui”), viene de ahí: raritos, extraños, monstruosos.

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  18. Clothoflordelotus… Jejeje… ¡Soy la mujer de los mil nombres! Jajaja… ¿De qué huyes? ¡¡Corre, corre, que te alcanza!! Jajaja 🙂

    Os dejo con música…






    Payaso… Payaso… Mmmm… La lágrima del payaso… El dolor del payaso… Payaso o payaso…

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  19. Me encantó el enlace que pusiste más arriba a “Ríe payaso”… Mmmm… Siempre me gustó…

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  20. Tango…

    Un abrzoOo a tod@s!!

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  21. signos Says:

    Hola. Como siempre, llego tarde. Me pongo a mirar por la ventana y cuando me descuido hay tropecientosmil comentarios. A mí también, como han dicho muchos, me producen tristeza los payasos y recordaba una película de Fellini (gracias, Enrike por recordar el título; lo había olvidado) que me sumió en una tristeza adolescente y dominguera. La mayoría de las películas de Fellini me producen esa misma sensación. Con respecto a “Freaks”, de Tod Browning (que también hizo una versión de “Drácula”) nunca he podido verla entera; es mucho más que tristeza lo que provoca.
    Por cierto, Romi, habrá que oírte en vivo y en directo el aullido a lo Charlie Rivel.

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  22. Atticus Says:

    No sólo “Drácula”, Signos. Si no recuerdo mal, también dirigió un “Frankenstein”. Me parece que en las tres pelis hay elementos en común: una compasión, que hoy se llamaría empatía, y una tristeza infinita. En todos los casos se habla de personas (¿o se discute justamente eso?) solas que ansían ser aceptadas, queridas. Porque Frankenstein y Drácula son seres solos, abandonados. Drácula sucumbe al horror porque quiere amar infinitamente y quebrar el tiempo; suyo es el mito del amor eterno, como de nadie. La historia de Frankenstein está más cerca de las de los seres de “Freaks”: mata porque no lo aceptan, porque es un monstruo según los parámetros de la normalidad: lo que en “Freaks” es risible, en “Frankenstein” es temible.

    Browning conocía la naturaleza humana.

    ¿Me he ido del tema, Boss CrisC, o me admites una proximidad ontológica de todos estos seres con Charlie Rivel?

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  23. CrisC Says:

    pino, pinito, de trapecio en trapecio da un saltito

    fellini, payaso genial

    al final, los freaks no eran friquis, pero en la vida cotidiana hay, joder, legión

    clothoflowerontherock&tango

    tropecientosmilcomentariosyunomás, hay que oír a romi

    personas, no hace falta más, personas, vale pulpo como ente charlierivelino

    guaaaacaaaaaaa, voraces comentators

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  24. enrike Says:

    Eso CrisC…si ves a Nuria del sugar del puerto… dale un beso de vampiro o de frank eistein…salu2.

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