DEFINICIÓN DE LA TERNURA

26:::marzo:::2011

hasta el más simple de los objetos resulta difícil de definir

quizás por eso cuando a fernando savater le pidieron una definición
de la “ternura”, no exabruptó un circunloquio de mediásofo sino que recurrió a una analogía: dijo que la ternura es cuando en “sólo ante el peligro”, el sheriff, que es abandonado por todos, declina la ayuda que
le ofrece un niño

ayer conducía yo por una avenida, con tiento pero a velocidad de speedy gonzález: vi en una calle lateral asomar el morro de una furgoneta azul y supuse que el conductor me había visto sobradamente

no fue así…, salió de la calle cuando apenas me quedaban unos diez o
quince metros para pasar por el punto en que, en ese momento, se cruzó su furgoneta

di un volantazo hacia la izquierda, frené bruscamente, puse mi mano sobre el asiento derecho (un reflejo instintivo del pasado), chirriaron las ruedas en el asfalto, el abs saltó haciendo temblar desde el chasis toda la estructura de mi coche y aún así patinó hasta quedarse a dos o tres metros de la furgoneta

al volante iba un señor mayor

levanté las palmas de mis manos, le sonreí abiertamente, no había pasado nada…, él levanto su mano izquierda, creo que me sonrió con gratitud y ternura, nos saludamos como caballeros y proseguimos nuestro camino

otras veces no, pero ayer estuve a la altura de los hombres de bien

© six roy

25 Responses to “DEFINICIÓN DE LA TERNURA”

  1. Sobreestructurassintetizantes Says:

    Uno de los recuerdos más nítidos que conservo de mi madre es simplemente un día que íbamos a cruzar la calle y se nos abalanzó un coche. La reacción de ambas fue agarrar a la otra para evitar lo que sin duda hubiera sido más que un accidente. Luego no comentamos nada. Mi madre era una mujer adusta, pero el resto de la tarde la pasó sonriendo.
    Por lo demás, me alegro de que los frenos y el abs estuvieran a la altura de los hombres de bien.

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  2. coeliquore Says:

    Así somos los humanos, a veces estamos a la altura.Y otras veces no. Salud.

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  3. ¡Me alegro de que se quedara en un susto y ternura! ¡Mucha ternura! Ayyy… Cuando iba al nivel del “chasis”… Imaginaba lo peor, pero pensaba, todo tiene que estar bien, todo tiene que estar bien… ¡Lo ha escrito en un post! ¡Uff, menos mal!
    Todo está bien 🙂

    Por otro lado, al leer el título, vino a mi cabeza el poema de Pablo Neruda, “Siento tu ternura”…

    “Siento tu ternura allegarse a mi tierra,
    mirada de mis ojos, huir,
    la veo interrumpirse para seguirme hasta la hora
    de mi silencio absorto y de mi afán de ti.

    (…)Pero hela aquí, tu forma familiar, lo que es mío,
    lo tuyo, lo que es mío, lo que es tuyo y me inunda,
    hela aquí que me llena los miembros de abandono,
    hela aquí, tu ternura,
    amarrándose a las mismas raíces,
    madurando en la misma caravana de frutas,
    y saliendo de tu alma rota bajo mis dedos
    como el licor del vino del centro de la uva.”

    ¡¡BEsiiiitOOOs enOOOrmes!! ¡¡MMMUUUAAAAA!!

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  4. JoseV Says:

    Eso está bien, hay que intentar estar siempre a la altura de los hombres de bien. Otro pelo nos correría si hiciéramos siempre ese esfuerzo de presencia, para contener esos “caballos desbocados emocionales”, ávidos de tomar el control. Como dice coeliquore no siempre lo podemos conseguir. Pero cada vez lo conseguiremos más.
    Salud.

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  5. Aliénor Says:

    A mí me enternece imaginar la situación.

    Bien por ti, hombre de bien, y por el abuelo coprotagonista de esta bonita historia.

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  6. Mariel Says:

    Me alegro de que aún existan los hombres de bien, es más, por mi condición, necesito saber que existen. Probablemente en la misma situación yo hubiera exhalado alguna maldición gerontofóbica clamando al cielo, por eso agradezco que no siempre sea así. Mientras siga habiendo hombres de bien, o incluso (por no utopizar) acciones aisladas propias de éstos, habrá esperanza.
    Me alegro mucho de que todo haya quedado en una anécdota y un susto.

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  7. Atticus Says:

    Me uno a todos en mi alegría porque todo se haya quedado en susto, anéctora y post. ¿Y si el interfecto hubiera sido uno de esos que marcan territorio con bemeuve, gorra invertida, pendiente y pelo al ras? La ternura hubiera sido imposible, siento decirlo.

    En la ciudad en la que vivo hay muchas rotondas: los entes descritos antes suelen entrar y salir a escape, cruzarse, obviar toda señal o preferencia y saludar con el dedo corazón (amorosos que son) cuando les reprochas algo con gesto, claxon o luces. Pero a veces uno de esos que se cruzó contigo se para en medio de la rotonda para ceder el paso al que viene por su derecha: llevan decenios haciéndolo, convencidos de que es lo correcto y sin entender esos cruces extraños de formas rotundas. Enternecedor si nos pilla de buenas; porque, de lo contrario, el brote de Mariel: la maldición gerontofóbica.

    Me gusta la expresión “hombre de bien”.

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  8. Atticus Says:

    Hoy he presenciado un partido de balonmano de chicos de entre 13 y 15 años. En un lance del juego, un gigantón ha arrollado a uno de los pequeños que intentaba defenderlo sin fortuna (unos 25 kilos menos, una cabeza menos de estatura). El enorme ha metido el gol y ha dejado al otro tendido en el suelo retorciéndose de dolor por el encontronazo. Unos minutos después, ayudado por el entrenador se ha metido en los vestuarios entre los aplausos del poco público que presenciaba el partido (padres y madres: todos le hemos agradecido el gesto, no importaba el equipo). Iba llorando, y no creo que fuera por el golpe, era impotencia, consciencia de que siempre habrá alguien más alto o más fuerte que te pase por encima, pese a lo cual hay que seguir ahí, defendiendo, perdiendo con dignidad. Se me han humedecido los ojos.

    Chaval, eso es la vida, pero gracias por el gesto. Me has enternecido la mañana. He mirado el blog de CrisC al llegar a casa y hablaba de la ternura. También.

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  9. CrisC Says:

    a la altura de una madre no está ni dios…, pero me alegro de aquellos frenos, del abs y sobre todo de la sonrisa de tu madre, estruc

    así somos, e incluso al contrario: salud

    no hubo susto realmente, clothbbi, pero sí chasis temblón y ternura, por ejemplo de ésa del poema que anotas y que se amarra “a las mismas raíces”: besos de ésos con muchas oooooeeeesss mayusculosas

    “otro pelo nos correría”…, ja, ja, ja…, eso, eso, socio, que donde hay pelo hay alegría

    pues es verdad, aliénor, a mí me también me enterneció aquel hombre casi anciano con su gesto de comprensión y de gratitud, porque, además, quizás estaba en algo que ya rebasaba sus posibilidades psicofísicas: ojalá él pase hoy un buen día, y tú

    existen los hombres de bien, mariel, y algunos –no es mi caso- lo son de continuo; son ésos que dijo Bertolt Brecht ser los más necesarios: yo alguna vez, como tú al mando de tu reven, también maldigo al volante en lenguas no indoeuropeas

    ayer mismo, atticus, un mangurrián de ésos, precisamente al volante de un bmw, me hizo luces por no sé qué leches y, como le he dicho a mariel, le espeté algo en lengua aborigen acompañada de gestos proboscídeos: el pitecantropus en cuestión no llevaba gorra, pero tenía pinta de capullo cum laude

    en cuanto a ese anacrónico ceder el paso de esos hombres de antes, acuerdo en su ternura

    jung diría algo de esa coincidencia del balonmano y mi post, buen domingo a todos

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  10. Teresa Says:

    En el código ético del yoga están los yamas y niyamas, unas “reglas” de conducta con tu mundo externo e interno. Una de las yamas es AHIMSA, la no violencia, surgida en la época del rey budista Ashok, bastante antes de Cristo. Mucho más amplia y generosa que el “No matarás” cristiano. Implica no dañar a nadie, ni siquiera a nosotros mismos; implica admitir y respetar las diferentes formas de ser, ideas, etc.;implica… ¿qué te voy a contar, si lo que nos has ofrecido es un ejemplo claro de ahimsa? Y de los difíciles, porque mira que el coche despierta la agresividad. Personas tranquilas,incapaces de insultar a nadie y en el coche se convierten en fieras. Moi même.
    La pena es que ahimsa no se dé más a menudo y no esté arraigada en nuestro ser, sino que dependa del humor que llevemos.
    (Ji, ji, ¿te ha gustado el toque orientalista que le he dado al tema?)

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  11. Alcor Says:

    Atticus Finch, protagonista de “Matar a un ruiseñor”, que sirve de nick al blog nomadas square, era un hombre de bien.

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  12. Atticus Says:

    Pues sí, y yo sin caer en ello. Es el hombre de bien. Pero como este es el blog de CrisC, mejor me callo. Seguro que, en tal circunstancia como la que describe el dueño de esta finca, Atticus Finch hubiera parado, hubiese saludado sin perder una onda del flequillo y, de llevar sombrero, lo hubiera izado levemente mientras inclinaba la cabeza respetuosamente.

    Un hombre de bien en un mal mundo. Gente necesaria.

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  13. CrisC Says:

    eres muy generosa con mi post, terétty, con esa ahimsa que suena tan poética: me gusta el toque orientalista, sí, be water my friend

    creo que sí, alcor, mr. finch es un hombre de bien

    y por qué habrías de callar, atticus…, los hombres de bien aquí tenéis tribuna y crédito: y sí: creo que tu homónimo hubiera hecho eso que dices

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  14. romi Says:

    Hace años, mientras empujaba el carrito de bebé y con la media-mano libre aseguraba a mi otra “criança” a mi cuerpo, un “malnacido” que conducía a toda velocidad por una calle en cuesta, casi nos arrolló en un paso de cebra. La furia convertida en ira me inundó de pies a cabeza, y si se hubiese dado la fortuna de que su hubiera estampado aquel vehículo contra un muro, juré y juro que hubiera ido para darle el “tiro de gracia” a su conductor. Brotó en mí toda la violencia animal del que siente en peligro a sus cachorros.
    Cuento esto porque tanto de tu post como de mi experiencia, deduzco que son las intenciones que los provocan las que generan diferentes respuestas. Tanto tu abuelete como el conductor de mi historia, podían haber provocado un accidente nefasto, pero el primero hubiera sido por error, el segundo por provocación.

    Creo que nuestras reacciones son ambas muestras de “ternura”, aunque de naturaleza diferente.

    Me alegro de que ninguno acabará en hechos mayores.
    Besos

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  15. Aliénor Says:

    Mi hijo ha estado enfermo y, aunque es “grande”, su avería me ha ocupado más de lo habitual. Ha debido notarlo y, quizás por ello, cuando se marchaba hace un rato, me ha ofrecido su particular mix de abrazo/beso/caricia/achuchón agradecido.

    No he podido contenerme y le he llenado la cara de besos.

    Entonces, rompiendo el encanto del momento, pero dejando aflorar mucha ternura, me ha dicho: QUIIIIIIIIIIIITA PESAAAAAAAAADA. Y seguía abrazándome.

    Me ha removido. Mi niño, tan grande, tan chico.

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  16. paraqueloleas Says:

    Podría hablar de ternura, pero es que cada vez que veo la foto del sheriff me acuerdo del Valencia Cinema, de cuando se iba al cine de otra manera (ni mejor ni peor). Recuerdo haberla visto en una época en la que, si Fer o Sylvie no me acompañaban, iba sola al cine. En fin… de los ciclos del ‘valenciacinema’.
    P.D. Siento haberme quedado en la anécdota;)

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  17. CrisC Says:

    :::
    hay tanto malnacido, pendejo e hidepú que da miedo pensarlo, romi; asco, sentirlo; y sorpresa saber que perteneces a su misma especie: algunas de las cosas que me espantan es que estos perros me hacen sentir que yo sería capaz, con ellos, de lo peor: fríamente

    en cuanto al abuelo, ahí hay en mí algo ancestral que no tiene mérito alguno

    imagino a tu querido monstruo, ali, que en algún momento
    de su vida fue un loco bajito, abrazándote tiernamente y, luego, haciéndose el duro, diciéndote eso de quita pesada: mi enhorabuena por ese chico

    si yo tuviera, paraq, que imaginar (esto es, crear una imagen) la soledad, entre otras posibilidades me valdría el dibujo de alguien que va al cine a solas: ir al cine solo, o sola, es una indecencia, una refutación de la cultura, la prueba inapelable de que la especie humana es un suceso innecesario, dañino y afortunadamente menor y fungible

    :::

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  18. paraqueloleas Says:

    … de acuerdo … no lo haré mas.

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  19. CrisC Says:

    eso espero, paraq: de ti y, sobre todo, de los demás

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  20. Mariel Says:

    No tengo mucho que aportar, pues todavía no he hecho nada tan grandioso como dar forma a una vida (todo llegará), pero es que no he podido evitarlo al leer los comentarios, supongo que más bien aludida como cachorra. Me gustaría llamar pesada a mi madre porque me comiera a besos, puedes sentirte orgullosa. Y me conmueve el impulso, o mejor dicho, el instinto protector que sobrepasa al mismo altruismo pisando incluso el principio más puro del que naciera y que se ve reflejado en esa carencia de manos suficientes que aquí se ha mostrado, en la mano sobre el asiento derecho, incluso en la mano izquierda de aquel señor.
    Al principio no entendí muy bien qué tenía que ver un suceso así con la ternura, (yo, y ese afán por ver solamente lo explícito del mensaje, supongo). Ahora lo entiendo.

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  21. signos Says:

    Leyendo el post, y sus múltiples comentarios, me he acordado de una escena que presencié cuando vivía en casa de mis padres, en la esquina de Fernando el Católico y Quart (antes, Cuarte). El conductor de un coche dio un volantazo y casi acabó estampándose en una farmacia (una suerte, en el fondo, le hubieran dado árnica) por no arrollar a otro vehículo conducido por un hombre mayor. Los dos salieron blancos de sus vehículos y el conductor que estuvo a punto de estamparse le recriminó, a voz en grito, al conductor mayor que no había puesto el intermitente y que podía haber provocado un accidente monumental. El anciano, viendo que efectivamente no lo había puesto, se dirigió lentamente al coche y lo accionó, diciendo con una voz apenas audible: “Sí, sí, lo he hecho”. El otro conductor, muy airado, dio un golpe en su coche y contestó: “Mecagüen diez, si no fueras un viejo…”, dicho lo cual, se metió en su vehículo y se marchó.
    El hombre mayor aun tardó un rato en abandonar el lugar. Se preguntaba, tal vez, qué había ocurrido.

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  22. Atticus Says:

    Hace tiempo que suelo ir solo al cine. Lo siento. Al principio fue raro y no pude evitar cierta sensación de abandono y desamparo. Después no, me acostumbré: tiene la ventaja de ver lo que quieres sin explicaciones. Aunque algunas veces pienso que no he hecho las cosas bien si no encuentro a nadie que me acompañe a según qué películas. Hoy he ido. Faltaba una hora para la película. He vuelto a casa y me he puesto el chándal y las zapatillas, para no tener la tentación. Llueve, no hace mucho frío, pero el tiempo transcurre mososo y delictivo.

    Disculpad este comentario. No sé si tiene algo que ver con la ternura. He estirado el asunto de ir solo al cine. Ahora, mientras escribo esto, recuerdo que hace un año fui a ver la terrible “Ciudad de vida y muerte”; cerca de mí una pareja se hacía arrumacos, se oían las risitas de ella… hasta que la película empezó a desplegar sus brutalidades. Tal vez si hubo ternura en sus manos unas filas atrás.

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  23. nuncatuvenick Says:

    Ayer por la mañana iba dando vueltas a primera hora de la mañana buscando deesperadamente una cafeteria dónde tomar un café olé y le llamo así por la anécdota del viaje que hice a Francia. Estando allí con un grupo de gente en una cafeteria uno del grupo pidió café y el camarero le preguntó: au lait? y el sujeto no entendiendo muy bien lo que decía contestó que sí, al irse el camarero la mujer se precipitó explicando que en Francia al café que tomábamos en España le llamaban café “olé” por lo del olé torero; yo abrí mucho los ojos y no dije nada, cuando el grupo había abandonado la cafetería le expliqué a mi acompañante lo que significaba “au lait”.
    Mientras buscaba la cafetería, como decía desesperadamente, ví una pareja de unos veinticinco o veintiséis años, el chico llevaba a un niño de uno o dos años a hombros que reía a carcajadas mientras la chica que supuse su madre estaba haciendo monerias y en ese momento me acordé del post del blog CRISCRACTAL y de la ternura.

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  24. Aliénor Says:

    Ninguno de nosotros hemos hablado sobre la ternura.

    Hemos relatado, eso sí, alguna anécdota, alguna historia, ciertos recuerdos que desencadenaron en nosotros algo que, por un tiempo limitado y sin efectos permanentes, nos humedeció ojos, nos hizo sentir bien, mejores personas, en paz, agradecidos…

    ¿Nos da pudor sentirnos tiernos, decirnos tiernos?

    Nos agradan las emociones. Claro, es propio de personas cultas sentir, pero controlando la situación ¿eh?, que para eso somos racionales. Cuando nos embarga el sentimiento, cuando nos puede, y vemos que nos dirige hacia algo que se nos escapa, o de lo que no podremos escapar… zas! A degüello con ello: faltaría más, con los años que tenemos, tonterías a nuestra edad…

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  25. CrisC Says:

    :::

    todo llegará, mariel (tienes mucho que aportar y, me temo, también soportar), y si no ése pues otro todo: entiendo como cumplido, y te agradezco, eso de la mano derecha y ese bonito “ahora lo entiendo”

    el anciano tuvo un gallardo gesto estético, poner el intermitente y decir “sí”: en cuanto al chuleras ése que dijo “si no fueras un viejo”…, más bien hubiera achantado la mui si hubiese sido uno de su edad y tamaño: fijo

    no has hecho nada mal si vas al cine solo, atticus

    es cosa de los tiempos, y del sistema: tampoco es culpa de nadie: la modernidad es así: el capitalismo es así: el neocapitalismo también: la sociedad de consumo y del confort es así: hoy la vida es así y no va a cambiar: hemos perdido, para siempre, la pulsión neolítica de grupo en favor del magreo de la masa, hemos dilapidado el calor de la tribu y algunos, a cambio, se hacen nacionalistas porque si no el alma se les rila leg down, hemos olvidado la promiscua cercanía protectora del clan, el imprescindible roce mamífero y sin todo ello viajamos a toda leche hacia las estrellas y en ellas nos estrellaremos: plop (ni siquiera será una gran explosión): para mi próxima reencarnación me pido indio yanomami, hormiga de marabunta, judío de kibutz, lobazo en yellowstone o gitano de mercao

    quizás tenga razón, el tipo ése que ha escrito eso de indignaos

    yo una vez pedí en venecia, haciendo gestos y acompasando la dicción, un cafeto con un piu de late…, y el camata, o camatini, me dijo, muerto de la risa: un cortado, ¿no?: un listeras el tifosi ése, ya te digo: por cierto, vaya una tajada mental llevaba la traductora ésa del cafeolé

    bienvenid@, yatienesnick

    no la hemos definido, ali, pero creo que sí hemos hablado de ella: y tienes razón, a veces nos da coseja mostrar sentimientos, la ternura por ejemplo, que no es la jesuítica zalamería, sino algo en lo que interviene esa inclinación interior (emotiva) que, como decía hume, está o no está, y también una cierta mesura (racional)

    no tengo pudor en mostrarme tierno: la ternura es lo que hay en las manos del tipo que acaricia a la chica del beso de klimt (yo lo sé hacer chipén)

    :::

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