ERNESTO SÁBATO Y EL UNIVERSO

30:::abril:::2011

“… cuando todos los discípulos –con excepción de Juan- habían abandonado a Jesús
por miedo al populacho, cuatro mujeres lo acompañaron hasta el final, entre ellas una prostituta”

Ernesto Sábato. Heterodoxia.

Sábato es uno de mis referentes intelectuales básicos. Y no tengo muchos.

Se lo conoce como novelista, pero mi Sábato es el ensayista. Lo descubrí
en una feria del libro de ocasión…, un libro: “Heterodoxia”. Es una edición argentina de Junio de 1970, en Emecé Editores. El libro tiene historia. Una vez me preguntó por él una prostituta, la única que he conocido en mi vida. Igual la cuento un día. Es muy corta y sin aristas.

Aún tengo ese libro que luego me introdujo a “Uno y el Universo”, “Hombres y engranajes”, “Apologías y rechazos”, “El escritor y sus fantasmas”, “Entre la letra y la sangre” y quizás alguno más. Los he leído más de una vez, y más de dos. Le debo mucho a Sábato de lo que sé y acaso soy.

Sé que cumplía 100 años en este año. Y aunque lo pensé mil veces, no me atreví. Al iconoclasta que soy o creo ser, le imponen sus mitos.

En cuanto tenga horas lo releo de nuevo a Don Ernesto.

© CrisC

CURIOSIDAD FILOSÓFICA II

21:::abril:::2011


“… amamos el conocimiento, pero sobre todo amamos la vida”.
Aristóteles. Protréptico, B 72/73.

http://www.youtube.com/watch?v=SYuQhcts-Hk

© VilBill

SOBRE LA ELEGANCIA

10:::abril:::2011

Hice notar al médico que Kant no se sentaría, por más que seguir de pie
le hiciera sufrir, hasta que no supiese que sus visitantes habían tomado asiento.

“Los últimos días de Enmanuel Kant”. Thomas de Quincey.

la elegancia es una categoría mestiza entre la ética y la estética

así, elegante sería alguien de noble corazón y delicado en sus formas;
pero no sé si esta elegancia híbrida debería comportar necesariamente un compromiso altruista y, al tiempo, una deferencia en el trato cotidiano

quizás sí, seguro que sí

sospecho que la elegancia emana de dentro a fuera de manera natural, porque lo contrario sería prosopopeya de petimetres, magreo jesuítico o pija afectación; y lo que conjeturo es que, de algún modo que no sé, esa elegancia se expresa en el porte, maneras y en los actos, pero también,
por supuesto, en los trapos

y sé, o creo saber, que yo no hallaría elegante a alguien descuidado en
sus formas, voz, risa, humor o que fuese vulgar en sus vestidos, o lleno de ovejuna grisura en su aspecto o que, por el contrario, fuese un o una maría colorines; como tampoco encontraría elegante a un dorian gray: por su impostura moral (y por hijoeputa, como comenta terétty en estilema)

sé que el dolor, el desencanto, las decepciones de hondo calado dejan
poco margen a la elegancia; en todo caso procuran, no más, una coartada
a ciertas estéticas del pesimismo, del perdedor o de la melancolía, alguna complacencia en bajas pasiones: no me interesan las estéticas del fracaso

ser elegante es un imperativo categórico y, si se quiere, un brindis al sol: esto sí

un ejemplo de elegancia, que impactó al adolescente que fui: en la peli
“las uvas de la ira” los protagonistas atraviesan miles de millas en plena depresión del 29 hasta llegar, creo, a california; los acogen en un albergue; la madre del protagonista, una mujer mayor, queda demudada en una secuencia: “¿le pasa algo a su madre?”, le preguntan a su hijo, y él (henry fonda) contesta: “hace mucho tiempo que nadie se dirigía a ella llamándola señora”: ese “señora” de quien acoge a unos campesinos míseros y trata, como a la dama que es, a una campesina…, eso es elegancia

también me pasa como a signos en su reciente post de 3 de abril, que enlazo

http://estilema.wordpress.com/2011/04/03/tipos-elegantes/
http://youtu.be/HqiToerMW0c

querría ser elegante: en ésta o en mi séptima vida, que para eso soy gato

… dedicado a un hombre elegante: el tío perejil
© PM476