DESARMADO, INMÓVIL BAJO LA LLUVIA.

18:::mayo:::2012

Me hiere y cauteriza.
Invoca a la noche sobre el altar de mis ojos, me ilumina.
Anega mi pecho, pero me drena el Alma. Linde obscuro que enardece mi sed.
Dicta mi nombre.

Una lluvia interior.

Ángel Villalobos
Del poema “Lluvia Interior”, en el libro “Tratado de los Pareceres” (1992).

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Hay muchas cosas que no sé. Y no me importa.

He aprendido a seguir los dictados de mi piel, que son los de mi alma. La reflexión viene después y puede iluminar o no con sus conceptos las honduras de mi corazón, pero el pensamiento ya es postrero. Y menor.

No sé por qué el lenguaje erótico coincide tantas veces con el de la violencia, ahí está la entera historia de la poesía; no sé por qué la imaginería artística, el cine, lo muestran de igual modo.

Son hechos. Algo querrá decir.

En la faz de la Teresa de Bernini no sabemos si hay éxtasis religioso, dolor u orgasmo. Puesto en imágenes o en palabras, el cuerpo desbordado es siempre el mismo y su quejido acaso no delate la causa: la tortura, el arrobo místico o que se corre.

Algo así hay en el film de Nagisa Oshima “El imperio de los sentidos” (1976).

No sólo en la representación estética de la condición humana lo hay, los días y noches de miles de seres anónimos rezuman este enigma. Hay quien profiere insultos en el clímax, obscenidades, llanto, reza, vislumbra lo infinito de su ser, se abandona a una dulce agresividad, advierte una metamorfosis demoledora, casi inhumana, recita versos inaudibles o anota, al final del match, los daños, las marcas, la herida luminosa en la boca de ella.

La petite mort.

En Los Versos del Capitán el Tigre acecha “entre las hojas anchas como lingotes de mineral mojado” mientras “el río blanco crece bajo la niebla”. Ella llega, se desnuda y sumerge; el tigre espera.

Y entonces “en un salto de fuego, sangre (y) dientes”, de un zarpazo derriba
su pecho, sus caderas, bebe su sangre, rompe sus “miembros uno a uno” y se queda “velando por años en la selva”, velando sus huesos, su ceniza, lejos de todo, desarmado por su muerte, “cruzado por las lianas”, inmóvil bajo la lluvia, “centinela implacable de (su) amor asesino”.

Yo amo así.

Si vas a desnudarte para mí has de saber que puedes morir.

© Six Roy

16 Responses to “DESARMADO, INMÓVIL BAJO LA LLUVIA.”

  1. Ícaro Says:

    Anne Sexton diría algo así como “and the love, …, an infection”

    ¿Qué hacer contra la enfermedad? Doctor, deme medicina para esto. – No hay remedio-

    Aplaudo a los kamikazes del amor, héroes con luz y sin luz, valientes en su incontrolable impulso suicida.

    Sin duda, se desnudará, está infectado/a. Y morderá, ladrará, gemirá, hasta desangrar su vida en la boca que le llama, la de sus alas, la de su asesino.

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  2. Silvia Says:

    Será que ahora estoy leyendo a Nietzsche, pero encuentro en tu texto ecos dionisiacos y odas a la magnanimidad de los sentidos que me recuerdan a una reflexión que desde hace tiempo me ronda: ¿qué hay de sensual en la muerte y qué tiene la muerte de sensual? ¿en qué radica esa fina línea de separación, esa proximidad casi obscena entre el dolor, la sangre, la herida y la sublimación de la sexualidad? un trenzado indisoluble y seguramente perturbador que siempre me termina llevando a pensar en la Mantis Religiosa.

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  3. coeliquore Says:

    El sexo: la vida y la muerte, el gozo y el llanto, el disfrute caníbal, donde nos perdemos y encontramos, todo… ¡Oh, Dios mío!!!

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  4. Mariel Says:

    A mi alrededor todo anuncia muerte, no veo por qué el amor o el gozo debieran ser distintos. Quizá sea esta finitud la que nos hace apreciarlos, pero también es la que nos empuja a cruzar la línea. Y todos sabemos lo que pasa cuando se cruza… De ahí que no haya distinción en la cara de santa Teresa. El éxtasis te acerca a la muerte, a lo primario, te drena para poder colmarte, te roba el aliento dejando el suficiente para mantenerte vivo, por lo que también es tortura.

    Cómo no acudir a la llamada, CrisC, sonrojados, pero desnudicos ya de casa… Gracias.

    PD: Sin duda, creo que el orden correcto es RECITAR-REZAR-BLASFEMAR, pudiéndose alternar segundo y tercero y sin abusar de este último.

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  5. CrisC Says:

    An infection… algo, sí. Se desnudará, Ícaro, sea sin duda. Y luego más.

    Más apolíneo me veo, Silvi, pero de vez en vez Dionisio viene a mí. Con fuerza. En cuanto a la muerte, lo acaba todo, también la sensualidad. Y siendo la Vida, toda línea es delgada y roja.

    El disfrute caníbal…, sí, algo hay de eso. Y sin aditivos, Coeliq.

    La Muerte es distinta a todo, yo no le doy mucho cuartel. Consecuencias las tiene cruzar líneas y no hacerlo: no creo que haya recetas al respecto. Acuerdo en lo que dices del éxtasis. Gracias a ti, Mariel.

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  6. Alterego Says:

    Ha de ser una imprudente para desnudarse ante su asesino, sin embargo, es posible que lo haga si se plantea como reto ” vivir” y “no temer”.
    Sí, pagará las consecuencias porque el deseo es una trampa.

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  7. CrisC Says:

    En efecto, la Vida reta. Sin jugarse el tipo no hay vida que merezca llamarse así. Del otro lado queda un sexo alimenticio.

    Dice el budismo que el deseo es dolor, William Blake escribe que “quien desea y no actúa, engendra la plaga”.

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  8. Alterego Says:

    ¿A qué te refieres con lo del “sexo alimenticio”???
    Ramón de Campoamor escribe que “les falta algo de amor a los amores que no son un infierno de dolores”.

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  9. CrisC Says:

    La creación artística tiene el imperativo de iluminar la condición humana.

    Alguna crítica cinematográfica dice haber directores que entre film y film de calidad hacen un cine desubstanciado, comercial y abastecedor del sistema digestivo: alimenticio.

    He adoptado esa locución para significar que hay un sexo así: de trámite, romo, desvitalizado, de mero alivio, conyugal.

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  10. JoseV Says:

    Placer. Desde la ternura hasta la pasión desenfrenada, que puede llevarnos al dolor. En los límites, el placer y el dolor se tocan. Como en los límites, la vida y muerte se tocan. Así son las polaridades con las que percibimos este mundo cuando seguimos, como dices, “los dictados de la piel”…

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  11. CrisC Says:

    El enigma de la condición humana se bate el cobre en las fronteras,
    en las experiencias límite, en simas y cimas -dijo el viejo Nietzsche- donde residen las verdades que dan que pensar. Y que nos correspondía a nosotros ir. No dijo que la experiencia erótica se jugase en esos lugares, yo lo digo.

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  12. Atticus Says:

    Hay quien dice que come para alimentarse. Los ves allí, ante el plato, sumando calorías, combinando ortoréxicamente ingredientes, sopesando, midiendo. Hay de todo menos placer. Eso es una vida funcionarial, previsible, “inteligente”. No les interesa la entrega incondicional (¿a qué?) de Santa Teresa, sino los sacramentos y ritos en tiempo y forma. Tampoco son capaces de sorprender y sorprenderse. Para ellos no hay amantes, sino relaciones reglamentadas, previsibles y “felices”.

    No se equivocan. En ellos nunca acecha el tigre ni hay lluvia interior.

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  13. CrisC Says:

    No sólo los estoicos, también los epicúreos o los cínicos contemplaban la necesidad de gestionar racionalmente los placeres. El hedonismo no es una entrega ciega al placer sino una inteligencia del gozo.

    El erotismo no se entiende sin esa racionalidad que es también una celebración de la fisiología. Y, sin embargo, le reclamamos al goce erótico una cierta dejadez, abandono, alguna transgresión del reglamento y la previsibilidad, porque sin eso no hay verdadera experiencia feliz. Es lo que coloquialmente llamamos locura.

    No te equivocas. No hay tigre ni lluvia en el temor. Thanks a lot, man.

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  14. Daiquiri Says:

    “Yo amo así.
    Si vas a desnudarte para mí, has de saber que puedes morir.”

    Es amar desear? Es desear amar? El deseo es violento y arrebatador, el amor no existe sin el deseo.

    Como tú, hay cosas que no entiendo. Las intuyo, pero no las entiendo. El amor va más allá del deseo. Pero no me preguntes qué es ese “más allá”, que no lo sabría explicar.

    El deseo, el erotismo y la violencia, van unidos y son pasionales. El amor va más allá porque tiene que ver más con la totalidad, y no sólo con la parte pasional. Hipotizo.

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  15. Dawn Says:

    Inocente yo, que nunca he caído en ello, al menos en esa relación tan directa. Ahora comprendo mejor algunas cosas, y a los franceses y su pequeña muerte.
    Que poco humanos somos.
    Curiosa la expresión de Santa Teresa, hace poco descubrí que éxtasis religioso era el significado de mi nombre.

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  16. CrisC Says:

    Ser inocente no está nada mal. Y la pequeña muerte no es sólo cosa de los franceses (menos mal). Humanos somos, demasiado humanos. Así que éxtasis religioso…, vaya.

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