NOCHE DEL HOMBRE EN CHICHÉN ITZÁ 4.

22:::noviembre:::2012

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IV/IV

Nada se le alcanzaba en su simplicidad, de todo esto, a Segismundo Román
de María, que fue antepasado y más de aquel poeta líquido…, y que avistaba de nuevo La Española sin saber si regresaba ahora o fue regreso cuando atracó en Sevilla.

Nadie lo acogió al pie de la Torre del Oro, nadie lo esperaba ahora. El vino balché sagrado buscaría el tracto encendido de su garganta descendiendo a su corazón, exangüe en el regazo del Chac-Mool.

Antes de que en una lenta tarde de Chichén Itzá la niña Lupe aprendiese de Doña Juana de Azcárate la Vida, ya la muerte le hubo mostrado su hórrida faz y supo que de los ríos, que son metáfora del decurso humano, a veces sólo queda como un ahogo y una infancia interrumpida.

Aprendió el tiempo que se toma el llanto verdadero, intuyó los mandatos futuros de su maternidad, supo que la memoria hiere con sus torpes ojos y también que, paradójicamente, cauteriza las heridas que causa. Y quiso ser buena.

Al advertir que sus lágrimas ya no fecundaban el áureo maíz, quiso Kan Xib Chaac, la forma amarilla del dios Chaac, que el marino español Segismundo Román de María dictase al Tiempo y a la lluvia el nombre que soy ahora.

Y que la niña Lupe nutriera con su sangre la que hoy es mía.

mi gratitud a IRM que, sin saberlo, inspiró algunos vectores del relato.
Y dedicado a mis abuelos María y Segismundo, María y Román.

© CrisC

14 Responses to “NOCHE DEL HOMBRE EN CHICHÉN ITZÁ 4.”

  1. coeliquore Says:

    Este texto dividido en cuatro partes, junto con “Serengeti” y “El cazador (relato de un sueño)” es de lo más bello que has escrito y que yo haya leído nunca. Mis felicitaciones, CrisC.

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  2. CrisC Says:

    Muchas gracias, Jáqel…

    Estoy casi de acuerdo, son dos posts intensos, profundos y, sobre todo, verdaderos. Los ensalzo sin avergonzarme porque los siento como coautor. No más.

    Noche del hombre en Chichén Itzá es un denso relato que espero no os haya anudado las meninges con los tendones rotulianos, porque en el fondo expresa sentimientos elementales y fuerzas telúricas, tectonías del corazón.

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  3. ClothoBoBardi Says:

    Comparto lo que dice coeliquore. Especialmente por la dedicatoria a tus abuelos, me resultó hermosa. Un abrazo.

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  4. CrisC Says:

    Gracias, Clothbbi. Otro.

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  5. paryania Says:

    El escenario y los escenarios, el uso de la palabra exacta que logra introducirte en cada una de las imágenes que acompañan al texto (magníficamente seleccionadas) y, especialmente la forma en que se aborda la ingenuidad a través de varios personajes y tiempos. Moctezuma II abre su pecho (y su imperio), la niña Lupe abre los ojos todo lo que puede a Doña Juana de Azcárate, el atardecer da su sangre al quicio dentado de la selva, un corazón (de nuevo) pierde su fuerza en el regazo del gran jaguar. Su candor, su falta de malicia, me enternece y me duele, por ellos, por todas las veces que sentirán morirse siendo los únicos con capacidad de dar sin condiciones (de amar como yo entiendo este verbo), arriesgándolo todo, sin miedo, con coraje. Todos ellos se suceden y conviven en el poeta de la “lluvia interior” (“todo pasa y todo queda”), en el que se mira en Heráclito el Obscuro, en el que trata de adivinarse en la obsidiana (espejo – cristal obscuro), en el que pensé al leer estos versos de José Agustín Goytisolo:

    “Declárale que a veces pensarás
    en su rostro de lluvia”.

    Lluvia, río, tren en movimiento, decurso, fluir, CHAAC. Quedé sobrecogida en muchas partes del relato. Hubo fragmentos que mordieron con desesperación mis pupilas llevándome a un estado de ahogo absoluto. Pero ahí estaban el fluir y el “regreso” imposible. Lo que en un principio pudo resultarme duro, luego lo leí en positivo. El cambio nos ofrece la oportunidad de instantes de los que un estado de permanencia continua nos privaría. El cambio, el transcurrir, nos permiten la VIDA, y el poeta se entrega a ella (incondicionalmente) hasta desangrarse.

    “porque amamos la Vida,
    porque la amamos tanto que nos jugamos la nuestra para ganar
    un poco de desierto apenas,”

    (Fragmento de “… Y la lluvia”)

    Gracias, CrisC.

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  6. Romi Says:

    Vislumbro el drama de los pueblos indígenas y en especial de sus mujeres, pobres entre los pobres. Me duele el futuro de la niña Lupe y me acongoja su presente marcado por el más cruel de los destinos.

    Nada permanece, no hay camino de regreso… y así se desvanece su mundo por el giro torticero de la historia, que inundó su cielo de zopilotes carroñeros, condena secular para el erróneamente llamado “Nuevo Mundo”.

    Surge la mixtura, que sorprende ofreciendo belleza y renovación.

    Me gustan los saltos temporales, que permiten la coralidad de las voces recorriendo transversalmente el tiempo histórico, y engarzan al poeta de la lluvia interior con el relato.

    Libre de sus ajorcas de colores, el poeta escribe.

    Tranquiliza la cadencia de las palabras que recuerdan la relatividad de las horas y me llevan hasta los vacíos zócalos de pequeños pueblos que quedaron dormidos, durante siglos, en las tierras del Yucatán.

    Cuando en la noche veraniega, coloreada por la flor de la jacaranda y el flamboyan, la pareja de ancianos baile el danzón al son de la marimba, lo hará ajena a la envidia leída en mis ojos.

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  7. CrisC Says:

    Gracias, Paryania.

    Chichén Itzá es, de algún modo, un falso relato. Y no es porque no lo sea o revele biografía alguna, sino porque su pulso es menos narrativo que poético.

    De ahí esa “palabra exacta” que refieres. Es virtud y defecto de poeta –aun de poeta deshauciado- la insistencia, no la obsesión, en el vocablo justo, la frase precisa, incluso el dibujo y eufonía de la sintaxis y palabras.

    Diría que Chichén Itzá toma como pretexto una cierta estructura narrativa -que la tiene- para hacer valer un tono poético acerca de la condición humana.

    He jugado con el Tiempo en esta escritura inhabitual en mí, he hecho bailar la fantasía, he abierto las espitas a las tretas paradójicas que el lenguaje permite, esto es, a la posibilidad mágica de toda ocurrencia.

    He buscado unas raíces que no me da la genealogía pero sí la voluntad. Segismundo Román de María está en mi árbol genealógico. Y la niña Lupe.

    Y la obscura obsidiana. Amamos la vida, sí. Gracias de nuevo.

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  8. CrisC Says:

    No te duela el futuro de la niña Lupe, su futuro soy yo.

    Ella desde entonces me da luz, y llevo su sangre. Y la de Segismundo Román de María. La palabra creada lo hace posible. En el curso de la narración no se dan todas las claves, bien lo sé.

    Es un relato denso, tan denso y grávido como un agujero negro. Quedan por decir tantas cosas que sólo la imaginación podría. Que sólo una re-creación lectora.

    ¿Por qué las preguntas de Metzcóatl? ¿Qué dramas vislumbra? ¿Cómo pudo Segismundo Román de María, desde su muy posterior llegada al mundo azteca, acceder a las interrogaciones del maya Metzcóatl?

    La niña Lupe vive en un tiempo que no sabemos cuál. Ella es feliz, fue feliz en esos atardeceres que hacen callar con mimo “a las aves pequeñas”… Es para mí el mayor logro del relato: imaginarlas, pequeñas, en el declinar de su algarabía ante “la cifra última de todos los crepúsculos”.

    Esta narración tiene no menos de cuatro años, creo, y la niña, Juana, el marino español o Metzcóatl ya forman parte de mí.

    “Cuando en la noche veraniega” bien pudo ser la de la niña Lupe. Gracias por tus palabras.

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  9. Teresa Says:

    ¿Cuatro años tiene ya la narración? Ha reposado ya bastante. Gracias por compartirla con nosotros.

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  10. CrisC Says:

    Gracias a ti. Día lunes de 6 de Agosto de 2007, a las 17:03. Es la fecha de la copia más antigua. Así que ya es un reserva.

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  11. coeliquore Says:

    Me encantaría que te prodigaras con esta escritura tan, como tú la llamas “inhabitual en tí” . Seguro que tienes más. Son un magnífico regalo a tus lectores. Un millón de gracias.

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  12. CrisC Says:

    no me voy a prodigar mucho, quizás una vez más, o dos: sin abusar (pero gracias)

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  13. Josevi Says:

    Interesante belleza subyace a la narración, y a las palabras que utilizas. Aunque para mi gusto, su forma es un poquito “barroca”. Pero ya sabes “soy de ciencias” je, je

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  14. CrisC Says:

    ¿Barroco? Niquelao. Lo escribí con pelucón mode Rousseau en sus meditaciones.

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