LA CONDICIÓN HUMANA

16:::enero:::2013

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mision-paz-activa-

El Hombre es una trágica singularidad. Es único. Y está solo.

Es el lugar donde confluyen las fuerzas de dos descomunales placas tectónicas: la Naturaleza y la Cultura.

El armageddon de ese choque brutal es su conciencia.

Ésta levanta acta de su existencia contingente, volátil y puramente aleatoria. Es el dictado de la Naturaleza.

Del mismo modo certifica los apremios, la dureza y dificultades de la vida social. Es el dictado de la Cultura.

Una suerte de extraño laudo entre esas dos bestias que nos ignoran, constituye nuestra vida.

El héroe trágico concita como ningún otro esa monstruosa fricción telúrica.

La tragedia griega lo desculpabiliza porque lo sabe juguete en manos de fuerzas que lo sobrepasan. Las llama dioses.

Es la condición humana.

Nietzsche le añade una extrema exigencia: el héroe trágico -que expresa una de las alturas de esa condición- debe vivir con entereza, más aún, con alegría ese desgarro inhumano, demasiado humano.

Es el Sísifo de Camus descendiendo por la ladera de la montaña.

© CrisC

22 Responses to “LA CONDICIÓN HUMANA”

  1. clothbbi Says:

    Sola, completamente sola. El día que te das cuenta de ello, un vacío enorme se apodera de todo y comienza a ahogarte. Increíble, te asfixia un vértigo que tiene oxígeno. Aunque quizá la sensación de ahogo venga de su escasez, igual que ocurre cuando subes muy deprisa a una montaña extremadamente alta.

    Tras una ligera, o grave, turbación del juicio, vuelves (si es que logras volver), y la percepción que tenías de todo resulta que ha cambiado hasta límites inimaginables. Más aún si creías de una u otra manera en esa cosa llamada “Humanidad”. Es una sensación horrible por su dureza (has matado) e impacto (te has hecho otra).

    Sola, completamente sola.

    Amo la vida.

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  2. coeliquore Says:

    ¿Hay algo más bello (y más horrible) que esa condición nuestra de la que hablas?
    Entereza y alegría… uffff: no siempre es posible, no todos podemos. No sé…

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  3. CrisC Says:

    Sola. Es un ejercicio que endurece, el de la soledad.

    Se sale más fuerte, limpio, depurado, grave, bello y noble…, pero nunca es una victoria sin bajas. Y ya se es otro para siempre.

    Eso es por amor a la Vida, Clothbbi, acaso demasiado.

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  4. CrisC Says:

    Hórrida o bella es cuanto tenemos. Y sí, el viejo Nietzsche reclama una altura en la que hiela. Tampoco yo sé.

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  5. Aliénor Says:

    Entre el dictado de la Naturaleza y el pedrusco que me arroya cuando baja, y el dictado de la Cultura y penar cargando inútilmente con su peso, existe un momento sublime en el que sí me siento libre. El instante en el que decido LEVANTARME e ir hacia la dichosa piedra.

    Después, el Big Bang o la calma chicha.

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  6. Atticus Says:

    Hay algo que me inquieta en lo que escribes. Hablas del Sísifo de Camus “desdendiendo”. ¿Es un error?, ¿es que yo no recuerdo bien?, ¿o no quieres decir algo que se me escapa?

    Creo que Camus hablaba del hombre que sube la roca con alegría: la roca es su cosa, es decir, su vida. Sísifo es el hombre trágico porque es consciente de su destino y del devenir de la vida que a él le conduce. Y lo hace con alegría, por eso es trágico: porque no renuncia a una batalla que sabe perdida. El nihilismo no es alternativa porque la nada es precisamente lo único que es. El resto, sólo puede ser. Pero tal vez tengas razón y haya que volver a bajar tras la piedra, perseguir la vida, buscar ese esfuerzo que nos agota pero que hemos elegido perseguir. Tiene muchos nombres: uno de ellos es felicidad, incluso bienestar si queremos rebajarlo un poco. Pero la piedra no es un adosado ni un sueldo de consejo de administración. La piedra es mucho más y requiere un esfuerzo sostenido y creciente.

    Jean-Paul Sarte, ocasional amigo de Camus, decía que la vida es una pasión inútil. O sea, una pasión. Lo de inútil… algunos inventaron los dioses. Otros tuveron que inventar más aún.

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  7. CrisC Says:

    Como tú, Ali, el Sísifo de Camus halla ese momento de libertad, con todo lo sublime -poco o mucho- que la Vida misma tiene. No sería una carga inútil, es la de vivir. Y no hay alternativa sana que no sea la de ese coraje en el que decides levantarte e ir “hacia la dichosa piedra”. Después…, la Vida.

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  8. CrisC Says:

    Veo en el Sísifo de Camus una lectura de Nietzsche.

    Lejos de sentir su rocosa condena como una objeción a la vida, la asume en su totalidad.

    Y es en el descenso a la roca caída desde la cima cuando más se hace cargo de ello. Escribe Camus que Sísifo le “interesa durante ese regreso” y que lo ve “volver a bajar con paso lento” hacia su destino.

    Es -continúa- “la hora de la conciencia”, tiempo incontestablemente humano demasiado humano, pues es en ese retorno en el que “conoce toda la magnitud de su miserable condición: en ella piensa durante su descenso”.

    Aun así, hay que “imaginarse a Sísifo dichoso”. Con esta frase -que no entendí en 1987- acaba Camus su escritura. Sísifo no recurre a un trasmundo ilusorio, sabe que la roca es su vida. Y como dices, Atticus, tampoco el nihilismo es alternativa.

    Es dueño de su destino, es -parafraseando a Madiba (Nelson Mandela) y al poeta W.E. Henley- el capitán de su alma. Esto es la libertad verdadera.

    Esta conciencia lo eleva por encima de los dioses olímpicos.

    http://www.lainsignia.org/2002/abril/cul_002.htm

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  9. daibri Says:

    Tu texto, profundo y filosófico, me viene de perlas para introducir parte del último que publiqué yo en mi blog (y hacerme publicidad, de paso):

    Esto es la vida, señores, aquí no existe la justicia. Hemos creado nuestras leyes para intentar que el caos no reine, pero el caos es poderoso y los humanos nunca podremos controlarlo. El azar nos maneja cual marionetas, y podemos sólo desear con fuerza que nos sonría la suerte. Y enfrentarnos a los embates de la vida con la actitud chulesca de quien se convence de que siempre saldrá a flote, por más que lo embista el oleaje.

    De vez en cuando me hundiré un poco. De vez en cuando vuelven a doler las heridas y la melancolía se ase al alma. Depende del oleaje. Pero nunca llegaré a tocar fondo, sacando siempre fuerzas (y apoyándome en los que amo) cojo impulso y logro salir de nuevo a flote y respirar, e incluso ser feliz cuando ya a flote me dejo arrastrar por la corriente.

    Gobernados por la fortuna, navegamos en el mar indómito e impetuoso de la vida y podemos decidir, disfrutar o sufrir el viaje. Elijo no rendirme nunca cuando el advenedizo hado, a veces cruel, me dé la espalda. Elijo gozar de cada uno de los momentos en los que el hado me muestre su sonriente cara (o al menos su perfil, o una fugaz y furtiva mirada). Elijo vivir cada instante como si fuera el último, nunca se sabe.

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  10. Rubén Says:

    Visto así el ser humano es un escenario terrible en el que se embisten fuerzas ajenas, vivirlo con esa entereza y alegría parece una empresa inhumana y humana también.

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  11. CrisC Says:

    El cosmos dejó atrás el caos. Fue para siempre.

    Otra cosa es el azar. Que se enseñorea del cosmos como una de sus leyes estructurales, si no su misma médula. Frente a todo ello, en efecto, nuestra naturaleza orgánica es muy poca cosa.

    Eso sí, el Universo respira y sabe de sí en nuestros actos de conciencia. No hay nebulosa, galaxia o agujero de gusano, por gigantescos que sean, que se igualen a uno sólo de esos actos.

    El coraje es, Daiqi, una política excelente. Somos hijos del Sísifo cuyo sentido de la tierra evaporó a los dioses.

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  12. CrisC Says:

    Terrible escenario, ciertamente Rubén, y no menos la empresa a que inducen.

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  13. daibri Says:

    Me cae la baba leyéndote! Sin palabras me dejas, desarmada. Me encanta.

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  14. CrisC Says:

    esteeee, uffssshh, jisjish, ejem…, joé qué rubor: gracias, Daiqi :::

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  15. Josevi Says:

    ¿Qué pasa con mis comentarios? ¿El programa me ha censurado?

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  16. CrisC Says:

    No. Los comentarios siempre entran en las tripas del bicho y pueden salir publicados automáticamente, como suelen, entrar en “pendientes de moderación”, que no hay ninguno, o en Spam, que tampoco. No hay más alternativas. Así que mira a ver y reintenta.

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  17. Romi Says:

    Naturaleza y Cultura conviviendo en sacos de vísceras, ese parece ser nuestro constructo.
    No conozco la obra de Nietzsche, así que me falta el argumento que justifique ese “vivir con entereza el desgarro inhumano o demasiado humano”. ¿Qué, quién o desde dónde se nos puede exigir esa máxima?
    Creo que lo más justo con los humanos es la capacidad que tenemos de decidir si queremos vivir o no, esa es nuestra libertad.

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  18. CrisC Says:

    Es una autoexigencia. Nietzsche sabía de esto.

    La Vida es una totalidad que incorporá tantas dulzuras como dureza; tiene amor, solidaridad, logros artísticos, científicos y tardes inolvidables, pero también está ahíta de jinetes apocalípticos.

    Las religiones, particularmente las librescas, la filosofía idealista, las parapsicologías, hobbies u orientalismos adaptados para el pueblo son líneas de fuga de esas durezas que son inherentes a la Vida. E imaginan trasmundos y realidades ocultas para el consuelo de sus espíritus débiles, agotados, miedicas.

    Subliman cuanto cuestiona su pavor. Y con ello niegan la Vida.

    Esa autoexigencia no es menos dura que la de la Vida misma, pero la vive y celebra en su totalidad. Hay que “imaginarse a Sísifo dichoso”.

    Albert Camus inicia El mito de Sísifo con esta frase: “No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio”… En realidad, esa sentencia exige que hallemos razones para la Vida. Es nuestra libertad y, sin contradicción, nuestro deber primero.

    Disculpa el rollopeñazo, Romi (eso por preguntar, ja, ja, ja)…

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  19. Josevi Says:

    Algo así era…
    El hombre es una singularidad única, pero no está solo. Está preparado (con su herramienta neocortical) para luchar por su libertad desde el pensar. “Fuerzas”, tratan de apagar esa luz de conciencia (que no es fruto de choque de nada, simplemente ES y se desenvuelve en eso que has llamado Naturaleza y Cultura), para llevarla a la completa “vegetación anímica”. Así es o por lo menos, así pienso que es.

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  20. CrisC Says:

    Refiero con esa soledad la inmanencia de la vida humana, en cristiano, que no hay realidad trascendente alguna.

    Otra soledad distinta es la de la Especie, no hay otras criaturas racionales (de momento) en el horizonte. Yo sí veo en la naturaleza humana el escenario del choque que describo en el post.

    “Vegetación anímica”…, joerrr, socio.

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  21. Josevi Says:

    Siempre discreparemos en la base central: yo creo en la trascendencia y tú no.

    “Vegetación anímica”, sí. Quiero expresar, cuando solo te mueven los elementos externos y eres incapaz de moverte por ti mismo, por tu propio pensamiento y por tus propias convicciones…

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  22. CrisC Says:

    Siempre es larga fiada. Bien lo de la vegetación anímica.

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