JARDÍN INTERIOR III

5:::febrero:::2013

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maktub

III/III

y en el espejo que anhela la luna no hallo el rostro de quien fui sino el de ahora: es alguien a quien conozco bien y de quien ya nada espero, pero a quien tampoco exijo

lo rompo con un golpe sordo, y busco tras los fragmentos que multiplican mis ojos un viejo trozo de papel que recuerdo y desdoblo ahora: y mientras me asalta un pellizco de frío, leo las palabras que siguen

“… en este lento atardecer me adentro, silencioso, en el añorado jardín de la casa de mis padres: vuelvo al fin de un largo viaje, casi de noche, cuando ya la luna”

ahmed de damasco
primavera de 1919

© CrisC

14 Responses to “JARDÍN INTERIOR III”

  1. coeliquore Says:

    Un relato bellísimo. Cada una de sus partes (los aromas, los sonidos y el final que lo cierra en un círculo, acabando de la misma forma en que empezó) son un todo y las tres juntas constituyen una narración preciosa.
    Es para mí un auténtico orgullo que lo presentaras a la primera edición del concurso de relatos de mi blog. Aunque por aquel entonces lo firmaste como Ahmed de Córdoba. El Ahmed de Damasco lo veo como un detalle por tu parte hacia la devastada Siria. Gracias de nuevo.

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  2. CrisC Says:

    Gracias, Coeliq. Siento, cuando leo algunas -muy pocas- de las cosas que escribo, que no son mías o no lo son enteramente. Me siento coautor. No alcanzo a ver de dónde esos escenarios o seres, y todo lo contemplo más sorprendido que el lector y casi tanto como un niño.

    Lo firmé como Ahmed de Córdoba, y en la Primavera de 1432… ¡Error!

    No advertí, ni nadie me advirtió, que en esa fecha no había llegado a Córdoba el muy americano tomate; quizás sí los asiáticos cardamomo, canela y algunas pimientas (de la roja no estoy seguro, me suena a Caribe)…

    Decidí, en efecto, homenajear al pueblo sirio. Y 1919 porque sí.

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  3. daibri Says:

    1919 porque es bello como el cuento: 19, 19. Gemelos.
    Me gusta la frase en la que el protagonista dice que ha dejado de exigirse a sí mismo. Y eso… ¿se puede llegar a conseguir plenamente? Lo envidio.

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  4. CrisC Says:

    Ahmed sí lo ha conseguido.

    Ha tenido que marcharse y volver, añorar esos aromas y sonidos que parecen sobrevolar el jardín para alzarse a esa serenidad que le procura la aceptación de sí mismo.

    Este viaje -pienso ahora- es esencial para ello.

    Se prometió a sí mismo la vuelta, de ahí la frase oculta tras el espejo. De ahí que la escribiese en el modo en que esa misma frase describiría, tiempo después, su vuelta. Me doy cuenta de ello ahora.

    “Y eso… ¿se puede llegar a conseguir plenamente?”… Creo que sí.

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  5. Clothbbi Says:

    Me gusta todo lo que implica el jardín, el sosiego que siento que arropa a ahmed tras el “pellizco de frío”, el equilibrio, la calma. No pude evitar sentir el sonido del agua y el “pellizco” de una gota que cae constante en la fuente rompiendo una quietud aparente para lograr otra basada en un movimiento constante, sin sobresaltos.

    Siento la gota como ese “pellizco de frío”, y siento que él ya estuvo allí, y que volverá a estar.

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  6. CrisC Says:

    Llego con tres pellizcos…, el de la calma, el del agua, el del retorno.

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  7. Rubén Says:

    Es todo un elogio a la sensualidad, al amor filial y a algo profundo y sencillo que se expresa en esa aceptación de uno mismo a quien ya no se exige nada.

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  8. CrisC Says:

    El relato celebra cuanto señalas, Rubén. Cierto. Y algo más que no soy capaz de expresar.

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  9. Aliénor Says:

    Mi sueño sueña
    se enamora
    espera.

    Mi sueño busca
    momento
    huyo

    Mi sueño sueña
    yo le acompaño
    estoy ahí

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  10. CrisC Says:

    Quien habita en su sueño habita en su alma.

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  11. Romi Says:

    Precioso relato. Delicado, oloroso, preciosista, casi parece un cuadro de Velázquez. Está lleno de símbolos –o yo los quiero ver- construidos sobre la cotidianidad de lo que ha permanecido: la morada. Ahmed parece cansado, dichoso por su vuelta al lugar del que siempre debió marchar. No puede alcanzar el cielo quien no conoce el infierno. Es propio su viaje interior.

    El primer relato lo situé en el Califato Omeya del siglo X, hasta la aparición del tomate que me trasladó a la corte de Suleiman en el imperio otomano del XVI. Cuando vi la fecha de 1919, me fui a la vieja Esmirna y la lucha con los griegos. Al final era sirio. Esa es la riqueza de la imaginación.

    En 1919 empieza el verdadero siglo XX.

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  12. CrisC Says:

    Ahmed se fue para volver. Lleno de cuanto ha vivido, y ya sin exigencias.

    Como el Ulises de Cavafis vuelve al lugar donde reside lo único que verdaderamente importa, al amor de su sangre. Ha conocido infierno, cielo y a sí mismo.

    No he trazado conscientemente símbolo alguno, pero a saber.

    El tomate hizo con la cronología de las suyas. Qué jugosa errata.

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  13. Atticus Says:

    Tu relato no es que tenga sensibilidad, es que es sensualidad en estado puro. Me gusta especialmente esa capacidad para hacer que las palabras tengan aroma. No es posible que sea un prodigio pituitario de mi ordenador.

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  14. CrisC Says:

    sólo el primer tercio del relato despliega esos aromas, en la segunda hay más sonoridades y en la tercera quizás es la mirada…, pero os ha llamado mucho la atención la primera: a ver si es que os pasa como a los sinestésicos, que encarnan sensaciones en término de otras

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