DEFENSA DEL MONSTRUO

10:::mayo:::2013

… “soy tu criatura (…) a quien robaste la dicha sin haber cometido delito alguno”
Mary Shelley. Frankenstein o el moderno Prometeo (1818).

6902

Y palpé de mi cuerpo las innumerables heridas una sobre otra.

Y vi en el tiempo mi alma acuchillada una y otra vez. Y padecí el asalto a su descuido, la depredación de su inocencia.

Y advertí, horrorizado, que hacer sufrir devino en mí un lenitivo consuelo.

Y que en el trance de un insoportable sufrimiento, opté por mi supervivencia frente a la suya.

Y me convertí en un monstruo porque el sufrimiento hizo de mí un monstruo.

Supe de mí. Y entonces bebí muerte.

… “hay casos en los que a nadie le es lícito mirarnos a los ojos”
Friedrich Nietzsche. Más allá del Bien y del Mal. § 284.

Criscractal. El monstruo de Frankenstein.

© CrisC

29 Responses to “DEFENSA DEL MONSTRUO”

  1. paraqueloleas Says:

    Tu monstruo nace del sufrimiento, bien.
    Pero en estos días conocemos monstruos que parecen nacidos de la gratuidad, del aburrimiento.

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  2. Daiquiri Says:

    Hacer sufrir por todo lo que te han hecho sufrir pasa muy a menudo, cuando alguien traga y traga hasta que revienta.
    Pero hacer sufrir no eleva el alma, y no creo que pueda convertirse nunca en una suerte de consuelo.

    Convertido en monstruo desearías no serlo, y no hay consuelo que te salve de ello. Puedes aceptarlo e intentar convivir con ello, sacando partido de lo que tu vida tenga de bueno (hasta Frankenstein tuvo momentos buenos); o intentar desahogarte aplastando todo lo que se cruza en tu camino, creando de ese modo nuevos monstruos (en un vano intento de desahogo).

    Tortuosa vida, la del monstruo, sediento de un inalcanzable consuelo.

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  3. coeliquore Says:

    Mirar cara a cara al monstruo que llevamos dentro, sacarlo fuera… duele.

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  4. Aliénor Says:

    Estaré tonta, quizás no lo haya entendido, pero siento mucha ternura.
    Aparentemente duro, cruel, culpable de no sé que.
    Profundamente…, otra cosa.

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  5. Mariel Says:

    Las decisiones relacionadas con la supervivencia con frecuencia se tornan espejo (“¡crac!”), uno que no es de vidrio y que escapa a nuestra voluntad, por eso mismo puede que refleje más verdad acerca de nosotros de la que siempre supimos.

    Soy de las locas que piensan que uno ha de dedicar su vida a conocerse, a descubrir el fenotipo que su alma refleja. Una tarea de pocos, por lo que nunca conocemos realmente a las personas porque ni ellas mismas saben quiénes son, solo son el resultado de combinar lo que quieren ser, lo que en el fondo les gustaría ser, lo que otros piensan que son y un poco de lo que son y no pueden esconder.

    Habiendo conocido la bondad y la maldad, sentido el olor del campo por la mañana así como la dureza del odio, oído la dulce música brotar del labio unas veces y otras el siseo de las serpientes salir por él, el monstruo dejó de sufrir por la vida que le habían dado sin pedirla y empezó a agradecerla cuando realmente aceptó lo que era.

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  6. CrisC Says:

    Desde luego, Paraq, en el aburrimiento hay mucho monstruo agazapado. Sófocles escribió que de él ni los dioses escapan.

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  7. CrisC Says:

    El monstruo no es increado sino obra de su padre.

    Hará sufrir porque se le ha hecho sufrir. Acuerdo con Nietzsche en que algunos sufrimientos dan la ocasión para la elevación. No el del monstruo.

    Me horroriza considerar su propuesta…. Al final, Daiqi, el amor a su padre (que no lo merece) lo eleva.

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  8. CrisC Says:

    El monstruo nos habita, Coeliq, sin duda; mejor no darle oportunidad. Cuidado con mirarse dentro, está anhelante. Y sufre.

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  9. CrisC Says:

    De tonta nada, Ali. Culpable de ser, ¿de qué otra cosa? Yo también siento eso.

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  10. CrisC Says:

    Crac… Sé de qué va.

    Sobrevivir es una fuerza telúrica, incondicional, mejor no poner a nadie en la tesitura de tener que optar por sí mismo. El monstruo lo hace. Sin opciones para él ni para nadie.

    No sé, Mariel, si subscribir eso de descubrir el fenotipo de uno, igual es monstruoso.

    El monstruo (se) acepta cuanda ama. Eso sí.

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  11. CrisC Says:

    Chicas…, besos, vuestros comentarios y vosotras sí sois un precioso lenitivo. Gracias.

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  12. clothbbi Says:

    Un corte, dos, tres… Insistentes en el mismo punto, invariables en su trayectoria. Soy consciente de que el siguiente puede mutilarme un brazo, un pie o, lo que es peor, la capacidad de amar. Supongo que es la supervivencia, los inescrutables caminos de la supervivencia…

    Cuando dices “padecí el asalto a su descuido”, el del alma, y cierras con “Supe de mí. Y entonces bebí muerte”, me quiebro. Hay una fuerza intensísima en este texto que se agarra y paraliza la respiración.

    Un abrazo, CrisC.

    Os dejo con una canción de Bobby Pickett…

    http://www.youtube.com/watch?v=0thH3qnHTbI

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  13. CrisC Says:

    Su alma es una sangría.

    Nunca volverá a ser el mismo. Ya está mutilado por el sufrimiento y más desde que decidió infligir sufrimiento. Ahí empezó a ser un monstruo.

    En el abismo de la supervivencia sólo hay un camino, el propio latido del corazón.

    Porque supo de sí, al final e incluso en la muerte pudo amar. Era su padre.

    Gracias, Clothbbi, por tu intenso juicio sobre el post.

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  14. clothbbi Says:

    Una de las acepciones de la palabra monstruo es “producción contra el orden regular de la naturaleza.” Y me pregunto, ¿no es la supervivencia algo inherente a cualquier ser que ama la vida?

    Quien fue monstruo para sobrevivir, ¿realmente lo fue? La supervivencia va a favor y no en contra de ese orden del que habla la RAE. Todo ser vivo tiene mecanismos que no controla pero que afloran en situaciones de peligro.

    Comprendo que se utilice la palabra monstruo en el post, pero… ¿realmente hay uno en él?

    “En el abismo de la supervivencia sólo hay un camino, el propio latido del corazón.” Me parece una frase preciosa por su certeza.

    Gracias a ti por tu escritura.

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  15. CrisC Says:

    Nietzsche sentencia que lo que se hace por amor acontece más allá del Bien y del Mal. Podría valer la supervivencia.

    Él sería más radical. Cuanto se hace para vivir no es una cuestión moral.

    Tengo en la recámara un demoledor post que intitulé “Más acá del Bien y del Mal”. Diría que en esa escritura defiendo esa tesis.

    Me fue dictado en un descenso a los infiernos. No soy capaz de sostener sus terribles palabras cuando no estoy en esa sima. Y entonces creo que ni el amor ni la vida pueden exigir tanto.

    Lo publicaré porque mi naturaleza es dual, fluye y se da a la licantropía con alguna facilidad. Da miedo.

    Nada acontece por encima del sufrimiento de otro ser humano.

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  16. Rubén Says:

    Ésta es una lección del post: el sufrimiento abre una cierta caja de Pandora. Una pregunta que no exige respuesta: ¿se trata de una experiencia personal, de una especulación, una especie de poema?

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  17. CrisC Says:

    Sufrir y hacer sufrir arman una suerte de diabólico palíndromo.

    En cuanto a la naturaleza del post no pretende ser una prosa poética y no expresa una experiencia personal, reciente al menos.

    Es, sobre todo, un análisis estético del personaje de Mary Shelley.

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  18. Romi Says:

    Genera ternura el monstruo en su “inocente” maldad, en esa búsqueda de amor y reconocimiento. Cuánto daría por ser uno más, gris y homogéno, del resto de seres humanos.
    Pero este tipo de personaje incomprendido y marginado no lo puedo asociar a la maldad real, individual o colectiva, que cercena vidas inocentes en nombre de su derecho a rendir cuentas con la (su) historia. No creo que se pueda considerar dentro de lo que “se hace para vivir”. Pero he leído poco…

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  19. CrisC Says:

    El monstruo soy yo.

    Así lo siento en mis momentos monstruosos, lo que me lleva a la comprensión de su sufrimiento y a sentir, por él, piedad.

    En otros, esa comprensión no refrenda sus actos. Y no lo justifico.

    Lo que esta vez me ha horrorizado es que me he sentido capaz de ser el monstruo en la totalidad de su ser.

    También me ha fascinado…, este saber de mí.

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  20. Josevi Says:

    Ese famoso monstruo de Frankenstein, creado por la unión de diferentes “partes de cadáveres” integrados en un ser único, parece la metáfora de la propia vida anímica. Representa el contrapunto entre la ternura y la maldad. Sentimientos que “la creatura” despierta en la mayoría.

    Esta, la vida anímica digo, también está compuesta por la integración de los múltiples sentimientos, frutos de nuestras diversas experiencias: claras y oscuras. Que dan soporte a nuestra parte bella y la monstruosa que la complementa.

    Para evitar daños, hay que sacar ese monstruo reprimido en la inconsciencia, para que bajo la luz de nuestra lucidez, al ser observado cara a cara, y aceptado como parte nuestra, este, tenga la posibilidad de disolverse.

    Ese monstruo somos, tú, yo y todos.

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  21. Atticus Says:

    Mary Shelley escribió la historia del monstruo porque estaba sola. Me interesa la lectura que hizo Gonzalo Suárez en aquella película inolvidable, tan británica. El monstruo sufre porque es infeliz. De ahí no se infiere su inversa, Tampoco es cierto que toda infelicidad produzca dolor, en otros o en uno mismo. Pero ambos estados sentimentales están muy cerca, en ósmosis. La lucidez produce más dolor; la inconsciencia no justifica. Frankenstein estaba hecho de trozos porque todos lo estamos; y nunca se sabe cuál es de todos esos fragmentos es la causa de nuestra conducta: seguramente es porque no empeñamos en que haya causa (determinismo) donde solo hay probabilidad. Somos capaces de todo.

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  22. Teresa Says:

    Me dan más miedo los monstruos que no lo parecen. Me dan más miedo los monstruos que no han nacido del dolor.
    Este de Mary Shelley es entrañable. La versión de Gonzalo Suárez, muy interesante y la tuya, muy ajustada. Me gusta.

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  23. CrisC Says:

    Algo más que infeliz es el monstruo, de ahí su opción.

    Acuerdo en que la lucidez genera sufrimiento. Siempre. Y me parece inteligente la introducción que haces, Atticus, del concepto de probabilidad. En efecto, el sufrimiento no necesariamente demanda hacer sufrir. Incluso el monstruo, transido de dolor, puede elegir.

    Me interrogo por qué opta por hacer sufrir. Qué sufrimiento el suyo, tanto que no alcanzo a comprenderlo porque no justifico su opción.

    No sé si tiene sentido lo que digo, el Atleti ha perdido un partido que ha jugado bien y un single malt (dos) se desliza por mis venas.

    Somos, sí, capaces de (casi) todo.

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  24. CrisC Says:

    Es un ser único, cierto, socio. Y es metáfora de la condición humana en la misma medida en que se sitúa en sus fronteras.

    Dice de nuestra alma.

    Y, como dices, es un contrapunto en nuestra conciencia bienpensante. La pone a prueba. Somos, como él, un resultado de múltiples vectores.

    Cara a cara…, qué susto.

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  25. CrisC Says:

    Éste lo es y lo parece. No engaña.

    Dice que su maldad la origina su desgracia, en la que participan su padre y todo su entorno social.

    De la versión Suárez no tengo memoria. Tendré que (volver a) verla, Terétty.

    Me gusta que te guste. El single malt sigue dictando.

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  26. coeliquore Says:

    Se me ocurre que, una vez conocido el sufrimiento, en vez de hacer sufrir por el daño que nos han hecho, estaría bien limitarse a vivir siguiendo solo lo que nos hace feliz…

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  27. CrisC Says:

    Posible siempre y cuando ese hacer sufrir no sea la única opción lenitiva… El problema es su tentación.

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