SIN PERDÓN

27:::septiembre:::2013

ghost-rider-regresa-de-nuevo-Marvel-criticsight

I

Impresionó al quinceañero que fui.

Un cómic de Marvel, un héroe poco conocido. Había otros que vencían porque volaban y eran espectaculares o pegaban hostiazos como panes a los malos del lugar.

Durante años no he recordado quién era. Sí un brevísimo pasaje.

Tras una persecución acorrala al malo contra una pared, y a través de no sé qué fuerza mental hace que contemple, en una suerte de empatía negativa, la sostenida maldad de sus actos.

Ved el link desde 50’55” hasta 52’30”. Se parece algo al cómic.

Recuerdo cómo en un instante eterno comprende el mal que ha hecho y pide perdón sufriendo de un modo indecible. Y muere.

Otros héroes de Marvel contemplan la escena y quedan sobrecogidos por un sufrimiento tan desmesuramente inhumano.

No sé si lo he explicado bien.

II

No comprendo la institución cristiana del perdón.

O no me la creo, dada su probadísima proclividad a la mixtificación y a la doble moral. Es algo sobre lo que reflexiono desde hace años.

No concibo el perdón como un borrón y cuenta nueva.

El daño infligido no prescribe, y tan sólo compensa una devolución idéntica a ese daño. O más. Esto suena desgarrador a oídos delicados. Lo sé.

También sé que puede generar más sufrimiento. Del inútil.

III

Como en tantas líneas de mi vida, soy algo bipolar.

De un lado pienso en esa secuencia final de Blade Runner. Roy Deckhard perdona a quien no sólo lo ha querido matar sino que ha matado a todos sus amigos.

¿Por qué lo hace? Por amor.

De otro lado pienso en ese cómic, siempre lo he hecho, y creo que el perdón sólo puede devenir de una comprensión sinóptica del mal infligido…, y de un absoluto arrepentimiento interior.

Capaz de ello sólo lo puede una gran inteligencia y un espíritu noble.

Y esto quiere decir que en ningún caso el perdón lo otorga la víctima. Quien lo debe es el infractor. Y lo debe con su vida.

No es para oídos delicados, ya lo he dicho.

IV

Sostiene Sócrates que el que obra mal lo hace por ignorancia.

Y en el Nuevo Testamento el mesías crucificado pide a Dios que los perdone porque no saben lo que hacen.

Uno y otro cimentan la cultura occidental. Y sus fanatismos.

V

Decía yo que bipolar. Qué va.

El homo sapiens es una criatura autoindulgente de raíz. Como verdugo siempre hallará las logomaquias suficientes y las acusaciones a su víctima para justificar sus fechorías.

Esta ingénita crueldad no lo hace acreedor al perdón.

VI

No dejo de considerar, sin embargo, la idea de que tal vez el perdón no sea una debilidad, sino una fuerza descomunal de la que sólo son capaces algunos hombres buenos.

VII

Era Ghost Rider.

Felizmente la secuencia me asaltó este sábado, en La Sexta, al atardecer… Escribí el post de un tirón.

Me impresionó el cómic, la peli es mala.

http://youtu.be/KnzftWUxYNQ

© CrisC

20 Responses to “SIN PERDÓN”

  1. Josevi Says:

    Gracias por tu comentario socio, me ha hecho pensar. Esto del “perdón” parece paradójico, como muchas otras cosas que se escapan a la “mente pensante”. De ahí esa esquizofrenia, esos malos entendidos y malas interpretaciones. Pero en el fondo es sencillo. El aumento de conciencia lleva al AMOR, y este lleva el perdón asociado.
    PS. Quizás haga una entrada al respecto en mi blog (últimamente estoy en “dique seco” y sin ganas de escribir).

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  2. CrisC Says:

    Defiendes una suerte de intelectualismo socrático tamizado por el pensamiento oriental: el conocimiento del Bien lleva al comportamiento bueno, a mayor conciencia más amor.

    El sentido de este blog -lo he dicho mucho- está en el juego de los comentarios, más aún, en los comentaristas. Si además suscita o inspira el pensamiento y después la expresión del mismo, buff, esto ya es lo more de lo plus.

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  3. Dawn Says:

    Mira que tenía un cacao mental por tu discurso de hoy, no porque no lo comprendiese sino porque me costaba de creer.
    En la religión cristiana sí que hay esa “institución” del perdón,
    pero en cambio en el islam, que sí que es verdad que tiene mucho parecido, no.
    A ver, existe el perdón y se supone que hay que perdonar.
    Pero la venganza de una forma u otra no está de todo mal vista. Es más, la sociedad musulmana es bastante vengativa en cierto sentido. Siempre es algo que me ha extrañado mucho, pero hay un versículo que dice algo como “si no consigues tu venganza, clama, que llegará”. Tampoco existe “él es malo porque fueron malos con él”, atienden más a que puede haber excepciones. Digamos que es más difícil conseguir el perdón divino, aunque a mí me parece que las personas musulmanas perdonan de igual forma que los que no. Es por lo menos curioso.
    Un saludo.
    PD: Ghost Rider, a mí sí me gustó la peli, puede que sea mala, pero no me he leído los comics.

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  4. coeliquore Says:

    Para mí el perdón tiene capas, lleva tiempo, no siempre lo veo posible. Pero si opto por él, tengo claro que tiene que ser a modo de borrón y cuenta nueva, aunque no se olvide el daño recibido.
    No sé, es un asunto contradictorio, difícil y no generalizable… ufff: el post me ha dejado algo aturdida.

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  5. CrisC Says:

    Sobre mi discurso diré algo: no es unívoco.

    Suelo dar voz a mis fantasmas, que por lo común andan a la greña. Soy -quién no- plural y contradictorio. Fin de la cita narcisista.

    Interesante tu acotación sobre el Islam.

    La correción político-religiosa desdeña la venganza, pero es una ley mucho más antigua que cualquier religión. Cierto que toda convivencia, individual o comunitaria, debe ponerle coto al ojo x ojo si quiere subsistir; pero hay veces que la venganza no sólo consuela sino que imparte una cierta justicia.

    Creo que viene del mundo islámico aquello de sentarse en el umbral de tu casa y ver el cadáver de tu enemigo pasar.

    Rectifico, Dawn, la peli es entretenida.

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  6. CrisC Says:

    El perdón tiene capas, desde luego, se diría que geológicas. Puro pedernal.

    Y sí, “lleva tiempo”. Es digno de reflexión el poder cauterizador del tiempo, el modo en que relativiza la supuesta gravedad de los daños infligidos.

    Nietzsche reivindica la capacidad del olvido. No acuerdo. No se olvida, pero se perdona porque se disuelve el principio activo de los agravios.

    El perdón es comprensión de las debilidades del infractor, que son las debilidades ingénitas a la condición humana.

    Post aturdidor, Coéliq, el buen desaturdidor que lo desaturda…

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  7. Nahia Says:

    “Le cruzaba la cara una cicatriz rencorosa: un arco ceniciento y casi perfecto que de un lado ajaba la sien y del otro el pómulo.
    (…)
    Yo he denunciado al hombre que me amparó: yo soy Vincent Moon. Ahora desprécieme.”

    (Fragmentos de “La forma de la espada”. Jorge Luis Borges.)

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  8. CrisC Says:

    Es el estigma de su singularidad.

    Cree el vulgo, por lo común, que su cicatriz fue un castigo divino. Se equivoca, como suele.

    Para protegerlo de la canalla, Dios marcó a su criatura no visiblemente, como de nuevo el gentío y sus presbíteros creen, sino con un halo espiritual.

    Es el elegido de Dios, se llama Caín.

    Abel, falaz y por ello malvado, mereció la quijada.

    Grande Borges, Nahia. Gracias por traerlo y bienvenida a CrisCractal.

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  9. kike Says:

    Llevo retrasos de lectura pero acabo de traducir Nocturno de otros momentos de este blog.
    Recambiar de Pais que lios me actualizare con el tiempo. !!!

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  10. Romi Says:

    No creo que sea posible perdonar aquellos crímenes que han dejado una huella indelebe en la víctima y que son causa del cambio del curso de su vida. En este caso, el tiempo no borra, porque cada día vivido sabes que podría haber sido de otra manera.

    Pienso que perdonamos -o tenemos capacidad para hacerlo- aquellos hechos o faltas que podríamos catalogar de “dimensión humana”. Aquellos que sentimos que también nosotros, en alguna ocasión, podríamos incurrir o hemos incurrido.

    Para perdonar es necesaria inteligencia, empatía, visión no fánatica de la vida, ego de tamaño ajustado, y un modelo de educación basada en el ejemplo. Pienso en el victimismo colectivo que convierte a sociedades enteras en fanaticos vengadores.

    Tema más peliagudo me parece el de la venganza. ¿A quién le corresponde? ¿Genera nuevas víctimas a su vez con derecho a réplica? ¿En qué grado repara la herida o la mantiene activa?

    Muy estimulante post para la reflexión.

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  11. CrisC Says:

    Pasó el post pero dejó palabras. Bienvenido de nuevo, Kike.

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  12. CrisC Says:

    He recordado al leerte las palabras de la peli Sin perdón.

    Matar a un hombre es quitarle cuanto tiene y podría tener…, dice el personaje de Eastwood. Hay acciones que no tienen perdón porque, como dices, cambian el curso de una vida.

    De ahí que jurídicamente se consideren imprescriptibles. Se diría que ni la víctima tiene la prerrogativa del perdón.

    Perdonar exige mucho, tanto que no hay espacio para decirlo.

    No abomino de la venganza y puedo llegar en algún caso a identificarla con la justicia, pero preferiría no verme en esa tesitura. Hace meses escribí un post que lo trata. Está en la recámara.

    Muy estimulante comentario.

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  13. Nahia Says:

    Bajo mi punto de vista, el perdón nace en aquel que inflige, no en el agraviado. Si el que ejerce el hecho negativo no se siente con una obligación pendiente hacia la persona a la que afrentó, ¿cómo va ésta a remitir una deuda que no existe (el perdón)? Solo le quedará la ¿justicia?, la ¿venganza?

    En el texto de Borges, Vincent Moon siente que merece esa cicatriz, siente que merece todo el desprecio. Siente esa obligación hacia quien le salvó la vida y después traicionó. Necesita perdón, no creo que lo obtenga, y se fustiga, ejerce violencia psicológica sobre sí mismo, hecho que no le asegurará el perdón, la única cosa en el mundo que podría calmar su angustia.

    Muy interesantes todos los comentarios y el blog. Procuraré seguirte con regularidad. Gracias por abrirme las puertas de CrisCractal.

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  14. coeliquore Says:

    Yo creo que hay más de un tipo de perdón. Porque está el que se otorga el que inflige el daño, al comprender el alcance de su acción. Y el que da el que lo recibe, que ve la humanidad en el otro y le perdona.

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  15. CrisC Says:

    Si, en efecto, el infractor moral no percibe la afrenta como tal (yo creo que por lo general es siempre así, y de ahí todo el corolario de justificaciones autocomplacientes), no asumirá deuda alguna. Y a la víctima sólo le quedará apelar a la justicia, en su caso, ejercer la venganza individual o, sin más, el puro desprecio.

    Como he defendido, el verdadero perdón requiere como condición de posibilidad la comprensión sin excusas por parte del infractor del mal infligido y, después, asumir alguna reparación.

    Yo no estoy a la altura de los hombres de altura, así que me sirven de poco los golpes de pecho, las autopuniciones internas y los actos de contrición verbal. Llevado a un extremo, mi piel me demandaría dar muerte y, en el más benigno de los casos, duelo a última sangre.

    Me he vuelto muy pragmático y necesito llaga en la que hincar el dedo.

    Añadiré que Nietzsche habla de esa autopunición como un acto de crueldad que, en el fondo, el infractor quisiera dirigir contra el otro, y al no hallar ocasión, se vuelve contra sí mismo. No me fío un puto pelo de los contritos.

    Milito no obstante en el afán de alzarme a la altura de algunos hombres buenos.

    Muy interesantes tus comentarios, Nahia, espero que sigas en estas aguas.

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  16. CrisC Says:

    Cierto, Coéliq, la lista de perdones es larga.

    La casuística es tan diversa y sujeta a tantas variables que, llegados los casos, el hombre de altura, casi santo, otorgaría su perdón de muchas maneras.

    Ver la humanidad del otro, comprender su debilidad, que acaso sea comprender la propia, parece el único modo de existir de ese hombre de altura y su conmovedor perdón.

    ¿Querría y podría yo ser capaz de tanto?

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  17. Nahia Says:

    Medito sobre lo que dices de la autopunición. No lleva a ninguna parte. Creo que lo suyo sería convertirse en el mejor reparador del mundo porque de esta manera se estaría demostrando que realmente se comprende el daño infligido. Habría una actitud que construye en lugar de una contaminante, destructora.

    Para cerrar, quisiera compartir con todxs vosotrxs una cita del Caín de José Saramago que todavía estoy rumiando y que recuperé cuando mencionaste al personaje bíblibico:

    “Llorar sobre la leche derramada no es tan inútil como se dice, de alguna manera es un hecho instructivo porque nos muestra la verdadera dimensión de la frivolidad de ciertos procedimientos humanos, ya que, si la leche se ha derramado, derramada está, simplemente hay que limpiarla, pero si abel fue muerto de muerte malvada es porque alguien le quitó la vida.”

    Seguiré en estas aguas. Me parece de un gran valor el debate que estableces con tus lectores y la dedicación e interés que muestras en cada una de tus respuestas. Es de una gran generosidad. Gracias.

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  18. CrisC Says:

    Nietzsche ubica la autopunición en la misma alma y es descarnado cuando identifica su etiología.

    Si le asiste alguna razón, esa pulsión es inexorable, pero yo creo que no son inexpugnables sus bastiones.., en cristiano, creo en la lucidez y en que podemos alzarnos con la victoria (tarea heroica).

    Creo que sí lleva a alguna parte, pero no es nada feliz ese lugar o, mejor, estado del alma.

    Reparar un mal es una tarea que se me antoja imposible…, pero es peor no intentarlo. Acuerdo en que el intento revela la comprensión de la afrenta.

    La leche derramada ya lo está, y Abel muerto por sus propias sinergias y, desde luego, por el elegido de Dios.

    Muy generosos tus elogios como también cuantos leen y comentáis aquí. Gracias a todos.

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  19. Atticus Says:

    Ni el cómic ni la peli. Sorry.

    Y el tema… Días llevo dando vueltas al asunto. Sin conseguir ver claro. ¿Qué significa perdonar? En cierto sentido, hay ofensas y daños “objetivos” (o próximos a esa objetividad): perdonar aquí me parece difícil y muy digno de alabanza. Hay otras ofensas o daños más relativos, y entonces el “perdonador” es una suerte de ser soberbio que, anclado en sus convicciones más sólidas y menos abiertas a discusión se erige a sí mismo en fuente de bien y mal, una especie de perdonavidas, que se considera moralmente superior y por eso “concede” el perdón. No me gusta un pelo. Veo aquí arrogancia, intolerancia, peligro.

    Tampoco tengo claro si para perdonar alguien tiene que pedir perdón o si basta la acción del que perdona. En todo caso, no sé si tiene algún valor que alguien perdone si hay algún otro que no desea ser perdonado. Puede ser bueno para su conciencia, pero ¿qué más?

    Y, para acabar de complicarlo, el perdón moral no es el absoluto lo mismo que el perdón legal. Mucho menos el perdón religioso. Este último confieso que no lo entiendo: el perdón de los pecados me parece un subterfugio ingenioso y que da gran alivio, pero una ficción al fin. Respecto al perdón legal… rara cosa, esa “gracia” que por un lado pasa por encima de las leyes evitando convertir la justicia en venganza, pero por otro las lamina e inutiliza.

    Temo, CrisC, que estos días de silencio y meditación han dado poco de sí. Que son más las dudas que las certidumbres. No tengo otra cosa que ofrecer.

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  20. CrisC Says:

    Como escribió Coéliq, “hay más de un tipo de perdón”.

    Y entre parafraseo y fusilando a Aristóteles, diríamos que el perdón se dice de muchas maneras. Ante el daño objetivo y premeditado, cruel…, qué difícil es perdonar y acaso en modo alguno lo merezca el infractor.

    Si el daño procede de la fragilidad propia de la condición humana, quizás lo debido sea el perdón, la magnanimidad, cosa de la condición noble.

    El arrogante no perdonaría, haría como si no y guardaría la factura.

    A veces pedir perdón, perdirlo de verdad, es condición necesaria: me pregunto si yo perdonaría a los batasunoasesinos del matrimonio Jiménez Becerril por mucho que lo pidieran genuflexos.

    De los otros perdones que citas, sí, son otra cosa.

    Se agradece lo ofrecido, Atticus.

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