EL LLANTO Y LA LLUVIA II.

1:::noviembre:::2013

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II/IV

Durmió inquieto y el amanecer le sirvió para desayunar una cefalea de color mostaza. Se afeitó, vistió su traje de alzacuello y buscó la imprenta. Dos jóvenes le atendieron, pero no sabían nada. La chica dijo “le preguntaré a él”, y señaló a un anciano que fumaba su pipa junto al ventanal.

“Sí, susurró el viejo, recuerdo a su padre, el Capitán Sean O’ Malley. Y también el manuscrito que trajo para su impresión. Diré, aunque mi memoria no me auxilia en esto, que él no era su autor. Fue en el 58, a finales de un verano inusitadamente glacial y lluvioso. Usted, padre O’ Malley, apenas tendría unos pocos días de vida. El manuscrito rezaba así: El enigma del Tiempo. Su padre, después, me rogó que lo quemara”.

Cuando el padre O’ Malley le preguntó si, no obstante, imprimió el manuscrito…, el viejo se devolvió al silencio.

Al regresar a la rectoría, el padre Patrick O’ Malley entró en Google; el buscador volcó en la pantalla catorce entradas, que es el número que Borges dice equivaler al infinito. Ninguna de ellas era El enigma del Tiempo, aunque sí… La imagen del Tiempo. Pero no era de 1958, sino del año 2000.

Quizás el viejo Limerick, pensó el padre O’ Malley, había confundido el título; pero lo del año no podía ser un error. Se desanimó un poco, pero lo que le dejó estupefacto fue que el autor de La imagen del Tiempo se llamara como él mismo: Patrick O’ Malley.

© CrisC