SIN TÍTULO

28:::febrero:::2014

When I give I give myself. Walt Whitman.

TEST

Conócete a ti mismo es la sentencia del oráculo de Delfos.

Hay quienes se la atribuyen a Sócrates. Y no, no es de Sócrates, que dijo mucho pero no escribió nada. Un presidente argentino dijo haberlo leído… Un frikazo con patillas.

Qué sé de mí. Qué saben de mí quienes me quieren.

Saben dónde nací y el año, mi nombre de pila, mi aspecto, de qué y dónde trabajo, cómo anudo mi corbata, mi proclividad a la faringitis, el tono de mi voz y alguna que otra cosa más.

Tampoco hay que decirlo todo.

Lo esencial de mí lo saben…, porque desde hace algunos años es clamoroso: saben el nombre de mi alma y su hábitat natural.

Es muy fácil. Y ni me llamo de otro modo ni habito otro lugar.

El post apesta a narcisismo, lo sé, lo siento, era inevitable, ya me flagelo this night: empezaré por el costillar bajo…, seguiré por las corvas y acabaré en las tetillas con ganchos de coltán múfido.

Palabrita de desertor.

http://labs.ebuzzing.es/video/ryuichi-sakamoto—opus-8422396

CULTIVAR LOS AFECTOS

21:::febrero:::2014

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I

De madrugada en la Cadena Ser María narra su pesar.

A alguien a quien ama una resonancia le ha mostrado algo muy feo. Quedan otras pruebas pero ella da la impresión de que da por perdida a esa persona.

Y más que llamar para contar su pena parece que nos avisa.

Dice y repite que debemos querer a quienes tenemos a nuestro lado. Insiste una y otra vez en ello…, machaconamente, embebida en gemidos y lágrimas.

Que no pase un día sin demostrar que queremos a quienes decimos querer.

No sé quién es pero sé por qué llama, más, por quiénes. Por nosotros.

María dice que consideramos natural tener dos ojos, dos brazos y dos piernas. Y no lo es. Y que consideramos algo natural tener a nuestro lado a quienes están a nuestro lado. Y no lo es.

II

Y creo que María tiene razón. No es natural.

Nuestra estulticia es, sin embargo, de tal magnitud que lo natural es descuidar y descuidarnos, más aún, hacer daño. Esto no lo dice ella, lo digo yo. Y que no vamos más allá de vacuos decires.

Exudamos indiferencia como prueba de un espíritu asordado. Y desdén con la (in)consciencia y el espanto propios de animales de corral.

Hay que merecer a quienes nos quieren, militar en ello, y también exigir que nos merezcan… No es sin más un quid pro quo sino una Ley de almas nobles.

Todo afecto debe resultar de un cultivo demorado, tangible y constante.

Ya hablé de una “ética de la presencia continua” en Ser como John Rambo… Imposible decirlo de otro modo.

https://criscractal.wordpress.com/2012/11/07/ser-como-john-rambo/

III

De mis quiénes espero lo que hasta ahora. Y de María, su esperanza.

© Six Roy

ANTIMADRIDISMO

14:::febrero:::2014


I

A mí me gusta el fútbol. Ver fútbol.

Eso y unas birras, el culete de una churri a mano -no más por felicitar los goles, varios- y pa qué más hasta que llegue la Utopía, la Parousía o el equipo femenino bielorrusky de sincronizada decida compartir mi apartamento.

Dicho esto, soy del Atleti. Como mi padre. Lo soy desde niño.

Para quien aún no lo sepa: el antimadridismo consiste en manifestar una oposición desaforada, carta de eruptos o rebuznos a cuanto tenga que ver con el madridismo.

Huelen azufre por doquiera el blanco asome la morreta. Animalicos.

Y luego están esos descorticados a quienes la Historia no absuelve pero atropella: los que aún identifican al Real Madrid y al régimen de Madrid (el que sea, a ellos les da lo mismo de la pura burricie que exudan).

Un jilipollas es un arma de destrucción masiva.

II

Dejo de hablar de fútbol, hablaré de la condición humana. Una vez más.

Porque el antimadridismo no es una actitud deportiva, sino la expresión de algo más profundo y dañino que ha traído y traerá la desgracia a la vida de los seres humanos: el maniqueísmo.

Para ellos el Bien y el Mal son tan nítidos como la matemática.

Con el añadido de que -faltaría moreplús-, el maniqueo se considera a sí mismo entre los buenos. Ellos son malos…, yo no soy como ellos -presiente obscuramente el maniqueo-, ergo yo soy bueno.

¿A qué tanta necesidad de hallarse entre los buenos?

Se trata de una serie de premisas encadenadas que viene a dar, una vez más, en lo que, para entendernos, llamaremos… “instinto de conservación”. Yo soy bueno -presiente el maniqueo-, Dios vela por mí: sobreviviré.

Es una pulsión irracional, intelectualmente abisal, moralmente detestable.

Aunque me porsaquean a tenazón, estos lerdos descerebrados no me preocupan…, de momento, pues siempre hay canallas mesiánicos dispuestos a sobarles las magras y alzar una ideología totalitaria.

Los muy estúpidos irían tras ellos como los patitos de Lorenz.

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http://youtu.be/wKafy_gwfu4

… dedicado a mi mamá y primos, tos merengones de pro: qué ricos
© Vil Korea

LÁGRIMAS DEL HOMBRE

7:::febrero:::2014

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Tim Page

Veo un documental sobre la guerra del Vietnam. Es de ahora.

Tim Page, joven fotoperiodista entonces, entrevista a un colega norvietnamita que cubrió esa guerra desde el bando del Viet Cong.

Miran unas fotografías que éste último hizo a finales de los 60.

Algunas son terribles. Su autor, hombre ya de edad, rompe a llorar por el recuerdo y contenido de unas fotografías que hizo hace más de cuarenta años. Page pone afectuosamente la mano sobre el hombro de su colega.

Por supuesto que los hombres lloramos. Casi cada día.

Ningún ángel exterminador pondrá fin a un mundo en el que unas lágrimas así tienen lugar.

Esas lágrimas salvan al mundo.

http://youtu.be/Y2dezNLIxNU

Apéndice.

Dawn, autora de La perle noire, blog que sigo y enlacé aquí hace meses, ha localizado el documental que refiero. Gracias, preciosa. La secuencia que cito está en el minuto 17:15 aproximadamente. Éste es el enlace:

http://www.documentales-online.com/vietnam-la-guerra-nunca-vista/

© Six Roy

GRACIACEPCIONES

2:::febrero:::2014

PATÁN

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I

Hay distintas acepciones de “gracia(s)”.

Expresamos gratitud cuando las damos. Hacer gracias es hacer monerías. Tener gracia es tener suerte…, o vis cómica. Caer en gracia es gustar.

También es tener alguna destreza, alguna virtud.

¿Cuál es su gracia?, se preguntaba antiguamente para conocer nuestro nombre de pila: Duracell, sí, ya sé que tiene poca gracia, pero tampoco yo se la veo a Su Graciosa Majestad Británica.

Que algo tenga gracia es a veces que sea paradójico.

Un halo sexy es la gracia que una mañana de inicios de los sesenta, Vinicius de Moraes y Antonio Carlos Jobim, sentados a una mesa en el Café Veloso de Río de Janeiro, advirtieron en La Chica de Ipanema.

Gracia es hacerle una putada a un amigo borracho, clic, y de cabeza al feis

II

Si algo no tiene ni puta gracia es que nos ha tocado la costurilla del escroto o su habilitado femenino (territorio comanche, en cualquier caso).

Ser agraciado es ser pintón y guapete. Molas.

Si eres un desgraciado es que estás dejado de la mano (gracia divina) de Dios. O que eres un cabronazo con puntillas.

Hay quienes se llaman Gracián, Graciela o Deogracias.

Conceder la gracia a alguien es magnanimidad, por ejemplo, un indulto.

El gracioso es una bendición del cielo, o un tocapelotas. Se suele decir de un deportista ganador que está en estado de gracia.

Hay un día de acción de gracias y noches que no hallas a quién darlas.

Y la peor de las acepciones: el tiro de gracia.

III

Gracias por vuestros comentarios.

“… señoriiiito”
gracita morales

© Vil Bill