SECUENCIAS DE UN LUNES AZUL

26:::septiembre:::2014

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Bajo la basura y unos plásticos.

Una lluvia lánguida se descuelga imperceptible, finísima, casi acariciadora. Una vecina vuelve de hacer running, así lo llaman ahora.

Un camarero recoge las mesas del bar. Canturrea.

Un tipo serio, o pensativo…, pasea a su perro. O quizás su perro lo pasea a él. El portero de un edificio cercano sale a fumar un cigarrillo.

Una joven madre atiende al dulce embeleso de su cría, y al abuelo, atento como un bellísimo lobo a sus cachorros, se le advierte feliz y lleno de cariño. Su mirada es todo un espectáculo.

En las ventanas de las casas asoma una luz que aquieta el atardecer.

Oigo voces alegres en una pista de juegos y, atenuada, la conversación de unos paseantes. Una mujer cruza un paso de cebra cargada con unas bolsas. Unos adolescentes juegan a no sé qué enloquecido arte marcial.

La brisa compone una serena banda sonora.

No hay nada heroico en todo ello, nada fuera de lo común, pero siento que nada es insustancial en cuanto contemplo. Todo es azul. La llovizna amaina. Vuelvo a casa.

Como escribí hace tiempo, la vida es esto. O algo así.

http://youtu.be/OqNL9JG_36Q

© Six Roy

MEDITACIÓN DE LAS PALABRAS

19:::septiembre:::2014

Doce hombres sin piedad
Doce hombres sin piedad (1957). Sidney Lumet.

Seducido desde siempre. Cautivo.

Por algo que las palabras tienen, no sé qué es, algo que descubren por debajo y en las cosas. Quizás por su eufonía.

Primero fue, y yo era muy pequeño, por los títulos de las películas. Aquellos títulos evocadores, épicos y sonoros de las de aventuras.

Yo jugaba a inventarme algunos para películas inexistentes.

Luego fue de nuevo el cine, siempre el cine. Y aquellas películas americanas en las que los héroes declamaban discursos emotivos y de justicias ante todas las injusticias.

El subgénero de procesos judiciales fascinó mi adolescencia.

Luego llegó el escepticismo al advertir que detrás de las palabras quizás no había más que demagogia o pura nada.

Rousseau lamentaba que no siempre fuesen limpias ni veraces.

Putas las llama Octavio Paz en un poema, y que chillen…, quizás porque hay que arrancarles el significado entre sus líneas y silencios, tras sus inevitables obscuridades o aviesas intenciones.

Alguien advirtió a las doncellas contra los poetas porque con sus palabras las enamorarían sin siquiera tocarlas.

Platón dijo que era lo único que verdaderamente poseemos.

“Quizá del otro lado de la muerte sabré si he sido una palabra o alguien”. En La cifra, Borges lo escribe.

Lo sabré entonces, quizás, o acaso ya lo sepa.

Doce hombres sin piedad (1973). Gustavo Pérez Puig. Estudio 1. TVE.

… dedicado a cuantos con ellas armaron las mías, con mi gratitud
© Six Roy

COELIQUORE

7:::septiembre:::2014

http://youtu.be/cuSxfx9bNqo

PIANISTA 1

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De su blog me gustan varias cosas.

Algunas o muchas fotos, los microrrelatos de la categoría 55, sobre todo, y algunas ingenuidades divertidas o tiernas.

Me seguirá gustando aunque ella ya no escriba más.

Admiraba su fortaleza maternal -se lo dije más de una vez-, me hacía gracia su acento y me conmovía el sentido de la amistad que cultivaba en este mundo de los blogs.

Nos divertía recordar que no recordábamos cuándo, cómo y dónde nos conocimos. Vaya dos chorlitos.

Siempre la recordaré.

CAMPANILLA 1http://coeliquore.wordpress.com/2014/05/01/danza/
http://coeliquore.wordpress.com/2013/04/25/luna/
https://coeliquore.wordpress.com/2012/06/09/tierra/

… a Jáqel con cariño
© CrisC