MEDITACIÓN DE LAS PALABRAS

19:::septiembre:::2014

Doce hombres sin piedad
Doce hombres sin piedad (1957). Sidney Lumet.

Seducido desde siempre. Cautivo.

Por algo que las palabras tienen, no sé qué es, algo que descubren por debajo y en las cosas. Quizás por su eufonía.

Primero fue, y yo era muy pequeño, por los títulos de las películas. Aquellos títulos evocadores, épicos y sonoros de las de aventuras.

Yo jugaba a inventarme algunos para películas inexistentes.

Luego fue de nuevo el cine, siempre el cine. Y aquellas películas americanas en las que los héroes declamaban discursos emotivos y de justicias ante todas las injusticias.

El subgénero de procesos judiciales fascinó mi adolescencia.

Luego llegó el escepticismo al advertir que detrás de las palabras quizás no había más que demagogia o pura nada.

Rousseau lamentaba que no siempre fuesen limpias ni veraces.

Putas las llama Octavio Paz en un poema, y que chillen…, quizás porque hay que arrancarles el significado entre sus líneas y silencios, tras sus inevitables obscuridades o aviesas intenciones.

Alguien advirtió a las doncellas contra los poetas porque con sus palabras las enamorarían sin siquiera tocarlas.

Platón dijo que era lo único que verdaderamente poseemos.

“Quizá del otro lado de la muerte sabré si he sido una palabra o alguien”. En La cifra, Borges lo escribe.

Lo sabré entonces, quizás, o acaso ya lo sepa.

Doce hombres sin piedad (1973). Gustavo Pérez Puig. Estudio 1. TVE.

… dedicado a cuantos con ellas armaron las mías, con mi gratitud
© Six Roy

27 Responses to “MEDITACIÓN DE LAS PALABRAS”

  1. Aurora Luna Says:

    Estupenda meditación, y una alegría este reencuentro con tus palabras, CrisC.

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  2. davsanmi Says:

    Muy bonito.

    Pienso que las palabras tienen un poder extraordinario, el que muchas veces nos viola los pensamientos y los transforma a su merced sin darnos cuenta. A veces para mal, a veces para bien, pero se les ama.

    He disfrutado mucho siempre con las tuyas, las de aquí y las de allí, como fue el velocirraptor o la Libertad. Espero seguir teniendo la oportunidad de poder hacerlo.

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  3. Mar y ví Says:

    Las palabras son un arma. Depende del propósito para el que se utilicen pueden ser maravillosas u odiosas, curar o herir.
    A veces es imprescindible usarlas y otras es necesario callar.
    En fin… hoy las tuyas las he entendido 🙂

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  4. Atticus Says:

    Cuando la rosa se ha marchitado, lo único que nos queda es su nombre. Esto es lo que dice Umberto Eco al final de “El nombre de la rosa”: no conocemos cosas, sino palabras. Heidegger era de la misma opinión, en “Unterwegs zur Sprache” afirma que sólo cuando encontramos una palabra para la cosa, esa cosa deja de serlo para pasar a ser conocida.

    Duelen más las palabras que las pedradas, que las cuchilladas. A veces.

    Ayer escribió un individuo anónimo en mi blog. Me llamó tonto del culo, imbécil de mierda e intelectual de pacotilla. Pero sus palabras fueron como suave brisa que apenas recuerdo ni me alcanza. Esas mismas palabras me hubieran roto si hubieran sido dichas por una persona a la que quiero.

    Una mujer me dijo una vez que ellas no se enamoran de alguien, sino de sus palabras.

    Yo también me alegro de tu vuelta.

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  5. L u z Says:

    André Breton diría que “el pensamiento y la palabra son sinónimos” y Charles Chaplin afirmaría que “el verdadero significado de las cosas se encuentra al decir las mismas cosas con otras palabras”. De todo ello deduzco que una palabra en falso es suficiente para causar auténticos estragos, al igual que si se utiliza de manera engañosa. “¿Quién de nosotros, los poetas, no ha adulterado su vino? En nuestras bodegas se ha preparado más de un brebaje venenoso; en ellas se han hecho cosas que no se podrían ni describir.“ (Zaratustra)

    Me alegra que sigas al pie del cañón, disparando con tu AK´47.

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  6. Krizstin Says:

    Bonita y tormentosa relación con las palabras, CrisC, me parece envidiable y peligrosa esa intimidad.

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  7. Aliénor Says:

    Tuve una profe, monja, que por riguroso orden de lista y todas las semanas, nos exigía presentar una “palabra rara”. La llevábamos escrita en un trozo de papel y ella la colocaba en una caja. Decía que era la Caja de la Sabiduría. La clase de ese día incluía alguna explicación sobre la palabra en cuestión.

    Yo escribí la palabra HELIOTROPO.

    Hoy todavía conservo mi Caja de la Sabiduría. La comencé a llenar el día que salí de mi casa paterna para empezar a estudiar en la Universidad. De vez en cuando, fascinada por cómo suenan o quién las dice, abro la caja y coloco cuidadosamente un pedazo de papel.

    Bonito escrito.

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  8. CrisC Says:

    Palabras, pues, para la alegría, Luna.

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  9. CrisC Says:

    Tienen un gran poder, cierto, pueden ser cauterio y dardo. Velocirraptor…, quién lo diría. Puedes hacerlo, Dav, claro.

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  10. CrisC Says:

    Las palabras, como los versos de Celaya, un arma cargada de futuro. Las que hay que callar, tienes razón, valen también. En fin, lo celebro, Maryv.

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  11. CrisC Says:

    Platón y La Rosa.

    Palabras como pedradas y también como caricias. Es lo que tienen y no me extraña que Paz las tilde de puticas.

    En cuanto al sujeto ése, Atticus…, necedades de un necio.

    Lo que te dijo esa mujer de que les enamoran las palabras, cierto y no, una me dijo una vez algo así como que no sabía de qué hablaba pero que por favor siguiera hablando.

    Aún me pregunto si fue un piropo o se reía de mí (pero la di lo suyo).

    (Anoche, por cierto, te puse un comentario que no ha aparecido).

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  12. CrisC Says:

    Hacer, decir, pensar, omitir…, operaciones complicadas.

    Como cuchillos que pueden ser, sí, hacen estragos. Hay palabras por decir y otras -decía Mariv- que callar; pero no hay palabra que tenga la carga de veracidad de un hecho.

    No sé otros, yo el vino no lo adultero (excepto en verano).

    Celebro tu vuelta, Luz.

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  13. CrisC Says:

    Así es, Krizs, dual y ambigua. Íntima (o casi).

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  14. CrisC Says:

    Una monja posconciliar, seguro.

    Parecía venerar las palabras y en ellas cifraba el saber. Me gustan las connotaciones de esa caja y el pedazo de papel. Heliotropo es una preciosa palabra.

    A mí me gustan diadema, Antares y desleír.

    Bonito comentario, Ali.

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  15. Ψάρια Says:

    Un amigo que de vez en cuando también era mi profesor me solía invitar a reflexionar sobre qué es lo esencial y qué es lo importante. Dos conceptos bien claros y delimitados que desmigajar, rellenar y ante los que arrojar, o no, tu voluntad.

    Diría que aprendí que idénticas palabras, pronunciadas por diferentes individuos, esconden mundos muy lejanos. Palabras que no podemos afrontar con un mero asentimiento, porque asumiríamos el dominio de la costumbre que en general esconden sobre nuestra actitud vital.

    O algo así, pretenden decir mis palabras inexpertas. En cualquier caso, es más sencillo decir que me alegro de volver a leer las tuyas, CrisC.

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  16. Romi Says:

    Una experiencia sobre la necesidad de tener un buen “almacén” de palabras es la tosquedad y simpleza con la que nos expresamos en lenguas que no dominamos. Nuestro coeficiente intelectual se reduce a la mitad, y la capacidad de transmitir conceptos abstractos o emociones complejas se anula. En ese sentido, la relación entre palabra y pensamiento me parece estrecha y totalmente condicionada.

    Hay que elegir bien las palabras y condimentarlas, en eso creo que eres maestro.

    Estudio 1 ha sido uno de los mejores programas de TVE, ¡cuántas caras conocidas!

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  17. CrisC Says:

    Esa reflexión sobre lo esencial es esencial.

    Algo así, pero referido a los días de la vida de cada cual, quise decir en un post: Días esenciales. Vale para las personas que son esenciales en ellos.

    Todo asentimiento, sin embargo, debe ser cuidadoso porque, como dices, puede que resulte menos de nuestra libertad que de la costumbre, que tiende a hacernos acomodaticios.

    No sé si son inexpertas, Ψάρια, tus palabras, pero excelentemente dibujadas sí lo están. Y las acojo con gratitud.

    Ya hubiera querido yo escribir así en su día.

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  18. CrisC Says:

    Interesante reflexión sobre las palabras, Romi.

    Reconozco en mí esa dificultad de hacer que expresen lo que quiero que expresen, no por un dominio de otras lenguas, que no tengo, sino por la resistencia que me procuran en la mía propia.

    El párrafo anterior, sin ir más lejos, no me ha resultado fácil.

    Los buenos escritores, particularmente los poetas, tienen el don de trazar con ellas lo que sentimos y pensamos. Por eso nos emocionan.

    Mi gratitud a Estudio 1 es infinita.

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  19. Tina Says:

    Es indudable que uno de los hilos que une a quienes pasamos por aquí es la seducción por las palabras.
    Me sumo a tu gratitud a “quienes con ellas armaron” las tuyas, porque es un placer leerte.

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  20. CrisC Says:

    Esas palabras hilo que se anudan a lo que esencialmente somos y damos a otros. Es un placer, Tina, hallarte de nuevo.

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  21. konnichi Wa Says:

    Me gusta mucho el título que has elegido “Meditación de las palabras”. Meditar es algo así como concentrar nuestra atención sobre algo, en este caso las palabras. Yo también me declaro absolutamente seducida. Por las palabras en general y por las tuyas en particular, como los que pasan por este lugar, qué duda cabe.
    Igual que Aliénor, tengo mi cajita de las palabras. Algunas son inventadas, otras no, pero todas son regaladas. La primera que me regalaron es “Discernimiento” y la última “Amimar”.
    Tu post me ha recordado la película “Un pez llamado Wanda”, cuando Archie, mientras se desnuda, le dice palabras en diferentes idiomas a Wanda y ella se revuelca por el suelo toda loca. La veré mil veces y no dejaré de reírme, me encanta.
    Hay una palabra que me transporta a la infancia. Suena extravagante, rara y espantosa “Supercalifragilísticoespialidoso. Besos, CCT.

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  22. CrisC Says:

    “Pensar” es un ejercicio activo, propositivo, analítico, congelante

    “Meditar” es menos actividad que receptividad, y en ella la mente se deja impregnar por un flujo que paradójicamente relativiza las palabras y lo incorpora al propio. Es cosa mía, no sé lo qué dira la Academia.

    También tienes cajita…, qué bien. Amimar significa, si no es secreto, ¿qué?

    Recuerdo la secuencia, Konni, y cómo la chica se ponía to loca con aquel pseudoitaliano. Eso quiere decir que las palabras tienen forma, sonoridad y sentidos más allá de la semántica.

    Y recuerdo el superpalabro ése de tu infancia. Bss.

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  23. Krizstin Says:

    Como Aliénor y konnichi Wa también tengo una especie de cajita de palabras, son páginas sueltas de viejos libros; pero hay también pétalos de flores secas, trocitos de telas bonitas, botones, alguna pulsera y lacitos de ropa interior. Me ha gustado leer todo esto.

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  24. CrisC Says:

    Cajitas de palabras.

    Cuando leí el comentario de Aliénor y luego el de konnichi Wa sentí que había en ambos algo que era singularmente… femenino. Y ahora tú.

    Sé que es una categoría controvertida, pero insisto.

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  25. Miguel Says:

    Las palabras son todo lo que tenemos, como dijo Platón. Una persona sin palabra, sin verdad, no vale la pena…

    más allá de los idiomas, y de lo visual, es aquello que nos une…

    son en sí mismas un ser, vivas, con forma y fondo, con sus tonalidades, colores, sabores y significados…

    un mundo sin palabras es un mundo gris y feo…

    con este post nos haces recordar a nuestras bellas amigas que nos acompañan siempre y que por ello a veces no valoramos, cuando a ellas les debemos casi todo…

    de nuevo, bonito post Crisc.

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  26. CrisC Says:

    Es verdad, lo es muchas veces, las palabras unen.

    Vivas, como dices, con colores y sonoridades, con cuerpo. Y procuran la belleza. Si somos o seremos “una palabra o alguien”, o ambos, rindamos honor a su poder realizativo.

    Cuidémonos de quien hace de ellas no más que señuelos.

    Bonito comentario, Miguel.

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  27. In progress Says:

    Preciosas, tus palabras escritas referidas a otras leídas o escuchadas.
    Precioso intercambio entre tú y ellas.

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