PIE DE FOTO

10:::octubre:::2014

1374076542_398216_1374077634_noticia_normal
© Álvaro Ybarra Zavala

Llevaba años tras esta fotografía.

Creo que fue en el diario El País donde la vi -ahora ya lo sé- hace ocho. La busqué en Google introduciendo todos los vocablos y locuciones imaginables. Decenas. Y más. Sin éxito.

Hace poco salió en la tele, lo celebré, y me fui a las tripas del buscador.

La imagen es del día 6 de diciembre de 2006, en Ramadi (Iraq). La mayor Megan McClung, jefa de prensa de los marines, sonríe mientras fotografía al hijo de un líder suní.

El niño le apunta con una pistola.

Uno puede deplorar la horrorosa naturalidad con la que ese pequeño cabroncete encañona a la mayor McClung o, por el contrario y como ella, sonreír ante la infante ingenuidad.

No fue, sin embargo, la fotografía lo que más llamó mi atención, sino su pie de foto o -esto no lo recuerdo bien- lo que relataba el artículo… Poco después de ese instante, Megan McClung murió.

Ella, Álvaro y otros periodistas tomaron un convoy.

Justo antes de subir a los vehículos la mayor McClung pidió a Álvaro que le cambiara su sitio en el tercer coche…, quería consultar algunos temas con el jefe de grupo.

Al salir de una curva el convoy cayó en una emboscada… y el tercer vehículo recibió el impacto de un bazooka. Ella y otro ocupante murieron.

Suele decirse que una imagen vale más que mil palabras. No en este caso.

Desde hace semanas y estos días se van personas próximas y lejanas que no deberían y yo tengo unas ganas irracionales de arrancarle la cabeza a alguien y ponerla en una pica al sol.

La vida humana es insoportablemente frágil.

http://youtu.be/P8HaiPH2hFU

© Six Roy

18 Responses to “PIE DE FOTO”

  1. Krizstin Says:

    Te duele la muerte, la de cualquiera e incluso la de un animal (ver Platero), hasta el punto de no comprenderla, y amas apasionadamente la vida. Es una constante de tus posts.

    Me gusta

  2. CrisC Says:

    Lorca atribuía a los poetas la escucha de tres voces.

    No son las de las tres heridas de Hernández sino las del arte, el amor y la muerte.

    No nos asusta porque sabemos hasta el color de las bragas que lleva -cuando las lleva- y por ser una permanente tentación. Hablo de la muerte.

    Es una constante incluso en mi celebración de la vida. Cierto.

    Aunque disiento amistosamente, Krizs, porque a ella la comprendo: no tiene dobleces ni silencios, sabe esperar y mira de fijo a los ojos.

    A quien no comprendo es a la vida.

    Me gusta

  3. Ψάρια Says:

    En ocasiones faltan picas, y más para vengar vidas enteras arrojadas a la miseria que por sus no menos miserables muertes. Existencias olvidadas que se le clavan a uno como puñales. Y me gustaría enviarlos al destinatario correcto, el culpable…

    Otras veces no hay otro responsable más que Ella, caprichosa, y poco tendremos que hacer con nuestro odio y frustración. Supongo que evitar que se convierta en un peligro para nosotros y los nuestros.

    Coincido con las últimas líneas de tu respuesta a Krizstin, e incluso añadiría que es precisamente por comprender la muerte, que nos duele tanto. Sabemos que no hay medias tintas y que su mecanismo, en definitiva, es bien sencillo. Lo que nos quita, ya no nos lo devuelve.

    Sin embargo, en nuestra incomprensión de la vida nos realizamos, tratando de entenderla. En esta alta aspiración debe ser donde se esconde la alegría de vivir. Y qué mejor que afrontar la búsqueda bajo las tres premisas tanto te gustan y también comparto.

    Me gustó mucho el post, CrisC. Me dio mucho en que pensar. Cuídate.

    Me gusta

  4. CrisC Says:

    Prefiero al Poder como culpable, me ofrece una diana.

    Cuando es la Otra, ésa, Ella…, sólo nos queda el dolor y, como a veces siento, vivir por quien ya no puede hacerlo.

    Me (nos) duele -Krizs tiene razón- porque no da alternativa.

    Procuremos la alegría, Ψάρια, como derecho menos que como una obligación, porque además quienes ya no están, no me cabe duda, nos lo exigirían.

    Me gusta

  5. konnichi Wa Says:

    “La vida no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla”. Esta frase, me gusta y me inquieta a la vez. No sabía quién era su dueño, he ido a buscar, y me encuentro que se le atribuye a Jorge Santayana, filósofo, ensayista y poeta. Y qué “casualidad” que hace unos días en clase de Ética salió su nombre.
    A mí, esa foto, me pone los pelos de punta. Pero me fijo en el escenario, y la mayor McClung con su sonrisa llena la fotografía de esperanza, a pesar de su crudeza.
    Y sí, la vida es insoportablemente frágil, por eso la necesidad, y diría casi la obligación, de vivirla consciente y plenamente para que merezca la pena. Y regalar amor y sonrisas como la de ella.
    Besos, CCT.

    Me gusta

  6. CrisC Says:

    No sé si nos es dada la vida sin alguna comprensión.

    Es el precio que pagamos por ser un sapiens. Y no obstante aprecio en la sentencia algo que subscribo: la razón no debe ser una malmetedora en la vivencia.

    Puestos a optar, que la den mucho (a la razón).

    Dada nuestra fragilidad, Konni, asumo esa conciencia atenta que refieres como condición de posibilidad de la vida.

    Quedémonos con la sonrisa de Megan McClung. Bss.

    Me gusta

  7. L u z Says:

    Me quedo con lo último que le dices a Ψάρια. Nos lo exigirían sin ninguna duda. Desde aquí te mando un abrazo sincero, recordando a quienes ya no están. Besos.

    Me gusta

  8. Atticus Says:

    No sé si la vida humana es insoportablemente frágil. La vida es frágil, y los humanos no aceptamos esa fragilidad, se nos hace insoportable. Supongo que las religiones ofrecen consuelo y sentido, con desigual éxito (si fuera universalmente aceptado no habría problemas).

    Y ese azar que la condenó es el ingrediente esencial de la vida: estamos aquí por él. Nuestra marcha es, en buena medida, igualmente azarosa.

    Pero ni comprendemos ni aceptamos.

    Me gusta

  9. Tina Says:

    Gracias, CrisC, por compartir la fotografía y la historia. Ambas impactantes.
    La foto, por esa sonrisa amplia y sincera frente a la amenaza, no tan inocente…
    Al conocer los hechos posteriores, la imagen impresiona más, si cabe, se convierte en un vaticinio, un mal augurio.
    Tu post, como siempre, invita a la reflexión. Cuando Ella, inoportuna e inmisericorde, nos apunta, como el niño de la foto, sale siempre victoriosa. Mientras tanto, andamos esquivándola, sabiendo que nos encontrará en cualquier esquina. Como aprendimos de quienes ya no están aquí, continuaremos esquivándola y sonriendo.

    Me gusta

  10. CrisC Says:

    Acordémonos de ellos, Luz, y accedamos a su exigencia. Vivamos.

    Me gusta

  11. CrisC Says:

    Es tan frágil, Atticus, que descorazona.

    En la alegría de vivir es donde quizás desfragilizamos ese factum. Es un destino trágico y por ello un propósito heroico.

    Es una suerte de venganza contra el acecho de esa fragilidad.

    Me gusta

  12. CrisC Says:

    Saber lo que acontece después es lo que da otro sentido a la fotografía. Y el contraste entre lo que sabemos y ese instante es lo que más duele.

    Insistiré en que vivir es un homenaje a los que ya no viven.

    Y también un modo de burlar a una muerte que tiene sobre nosotros un gran poder, pero una sola vez, Tina, porque hasta entonces es Ella la que nos acecha impotente y muerta de envidia.

    Me gusta

  13. Romi Says:

    “La muerte nunca mira el estado de los frutos, sólo cosecha”…, dice el verso de A. Gálvez. Por el contrario, son aquellos que la acunan, la jalean y la prodigan los que ejemplifican la maldad del ser humano. Con suerte, a veces la muerte desobedece y niñas como Malala pueden ser la voz de las sin voz.

    A Coeli le hubiera alegrado esta noticia.

    Me gusta

  14. Teresa Says:

    Haber mirado a los ojos a la muerte y haber escapado te hace valorar la vida, cuyo valor, de puro cotidiana, olvidamos.
    Y mejor vivirla que pensarla (la vida). Y mejor asumirla que temerla (la muerte). Aunque cuando roza a los tuyos (y, a veces, a los ajenos, cuando se ve injusta), cómo duele.
    Y qué poco educados para aceptarla estamos los occidentales.

    Preciosa la foto (¿el horror puede ser precioso?). No cuesta mucho imaginar el futuro probable de ese niño.

    Me gusta

  15. CrisC Says:

    Más allá de la personalización el macabro rostro de la muerte son sus esbirros. Y son Legión.

    Malala supo de una y otros, escapó a ambos y sonríe. Y cierto, Romi, Coeliquore también hubiera sonreído.

    Me gusta

  16. CrisC Says:

    Teognis, Sófocles, Calderón, Goethe, Cioran y alguno más…

    Todos hablaron del inconveniente o delito de haber nacido…, pero creo que lo hicieron con la boca chica.

    En cuanto a la Muerte la propia es la única que no duele. En eso soy epicúreo.

    Y en cuanto al niño de la foto me temo, Teresa, que a día de hoy será uno más entre los despiadados asesinos del lugar.

    Me gusta

  17. Enrique Espinosa Says:

    La sonrisa no siempre es la mejor huida… E.E

    Me gusta

  18. CrisC Says:

    No siempre, cierto. Salud, E.E

    Me gusta


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s