CONFESIONES DE UN EXLECTOR

16:::enero:::2015

“… y del mucho leer se le secó el celebro de manera que vino a perder el juicio”.
El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Miguel de Cervantes.

First451

Ya no siento emoción alguna al entrar en una librería.

Cuando era joven -o muy joven, no sé- buscaba libros especiales con avidez. Buscaba luz y sentido. Caminos.

Los libros no eran para mí la ocasión de un entretenimiento sin más.

Hoy ya me dicen poco, los libros. Quizás porque nunca me dijeron lo que esperaba o me supo a poco. Esto de las expectativas es un mal asunto. Y los libros las alientan.

A mis preguntas hallé más preguntas. Muy filosófico, eso sí.

Puta filosofía verborrágica que agrava el carácter, agudiza la sensibilidad y tensa el juicio… Y total para qué.

Lo que hallé en ellos -poco- ya está amortizado. Y si me quedare algo por hallar -de esencial muy poca cosa-, o no está en los libros o, de hallarlo, para qué a estas alturas del match.

Yo necesitaba significados cuando tenía 20 años, ahora me la pela.

leer_forgesEs sorprendente la quincalla tipográfica que hay en las librerías. Hay tipos que deberían estar sembrando papas en vez de caligrafiar tanto libro.

Y tipos que deberían estar recolectando esas papas en vez de publicárselos.

De sol a sol.

Y cada 24 horas habría que colgar de las gemelas a algún bibliófilo.

O del chicholín a alguna lectora. O dos (lectoras).

Qué grandes benefactores de la Humanidad aquel cura y aquel barbero que dieron al fuego la abominable biblioteca de Don Quijote.

A cascarla los libros en fila de a uno, ¡ar! Hay otros deleites solitarios.

“… fui loco, y ya soy cuerdo“. Miguel de Cervantes.

http://youtu.be/BJSFIIO8y-g

© Hanníbal Léctor

22 Responses to “CONFESIONES DE UN EXLECTOR”

  1. Dawn Says:

    Será que aun soy joven, o muy joven. Pero una vez entro me cuesta una barbaridad salir (y si voy con Del Olmo ya nos quedamos a dormir).
    Estas navidades vi una pequeña pero preciosa en Larache y pensé “yo de jubilada quiero tener un lugar así” (muy romantico, así).

    No sé, me parecen entrañables (las librerias).

    Me entristece que con el paso del tiempo lo veas así, pero creo que esas preguntas que se encuentran al buscar respuestas a otras preguntas son en parte las que forjan el caracter de uno entre otras cosas. Y de forma positiva.

    Otra cosa triste es la millonada de mierda que se publica, pero los libros hay igual que todas las publicaciones son reflejo de lo que somos. Oferta y demanda. Se publica mierda porque somos mierda.

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  2. Trizza Says:

    “Puta filosofía verborrágica que agrava el carácter, agudiza la sensibilidad y tensa el juicio… Y total para qué”. Para que yo lea tu maravilloso blog. ¿Te parece poco?, jajaja. Ahora que estoy asomando las narices en esto de la filosofía, reconozco que es terrible darse cuenta de todo lo que ignoras, y las tremendas ganas que tienes por descubrir más, y lo que es peor, no saber ni por dónde empezar. ¡Es una adicción muy mala! Y al final acabas empachado… Pero no se me ocurre nada mejor que hacer en esta vida, ¿qué se le va a hacer?

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  3. Vicky Says:

    Cómo odiaba los libros. He de confesar que mi relación nunca fue buena con ellos. No sé cómo ni por qué aprendía tan rápido algunas cosas. Solía pasar las páginas a toda velocidad con el fin de pasar la ansiedad de tener que quedarme estático (posición bastante incómoda para mí) y leer. Los notaba antiestéticos, grises, acartonados y aburridos. Solía aprender del mundo corriendo, en la lluvia o en el barro.

    Pasaron los años y tuve que leer. Demasiado para ser sincero. Aprender matemáticas, física, química, bioquímica y todas las cosas que nunca se usan en la vida profesional.

    Los idiomas, mis eternos compañeros, me exigían leer en los tiempos libres. Poco a poco los bastardos se fueron metiendo en mi tiempo y en el alma. Pasaron momentos tristes y no supe qué más hacer si no leer. Entonces comencé a quererlos como al LSD. A apreciar su poder para hacernos evadir la realidad. Los comencé a amar.

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  4. Mariel Says:

    Los libros han sido inseparables compañeros de mis días durante mucho tiempo. Tal vez porque vengo de un lugar en el que leer no está muy bien visto. Ahora que lo pienso, igual era por llevar la contraria, quién sabe.
    Hubo un tiempo en el que me desintoxiqué de la lectura y salí al mundo. No sé lo que vería en él, pero volví al amparo de las letras con el rabo entre las piernas.
    Quizá no tengan todas las respuestas porque quizá lo importante sea seguir preguntando.

    “(…) Las gentes que las leen quedan descontentas de sus propias vidas y sienten deseos de vivir de otro modo, lo que jamás podrá ser en la realidad (…)”

    Qué acertado el enlace, qué maravilla de palabras, qué imagen tan ilustrativa, qué claridad. Y crees que los libros no tienen nada que ver en esto… anda vete, salmonete.

    “Según lo que leas, serán tus ideas” (el autor de esta frase no se hace responsable si lees a “Ambiciones y reflexiones”, de la Esteban).

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  5. davsanmi Says:

    “era mucho más fácil ser un genio en los años veinte, sólo
    había 3 o 4 revistas literarias y si salías en ésas
    4 o 5 veces podías acabar en el salón de Gertie,
    cabía la posibilidad de que te fueras a tomar un vino con
    Picasso, o
    quizá sólo Miró.

    (…)

    era un grandioso juego romántico en aquel entonces, rebosante
    de la furia del
    descubrimiento.

    ahora

    ahora somos muchísimos, cientos de revistas literarias,
    cientos de editoriales, miles de títulos.

    ¿quién sobrevivirá entre semejante mantillo?
    casi resulta impropio preguntarlo.”

    Escribió Bukowski…

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  6. Miss Liberty Says:

    ¿Un libro?, ¿un blog?, ¿un mail?, ¿una idea fugaz escrita en un trocito de servilleta de papel?…
    A mí también me cansan los libros y las bibliotecas, pero no por el contenido, sino por el formato de comunicación, pues la visión de alguien sobre algo… forma parte de nuestra curiosidad natural y nuestra necesidad de explicar a la manada cómo nos trata el mundo.
    ¿A que si te invitara Albert Einstein a dar un paseo por la playa para decirte qué novedades ha descubierto sobre la relatividad (en su más amplio sentido) irías sin dudarlo?
    Todo es cuestión de que el escenario y la vía se adapten a la naturaleza real de la comunicación, y no a la inversa.
    Por primera vez desde tu mundo bloggero… estoy plenamente de acuerdo contigo… no me gustan las bibliotecas… ni los libros… pero sí las personas y saber de su interior.

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  7. Rubén Says:

    Creo que muestras el mismo o parecido desencanto que Cervantes no sólo ante los libros sino ante la vida en general.

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  8. ψάρια Says:

    Coincido con aquel que eras en muchas cosas. Y cada vez que escribes al respecto me acojono de antemano, porque sé bien lo que le sigue (aunque no tan bien lo comprenda).

    E intuyo que te pone (normal), hablar de las tiernas meninges del personal y de lo que nos espera cuando se nos asiente la sesera.

    En nuestro “favor” diré que vivimos en una sutil pero fatal decadencia de la que poco se puede esperar. Polvo y cenizas sobre todo. Pero así somos por ahora, cabezones, y a cabezazos la emprendemos cuando nos sale de dentro.

    Sobre el montón de estiercol que nos rodea, mi camarada (de cabezazos) Dawn lo ha apuntado muy bien, la mierda engendra mierda. Pero el pestilente panorama también inspira, raramente, obras de un valor especial.

    Poco más. Deleites, solitarios o de dos (incluso tres) nos quedan a rabiar. Pero por si acaso, como Montag, procuraré tener algún libro cerca.

    Salud, CrisC.

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  9. Atticus Says:

    Recuerdo que hace tiempo me dijiste que tenías un cansancio ontológico. Esta mañana le he dicho lo mismo a una compañera, que me ha mirado con cara de ver a un marciano. “De qué estoy cansado / no lo sé”, decía Pessoa.

    A mí no me alcanza esa fatiga por los libros, aunque prefiero los placeres compartidos a los solitarios. Y no sé si acabar de creerte. Otra cosa es que comparta algunas de las cosas que dices, que unas cuantas sí, especialmente lo que se refiere al infinito caudal de tonterías que se publican y se venden.

    Pero tampoco me voy a poner pureta y decir que el más leído es mejor. Mejor… ¿en qué? No por mucho leer a Aristóteles se hace uno mejor persona (¡cuánta razón, Bradbury/Truffaut!).

    Porque no tienes chimenea, que si no, ya te veo carvalheando…

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  10. CrisC Says:

    Me parece entrañable que te resulten entrañables las librerías, Dawn, te imagino en una y a la caza de palabras que hablen de la Vida.

    :::

    Asoma si quieres las naricejas a la filosofía ma non troppo, Trizza, que a veces hace frío en las simas del pensamiento. Celebro tu vuelta a tierras criscractalinas.

    :::

    De los libros escolares me gustaba el aroma y, con el tiempo, aquellos poemas que contenían. Además de en ellos aprendí la Vida también en la lluvia. Y como tú, Vicky, también los amé.

    :::

    Quizás leíste a la contra, Mariel, quizás en busca de amparo o de más preguntas (qué vicio). Lo cierto es que abren a mundos que, como a Alonso Quijano, nos deslumbran tanto como nos decepcionan después. ¿De la Esteban? Joder, teta…

    :::

    “… se subió más la falda. Era como el comienzo de la vida y de la risa, era el significado verdadero del Sol”. En Factotum. Grande Bukowski, Dav.

    :::

    Sé de ideas fugaces y sensaciones anotadas en cualquier lado. Iría sin dudarlo a pasear con Don Alberto, MissLib, pero no creo que le entendiera mucho. Igual tomaría notas.

    :::

    No me atrevería a tanto, Rubén, pero a veces creo comprender a Cervantes tanto como a su criatura.

    :::

    Suelo decir que soy el que fui, incluso el infante que fui (en algún lugar debo de estar). Yo no me haría mucho caso, ψάρια, quiero decir, no me hagas mucho caso. Diría que lo que pretendo en estos casos meningíticos que dices es mostrar un aspecto más de la realidad, pero sólo uno, una posibilidad. La Vida lo es todo, así que denostarla es mal negocio, ni es caca metafísica ni lentejuelas de colorines. Salud, convicción y risas; sobre todo, risas.

    :::

    Cansancio ontológico… Vaya un marciano el que te dijo eso, Atticus, y cómo quieres que te mire la muchacha después de espetárselo. Aristóteles, Bradbury, Truffaut…, joer, qué lastima no tener una buena chimenea a mano; y una churri en la otra oyéndola recitar versos toda la noche, sólo por eso, no vayas a pensar…

    :::

    A saco habéis entrado, criaturas criscractalinas, como elefante en cacharrería pero con intensidad, juicio y delicadeza. Un abrazo y muchos tocamientos. Gracias.

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  11. konnichi Wa Says:

    Estoy subrayando un libro de Patricio Pron: “El libro tachado. Censurados, quemados, destruidos, perdidos, desaparecidos, represaliados”. Y me encuentro esta frase de George Steiner: “Los hombres que queman libros saben lo que hacen”.
    Que los quemen todos, menos al diablo enamorado. Feliz finde, CCT.

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  12. CrisC Says:

    Menos ése, KonniW. Feliz finde.

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  13. Krizstin Says:

    Aparte de todo lo que explicas, y que no sé hasta dónde creer, pienso que quieres dar a entender algo más, más difícil, y no sé bien que es. Advertirnos, quizás, de algún peligro que tiene la lectura, algo que nos puede llevar a alguna locura quijotesca, pero si es así qué bendita locura.

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  14. teresa Says:

    Mucha quincalla, sí, pero también topacios, rubíes y esmeraldas.
    O simples, pero entrañables circonitas. Y de vez en cuando, muy de vez en cuando, un diamante diáfano que, como el hielo, quema.

    Cuanto más conozco la vida, más me gustan los libros.

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  15. CrisC Says:

    Cree, cree, no me seas mujer de poca fe, Krizs, que a todo entendimiento que viene de buenas y en nobleza de intenciones le será siempre dado el placer de hallar en lecturas uno, dos o tres y hasta más niveles de interpretación, lo que obrará en crecimiento del saber mencionado y acaso cosas del placer que ahorro describir por ser lugar éste de mucha mesura y clase.

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  16. CrisC Says:

    Luminoso e impactante joyerío éste en el que te complaces, Teresa, para tu gusto en el recorrido aojado de los libros y que dan los sabios y leyentes en llamar lectura, pero lo mío es traer a la pureza de la llama los muchos y grandes encantamentos que los libros encierran, y que son de mucho y grave peligro para doncellas, viudas de buen ver y menesterosos todos, por lo que he dado a mi entender y a la fuerza de mi brazo sostenella y no enmedalla para alzar tea y derrotar la mano sobre esos tales y, así, no dejar que ilusiones vanas extravíen sus caletres.

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  17. Josevi Says:

    Los libros son como conversaciones con personas que nunca podrás conocer. Dan la posibilidad de “escuchar” los pensamientos de ellos (o los pensamientos “refritos” de terceros en muchos casos). Siempre se aprende algo con ellos, por “cutres” que sean.
    Sin embargo hay “cosas” que es imposible encontrar en los libros. Tu propia experiencia. Muchas veces queremos encontrar “algo” que solamente puede ser un vivencia personal (quizás narrable posteriormente)… En fin, ahí están para “prestarles atención” cuando lo consideremos oportuno.
    Cuando topamos con un “ladrillo”, como cuando te encuentras con un “pesao”, pues le das puerta. 😉

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  18. CrisC Says:

    Quizás el problema de los libros y, particularmente, el de las narrativas no es que sean malos sino al revés, que sean buenos. Así, con esa eficacia, anidan en nuestras meninges todos los ilusionismos del mundo. En cuanto a los ladrillos, ésos son los mejores. Celebro tu revuelta por aquí, socio, a ver si te quedas.

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  19. CrisC Says:

    Acabo de ver El lector (USA, 2008), magnífico film de Stephen Daldry. Es un excelente contrapunto al post, secretamente dialogan.

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  20. Del Olmo Says:

    Tal como ha dicho Dawn, juntas no salimos ni aunque nos echen. Yo sólo puedo decir que un bonito trabajo sería como bibliotecaria, o librera, me daría pena cada día echar la llave e irme a casa.
    Aunque quién sabe si lo que espera en casa no acaba siendo mejor.

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  21. CrisC Says:

    Qué horror, Delo, todo el día lectivo entre libros y los no lectivos quizás también. Mejor lo de casa si está pelada de libros, esos voceadores contra la Vida. Bienvenida a CrisCractal.

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