UNA DELGADA LÍNEA ROJA

1:::mayo:::2015

“Estar así, escindido (…) y saberse, mar adentro, de singular cristal”…
Del poema La atalaya sumergida, en el libro Poemas de la deserción (1993).

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I

Barrunto esa bífida criatura que juega al pillapilla en mis neuronas.

Escribe Leguineche que aprecia cada vez más a quien no se queja, me gusta, pero también suelo decir que los amigos están para llorarse encima de ellos.

Cómo no hacerlas mías, esas frases. Las dos.

O aquélla que cita Barthes en Fragmentos de un discurso amoroso, de Clotilde de Vaux: “Es indigno de las grandes almas difundir a su alrededor la perturbación que experimentan”.

E insisto, también la llorona.

Y el viejo Aristóteles metiendo baza porque “los hombres de naturaleza fuerte procuran evitar que sus amigos tomen parte en sus penas”.

II

Hablar del propio dolor lenifica el alma. Es un saber antiguo.

La sostenida queja del que sufre a veces agosta y desarma, a veces inmuniza. Quien empatiza o lo ama, acaba fatalmente por sufrir una u otra. Y es grave.

Quieres a una persona en la medida en que la eliges para desahogar tu dolor, pero también en la medida en que estás dispuesto a liberarla de saber de él.

A veces presto voz a mi pesar, a veces, otras se la niego a mis desgarraduras y bailo sobre el filo de una delgada línea roja.

Ya lo dije…, bífidus activo.

Jisas Yu Holem Hand Blong Mi. Hans Zimmer.

© Six Roy

14 Responses to “UNA DELGADA LÍNEA ROJA”

  1. teresa Says:

    Mejor compartir, siempre compartir (sin ser un plasta) sueños, deseos, alegrías, dolores…

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  2. Vicky Says:

    Sócrates desdeñaba de la poesía y los artes del alma. Decía que Homero era un llorón y un hombre frente a la muerte lo único que quiere en esos casos es la paz.

    Absolutamente opuesto a escribir, en sus últimos días escribió un preludio a Apolo. Lo permeó el deseo de decir con metáforas.

    Años después (milenios) Villon nos enseñaría el arte de la queja. Y Juana de Arco la famosa templanza.

    Para los llorones la sana burla y para los secos la crítca derrumba muros.

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  3. In progress Says:

    La naturaleza parece oscilante.
    Si la cajita de emociones que somos cada uno de nosotros pertenecemos a ella, no podemos escapar a esos ires y venires.
    Comparto con vosotros, que compartido, siempre mejor, desde luego que sí.

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  4. CrisC Says:

    No sé si siempre, Teresa, pero tampoco nunca.

    ***

    Escribe León Felipe no saber “cuál fue la palabra primera que dijo el primer filósofo”, pero sí que la que “dijo el primer poeta fue: ¡Ay!”.

    La poesía siempre expresó la queja, pero también celebra la alegría. Reivindiquemos ambas, Vicky, y así le damos bola a la vida.

    ***

    Somos esos ires y venires, In Pro. Oscilamos. Compartimos y a veces no, acallamos nuestras cuitas y a veces no.

    ***

    Gracias, y más, por vuestros comentarios.

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  5. signos Says:

    Me gusta la cita del inicio “Estar así, escindido (…) y saberse, mar adentro, de singular cristal”… “Escindir” es un término de la física; el diccionario lo define como “Romper un núcleo atómico en dos porciones aproximadamente iguales, con la consiguiente liberación de energía”. Las razones por la que se rompe el núcleo atómico son siempre parecidas, y en la liberación de energía es cuando necesitamos, supongo, a los demás.
    Así es. Somos muy de cristal, Criscractal.

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  6. CrisC Says:

    No somos monolíticos y resultamos de la acción de muchas variables que, de continuo, mutan bajo nuestros pies… Así, pues, estar escindidos es algo estructural en la condición humana; y por ello -cierto, Signos-, somos “muy de cristal” y, a veces, muy de cris (crac) tal.

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  7. Krizs Says:

    Otro significado de escindir es “cortar, dividir, separar” y, entonces, estar escindido es estar roto o, como escribes en el post, “bífido”, aunque me da la impresión de que de tus desgarraduras no escribes demasiado. ¿Me equivoco?

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  8. CrisC Says:

    Dentro y fuera del blog procuro aceptar las diferentes voces que me habitan, Krizs, pero también mantener a raya -en la línea de lo que dicen Leguineche, de Vaux o Aristóteles- la tentación de la queja porque creo que ésta “agosta y desarma, a veces inmuniza” y porque, además y en general, es mejor liberar al otro que darle la murga.

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  9. konnichi Wa Says:

    Me gusta el título que has elegido y me gustan mucho los versos del poema La atalaya sumergida.
    Difícil equilibrio ese del que hablas, CCT.
    Por salud mental y por respeto al otro, nadie debería vivir en la queja. No se deberían lanzar las propias ni recoger las ajenas.
    Otra cosa es compartir lágrimas, angustia, temor, alma, eso es confiar, saber que se puede, y es precioso.
    También a mí me ha llamado la atención “escindido”. Y es cierto, CCT, es tan humano y tan de cristal.

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  10. CrisC Says:

    La escisión es natural en la Especie, vivirla nos singulariza.

    Orillar la queja, compartir las emociones… Aunque como escribe Celaya: “al fin reina el silencio./ Pues siempre, aun sin quererlo,/ guardamos un secreto”.

    De cristal, KonniW, puedes asegurarlo.

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  11. clothbbi Says:

    La línea roja no existe, es fluctuante, un límite difuso como la costa, indefinida, imprecisa… Por eso es tan, tan delgada… En algunos puntos no llega a apoyarse el lápiz, la lógica o la emoción no terminan de definir una idea clara, aparecen dicontinuidades… No son divisibles ambos vectores, es solo que en unos momentos pesará más uno que otro dependiendo de otros tantos que los conforman… Me gustan los versos del inicio, me gusta la música del final, me gustan los grises en los que te mueves… No todo es blanco o negro, la luz está llena de matices. ¡Abrazos criscractaleros!

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  12. CrisC Says:

    Roja y delgada como su madre morena y salada.

    Y se inmiscuye en el flujo indefinido, difuso e impreciso. Cierto que no es clara, Clothbbi, como no lo es frontera alguna; sin embargo, el propósito de no ahogar con nuestro desahogo a quienes queremos debe ser firme.

    Los versos iniciales, cuánto tiempo… Yo era otro.

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  13. Atticus Says:

    No tengo clara la diferencia entre quejarse y exteriorizar un sentimiento de dolor o pesar. Los amigos tienen una utilidad casi psicoanalítica, de confesionario laico y cervecero. También de silencios útiles (los hay de muy otro signo).

    “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”. Menos mal.

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  14. CrisC Says:

    Las líneas rojas son casi siempre delgadas, sobre todo en cuestiones semánticas.

    Entre la queja y la exteriorización de un sentimiento, sin embargo, diría que es algo más gruesa. La queja suena a algo cansino, que agota y genera en quien la recibe una cierta impotencia; el sentimiento de pesar que se expresa es otra cosa.

    A los amigos les pedimos, y merecen, lo segundo.

    Hay silencios que acompañan y los otros son como esa cita de Savater: optar por “la filosofía es renunciar al derecho a guardar significativo silencio sobre lo que nos parece esencial”.

    Vale lo mismo para la amistad.

    Ya no somos los mismos, cierto, Atticus, pero a veces veo en mí exactamente al infante que fui; otras veces no reconozco al de hace un par de meses. “Menos mal que existen -cantaba Viglietti- los que no miden qué palabra echar”. Menos mal que los amigos existen.

    Y las copas de vino que llevo ahora en la andorga, hip, me voy al sobre.

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