QUID PRO QUO

27:::noviembre:::2015

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Maurits Cornelius Escher. “Manos dibujando” (1948). Litografía de 28’5 x 34 cm.

I

Hay elementalidades de gran valor. Otras son un peligro.

De las segundas hago omisión ahora. De entre las primeras, el latinajo del título interesa a este post.

Se dice de la locución “quid pro quo” que significa reciprocidad, pero es un error. Lo asumo, no obstante, y como tal error lo utilizo aquí. Véase el enlace si se desea y se despejarán dudas.

http://es.wikipedia.org/wiki/Quid_pro_quo

II

Hay para mí dos modos de relación humana en los que la reciprocidad no tiene curso. Uno es el que se tiene con los hijos, ahí no hay vuelta alguna y sí una entrega absoluta.

El otro es el que un hijo tiene con sus padres cuando éstos ya son mayores. Ahí la entrega debe ser igualmente absoluta.

En todos los demás debe regir la ley.

En la relación de pareja, con los compañeros de trabajo, los amigos, los vecinos, con los integrantes de cualquier asociación política o civil o, sin ir más lejos, los amables incursionistas en este blog o sus despreciadores.

No se trata de una reciprocidad aritmética al dedillo, tanto por tanto, no es necesariamente un fifty-fifty pero sí una referencia necesaria.

III

Me inquieta el lado obscuro de esta Ley, que sería la de Talión, con muy mala prensa aunque parece ser que constituyó un logro civilizatorio.

Intelectualmente no la descarto, no soy un angelito, pero desmañado en muchas cosas lo soy de igual modo para la venganza…, así que nadie debe temer de mí nada en este sentido. O muy poca cosa.

En cuanto a reciprocidad procuro ser un sensible mecanismo de respuesta.

http://youtu.be/ee-4WLE2Tm0

© Six Roy

SUSHI

20:::noviembre:::2015

sssshuuuushaaa

Me gusta el sushi, me gusta mucho y me encanta. Y el sashimi.

Eso sí, si tengo hambre, hambre de la que se tiene cuando uno desplaza noventa kilos sin contar gayumbos, la medalla de la comunión y un reloj o dos…, entonces, ay entonces…

Me como una cabra rellena de empanadillas, las empanadillas rellenas de buñuelos de bacalao y el bacalao relleno de sushi más dos o tres ensaladas de wakame, kombu, hijiki y a una geisha con patucos de croché.

Y al Shōgun de Osaka con palillos si se tercia.

No apostéis. Ñam.

5

© Vil Bill

MÁS ACÁ DEL BIEN Y DEL MAL

6:::noviembre:::2015

http://youtu.be/JSUIQgEVDM4

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Francis Bacon. “Pintura de un perro” (1952).

Quienes osan hablar…, ¿quiénes son?

¿Ésos qué pretenden? ¿Qué anhelan parasitar en el sagrado nombre de ella? ¿A quién se la están mamando?

Anota Bukowski que “es un asunto jodido”.

Lo es, y casi siempre huele a cirio, pero el viejo Hank no roza el núcleo deletéreo de la cuestión…, a saber, ¿quién humanamente está autorizado a decir algo inteligente acerca de ella? ¿Quién algo inteligible?

¿Quién la lucidez y el coraje? ¿La elegancia quién?

Callen absolutamente quienes no se han eviscerado a sí mismos sobre una mesa para alimento de los perros. Que se callen.

Qué sabrán ellos de esa golosina infantil. De esa fruslería.

Para quien se juega la vida (¿se sabe lo que esto significa?) y los perros de la Muerte le devoran las entrañas, ¿quién es esa zorra?

Cuando uno revienta de dolor ella es un lujo prescindible.

Para quien sufre…, todo se halla siempre más acá del Bien y del Mal.

Y en esa voluptuosa pasión desnuda que uno no sospechaba de sí mismo, siente cómo anida el monstruo. Y lo acuna, lo ceba, lo sabe lenitivo y advierte que, por fin, puede respirar. Y bien sabe que habrá de pagar por ello.

Entre morir o matar su alma fracturada ya ha dictado laudo.

© CrisC