CUANDO LA NOCHE ARDIERA

29:::septiembre:::2016

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Y al final del día,

cuando hubo desnudado de su rostro la mesurada cosmética
y del cuerpo el vestido mínimo o del pelo los abalorios de nácar,

sus bragas preludiaron a mitad de los muslos el deseo,

y supo ver que, con hambre soldadesca y sin cuidado,
cuando la noche ardiera, los ojos de él y su urgente sexo se derramarían
sobre la impaciente vigilia de su boca.

Here with me. Dido.

© Six Roy

FILOSOFÍA PRÁCTICA

19:::septiembre:::2016

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“Vacaciona una madrugada agosteña y hace una caló cebona y genocida.

Morfeo anda de jarana en los suburbios virtuales de Matrix, ergo no hay quien duerma, y me da por anotar este post sin norte y otro de gran enjundia. Prescindibles ambos para el lucífero decurso de las Perseidas.

Pido un deseo. Al PC se la manfinfla y me escupe fuego en el mismo hocico.

Estoy como mi augusta madre me trajo al mundo (descontando, favor, los oros) y empapaíto hasta las cejas de sudor (por fuera) y de single malt (por dentro). Me derrito.

Y han caído unos cigarrillos de la salida de esta noche.

Que si fumar mata (en el paquete) y que si pulmones sanguinolentos, encías negras y todo eso. Puro Gore. Y ya sé, ya sé, no debo fumar. Para tranquilidad de mis deudos: fumo muy de vez en vez, poco, y bebo menos.

Ahora, por ejemplo, agua con gas (que no salga de aquí, por Baco).

Sudo una jartá como para enjabonarme. Mañana no iré al gym, ni a la beach, ni a las rebajas. Voy a filosofar en el sofá… ‘Filosofar’ (del lat. philosophāri, y éste del gr. φιλοσοφεῖν philosopheîn): amor al sofá”.

¿O creíais criscractalinas criaturas que la filosofía era otra cosa?

“la filosofía, siempre intempestiva”…
Gilles Deleuze

Hace calor. Los Rodríguez.

© Vil Bill

Gilles Deleuze – Post-scriptum sobre las sociedades de control

PETER NORMAN

9:::septiembre:::2016

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La imagen es un icono olímpico y de la Historia del Siglo XX.

I

La década de los 60 contempla en USA la lucha contra la segregación racial. 32 años antes Owens fue recibido en Nueva York por una multitud, pero tuvo que seguir sentándose en la parte trasera de los autobuses.

Roosevelt no lo recibió en la Casa Blanca.

II

En los Juegos Olímpicos de México (1968), Tommie Smith y John Carlos, medallas de oro y bronce en los 200 m lisos, en la entrega de medallas alzan el puño con un guante negro. Es el símbolo del Black Power.

Protestaron por el racismo en USA y el apartheid en Sudáfrica.

Las consecuencias de su gesto no tardaron. Una alianza de incontables poderes los cubrió de feroces críticas y los condenó al ostracismo social. Hoy la Historia les ha reconocido aquella dignidad.

Su imagen -aquellos puños en alto- fue inmortalizada en una estatua en la Universidad Estatal de San José, California. Allí estudiaron. La obra de acero, bronce y mosaicos mide 6 metros de altura.

Pero ahí falta alguien, el menos conocido de esta historia.

III

El tercer hombre de la foto es el australiano Peter Norman.

Fue medalla de plata en la carrera. Smith y Carlos le hicieron saber lo que iban a hacer. Éste les expresó su apoyó y colocó en su pecho un adhesivo del Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos.

Su gesto tuvo también consecuencias: al ser preguntado declaró no sólo su apoyo a Smith y Carlos, también su oposición a la política discriminatoria de Australia contra los aborígenes.

Fue denostado por las autoridades olímpicas y la prensa australiana.

Siguió practicando atletismo, pero contrajo gangrena tras una lesión en su tendón de Aquiles y estuvo a punto de ser amputado. Contrajo una depresión y se volvió adicto al alcohol.

Las autoridades de su país lo ignoraron en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, pero lo invitaron los norteamericanos cuando se enteraron de que su propio país lo había marginado.

Peter pronunció un discurso en la inauguración de la estatua de Tommie Smith y John Carlos. Un ataque cardíaco acabó con su vida el 3 de octubre de 2006 en Melbourne a los 64 años.

IV

Smith y Carlos fueron los portadores del féretro en su funeral.

For What It’s Worth. Buffalo Springfield.

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© Six Roy

LA COBRA Y YO

1:::septiembre:::2016

COBRA
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::: drew barrymore making the cobra a un japo sumamente zampón

I

Queridos ágrafos y/o grafomaníacos y/o faceboolikers del lugar, ¿qtal?

Casi acabó el verano y con él los pseudoparaísos low cost…, esa pulsión touroperatoria sobre una samsonite de los chinos o el pobre sucedáneo de unas Utopías siempre ilusas y violadas.

Calma, haya temple. Y paz. Y amor. Y narcosis a tutiplén.

II

Bienvenidos de nuevo a las aguas claras y profundas de criscractal.

Beso devotamente la cokusa múfida de vuestras improtuberancias. Espero merecer que no me hagáis la cobra porque me daría un deprebajón que le iba a crujir al Richter ése la escala del mollar.

Soy muy sensible a los desaires, y al siroco. You know.

III

Dos veces en mi vida me la hicieron (la cobra, sí).

Dicho así dice poco, pues podría haber intentado el asalto dos veces no más y ser un patético playboy; o haberlo intentado cien, y ser entonces un Casanova de referencia en los manuales para becarios de Erasmus.

Difiero la estadística a mis futuras memorias.

IV

Decía que.

Una vez me la hizo una rubia de ojos claros, la cosa quedó ahí, ella se lo perdió y supongo que yo también. La otra me la hizo una morena, bien hecha (la morena y la cobra), pero acabó haciendo la croqueta en mi cama.

Lo de la cobra escuece, ya te digo, quien lo probó lo sabe.

Y es que se te queda el gesto como de mala foto, alelao, el ademán bobo y el cuello en un tris de divorcio con la salud… Y uno mira alrededor como quien ha tropezado e incrimina a una humilde “piedra pequeña y ligera”…

Infernal estampa y desazón que ni El Bosco pudo imaginar.

V

Y si por desventura llegare otra ocasión así, no habrá dolor ni cuidado: el esternocleidomastoideo ya lo tengo armado y alerta… O en términos de argot: al queo y ciclao. ¡Agua!

VI

Lo dicho. Bienvenidos (la cobra no).

“Una morena y una rubia, hijas del pueblo de Madrid”…
De La Verbena de la Paloma (1894). De la Vega y Bretón.

No me pidas que te bese porque te besaré. Macaco.

© Vil Korea

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