ACERCA DE LA EMPATÍA Y UNA COPA E

19:::noviembre:::2016

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© Justin Bartels
I

PrimaDonna es una empresa de moda femenina.

Ignace Van Doorselaere es uno de sus ejecutivos. Pidió a sus empleados masculinos algo inusual y, seguramente, eficaz: que llevaran durante una jornada una suerte de pechos artificiales.

Para que comprendiesen lo que supone cargar con unos naturales.

He leído que una copa E echa sobre los músculos de espalda y cuello un mínimo de dos kilos. O más. Que lo sepan, sientan y lleven los diseñadores masculinos no es una mala idea para optimizar el producto.

Sí lo es en cuanto al concepto moral subyacente. Me explicaré.

II

La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

Diré una obviedad: ponerse en el lugar del otro significa que no lo estás, que no sufres o gozas de esa situación y que te es ajena. En esa distancia adquiere su sentido este presupuesto natural de la empatía.

Un individuo empático no necesita estudiar con Lee Strasberg.

Lo que hace de la empatía una joya y le da su valor es, precisamente, ese humano e inhumano propósito de abandonar la propia zona de confort e ir a la del conflicto ajeno.

Y diluir esa distancia a corazón abierto.

III

No diseño sujetadores, no sé de tallas o de copas y, claro, no los uso.

No me gustan en el cuerpo de una mujer, son feos de morirse, me parecen instrumentos de tortura y, sin embargo, no requiero sucedáneo alguno para comprender su necesidad, lo que dan y quitan. La empatía será.

Allá cada churri con sus bubis. Son suyas. Y sus sujetadores.

IV

Pero desabrocharlos…, uff, aggg, buff, ¿no podrían diseñar un abrefácil?

Empleados de PrimaDonna usan bubis falsas.

© Vil Bill

16 Responses to “ACERCA DE LA EMPATÍA Y UNA COPA E”

  1. Krizs Says:

    Sé lo que son esas marcas, pero también cuánto molesta llevar las bubis sin sujetar, así que no es fácil elegir. Un abrefácil, jajajaja…

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  2. Con copa E o F han vivido mujeres muy cercanas a nosotros (las más cercanas posible) y vive mi hija acarreando su artritis de espalda con F incluida. El sostén es imprescindible para sobrellevarlo. Pero lo llevaron y llevan con naturalidad. Empatía necesitamos mucha todos y todos los días. Y hay veces en que no te sale…

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  3. Miguel Says:

    Creo, CrisC, que la empatía está detrás de la humanidad en las personas.

    “Abandonar la propia zona de confort e ir a la del conflicto ajeno” puede conseguir que no rompamos con la vida para siempre, sino que comprendamos y perdonemos, a veces…

    me pregunto si gran parte de la belleza y del placer de hacer el amor no se debe más de lo que pensamos a ella. Sentirse pleno al ser consciente de la plenitud en la otra persona… o lo contrario…

    y qué sería del amor sin empatía?

    … bendita empatía

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  4. CrisC Says:

    Te toca elegir, Krizs, marcas o bubis free. Y a mí la empatía. Un abrefácil, sí, joessshhh… Gracias por tu comentario.

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  5. CrisC Says:

    Mucha copa, cierto, así salimos de majos.

    Vivida con naturalidad, con resignación a veces y algunas otras con cirugía. Si es menester…, chac, chac. Y a otra cosa, digo sujetador.

    Mi empatía está en favor del sostén, mis levantiscos sentidos se niegan. Ahí le ando, no más, haciendo dialogar a mis demonios.

    Gracias por este comentario, Mví, hacía tiempo.

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  6. CrisC Says:

    Creo, Miguel, que en efecto la empatía sostiene nuestra humanidad.

    Y, como dices, que no rompamos con la Vida; aunque lo mío es muchas otras veces la deserción pura y dura. Y las ganas de (boom) hacerlo petar todo.

    Algo de empatía hay en el amor (pero para que eso sea humanamente posible sigo reivindicando un abrefácil, ya, vamos, a Estrasburgo lo llevo si no. Aquí hace falta mucha I+D+I).

    Gracias por tu comentario.

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  7. Atticus Says:

    Dice el abogado Atticus Finch a su hija Scout, al final de “Matar a un ruiseñor”, que sólo puedes entender de verdad a alguien cuando eres capaz de meterte en sus zapatos. Qué mejor modo de ser empático. Y qué bien tan escaso, desde luego.

    Tengo una amiga que sostiene que si los sujetadores estuvieran diseñados por mujeres serían mucho más prácticos y cómodos. Supongo. Y cuando se pongan a ello, por favor, lo que dice CrisC, el abrefácil.

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  8. CrisC Says:

    Eso de caminar en los zapatos del otro…

    Suena a proverbio chino, árabe, japonés o, como leo en Google, sioux; sea como fuere, es muy ilustrativo de la empatía.

    Que se diseñen ellas los sutis me parece bien pero, favor, que sean empáticas es gracia que nosotros esperamos merecer de sus féminos y rectos procederes.

    Gracias por tu comentario, Atticus.

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  9. konnichi Wa Says:

    Interesante experimento el de PrimaDonna. Más allá de una copa D, puede que el sujetador no sea cuestión de elección. Más acá de una D, su uso es una decisión personal. Aunque quitando las mujeres que militan en los extremos más radicales, o siempre o nunca, yo creo que el resto de mujeres valoramos cada ocasión para usarlo o no en función de la estética, la comodidad o para evitar situaciones incómodas. Y es que creo que culturalmente no estamos preparados para ciertas naturalidades. La mirada puede llegar a ser muy dura. Queda mucho por hacer. El animal humano. Yo qué sé, CCT.

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  10. CrisC Says:

    Qué abecedario lío de copas…

    En asuntos de este jaez me declaro abstemio, en fin, quizás porque amo esas naturalidades; pero comprendo lo que dices de esas duras miradas babosunas.

    Gracias por tu comentario, knW.

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  11. In Progress Says:

    Me parece muy empática la medida tomada por esos diseñadores de ropa interior.
    Podía hacerse extensivo a los diseñadores de tacones.
    Mira que son bonitos, pero algunos, puestos en los pies más de 2 horas pueden suponer que se ponga de moda ir con vestido y deportivas.
    Como la Pantoja, pero a la inversa.
    Ingeniería concurrente.
    Abrazos criscractálicos.

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  12. CrisC Says:

    Lo de los tacones…, uff, no puedo ser objetivo.

    Arman una figura y obligan a una postura que dejan sin aliento; también, por otra parte, imponen daños no menos desalentadores.

    No sé, Ip, negociemos una cosa intermedia. No me van las deportivas, pero nada que objetar al zapato plano, la sandalia o cosas así.

    Haya en todo humor y ocurrente ingeniería. Gracias por tu comentario.

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  13. U-topía Says:

    Odio el sujetador, no puedo decir otra cosa. Me parecen bien esos signos de empatía, llevando muchos de esos añadidos con los que la mujer ha cargado desde hace milenios, quizás los hombres los juzgarían de otra manera. Procuro no cargarme con nada añadido sin renunciar al adorno que me gusta.

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  14. CrisC Says:

    Ecléctica dialéctica la de no añadir ni renunciar a lo que sea el caso, me parece bien, U-top, como a ti esos signos de empatía y a mí agradecer tu comentario.

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  15. Vicky Says:

    Como lo dices, la empatía parte del supuesto de la distancia de la otredad, que nos permite el reconocimiento. Reconocer un cuerpo femenino preso de la estética y un cuerpo masculino preso de la guerra.

    Hace falta empatía en el mundo y sostenes que se desabrochen más fácilmente.

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  16. CrisC Says:

    A esa distancia como presupuesto de la empatía me refiero, Vicky. En cualquier caso, dejo a las mujeres, cómo no, decidir sus prisiones y sus… presas. Y sostenes de ésos, que sí.

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