MICHELLE PFEIFFER

28:::abril:::2017

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Estoy viendo Yo soy Sam (Jessie Nelson, USA 2001).

No voy a hablar de la película, sólo hablaré de Michelle Pfeiffer: de su belleza. Y poco, nada, porque a veces las palabras deben armarse de silencio.

En el año del film tenía 43 espléndidos años. Mañana cumple 59.

Aparece ahí tan preciosa, tanto, que más que una mujer bella es un ser bello. Hay pocas personas de las que pueda decirse algo así.

Alguna soñó my foolish heart, a alguna amé.

Rod Stewart. My foolish heart.

chinorri

© Six Roy

LEO SIN LEER EN MÍ

21:::abril:::2017

intelestua


I

Últimamente salgo poco, muy poco, casi nada o nada -bueno, algo salgo…

II

Al casi no salir, no salgo casi (veo que pilláis al vuelo el sesgo tautológico).

Ni al mundo, el demonio o a la carne salgo. Y me doy entonces a la molicie hogareña, a saber, al telefutboleo, la birra en vena, la mucha pizza o al fruto seco. Todo ello sin mesura ni temor de Dios. A tuttiplén.

Y me he atocinao, plop, a lo menos 666 gramos en canal (plus).

El hígado tampoco me anda muy católico y se me insurrectan la igm, los triglicéridos y no sé cuántas tribus metabólicas de ésas que pululan por los vasos y vericuetos hemáticos de my body nice.

Voy a tener que hacer tremendísima dieta, eso sí, no sin mis bio.

III

Y acudiré con religiosa regularidad al gym, a resoplar como un ciclao.

Pero ojalá esto fuera lo peor, lo más difícil, y no, lo peor es que entre birra y birra, gol y gol o quattro stagioni y barbacoa, uff…, miedo me da la confesión: ¡me dio por leer! ¡Oh, sí, leer! ¡Yo! Válgame Dios…

De todo, criscris: ensayo, poesía, narrativa, teatro… Adicto total.

Y hasta he comprado un nuevo libro, oh Señor, gordo (el libro, no el Señor), con su proemio, epílogo, apéndices, notas a pie de página y sin dibujo alguno. Y estoy que me leo encima y leo sin leer en mí.

III

Y, claro, he entrado en pánico. ¡Jelp!

Bolero Lento. Piero Piccioni (BSO Crónica de una muerte anunciada).

© Hanníbal Léctor

MEDITACIÓN DEL REFUGIO

7:::abril:::2017

Quédate -susurraban-, si delinques/ te aplastará la soledad (…)
Félix Grande. Las Rubáiyátas de Horacio Martín.

© Matthieu Grymonprez

O

Éste es un post difícil.

I

De joven hice algunas o muchas locuras, por ejemplo, leía.

De todo (leí bastante poesía). Recuerdo algunos impactos y no sólo los recuerdo, apenas tengo que desabrocharme la camisa para ver que siguen ahí: abiertos, frescos, siempre transparentes.

Y más. Soy hijo de esos impactos.

De aquellos versos de Gabriel Celaya, por citar algunos, en los que alienta a combatir y hacer el amor si se es joven; pero también dice que no deberíamos olvidar lo más necesario: construir un refugio.

Entonces no entendí bien aquello, a ver, yo tenía 18 años.

II

A día de hoy no hay refugio en mi vida, vivo a la intemperie.

Siendo aún muy joven derribé el refugio que ya no he vuelto a levantar. Cuanto llegó después fue la reverberación de aquel acto de coraje y sus ecos de soledad, espanto y frío. Eso fue a los casi 20 años.

Y para siempre dejé de ser uno de los nuestros.

A mi alrededor veo refugios, muchos refugios, y no hay dios que no los haya construido, los construya o incluso los blanquee y, así, poder eludir la mirada de un espejo, el propio, que reclama dignidad.

Poseen una inteligencia práctica que yo no, qué listos, y yo qué necio.

Los hay y las hay acurrucados allá y aquí, los hay de todos los pelajes en sus varios refugios de todos los diseños. Son tan reconocibles y en muchos casos es tal su felonía… Y son legión, joder, son legión.

Dejé de ser uno de los nuestros cuando le sostuve la mirada al monstruo.

III

¿Se es más feliz en ellos que al raso?

… si llamamos Vida a ésa que se vive en un refugio, pues sí, pero no voy a tirarme ahora el vacile hipócrita de una estética outsider en la que no querría militar ni un instante, pero tampoco negociaré con la inmundicia.

Probablemente se viva mejor en ese zulo miserable que a la intemperie.

IV

Éste es un post difícil. No sé cuántos habrán abandonado ya su lectura.

Mejor así, mejor, y no asomarse a unos abismos que se asomarían a los nuestros del mismo modo. Parafraseo a Nietzsche, sí… Como si digo que este post arma dinamita (más Nietzsche).

Mejor ahí, a cubierto, que a la intemperie llueven hostias como sapos.

Hacer del refugio un fortín provisional o de la intemperie un hogar…, eso requiere la altura imposible de unos espíritus ebrios de ácido y soberbia que no pueden ser los de este tiempo lacio, desvaído y truño.

Digo soberbia, sí, hoy la cult people adora en sus refugios a nuevos dioses.

V

De ellos dice Celaya que son también una tumba.

In the Mood for Love. Shigeru Umebayashi.

© CrisC