FILOSOFÍA (IM)PURA

26:::mayo:::2017

la lechuza de Minerva emprende su vuelo al atardecer
GWF Hegel

12805986_1021750931231941_2340695539086655850_n © SantiagoPGM

En el comienzo de la Filosofía fue el asombro –dijo el filósofo griego.

Y así peroran hoy los filósofos cuando quieren dar cuenta del origen del filosofar y aun de la Filosofía misma, ay, criaturas, animalicos, miracielos e intempestivos popochos…

Y ahí le andan, güey, no más con sus raras sabidurías. Qué ricos.

Dicen que Occidente devino en ser lo que es porque aquellos griegos se sorprendían de que las cosas fuesen lo que eran: todo les causaba maravilla, perplejidad, ansia de saber y admiración.

Y como andaban estupefactados por la polis con la boca abierta de puritito deslumbramiento, zas, de vez en vez caían en una zanja, provocando la risa de la muchacha tracia o al Poder.

Y ahí le andamos hoy, padrísimos de tanto pensar como ellos.

Así, cuando con semblante serio un filósofo mira en lontananza y abre las espitas de su sesera, el personal da en pensar que se trata de cosas de mucha enjundia y hondura.

O que es un flipao de alta competición.

Algo habrá de verdad en todo ello si lo ha dicho gente muy principal del pensamiento, como algún que otro esdrújulo griego o medieval y de consuno lo recuerdan sus émulos.

Y la modela de la foto (que es very hegeliana) haciéndome ojitos: xfa, para.

Cumbia epistemológica. Les Luthiers.
Monólogo inolvidable: Carta mal leída. Daniel Rabinovich.

… con mi gratitud a Les Luthiers y especialmente a Daniel Rabinovich
© Vil Meister

APOLOGÍA DEL CULTURETA

19:::mayo:::2017

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I

De un tiempo a esta parte están de moda algunos neologismos.

II

“Cultureta”, por ejemplo.

El DRAE recoge dos acepciones, ambas con significados peyorativos. De un lado, “actividad cultural que no alcanza un nivel aceptable”; del otro, “persona pretendidamente culta”.

No hacía falta el palabro y además es vulgar (la RAE siempre claudicante).

A la primera acepción la hemos llamado siempre “bazofia”, “bodrio” o “cagada”…, algo de calidad ínfima. Sin más. A la segunda la hemos llamado “pedante”, “petulante” o mascachapas.

No hacía falta pero confieso que los neologismos me ponen.

III

Y lo que a mí me parece es que hay mucho rocín espetándola sin mesura.

Cada vez que la oigo el tono es despectivo, mordaz, y está en boca de todo dios: en la calle, en los lugares de trabajo y, sobre todo, en boca de los media. De los media, digo, a ver si me va a dar la risa flux y me descincho.

Esos mismos gacetilleros que cocean al diccionario que ni Pepe.

IV

El caso es que me recuerda a la secular burla sobre el empollón.

Es un universal. En toda institución educativa la recua de pitecantropus siempre la ha tomado con los que sabían más que ellos, estudiaban más o eran, sencillamente, mejores personas. Ahora los llaman culturetas.

Es ya demasiado vieja la cosa como para sorprender. Y bajuna.

V

Puede que algún pedante merezca el apelativo y una toba. Seguro.

Y habrá mucho pintamonas, con apenas un toque de cultura liofilizada, cuya única intención sea la de presumir ante un público de féminas o varones a los efectos de siempre (no me tiréis de la lengua). Oh, sí.

Y que muchas actividades presuntamente culturales no son otra cosa que subcultura y cutrefolklore es obvio, pero a mí me la pelan estos inquisidores que llaman culturetas a quienes siempre llamaron empollones.

Y es que tienen menos luces que un supositorio en el buyate de un tröll.

Tribute (Right on). The Pasadenas.

© Vil Korea patan

50 SOMBRAS DE GÜEY

12:::mayo:::2017

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I

No he leído la novela de las fifty sombras ésas…

Por lo que oí y a quienes oí, me pareció que la cosa era muy ligth, sufleflux y beatorra. Me sorprendió la transversalidad, ¿quién no ha leído el ripio o visto el film? Y de ello colegí el mucho neopuritanismo disfrazado y triunfón.

Empecé a ver la peli en la tele, a los 20’ me puse una birra y fútbol.

II

Creo que hay una segunda parte (se fusila poco a este lado del Río Pecos).

III

Hubiera estado mejor esta otra versión…

Imaginad a un Edipo chingón espetándole a su padre en aquella pendeja y tanática discusión: “hey, güevón, no vayamos a rompernos la madre por esta pinche trompada. ¡Y que viva Tebas, cabrones!”.

Y a Yocasta gritándole a Edipo: “ya más no mames, güey”.

IV

Ustedes no sé, gachupines, yo prefiero la versión mex y unas chelas.

Felicidades. Pedro Vargas & Julio Iglesias

© Vil Bill

ACERCA DE LO INCOMUNICABLE

5:::mayo:::2017

Olvidé la palabra que quería pronunciar
y mi pensamiento, incorpóreo, regresa al reino
de las sombras.

Ósip Mandelshtam

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Con obstinada frecuencia se discute sobre el sexo de los ángeles.

I

Acerca de la soledad, por poner un ejemplo de lo más conspicuo.

Que si lo peor es la soledad tangible, la ausencia física de voces, gestos, aromas y compañía. La del náufrago. O que es peor la soledad de quien está acompañado pero se siente solo. El urbanita.

Calle quien no sepa de ambas. Estaría más guapi.

A qué discutir…, si una y otra te despellejan por igual. Y si la mala fortuna quiere que ambas estén a partir un piñón, entonces celebran una orgía, pagas tú la factura y se desgravan ellas. Cabronas.

Creo que la una activa y se retroalimenta de la otra. Sin más.

II

Me habló Atticus hace unos días de una obra de teatro.

El cartógrafo, de Juan Mayorga. La acción se desarrolla en el gueto de Varsovia. Y me describió una escena en la que la actriz principal, en uno de los ensayos, dijo que no podía representar aquello.

Es Blanca Portillo. Así que la cosa debía de tener su mucha dificultad.

Dijo, y luego lo trasladó a la función, que le era imposible representar el sufrimiento de una niña de once años que aparece en la obra. Cuando Atticus traiga su comentario, lo contará mejor que yo. A ver si hace post.

III

Y ambas reflexiones me llevaron a una tercera.

Es imposible comprender otro dolor. No hay empatía que valga, no hay pavadas metafóricas como la de caminar tres días con los zapatos de otro, no hay modo alguno de acceder al desgarro del sufrimiento ajeno.

El dolor cierto es absolutamente incomunicable.

En El Principito se decía que lo esencial es invisible a los ojos. Sin duda alguna. El sufrimiento de verdad, ése que tumoriza el alma e inyecta un alien hambriento en las entrañas, ése no es accesible a nadie. A nadie.

¿Qué hacer ante su hórrido espectáculo? Acompañar, al menos eso.

IV

Es lo que hace Calcetines con el teniente Dunbar en Bailando con Lobos.

Two Socks. Dances With Wolves (1990). Kevin Costner.

© CrisC