WHATSAPP PARA UN ADOLESCENTE

19:::junio:::2017

© Santiagopgm

Hace unos días un quinceañero me hizo una pregunta difícil…

Que qué haría yo si pudiera viajar a través del tiempo y dar algún consejo al adolescente que fui. No supe qué decir…, o sí, sólo fueron un par de segundos. Y me sorprendí respondiendo con celeridad.

Le dije que me aconsejaría no dramatizar demasiado la Vida.

Que no me tomase mucho en serio casi nada. Ni a casi nadie. A ese joven que fui le diría que no se apasionase por casi nadie ni por nada. Que nunca juzgase palabras sino acciones.

Y que no se implicase en causa, utopía o amorío alguno. Algo así.

Que no esperase nada de nadie. De casi nadie. O esperase lo peor. Que no albergase expectativa alguna. Que riese mucho. Que pasase de una a otra cosa sin lamento por lo dejado atrás ni esperanza en lo por venir.

A ese niño que fui le diría que todo pasa y cicatriza.

Que lo acechará la estupidez en cada una de las esquinas del mundo, mal de ojo en casi todos los ojos, veneno en casi todas las uñas, mentiras en casi todas las bocas. E ingénitas calculatrices y bellacos al mejor postor.

Y no obstante le diría que le negase cuartel al rencor. Y que comprendiese.

Que asumiera con naturalidad la fatuidad de una especie en la que hallan patria todas las maldades. Y aun le diría que guardase para sus especímenes más mendaces la gentileza de un bello desprecio.

Le diría que se armase ante todas las falsías, felonías y traiciones.

Que se apostase para encajar todas las indiferencias, falacias, cobardías, silencios, excusas e ingratitudes… Y que generase anticuerpos contra tantas inelegancias como intentarían infectarlo.

Que no hiciera casus belli de bajezas ni de mixtificaciones. Eso le diría.

Que se guardase de quienes son pasto de sus demonios. Y aun procurase compadecerlos…, a distancia. Que se doctorase en jugar a la contra pero sin la vileza de ellos. Y que fuese infatigablemente de ley, porque nobleza obliga.

Y que fieramente amase su destino.

… luminoso cristal donde la rosa se quebranta
Ángel fieramente humano. Blas de Otero.

© CrisC

Vertí en sus ojos los míos. Cómo no.

Avaricié su sexo con hambre adolescente y sed de hombre. La empotré con una fuerza que no sabía mía. Le gustaban mis bebedizos besos y que la tomase por detrás: a veces derramada sobre las sábanas; otras, arrodillada.

Volqué en su boca mis labios, y tantas eyaculaciones como hay noches.

Me nutrí de la sangre que mordía en sus pezones. Y de su fausto bocabajo. Quise olvidar en ellos una soledad indisfrazable, la mía, aunque yo ya hubiera advertido desde antes que a ella le concernía poco.

Sus pechos probaban la existencia de Dios. Y su desdén.

Olvidé en su bolso el manuscrito de unas notas sobre Spinoza o quizás un viejo libro sobre la filosofía presocrática, ya no sé, y ella un secador de pelo, fotografías desnuda y unas bragas rosas en mi armario.

Le fui fiel…, o no, no sé si quise. Y no lo quise muchas veces.

… y si alguna vez mentí, mentí por amor
Friedrich Nietzsche. Así habló Zaratustra.

The Poet Acts. Philip Glass.

© Six Roy

HAY DÍAS

2:::junio:::2017

“Lo que soñamos es lo que nos mantiene vivos”…
De la canción Hay días (2013). El puchero del hortelano.

“Hay días en los que la Belleza nos pertenece enteramente,
a nosotros, días en los que desnuda sus pechos sólo para nuestra sed,
porque la sabe infinita aunque no alcance a comprenderla (…)

y porque amamos la Vida,
porque la amamos tanto que nos jugamos la nuestra para ganar
apenas un poco de desierto (…)

insumisos monstruos de abismo
que devoran alas calientes de ángel y chucherías de a céntimo,
fieras lobo en las simas de una luna de la que somos
hueso, sangre, soplo y fulgor (…)

y volvemos a Nietzsche y a las canciones,
a Sade y a Bukowski, a los poetas, o nos pegamos fuego
con un single malt y unos marlboro,
tirados en una cama sin mujer (…)

Hay días en los que el mejor poema es una eyaculación (…)
Hay días en los que sólo la Belleza existe. Y la lluvia”.

Fragmentos del post… Y la lluvia (CRISCRACTAL, 2008).

Hay días. El puchero del hortelano.

… mi gratitud a El puchero del hortelano & Bersuit Vergarabat por tan alegre, deliciosa y vivísima canción

© Six Roy