VERANO DEL 17

29:::junio:::2017

Soy aquel mágico deslumbramiento, siempre lo seré. Feliz Verano, Amigos :::

Verano del 42 (1971), Robert Mulligan. BSO by Michel Legrand.
© CrisC

Vertí en sus ojos los míos. Cómo no.

Avaricié su sexo con hambre adolescente y sed de hombre. La empotré con una fuerza que no sabía mía. Le gustaban mis bebedizos besos y que la tomase por detrás: a veces derramada sobre las sábanas; otras, arrodillada.

Volqué en su boca mis labios, y tantas eyaculaciones como hay noches.

Me nutrí de la sangre que mordía en sus pezones. Y de su fausto bocabajo. Quise olvidar en ellos una soledad indisfrazable, la mía, aunque yo ya hubiera advertido desde antes que a ella le concernía poco.

Sus pechos probaban la existencia de Dios. Y su desdén.

Olvidé en su bolso el manuscrito de unas notas sobre Spinoza o quizás un viejo libro sobre la filosofía presocrática, ya no sé, y ella un secador de pelo, fotografías desnuda y unas bragas rosas en mi armario.

Le fui fiel…, o no, no sé si quise. Y no lo quise muchas veces.

… y si alguna vez mentí, mentí por amor
Friedrich Nietzsche. Así habló Zaratustra.

The Poet Acts. Philip Glass.

© Six Roy

HAIKULICANTROPÍAS

17:::marzo:::2017

I

Avarician
mis ojos tu postrero descuido.
Indefensos.

II

Ni mi ternura ni mi fiereza
se arredran cuando vierto mi deseo
dentro de tu boca.

III

En mi escritura
habita mi alma. Y en mi lengua.
Ven.

IV

Indago en los pasos a tu cuerpo
el incesante latido de cuanto no comprendo.
Busco una razón para mi herida.

V

¿Es estigma o quizás destino
por lo que me derramo en el valle hambriento de tus pechos?
Míos.

VI

En algún lugar
de tu violenta desnudez hambrea el ansia
que excarcela mi licantropía.

VII

Mírame a los ojos
cuando te empuje contra la pared y hienda tu sexo.
Llámalo como quieras.

VIII

Y ahora me adentraré
en tu carne para oírte maldecir mi nombre.
Ponte bocabajo.

IX

Siento la Vida
cuando la mía te deja
sin aliento.

Someone Like You. Van Morrison.

© CrisC

DíAS SIN LICANTROPíA

17:::febrero:::2017

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No sé ni imagino cómo.

De algún modo supo The Cinematic Orchestra ponerle belleza y acordes al modo exacto en que invadió mi corazón y amé a una criatura de veinte años en aquellos extraños días sin licantropía.

¿Me habrán hackeado la sangre?

Arrival of the Birds (Extended). The Cinematic Orchestra. 31’10”.

© CrisC

SOÑÉ…

9:::diciembre:::2016

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I

Soñé ser un hombre que abrazaba a una mujer.

II

La abrazaba desde atrás con el hambre y la agónica avidez de un lobo debelado por la soledad mientras mis manos le buscaban los pechos bajo la blusa, los dedos sus pezones.

Mis labios recorrían su indefendido cuello y su cuidado.

La abrazaba con la inocencia y la delicadeza del deseo, tan lentamente como una apaciguada lluvia se desliza por el cristal de una ventana, sin solicitud, sin arma ni herida de su blanda mano.

Deshojé su sexo, ardorosamente lo avaricié hasta anegar su estancia.

II

Y desperté…

Imprequé contra todo lo que los hombres y yo mismo tenemos por sagrado. Imprequé contra la Vida, más, contra mi vida.

Pedí perdón. Y luego rendí mi garganta al alcohol fiero y a la Muerte.

Michel Camilo & Tomatito. Two Much Love Theme.

© Six Roy

CUANDO LA NOCHE ARDIERA

29:::septiembre:::2016

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Y al final del día,

cuando hubo desnudado de su rostro la mesurada cosmética
y del cuerpo el vestido mínimo o del pelo los abalorios de nácar,

sus bragas preludiaron a mitad de los muslos el deseo,

y supo ver que, con hambre soldadesca y sin cuidado,
cuando la noche ardiera, los ojos de él y su urgente sexo se derramarían
sobre la impaciente vigilia de su boca.

Here with me. Dido.

© Six Roy

LA COBRA Y YO

1:::septiembre:::2016

COBRA
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::: drew barrymore making the cobra a un japo sumamente zampón

I

Queridos ágrafos y/o grafomaníacos y/o faceboolikers del lugar, ¿qtal?

Casi acabó el verano y con él los pseudoparaísos low cost…, esa pulsión touroperatoria sobre una samsonite de los chinos o el pobre sucedáneo de unas Utopías siempre ilusas y violadas.

Calma, haya temple. Y paz. Y amor. Y narcosis a tutiplén.

II

Bienvenidos de nuevo a las aguas claras y profundas de criscractal.

Beso devotamente la cokusa múfida de vuestras improtuberancias. Espero merecer que no me hagáis la cobra porque me daría un deprebajón que le iba a crujir al Richter ése la escala del mollar.

Soy muy sensible a los desaires, y al siroco. You know.

III

Dos veces en mi vida me la hicieron (la cobra, sí).

Dicho así dice poco, pues podría haber intentado el asalto dos veces no más y ser un patético playboy; o haberlo intentado cien, y ser entonces un Casanova de referencia en los manuales para becarios de Erasmus.

Difiero la estadística a mis futuras memorias.

IV

Decía que.

Una vez me la hizo una rubia de ojos claros, la cosa quedó ahí, ella se lo perdió y supongo que yo también. La otra me la hizo una morena, bien hecha (la morena y la cobra), pero acabó haciendo la croqueta en mi cama.

Lo de la cobra escuece, ya te digo, quien lo probó lo sabe.

Y es que se te queda el gesto como de mala foto, alelao, el ademán bobo y el cuello en un tris de divorcio con la salud… Y uno mira alrededor como quien ha tropezado e incrimina a una humilde “piedra pequeña y ligera”…

Infernal estampa y desazón que ni El Bosco pudo imaginar.

V

Y si por desventura llegare otra ocasión así, no habrá dolor ni cuidado: el esternocleidomastoideo ya lo tengo armado y alerta… O en términos de argot: al queo y ciclao. ¡Agua!

VI

Lo dicho. Bienvenidos (la cobra no).

“Una morena y una rubia, hijas del pueblo de Madrid”…
De La Verbena de la Paloma (1894). De la Vega y Bretón.

No me pidas que te bese porque te besaré. Macaco.

© Vil Korea

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