MEDITACIÓN DEL REFUGIO

7:::abril:::2017

Quédate -susurraban-, si delinques/ te aplastará la soledad (…)
Félix Grande. Las Rubáiyátas de Horacio Martín.

© Matthieu Grymonprez

O

Éste es un post difícil.

I

De joven hice algunas o muchas locuras, por ejemplo, leía.

De todo (leí bastante poesía). Recuerdo algunos impactos y no sólo los recuerdo, apenas tengo que desabrocharme la camisa para ver que siguen ahí: abiertos, frescos, siempre transparentes.

Y más. Soy hijo de esos impactos.

De aquellos versos de Gabriel Celaya, por citar algunos, en los que alienta a combatir y hacer el amor si se es joven; pero también dice que no deberíamos olvidar lo más necesario: construir un refugio.

Entonces no entendí bien aquello, a ver, yo tenía 18 años.

II

A día de hoy no hay refugio en mi vida, vivo a la intemperie.

Siendo aún muy joven derribé el refugio que ya no he vuelto a levantar. Cuanto llegó después fue la reverberación de aquel acto de coraje y sus ecos de soledad, espanto y frío. Eso fue a los casi 20 años.

Y para siempre dejé de ser uno de los nuestros.

A mi alrededor veo refugios, muchos refugios, y no hay dios que no los haya construido, los construya o incluso los blanquee y, así, poder eludir la mirada de un espejo, el propio, que reclama dignidad.

Poseen una inteligencia práctica que yo no, qué listos, y yo qué necio.

Los hay y las hay acurrucados allá y aquí, los hay de todos los pelajes en sus varios refugios de todos los diseños. Son tan reconocibles y en muchos casos es tal su felonía… Y son legión, joder, son legión.

Dejé de ser uno de los nuestros cuando le sostuve la mirada al monstruo.

III

¿Se es más feliz en ellos que al raso?

… si llamamos Vida a ésa que se vive en un refugio, pues sí, pero no voy a tirarme ahora el vacile hipócrita de una estética outsider en la que no querría militar ni un instante, pero tampoco negociaré con la inmundicia.

Probablemente se viva mejor en ese zulo miserable que a la intemperie.

IV

Éste es un post difícil. No sé cuántos habrán abandonado ya su lectura.

Mejor así, mejor, y no asomarse a unos abismos que se asomarían a los nuestros del mismo modo. Parafraseo a Nietzsche, sí… Como si digo que este post arma dinamita (más Nietzsche).

Mejor ahí, a cubierto, que a la intemperie llueven hostias como sapos.

Hacer del refugio un fortín provisional o de la intemperie un hogar…, eso requiere la altura imposible de unos espíritus ebrios de ácido y soberbia que no pueden ser los de este tiempo lacio, desvaído y truño.

Digo soberbia, sí, hoy la cult people adora en sus refugios a nuevos dioses.

V

De ellos dice Celaya que son también una tumba.

In the Mood for Love. Shigeru Umebayashi.

© CrisC

TELEOPERADORAS

9:::febrero:::2017

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O

Agosto, 03:57 PM… 😦

I


– Ring, ring…
– Clic, ¿sí?
– Buenas tardes, señor. Mi nombre es Claudia y el objeto de mi llamada…
– Discúlpeme, por favor -le digo-, ¿cuál es su nombre?
– … sí, señor, buenas tardes. Mi nombre es Claudia y el objeto de mi…
– Discúlpeme, Claudia…
– … y el objeto de mi llamada…
– Discúlpeme, Claudia, ¿tiene un minuto para escucharme?
– … sí, señor…, claro…, dígame…
– Verá, Claudia, estoy de vacaciones y sesteaba…
– … señor, yo…
– … no, por favor, no se disculpe. No tiene por qué hacerlo. Créame que respeto su esfuerzo. Y la respeto a usted.
– … comprendo, señor, pero…
– Verá, Claudia, le voy a decir algo que quizás no entienda, o sí, quién sabe. En cualquier caso, no me diga nada, por favor, no es necesario y se lo ruego. Será menos de un minuto.
– … claro, señor…

II

– Querría decirle dos cosas: una es que la quiero…
– …
– Y le deseo lo mejor del mundo, a usted y a los suyos. De corazón.
– …
– Lo segundo es una vulgaridad, bien lo sé, pero me lo pide el cuerpo y no acostumbro contrariarlo. Déjeme decirle algo a la maquinita que nos graba a ambos: a todos esos altos cargos que a Claudia y a mí nos obligan a esto…
– …
– … sabed que me cisco en cada uno de vosotros y en todos, partida de alimañas que ingerís ambrosía en vuestras comidas de trabajo pero excretáis heces en vuestros consejos de administración
– …
– … y en cada miserable informe, junta, reunión, brainstorming o conjura que urdís en vuestros despachos rebosados de miasmas
– …
– … e incluyo en mi aversión a toda la caterva de politicazos mangantes, parásitos, eunucos, corruptos e inútiles que los consienten…, y a los rebaños de electores que los aúpan, ceban y mantienen en sus poltronas
– …
– … unos y otros probáis el señorío del Mal.
– …
– … Pero a usted la quiero…, Claudia. A usted la quiero.
– …
– Le ruego disculpe mis malas palabras. No me olvide, por favor, se lo ruego; hoy, al fin y al cabo, usted ha aliviado mi soledad.
– …
– …
– Buenas tardes, señor.
– Buenas tardes, Claudia.

Soledad. Astor Piazzolla.

© Vil Korea

LA MUERTE Y LA RISA

29:::noviembre:::2016

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I

Yo creo que hay gentuza desde la raíz.

Miserables de entraña negra sin excusas que no lo son por una infancia desasistida, marginada, por haber sido tratados con violencia o abandonados y demás zalamerías buenistas. No.

Y también los hay de cuna y ropa de cristianar, mansión en las afueras, colegios de mucho pago en el extranjero y misa dominical…, camadas negras destinadas al ejercicio de todos los Poderes.

Son canallas de dentro a fuera, no digo más, gente mala.

Dictadores, empresarios chupasangre, políticos trincones, mercenarios por puro gusto, proxenetas, banqueros sin escrúpulos, ladrones de guante blanco y cuello duro, policías sádicos, camellos, mafias y otras heces cotidianas.

Los hay como hay intelectuales cuya falta de pensamiento da pavor.

II

Sin embargo, y es lo que me trae aquí, cuando veo en los media alguna parodia sobre alguno de estos tipejos y ya han muerto…, no sé, me incomoda. A menudo me he preguntado el porqué.

A menudo me pregunto demasiadas cosas. Y dudo.

Sé que algunos de ellos, muchos, no pagarían los sufrimientos infligidos ni aunque volvieran a la vida siete veces, setenta veces siete o los múltiplos que se quieran añadir ad infinitum

Y creo que si se reencarnasen seguirían siendo lo que fueron.

III

No sé si me espeluzna o divierte este juego fatalista.

Algo hay en la muerte -algo sagrado- que nos despoja de lo que fuimos, nos pulveriza para siempre y nos iguala.

Sobre quien murió no valen bromas, digo a veces, y otras pienso que hay quienes las merecen cada uno de los días de la vida de quienes los sufrieron y, menos mal, siguen vivos.

Es menos una venganza que una catarsis. O justicia poética.

EPÍLOGO

Este verano acabé el post que precede a este epílogo.

No he movido una sola coma.

Si añado ahora un epílogo es para agradecer a mi Especie el espectacular banco de datos que sus reacciones a las muertes de Rita Barberá y de Fidel Castro, aportan a la determinación de la naturaleza humana.

He prestado gran atención a su variopinto pelaje. Sin sorpresa alguna.

Reflexiono detenidamente sobre tan valioso material y, pensando en mi próxima vida…, realizo ya gestiones para reencarnarme en alguna especie más lúcida y sofisticada, no sé, algún coprófago o así.

Eso o reírme de to dios: vivo, muerto o a las finas vendas como Nefertiti.

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© Six Roy

SER DE IZQUIERDAS

9:::noviembre:::2016

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© “Don Quijote de la Mancha”. Técnica mixta sobre papel. Antonio Saura, 1987.

I

Hace mucho que este post me exigía luz.

Me abrumaba -y me abruma- su inmensa dificultad. No temo que remueva lo que la ensañada Vida ya ha removido en mí, lo que temo es ser grandilocuente y no dar con el núcleo de la cuestión.

Y no estoy satisfecho con el post pero no sé hacerlo mejor.

II

No se trata de ideología o de política, no primordialmente.

III

Hace algunas semanas vi una peli. Mala. No importa cuál.

Una de esas películas en las que todos serán, al final y en el fondo, buenos. Una de aquellas historias con aquellos emotivos discursos que llenaron mi adolescencia de fascinación por las palabras.

Vi conmovido cientos de ellas.

IV

El cine quijotizó mi alma. Fue El Cine.

V

Ser de izquierdas es un dictado del corazón. Inapelable.

Sale de las tripas, palpita, lo eyacula el sexo, hambrea, lo exuda la piel, revienta y se advierte en el temblor de los labios, el sudor de las manos, el aliento, compone la química de la mirada y hasta el modo de andar.

Cuanto llamamos razón indefectiblemente llega después.

VI

Antes de militar en la izquierda yo ya lo era.

Porque antes hubo Charles Dickens y sus huérfanos o Victor Hugo y sus miserables. Y hubo Capra y aquel caballero sin espada. O Atticus Finch. Y el Alonso Quijano que quiso ser Don Quijote.

Ellos como otros y un no sé qué más nutrieron mis lágrimas y mi ira.

VII

Porque en verdad eran ejércitos, no rebaños; gigantes, no molinos.

VIII

Ser de izquierdas ocurre en la infancia. Se mama.

No resulta de un análisis económico o político, no se desprende de la idoneidad o no de un sistema y no deriva de un artificioso conjunto de premisas por lo general vacuas.

Ser de izquierdas se cuece a fuego lento en el hígado.

IX

Se es de izquierdas por amor.

X

Es padecer algunas insoportabilidades.

Es no soportar que alguien pase hambre. Es sentir como un desgarro insoportable que a una niña la vendan a los doce años. Y es optar por los que sufren el zarpazo de las muchas hienas del Poder.

Por los que no pueden aunque tantas veces sean lacayunos.

XI

Ser de izquierdas es abrirse las venas.

Y no caer en la más lerda de sus patologías, el maniqueísmo, que alienta, justifica y celebra a fantoches y dictadores de manual con una retórica tan vil y obtusa como viejuna y criminal.

Ser de izquierdas es haberle dado mulé al Padre. Y a Dios. Es esto.

XII

Ser de izquierdas es saberse dueño de la propia roca.

XIII

Ser de izquierdas es soñar y también impedir que el sueño de la razón produzca monstruos. Es ponerle razón a los instintos y también optar por los instintos frente a la razón.

XIV

Es brindar por la alegría de vivir poco después del llanto.

XV

Ser de izquierdas es ser un ingenuo. Y tratar de no serlo.

Y procurar la amabilidad, la gentileza, la risa, las atenciones, la palabra mesurada y la consideración de la humanidad del otro. Ser de izquierdas no tiene mérito alguno porque no se elige.

Ser de izquierdas es militar en la lucidez, el coraje y la elegancia.

XVI

Ser de izquierdas es lo que no son tantos que creen serlo.

XVII

Es lo que fui. Ahora soy un desertor.

La partida. Inti-Illimani.

… dedicado al joven idealista que fui
© CrisC

MÁS ACÁ DEL BIEN Y DEL MAL

6:::noviembre:::2015

http://youtu.be/JSUIQgEVDM4

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Francis Bacon. “Pintura de un perro” (1952).

Quienes osan hablar…, ¿quiénes son?

¿Ésos qué pretenden? ¿Qué anhelan parasitar en el sagrado nombre de ella? ¿A quién se la están mamando?

Anota Bukowski que “es un asunto jodido”.

Lo es, y casi siempre huele a cirio, pero el viejo Hank no roza el núcleo deletéreo de la cuestión…, a saber, ¿quién humanamente está autorizado a decir algo inteligente acerca de ella? ¿Quién algo inteligible?

¿Quién la lucidez y el coraje? ¿La elegancia quién?

Callen absolutamente quienes no se han eviscerado a sí mismos sobre una mesa para alimento de los perros. Que se callen.

Qué sabrán ellos de esa golosina infantil. De esa fruslería.

Para quien se juega la vida (¿se sabe lo que esto significa?) y los perros de la Muerte le devoran las entrañas, ¿quién es esa zorra?

Cuando uno revienta de dolor ella es un lujo prescindible.

Para quien sufre…, todo se halla siempre más acá del Bien y del Mal.

Y en esa voluptuosa pasión desnuda que uno no sospechaba de sí mismo, siente cómo anida el monstruo. Y lo acuna, lo ceba, lo sabe lenitivo y advierte que, por fin, puede respirar. Y bien sabe que habrá de pagar por ello.

Entre morir o matar su alma fracturada ya ha dictado laudo.

© CrisC

FUEGO AMIGO

23:::octubre:::2015

“… la gente dice que quiere ser libre (…) ¡una mierda! A la gente le aterroriza ser libre (…) Luchan contra cualquiera que trate de romper sus cadenas. Eso les da seguridad”.

Jim Morrison

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I

Les decía yo a mis jóvenes interlocutores algo de su fervor ideológico.

Escéptico pero controlándome (a ellos les parecerá que no), claro está, son jóvenes y tienen derecho a equivocarse. Y la obligación.

Y a sostener que yo me equivoco. Me parece bien.

Algo les dije de mis heridas y de sus secuelas aún vivas en mi alma.

Y que esas heridas eran el resultado de disparos. Y no del Estado, las corporaciones o los pistoleros del Poder, no, sino de los míos. Por la espalda, los míos, tan faltos de lucidez, coraje y elegancia.

Lo llaman fuego amigo.

II

Aprendí la inocencia de los lobos. Y fui lobo.

Aprendí el significado de los versos de HM Enzensberger: “un anillo en la nariz es (su) joya predilecta”. La gente os castigará por vuestras virtudes… Os odiarán cordialmente, recordad al viejo Nietzsche. Y a Viridiana.

http://blogs.20minutos.es/poesia/2009/07/20/defensa-los-lobos-contra-corderos-hans-m/

Y los versos de Miguel: “la piedra cobra su torva densidad brutal”.

http://www.poesi.as/mh3910.htm

Que ese ovejuno fuego se nutre de sí mismo y no prescribe no les dije.

… dedicado a Najoua y Manel
© CrisC

27

1:::septiembre:::2015

27.1

I

Pienso en la desnudez sin atributos de esta cifra.

Y en que de primeras la asocio a la generación poética que también fue llamada Generación de la República. Es una identificación que viene de lejos y arraigada en mí.

En broma he hablado a veces de los 27 poetas.

No fueron 27 ni todos lo fueron, pero los leí a casi todos. Y casi todo de Vicente Aleixandre: su poesía es responsable de una buena parte de mi ADN emocional e intelectual.

Hubo músicos, artistas plásticos, arquitectos quizás y otros muchos.

II

Pero 27 también alude al aciago club de los 27.

Son los músicos y cantantes que murieron a esa edad. Me sé los más conocidos: Janis Joplin, Jimi Hendrix y Jim Morrison. Luego Kurt Cobain y no hace mucho Amy Winehouse.

La cantante española Cecilia también murió a esa edad.

Y en Google he visto a otra mucha gente que no me suena de nada pero que fueron, casi sin excepción, músicos de todo tipo.

El pintor Basquiat no está en la lista pero murió a los 27 años.

III

Es doloroso que alguien muera a esa edad.

Es insoportable que cualquiera muera joven porque pierde cuanto tiene y cuanto podría llegar a ser y tener. Parafraseo a Clint Eastwood en Sin perdón. Es una frase sentenciosa y veraz.

Y no obstante morir es parte de la vida. Eso ya lo sé.

Hoy mueren en Europa, Oriente Medio o en el Mediterráneo hombres, mujeres y niños que no deberían ni antes ni después ni a los 27 años. Y no sé qué hacer, excepto arrancar de mis ojos una y otra vez lágrimas inútiles.

Y maldecir gravemente y maldecirme.

Hay quienes supieron ver esta tragedia esculpida en el destino del alma humana, los trágicos griegos… Y hay quien propuso afrontarla sin excusas, incluso con alegría. Un tal Nietzsche.

Hay quienes arman relatos infantiles para soportarla.

Y hay quienes escriben como Vladimir Holan que hay “momentos de frío en los que estrangulas palomas y te calientas con sus alas”, porque hay “destinos donde lo que carece de temblor no es sólido”.

Y que hay “silencios que debes expresarlos tú, ¡precisamente tú!”.

IV

¿Por qué yo?

http://wp.me/p9gnZ-5r3

© CrisC