JULIETTE MIRANDO A CUENCA

12:::enero:::2018

“… se deduce (…) un enlace natural y necesario entre la (…) moralidad y la esperanza de una felicidad que le sea proporcionada como consecuencia de aquélla”

Inmanuel Kant. Crítica de la Razón Práctica.

I

Hace mucho que no leo a Kant. Mucho es mucho.

Es un gigante de la Filosofía pero no voy a ponerme ahora a ello, no me apetece; así que voy a hablar de memoria. Sostiene que cada cual debe actuar considerando el deber y sin aguardar por ello recompensa alguna.

Aun así dirá por lo bajini que el comportamiento virtuoso (bueno) debería obtener algún premio en el más acá y más allá de la muerte. Y postula algunas cositas que no vienen al caso.

Basta de Kant. Vamos con el marqués de Sade.

II

Sade se reiría de Kant.

Considera que el comportamiento moral (bueno) es una soplapollez en un mundo que es substantivamente amoral cuando no inmoral. Ir de buenas es ir contranatura y hacer el panoli.

En su novela Justine o los infortunios de la virtud, que leí hace lustros, Justine es una cándida, virtuosa y confiada joven; su hermana Juliette es todo lo contrario, un bicho cínico y malvado.

Todo lo malo le pasa a Justine, Juliette triunfa.

III

Yo soy contradictoriamente sadiano.

Y no porque su demolición del buenismo me guste o deje de gustarme, qué más da, sino porque lo he vivido día a día. Y lo vivo… He sido Justine y nunca Juliette. Y ahora que la Juli me tira la caña, algo va a pasar…

Mi Especie no premia la virtud sino la maldad. Ser bueno es tontuna.

IV

Este aciago 2017 bien me lo ha recordado. A 2018 me lo como (y a Julita).

Náufrago (USA, 2000), Robert Zemeckis. BSO de Alan Silvestri .

© CrisC

Y AHORA QUÉ, CATALUNYA.

10:::octubre:::2017

Españolito que vienes/ al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas/ ha de helarte el corazón.

Campos de Castilla (Proverbios y Cantares, LIII). Antonio Machado.

I

Qué envidia me dan.

Los que nunca dudan, jamás, los que se saben del lado de los buenos, siempre, los que tienen de su parte la razón, la fuerza y la parte contratante de la primera parte.

Los que le mamarían el fuet a Piqué. Los que se lo cortarían.

Cuando es mi vena racional la que pita, entonces asumo el derecho a la autodeterminación; y si sí, a cascarla y adiós muy buenas, humo, y si no, pues cada uno de su tabaco y el encendedor a medias.

Si manda mi córtex, soy entonces analítico, mesurado y comprendiente.

Cuando es mi vena límbica, les daría leches hasta en el cielo de la boca por tantos silbidos al himno, curas, racismo y clasismo de ricos. Y a los otros por tanta derechona, espadones, banderas con torazo y más curas.

Subido a un Leopard 2 les ponía el barrio como un bebedero de patos.

II

Y ahora qué, Cataluña…

El independentismo catalán ha amamantado a su grey con el delirio de las utopías. Como si no supiéramos la diabólica distopía que anida en ellas. Y así imberbes neuronales creen que verán el paraíso.

Voy a contenerme para que la risa no me deshilvane el escroto.

Pero han propiciado algo peor, mucho peor, han despertado al momio del nacionalismo español. Mucho me temo que por algunas décadas más, muchos identificarán lo español con figuras e iconografías anacrónicas.

Unos y otros son sicarios del mismo señor. Y apestan a muerte.

III

I ara què, Catalunya…

Menos mal que hay quienes alzaron sin odio sus banderas: quienes sin marrullerías luchan por otras, quienes en la suya desplumaron al aguilucho, quienes abrazan la que abrazó el exilio y que es una de las mías.

Menos mal que hay quienes hacen de sus banderas nubes claras y no lanzas.

Aunque enseñe la Historia que nunca triunfaron.

IV

Y ahora qué, CrisC.

Mi ángel, hijo de la Ilustración, me dice -CrisC, debes abogar por un referéndum en Cataluña. Mi demonio, hasta las cejas de adrenalina por lo general, me dice -córrelos a capones hasta Perpignan.

Suelo optar casi siempre por uno y el mismo. No sin desgarros.

… dedicado a cuantos españolitos sostienen cada día el pensamiento
© CrisC

SAPIENS EN LA NIEBLA

6:::octubre:::2017

“Hay días en los que me invade un sentimiento más sombrío que la más negra de las melancolías: el desprecio hacia los hombres”. Friedrich Nietzsche. El Anticristo. § 32.

1

Kubrick lo filmó en su milenaria Odisea.

En una secuencia maestra, fijada ya para siempre como icono de la historia del cine, el primer acto del primer ancestro de la especie humana consiste en el uso de un fémur para matar a un semejante.

Y desde entonces el sapiens le ha cogido gusto a la quijada cainita.

¿A qué tantísima sangre fácil? ¿Y por qué los intentos de finiquitar esa fatalidad no han sido menos fatales? ¿Qué negra hez ha hecho posible a una criatura tan lerda, biliosa y abyecta?

A menudo me pregunto el porqué de idiocia tan infinita.

El capitalismo, los diversos estalinismos, el fascio, las religiones o los populismos caribeños no son una perversa y transitoria manifestación de esa maldad sino su expresión natural. O los nacionalismos.

¿Es necesario repetir esto último?

El malvado qua arquetipo no lo es por accidente sino por contumacia fisiogenética o yo qué sé; y el gilipollas que lo padece y amamanta, también. Son naturaleza y adoctrinamiento.

La estupidez humana no es menor que la de un hámster en su rueda.

“These mist covered mountains are a home now for me”.
Brother in arms. Dire Straits.

© Vil Korea

WHATSAPP PARA UN ADOLESCENTE

19:::junio:::2017

© Santiagopgm

Hace unos días un quinceañero me hizo una pregunta difícil…

Que qué haría yo si pudiera viajar a través del tiempo y dar algún consejo al adolescente que fui. No supe qué decir…, o sí, sólo fueron un par de segundos. Y me sorprendí respondiendo con celeridad.

Le dije que me aconsejaría no dramatizar demasiado la Vida.

Que no me tomase mucho en serio casi nada. Ni a casi nadie.
A ese joven que fui le diría que no se apasionase por casi nadie ni por nada. Que nunca juzgase palabras sino acciones u omisiones.

Y que no se implicase en causa, utopía o amorío alguno. Algo así.

Que no esperase nada de nadie. De casi nadie. O esperase lo peor. Que no albergase expectativa alguna. Que riese mucho. Que pasase de una a otra cosa sin lamento por lo dejado atrás ni esperanza en lo por venir.

A ese niño que fui le diría que todo pasa y cicatriza.

Que lo acechará la estupidez en cada una de las esquinas del mundo,
mal de ojo en casi todos los ojos, veneno en casi todas las uñas, mentiras en casi todas las bocas. E ingénitas calculatrices y bellacos al mejor postor.

Y no obstante le diría que le negase cuartel al rencor. Y que comprendiese.

Que asumiera con naturalidad la fatuidad de una especie en la que hallan patria todas las maldades. Y aun le diría que guardase para sus especímenes más mendaces la gentileza de un bello desprecio.

Le diría que se armase ante todas las falsías, felonías y traiciones.

Que se apostase para encajar todas las indiferencias, falacias, cobardías, silencios, excusas e ingratitudes… Y que generase anticuerpos contra tantas inelegancias como intentarían infectarlo.

Que no hiciera casus belli de bajezas ni de mixtificaciones. Eso le diría.

Que se guardase de quienes son pasto de sus demonios. Y aun procurase compadecerlos…, a distancia. Que se doctorase en jugar a la contra pero sin la vileza de ellos. Y que fuese infatigablemente de ley, porque nobleza obliga.

Y que fieramente amase su destino.

… luminoso cristal donde la rosa se quebranta
Ángel fieramente humano. Blas de Otero.

© CrisC

MEDITACIÓN DEL REFUGIO

7:::abril:::2017

Quédate -susurraban-, si delinques/ te aplastará la soledad (…)
Félix Grande. Las Rubáiyátas de Horacio Martín.

© Matthieu Grymonprez

O

Éste es un post difícil.

I

De joven hice algunas o muchas locuras, por ejemplo, leía.

De todo (leí bastante poesía). Recuerdo algunos impactos y no sólo los recuerdo, apenas tengo que desabrocharme la camisa para ver que siguen ahí: abiertos, frescos, siempre transparentes.

Y más. Soy hijo de esos impactos.

De aquellos versos de Gabriel Celaya, por citar algunos, en los que alienta a combatir y hacer el amor si se es joven; pero también dice que no deberíamos olvidar lo más necesario: construir un refugio.

Entonces no entendí bien aquello, a ver, yo tenía 18 años.

II

A día de hoy no hay refugio en mi vida, vivo a la intemperie.

Siendo aún muy joven derribé el refugio que ya no he vuelto a levantar. Cuanto llegó después fue la reverberación de aquel acto de coraje y sus ecos de soledad, espanto y frío. Eso fue a los casi 20 años.

Y para siempre dejé de ser uno de los nuestros.

A mi alrededor veo refugios, muchos refugios, y no hay dios que no los haya construido, los construya o incluso los blanquee y, así, poder eludir la mirada de un espejo, el propio, que reclama dignidad.

Poseen una inteligencia práctica que yo no, qué listos, y yo qué necio.

Los hay y las hay acurrucados allá y aquí, los hay de todos los pelajes en sus varios refugios de todos los diseños. Son tan reconocibles y en muchos casos es tal su felonía… Y son legión, joder, son legión.

Dejé de ser uno de los nuestros cuando le sostuve la mirada al monstruo.

III

¿Se es más feliz en ellos que al raso?

… si llamamos Vida a ésa que se vive en un refugio, pues sí, pero no voy a tirarme ahora el vacile hipócrita de una estética outsider en la que no querría militar ni un instante, pero tampoco negociaré con la inmundicia.

Probablemente se viva mejor en ese zulo miserable que a la intemperie.

IV

Éste es un post difícil. No sé cuántos habrán abandonado ya su lectura.

Mejor así, mejor, y no asomarse a unos abismos que se asomarían a los nuestros del mismo modo. Parafraseo a Nietzsche, sí… Como si digo que este post arma dinamita (más Nietzsche).

Mejor ahí, a cubierto, que a la intemperie llueven hostias como sapos.

Hacer del refugio un fortín provisional o de la intemperie un hogar…, eso requiere la altura imposible de unos espíritus ebrios de ácido y soberbia que no pueden ser los de este tiempo lacio, desvaído y truño.

Digo soberbia, sí, hoy la cult people adora en sus refugios a nuevos dioses.

V

De ellos dice Celaya que son también una tumba.

In the Mood for Love. Shigeru Umebayashi.

© CrisC

TELEOPERADORAS

9:::febrero:::2017

395

O

Agosto, 03:57 PM… 😦

I


– Ring, ring…
– Clic, ¿sí?
– Buenas tardes, señor. Mi nombre es Claudia y el objeto de mi llamada…
– Discúlpeme, por favor -le digo-, ¿cuál es su nombre?
– … sí, señor, buenas tardes. Mi nombre es Claudia y el objeto de mi…
– Discúlpeme, Claudia…
– … y el objeto de mi llamada…
– Discúlpeme, Claudia, ¿tiene un minuto para escucharme?
– … sí, señor…, claro…, dígame…
– Verá, Claudia, estoy de vacaciones y sesteaba…
– … señor, yo…
– … no, por favor, no se disculpe. No tiene por qué hacerlo. Créame que respeto su esfuerzo. Y la respeto a usted.
– … comprendo, señor, pero…
– Verá, Claudia, le voy a decir algo que quizás no entienda, o sí, quién sabe. En cualquier caso, no me diga nada, por favor, no es necesario y se lo ruego. Será menos de un minuto.
– … claro, señor…

II

– Querría decirle dos cosas: una es que la quiero…
– …
– Y le deseo lo mejor del mundo, a usted y a los suyos. De corazón.
– …
– Lo segundo es una vulgaridad, bien lo sé, pero me lo pide el cuerpo y no acostumbro contrariarlo. Déjeme decirle algo a la maquinita que nos graba a ambos: a todos esos altos cargos que a Claudia y a mí nos obligan a esto…
– …
– … sabed que me cisco en cada uno de vosotros y en todos, partida de alimañas que ingerís ambrosía en vuestras comidas de trabajo pero excretáis heces en vuestros consejos de administración
– …
– … y en cada miserable informe, junta, reunión, brainstorming o conjura que urdís en vuestros despachos rebosados de miasmas
– …
– … e incluyo en mi aversión a toda la caterva de politicazos mangantes, parásitos, eunucos, corruptos e inútiles que los consienten…, y a los rebaños de electores que los aúpan, ceban y mantienen en sus poltronas
– …
– … unos y otros probáis el señorío del Mal.
– …
– … Pero a usted la quiero…, Claudia. A usted la quiero.
– …
– Le ruego disculpe mis malas palabras. No me olvide, por favor, se lo ruego; hoy, al fin y al cabo, usted ha aliviado mi soledad.
– …
– …
– Buenas tardes, señor.
– Buenas tardes, Claudia.

Soledad. Astor Piazzolla.

© Vil Korea

LA MUERTE Y LA RISA

29:::noviembre:::2016

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I

Yo creo que hay gentuza desde la raíz.

Miserables de entraña negra sin excusas que no lo son por una infancia desasistida, marginada, por haber sido tratados con violencia o abandonados y demás zalamerías buenistas. No.

Y también los hay de cuna y ropa de cristianar, mansión en las afueras, colegios de mucho pago en el extranjero y misa dominical…, camadas negras destinadas al ejercicio de todos los Poderes.

Son canallas de dentro a fuera, no digo más, gente mala.

Dictadores, empresarios chupasangre, políticos trincones, mercenarios por puro gusto, proxenetas, banqueros sin escrúpulos, ladrones de guante blanco y cuello duro, policías sádicos, camellos, mafias y otras heces cotidianas.

Los hay como hay intelectuales cuya falta de pensamiento da pavor.

II

Sin embargo, y es lo que me trae aquí, cuando veo en los media alguna parodia sobre alguno de estos tipejos y ya han muerto…, no sé, me incomoda. A menudo me he preguntado el porqué.

A menudo me pregunto demasiadas cosas. Y dudo.

Sé que algunos de ellos, muchos, no pagarían los sufrimientos infligidos ni aunque volvieran a la vida siete veces, setenta veces siete o los múltiplos que se quieran añadir ad infinitum

Y creo que si se reencarnasen seguirían siendo lo que fueron.

III

No sé si me espeluzna o divierte este juego fatalista.

Algo hay en la muerte -algo sagrado- que nos despoja de lo que fuimos, nos pulveriza para siempre y nos iguala.

Sobre quien murió no valen bromas, digo a veces, y otras pienso que hay quienes las merecen cada uno de los días de la vida de quienes los sufrieron y, menos mal, siguen vivos.

Es menos una venganza que una catarsis. O justicia poética.

EPÍLOGO

Este verano acabé el post que precede a este epílogo.

No he movido una sola coma.

Si añado ahora un epílogo es para agradecer a mi Especie el espectacular banco de datos que sus reacciones a las muertes de Rita Barberá y de Fidel Castro, aportan a la determinación de la naturaleza humana.

He prestado gran atención a su variopinto pelaje. Sin sorpresa alguna.

Reflexiono detenidamente sobre tan valioso material y, pensando en mi próxima vida…, realizo ya gestiones para reencarnarme en alguna especie más lúcida y sofisticada, no sé, algún coprófago o así.

Eso o reírme de to dios: vivo, muerto o a las finas vendas como Nefertiti.

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© Six Roy