EL OBOE DE GABRIEL

17:::noviembre:::2017

más cierto que la luz del mediodía
juan de la cruz

Un dios niña de cualquier religión o de ninguna,

que en una enlentecida tarde del Mundo adormeciera sus ojos, que olvidase entre las flores su cuidado y con su dulce aliento diera sentido a la Belleza, al Universo y a la Vida…

sonaría así, exactamente así…

Gabriel’s Oboe from The Mission Ennio Morricone 2002 Arena Concert.

© Six Roy

SAPIENS EN LA NIEBLA

6:::octubre:::2017

“Hay días en los que me invade un sentimiento más sombrío que la más negra de las melancolías: el desprecio hacia los hombres”. Friedrich Nietzsche. El Anticristo. § 32.

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Kubrick lo filmó en su milenaria Odisea.

En una secuencia maestra, fijada ya para siempre como icono de la historia del cine, el primer acto del primer ancestro de la especie humana consiste en el uso de un fémur para matar a un semejante.

Y desde entonces el sapiens le ha cogido gusto a la quijada cainita.

¿A qué tantísima sangre fácil? ¿Y por qué los intentos de finiquitar esa fatalidad no han sido menos fatales? ¿Qué negra hez ha hecho posible a una criatura tan lerda, biliosa y abyecta?

A menudo me pregunto el porqué de idiocia tan infinita.

El capitalismo, los diversos estalinismos, el fascio, las religiones o los populismos caribeños no son una perversa y transitoria manifestación de esa maldad sino su expresión natural. O los nacionalismos.

¿Es necesario repetir esto último?

El malvado qua arquetipo no lo es por accidente sino por contumacia fisiogenética o yo qué sé; y el gilipollas que lo padece y amamanta, también. Son naturaleza y adoctrinamiento.

La estupidez humana no es menor que la de un hámster en su rueda.

“These mist covered mountains are a home now for me”.
Brother in arms. Dire Straits.

© Vil Korea

VERANO DEL 17

29:::junio:::2017

Soy aquel mágico deslumbramiento, siempre lo seré. Feliz Verano, Amigos :::

Verano del 42 (1971), Robert Mulligan. BSO by Michel Legrand.
© CrisC

ACERCA DE LO INCOMUNICABLE

5:::mayo:::2017

Olvidé la palabra que quería pronunciar (…)
y mi pensamiento, incorpóreo, regresa al reino
de las sombras.

Ósip Mandelshtam

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Con obstinada frecuencia se discute sobre el sexo de los ángeles.

I

Acerca de la soledad, por poner un ejemplo de lo más conspicuo.

Que si lo peor es la soledad tangible, la ausencia física de voces, gestos, aromas y compañía. La del náufrago. O que es peor la soledad de quien está acompañado pero se siente solo. El urbanita.

Calle quien no sepa de ambas. Estaría más guapi.

A qué discutir…, si una y otra te despellejan por igual. Y si la mala fortuna quiere que ambas estén a partir un piñón, entonces celebran una orgía, pagas tú la factura y se desgravan ellas. Cabronas.

Creo que la una activa y se retroalimenta de la otra. Sin más.

II

Me habló Atticus hace unos días de una obra de teatro.

El cartógrafo, de Juan Mayorga. La acción se desarrolla en el gueto de Varsovia. Y me describió una escena en la que la actriz principal, en uno de los ensayos, dijo que no podía representar aquello.

Es Blanca Portillo. Así que la cosa debía de tener su mucha dificultad.

Dijo, y luego lo trasladó a la función, que le era imposible representar el sufrimiento de una niña de once años que aparece en la obra. Cuando Atticus traiga su comentario, lo contará mejor que yo. A ver si hace post.

III

Y ambas reflexiones me llevaron a una tercera.

Es imposible comprender otro dolor. No hay empatía que valga, no hay pavadas metafóricas como la de caminar tres días con los zapatos de otro, no hay modo alguno de acceder al desgarro del sufrimiento ajeno.

El dolor cierto es absolutamente incomunicable.

En El Principito se decía que lo esencial es invisible a los ojos. Sin duda alguna. El sufrimiento de verdad, ése que tumoriza el alma e inyecta un alien hambriento en las entrañas, ése no es accesible a nadie. A nadie.

¿Qué hacer ante su hórrido espectáculo? Acompañar, al menos eso.

IV

Es lo que hace Calcetines con el teniente Dunbar en Bailando con Lobos.

Two Socks. Dances With Wolves (1990). Kevin Costner.

© CrisC

MICHELLE PFEIFFER

28:::abril:::2017

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Estoy viendo Yo soy Sam (Jessie Nelson, USA 2001).

No voy a hablar de la película, sólo hablaré de Michelle Pfeiffer: de su belleza. Y poco, nada, porque a veces las palabras deben armarse de silencio.

En el año del film tenía 43 espléndidos años. Mañana cumple 59.

Aparece ahí tan preciosa, tanto, que más que una mujer bella es un ser bello. Hay pocas personas de las que pueda decirse algo así.

Alguna soñó my foolish heart, a alguna amé.

Rod Stewart. My foolish heart.

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© Six Roy

NAVIDAD DEL SOLDADO RYAN

24:::diciembre:::2016

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salvar0 Salvar al soldado Ryan (1998). Steven Spielberg.

He vuelto a verla una vez más.

Se ha alabado la crudeza de sus escenas de combate. Algunas se rodaron, supongo, con cámara al hombro y quizás otras técnicas. La textura cromática de la fotografía, por ejemplo, obra realísima la ficción.

Y abominas de ese apocalíptico jinete y de las alimañas que lo alientan.

Sepa quien no haya visto la película que la acción gira en torno al soldado James Ryan y la patrulla que debe rescatarlo para devolverlo a casa, porque en esa guerra ya han muerto sus tres hermanos.

Es casi fiel a algunos hechos reales.

El capitan Miller (Tom Hanks), maestro en su vida civil, manda esa extraña patrulla. Hacia el final muere…, como casi todos los que estaban a su mando. Éstas son sus últimas palabras:

“James, hágase usted digno de esto. Merézcalo”.

Pienso en quienes a lo largo de los años han procurado mi formación, mi bienestar y mi vida, y me pregunto si no me exigirían lo mismo que el capitán Miller al soldado Ryan.

NAVIDUL 5 Hoy es un buen día para preguntármelo. Feliz Navidad.

Navidad de los conjurados.

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© CrisC

GENE WILDER Y LA MUJER DE ROJO

9:::octubre:::2016

gene-wilder

Escribí este post a mediados de 2009 y no lo publiqué. Ya es hora.

¿Ha olvidado alguien el ingenuo y tórrido baile de Kelly LeBroq en el garaje? Abajo enlazo esta secuencia. El bailecito de la mujer de rojo habla por sí solo, la cara de Wilder también.

Hay otras secuencias, muchas, magníficas. Es un gran film.

Relato la que más me gusta con diferencia. Lo hago desde la memoria de pez (pequeño) con que la Naturaleza me ha dotado, así que puedo alterar cosas.

Cuatro amigotes cuarentones han salido de fiesta.

Y hecho las gamberradas que hicieron desde jóvenes. Están sentados a una mesa en una terraza y se acerca un tío que ha salido de una limousine. Arroja a uno de ellos una pulsera con un nombre: Eric.

Y vacía en mitad de la calle una maleta con ropa.

El espectador advierte al mismo tiempo que sus tres amigos que el compañero de correrías de toda la vida es gay. Se produce un incómodo silencio, recoge la pulsera y se va.

Lo lleva en coche el personaje que encarna Wilder. No hablan.

Suben a la casa del primero. Cuando Wilder le dice a su amigo que es muy bonita, éste le responde que es una casa de maricones y que la iba a pintar de rosa. Y todas sus respuestas son así, dolientes y autopunitivas.

Gene Wilder empieza a contar una especie de chiste…

“Un tipo entra en la consulta de un médico y le dice doctor, tengo un problema, no puedo recordar nada, se me olvidan los nombres, las cosas que debo hacer, los lugares y no consigo retener nada en mi memoria.

Y el doctor, tranquilícese, ¿cuándo empezó este problema?

¿Problema?, contesta el tipo, ¿qué problema?”.

Wilder mira afectuosa y silenciosamente a su amigo de siempre, que comprende y le dice que si es el mejor chiste que sabe. Ambos sonríen y se abrazan.

Es una secuencia prodigiosa y un bellísimo homenaje a la amistad.

Baile de Kelly LeBroq en el aparcamiento.

bienaventurados los que nos hacen sonreír porque de ellos es el reino de la Vida
… In Memoriam Gene Wilder con mi gratitud

© Six Roy