VERANO DEL 17

29:::junio:::2017

Soy aquel mágico deslumbramiento, siempre lo seré. Feliz Verano, Amigos :::

Verano del 42 (1971), Robert Mulligan. BSO by Michel Legrand.
© CrisC

ACERCA DE LO INCOMUNICABLE

5:::mayo:::2017

Olvidé la palabra que quería pronunciar (…)
y mi pensamiento, incorpóreo, regresa al reino
de las sombras.

Ósip Mandelshtam

0

Con obstinada frecuencia se discute sobre el sexo de los ángeles.

I

Acerca de la soledad, por poner un ejemplo de lo más conspicuo.

Que si lo peor es la soledad tangible, la ausencia física de voces, gestos, aromas y compañía. La del náufrago. O que es peor la soledad de quien está acompañado pero se siente solo. El urbanita.

Calle quien no sepa de ambas. Estaría más guapi.

A qué discutir…, si una y otra te despellejan por igual. Y si la mala fortuna quiere que ambas estén a partir un piñón, entonces celebran una orgía, pagas tú la factura y se desgravan ellas. Cabronas.

Creo que la una activa y se retroalimenta de la otra. Sin más.

II

Me habló Atticus hace unos días de una obra de teatro.

El cartógrafo, de Juan Mayorga. La acción se desarrolla en el gueto de Varsovia. Y me describió una escena en la que la actriz principal, en uno de los ensayos, dijo que no podía representar aquello.

Es Blanca Portillo. Así que la cosa debía de tener su mucha dificultad.

Dijo, y luego lo trasladó a la función, que le era imposible representar el sufrimiento de una niña de once años que aparece en la obra. Cuando Atticus traiga su comentario, lo contará mejor que yo. A ver si hace post.

III

Y ambas reflexiones me llevaron a una tercera.

Es imposible comprender otro dolor. No hay empatía que valga, no hay pavadas metafóricas como la de caminar tres días con los zapatos de otro, no hay modo alguno de acceder al desgarro del sufrimiento ajeno.

El dolor cierto es absolutamente incomunicable.

En El Principito se decía que lo esencial es invisible a los ojos. Sin duda alguna. El sufrimiento de verdad, ése que tumoriza el alma e inyecta un alien hambriento en las entrañas, ése no es accesible a nadie. A nadie.

¿Qué hacer ante su hórrido espectáculo? Acompañar, al menos eso.

IV

Es lo que hace Calcetines con el teniente Dunbar en Bailando con Lobos.

Two Socks. Dances With Wolves (1990). Kevin Costner.

© CrisC

MICHELLE PFEIFFER

28:::abril:::2017

Michelle_pfeiffer michelle-pfeiffer-2

Estoy viendo Yo soy Sam (Jessie Nelson, USA 2001).

No voy a hablar de la película, sólo hablaré de Michelle Pfeiffer: de su belleza. Y poco, nada, porque a veces las palabras deben armarse de silencio.

En el año del film tenía 43 espléndidos años. Mañana cumple 59.

Aparece ahí tan preciosa, tanto, que más que una mujer bella es un ser bello. Hay pocas personas de las que pueda decirse algo así.

Alguna soñó my foolish heart, a alguna amé.

Rod Stewart. My foolish heart.

chinorri

© Six Roy

NAVIDAD DEL SOLDADO RYAN

24:::diciembre:::2016

navidul-2
salvar-al-soldado-ryan-1445968959
salvar0 Salvar al soldado Ryan (1998). Steven Spielberg.

He vuelto a verla una vez más.

Se ha alabado la crudeza de sus escenas de combate. Algunas se rodaron, supongo, con cámara al hombro y quizás otras técnicas. La textura cromática de la fotografía, por ejemplo, obra realísima la ficción.

Y abominas de ese apocalíptico jinete y de las alimañas que lo alientan.

Sepa quien no haya visto la película que la acción gira en torno al soldado James Ryan y la patrulla que debe rescatarlo para devolverlo a casa, porque en esa guerra ya han muerto sus tres hermanos.

Es casi fiel a algunos hechos reales.

El capitan Miller (Tom Hanks), maestro en su vida civil, manda esa extraña patrulla. Hacia el final muere…, como casi todos los que estaban a su mando. Éstas son sus últimas palabras:

“James, hágase usted digno de esto. Merézcalo”.

Pienso en quienes a lo largo de los años han procurado mi formación, mi bienestar y mi vida, y me pregunto si no me exigirían lo mismo que el capitán Miller al soldado Ryan.

NAVIDUL 5 Hoy es un buen día para preguntármelo. Feliz Navidad.

Navidad de los conjurados.

christmas-minions

© CrisC

GENE WILDER Y LA MUJER DE ROJO

9:::octubre:::2016

gene-wilder

Escribí este post a mediados de 2009 y no lo publiqué. Ya es hora.

¿Ha olvidado alguien el ingenuo y tórrido baile de Kelly LeBroq en el garaje? Abajo enlazo esta secuencia. El bailecito de la mujer de rojo habla por sí solo, la cara de Wilder también.

Hay otras secuencias, muchas, magníficas. Es un gran film.

Relato la que más me gusta con diferencia. Lo hago desde la memoria de pez (pequeño) con que la Naturaleza me ha dotado, así que puedo alterar cosas.

Cuatro amigotes cuarentones han salido de fiesta.

Y hecho las gamberradas que hicieron desde jóvenes. Están sentados a una mesa en una terraza y se acerca un tío que ha salido de una limousine. Arroja a uno de ellos una pulsera con un nombre: Eric.

Y vacía en mitad de la calle una maleta con ropa.

El espectador advierte al mismo tiempo que sus tres amigos que el compañero de correrías de toda la vida es gay. Se produce un incómodo silencio, recoge la pulsera y se va.

Lo lleva en coche el personaje que encarna Wilder. No hablan.

Suben a la casa del primero. Cuando Wilder le dice a su amigo que es muy bonita, éste le responde que es una casa de maricones y que la iba a pintar de rosa. Y todas sus respuestas son así, dolientes y autopunitivas.

Gene Wilder empieza a contar una especie de chiste…

“Un tipo entra en la consulta de un médico y le dice doctor, tengo un problema, no puedo recordar nada, se me olvidan los nombres, las cosas que debo hacer, los lugares y no consigo retener nada en mi memoria.

Y el doctor, tranquilícese, ¿cuándo empezó este problema?

¿Problema?, contesta el tipo, ¿qué problema?”.

Wilder mira afectuosa y silenciosamente a su amigo de siempre, que comprende y le dice que si es el mejor chiste que sabe. Ambos sonríen y se abrazan.

Es una secuencia prodigiosa y un bellísimo homenaje a la amistad.

Baile de Kelly LeBroq en el aparcamiento.

bienaventurados los que nos hacen sonreír porque de ellos es el reino de la Vida
… In Memoriam Gene Wilder con mi gratitud

© Six Roy

DEFENSA PERSONAL

19:::mayo:::2016

Quien guarda su boca, guarda su alma.
Proverbios. 13:3

Hay una secuencia en El Padrino que me impresiona vivamente.

Corleone recibe de Sollozzo la oferta de entrar en el negocio de las drogas. Sonny, su hijo mayor, interviene imprudentemente (3’40’’) y su padre lo ataja de inmediato pero con mesura.

Al fin y al cabo también las alimañas tienen pulsiones filiales.

Al acabar la reunión e irse Sollozzo, Vito Corleone llama a su hijo (4’30’’): “¡Santino! ¡Ven aquí! (…) Cuando hablemos de negocios delante de extraños no vuelvas a decir lo que estás pensando”.

Callar lo que se piensa…, oh, what a Beauty!

Yo no soy capaz de una elevación estética tan deslumbrante. Y aunque practico con denuedo, no es fácil… Y tiendo en mis relaciones personales a la confidencia veraz, más, a una ingenua, estéril e ilusa generosidad.

Creo haber dicho lo que pienso pero no lo he dicho todo.

Secuencia de El Padrino (USA, 1972). Francis Ford Coppola.

© Vil Korea

music_never_stopped

Es un emotivo film basado en un hecho real.

Es una película sobre la carga emocional que contiene la música y más exactamente sobre su poder terapéutico. Encantará a los musicoterapeutas y a los amantes de Grateful Dead y de la música en general.

Es un film para el hijo que echa de menos a su padre. Yo mismo.

O para el padre que quiere recuperar a un hijo y hace lo que sea. Y para neurólogos en ciernes o para los consagrados. Para los que gustan de un cine de sentimientos.

Es un cine para chicas de las de antes. Y lo es para mí.

Para cualquiera que tenga neuronas en el cráneo en vez de esparto, corazón en vez de una morcilla o piel en vez de jarapa para tapizarle el culo a un tröll.

Es una película sobre la música más esperanzada que hubo nunca.

A ratos y al final resulta algo sensiblona, no es un gran film, pero a quien me ponga pegas le mando padrinos de Calabria, los tres mokosovares que tengo a sueldo o a una prima lejana con ganitas.

A elegir. De ná.

https://youtu.be/GD0xgD9f5Fk

© VilBill