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I

Esta noche la alegría y la palabra me niegan sus dones y no sé qué decir.

Mi alma atlética tiene algo de licantropía y tan pronto es un alto lobo que atraviesa la noche de hielo, como un niño que se derrama y añora a su padre. Yo soy ese niño y a él se la debo.

Soy quien fui y lo seré siempre, el destino no negocia.

Escribí un día que la infancia era el paraíso… Llovía entonces y la lluvia resbalaba de mi pelo a mis ojos, de mis ojos a mis labios y a la llama viva que habitaba mi boca.

Hoy son lágrimas las que al descuido se allegan a ella.

A veces eso que decimos justicia poética juega en un campo de fútbol y el balón cae del lado de los lobos, indios lobo, por eso danzamos junto al fuego y amamos bajo las estrellas.

Esta noche el azar y la tristeza prevarican de nuevo. Basta, ya basta.

II

Anoche escribí las palabras que preceden a éstas. Añado otras.

Siempre he defendido la feliz inocencia del fútbol. Y de igual modo he sido consciente de la etiología visceralmente emocional de un apasionamiento que a ojos extraños podría parecer ridículo.

Elegí deliberadamente vivir lo mejor de esa pasión.

Y elegí, del mismo modo, entender lo peor como parte del juego. Esto lo he sabido siempre, siempre lo asumí y lo he asumido así. Fui como muchos. Pero basta, basta ya. Ya no juego.

Poner en manos del azar tu alegría es alienación.

Que tu tristeza dependa de ese azar y de las acciones de otros es absurdo. Hasta anoche me dejé abrazar por una pasión controlada racionalmente, no hay contradicción en ello, no la hubo en mí.

Se acabó. Me descabalgo hoy de mi pasión atlética.

No veré más fútbol. De nadie. Ni deporte alguno. Empiezo ya a sentir ridículas mis pasadas alegrías o tristezas debidas a cosas ajenas a mí. Basta. Fin de la cita.

Hoy soy más libre que ayer.

© CrisC

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Hace una semana tuvimos una cita con el corazón.

Y lo pusimos a prueba con ese dramatismo nuestro. Más que merecimiento deportivo fue justicia poética. Y ansia de triunfo.

Hoy teníamos una cita con la Historia. Y, pese a todo, la hemos escrito. SubCampeones de la Champions League en esa blanca ciudad que es Lisboa. Estamos entre los mejores.

Alguien ha coreografiado una danza del fuego en los dominios del Lobo, conjeturo sospechosos…, pero esta vez ha preferido conceder su fortuna a los merengues.

Felicidades a los Campeones de la Décima.

A ver, papá, ven y abrázame, cuenta, hablemos de ahora y como entonces… Otra vez será. Fijo.

He llamado a tu hijo y mi hermano, dice que la próxima será india.

He llamado a mi madre y tu mujer, ya la conoces, sufrida merengona. Nobody is perfect…, pero ella, bien lo sabes, sí lo es.

Ella es perfecta. Y celebro su alegría.

© CrisC

ATLETI CAMPEÓN DE LIGA

17:::mayo:::2014

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Mi corazón es a veces un potro levantisco.

A veces una playa tranquila.

Otras una boca que anhela otra boca. En ocasiones unos ojos inconsolables…, días en que es un lobo hambriento y noches que mercadean con su sangre.

Espero que nunca una piedra helada. Y hay veces, las hay, en que es una herida abierta. O voraz, extremo y turbio.

Hoy es un niño con bufanda rojiblanca que añora a su padre.

¿Que por qué somos del Atleti? Campeones de liga, papá, somos campeones. Ahora como entonces.

Ahora como siempre.

© CrisC

MILES DE MUERTOS EN QATAR

30:::marzo:::2014

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Oí o creí oír la noticia hace un par de semanas.

Me pareció tan brutal que pensé haberme equivocado o que sería una exageración. Pero no.

En el año de 2022 se celebrará en Qatar la XXII edición de la Copa Mundial de Fútbol.

Y lo que oí es que ya habían muerto más de mil trabajadores nepalíes en la construcción de los estadios e infraestructuras.

Acabo de oír un programa deportivo de la SER. Y lo confirma.

Han muerto ya mil doscientos trabajadores y se calcula que al final de las obras serán no menos de cuatro mil.

Los jeques golfos son los modernos negreros.

Bien lo saben algunos cientos de mujeres filipinas y también de otros países…, tratadas como esclavas por los jeques y, sobre todo, por las jequesas mientras la Comunidad Internacional se magrea sus podridos huevos.

Bien lo saben miles de trabajadores pakistaníes.

Y mientras tanto la FIFA, organismo mundial del fútbol, contemplando las musarañas. Hay quien habla de unto de dólares.

Acabo de consultar su webb, nada sobre Qatar.

Y mientras tanto la OIT, organismo de las Naciones Unidas para el trabajo, papando moscas.

Acabo de mirar su página: nada sobre Qatar.

Desgarrado por Auschwitz, el filósofo alemán Max Horkheimer especuló acerca de que la religión acaso fuese la última esperanza de que el verdugo no triunfase definitivamente sobre su víctima.

Ahora no voy a cuestionar las consecuencias filosóficas de esto.

Callaré algunas barbaridades que se me asoman a la boca. No soy creyente, pero no me importaría serlo.

Y no sería pacifista. Ni pacífico. Os maldigo.

© CrisC

ANTIMADRIDISMO

14:::febrero:::2014


I

A mí me gusta el fútbol. Ver fútbol.

Eso y unas birras, el culete de una churri a mano -no más por felicitar los goles, varios- y pa qué más hasta que llegue la Utopía, la Parousía o el equipo femenino bielorrusky de sincronizada decida compartir mi apartamento.

Dicho esto, soy del Atleti. Como mi padre. Lo soy desde niño.

Para quien aún no lo sepa: el antimadridismo consiste en manifestar una oposición desaforada, carta de eruptos o rebuznos a cuanto tenga que ver con el madridismo.

Huelen azufre por doquiera el blanco asome la morreta. Animalicos.

Y luego están esos descorticados a quienes la Historia no absuelve pero atropella: los que aún identifican al Real Madrid y al régimen de Madrid (el que sea, a ellos les da lo mismo de la pura burricie que exudan).

Un jilipollas es un arma de destrucción masiva.

II

Dejo de hablar de fútbol, hablaré de la condición humana. Una vez más.

Porque el antimadridismo no es una actitud deportiva, sino la expresión de algo más profundo y dañino que ha traído y traerá la desgracia a la vida de los seres humanos: el maniqueísmo.

Para ellos el Bien y el Mal son tan nítidos como la matemática.

Con el añadido de que -faltaría moreplús-, el maniqueo se considera a sí mismo entre los buenos. Ellos son malos…, yo no soy como ellos -presiente obscuramente el maniqueo-, ergo yo soy bueno.

¿A qué tanta necesidad de hallarse entre los buenos?

Se trata de una serie de premisas encadenadas que viene a dar, una vez más, en lo que, para entendernos, llamaremos… “instinto de conservación”. Yo soy bueno -presiente el maniqueo-, Dios vela por mí: sobreviviré.

Es una pulsión irracional, intelectualmente abisal, moralmente detestable.

Aunque me porsaquean a tenazón, estos lerdos descerebrados no me preocupan…, de momento, pues siempre hay canallas mesiánicos dispuestos a sobarles las magras y alzar una ideología totalitaria.

Los muy estúpidos irían tras ellos como los patitos de Lorenz.

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http://youtu.be/wKafy_gwfu4

… dedicado a mi mamá y primos, tos merengones de pro: qué ricos
© Vil Korea

Cuatro chicharracos al actual poseedor de la Champions League.

Han sido cuatro y con facilidad podrían haber sido seis. No nos han pitado un penalti a nuestro favor, que lo era, hemos tenido cuatro ocasiones claras de gol que no han entrado por los demonios del azar y la necesidad.

Línea por línea el Atleti no es un gran equipo, tiene jugadores con algunas limitaciones y es algo dispar, dependiente y poco afianzado en la idiosincrasia india. Aún le faltan quilates de solidez.

Somos Campeones de la Supercopa 2012. Otra vez. Por algo será.

Manda el cholo Simeone en la tribu atlética. Ha dado una lección de fútbol. Puro brío. Y sabiduría futbolística e inteligencia en alguien que es actualidad e historia del club.

Y el Tigre. Hat Trick.

De Michael Robinson se dijo que si se le echaba un cerdo en el área, lo remataba de cabeza. Falcao es el mismísimo Dr. Dolittle: remata de cabeza, con los dos pies y hasta con el culo al elenco entero del Arca de Noé.

¡Vivan Falcao, su papá, su mamá y Colombia entera! ¡Viva Juan Valdés!

Hace dos años la ganamos frente al Inter de Milán. Hoy frente al Chelsea. Y con buen juego, maneras nobles y belleza.

Ser indio es lo que tiene.

© CrisC

Poco que decir, el tiquitaca vence y nos tapa el morrete (a mí también).

El mejor partido de España. El mejor gol de la Eurocopa: el de Jordi Alba. Otro golito de Torres y un gran gesto, pues pudiendo tirar a puerta para optar a ser el máximo goleador, cede el cuarto gol a Juan Mata… Esa asistencia, junto a otras y sus goles, lo acredita como Balón de Oro de la Eurocopa. Esto es lo que llamamos justicia poética. Nunca mejor dicho.

El match estaba ganado mucho antes de la retirada de Motta.

Pirlo no ha podido con el centro de campo español; Balotelli no la ha olido; la defensa italiana veía jugadores, sombras y fantasmas; Di Natale, nasti; el gran Gianluigi Buffon, desmadejado…

En pocos años hemos dado mulé a Alemania, Holanda, Francia e Italia.

No hemos ganado de cualquier manera, lo hemos hecho con buen juego, elegancia, fair play y recordando a futbolistas muertos recientemente, como Puerta, Jarque o Miki Roqué, entre otros, y al entrenador Manolo Preciado.

Hoy la victoria, y una dicha inocente. Mañana la prima de riesgo, el nuevo IVA a punto de caer, los impuestos especiales, la Ánguela Merkel, los mineros en la carretera y gente deshauciada de su casa. Todo en la pomada, todo revuelto como en olla gitana.

En la calle he visto miles de camisetas rojas.

http://wp.me/p9gnZ-1XY

© Six Roy