EL ARCA DE NOÉ

11:::mayo:::2018

Media el año y nos abruman demasiados discursos apocalípticos.

Que si el eunuco norcoreano ése la va a liar parda, que si el enemigo de la Humanidad es ahora el azúcar, que si el calentamiento gobal y que si la va a palmar hasta la mismísima abeja Maya.

Y no, mirusté, que yo al animalerío lo veo venturosamente fausto.

El pasado verano vi una araña en el techo de mi alcoba, me acerqué raudo y me miró implorante, me dijo, cada uno de su tabaco, ¿te parece? Le dije que vale. Y me libró de las moscas cojoneras en un pispás.

Y otra arañita en mi estudio (la hice el cangrejo ruso pero siguió a su tela).

Llamaron una tarde a la puerta, un lince ibérico que me quería vender un seguro, mira no, le dije al gato, pero lo invité a unas anchoítas y a un albariño. Le dio un jamacuco tras dos copas (llamé al 112 de los gatos).

Dos buitres me dijeron en la calle: payo, danos algo. Les bajé unas sobras.

También las tuve con una cucaracha roja a la que, seguro, no le faltaban las patitas de atrás. Noté un cosquilleo en el antebrazo, ella, y la lancé contra un árbol. Insultó gravemente a mis ancestros: perra, la dije yo.

Cuanto cuento -palabrita doy- está rigurosamente documentado.

Y así una babélica cohorte de variopintos animalejos tales como manatíes, grajos en el balcón, escolopendras con mochila, dos o tres lirones careto, un pangolín fumeta y algún que otro gecko con ínfulas baratarias.

Y las sanguijuelas en Soto del Real (queda sitio).

Fantasía (USA, 1940). Danza de los hipopótamos.

© Vil Bill

MEDITACIÓN DEL VEGANO ZOMBI

13:::abril:::2018

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A ver, CrisCris, convoco urgentemente criscractal’s brainstorm.

Si un vegano se vuelve zombi, zas, ¿se pone to loco y ataca, con intención de merendárselo, a un ser humano, a otro vegano o a una berenjena ecológica?

La duda me atenúa la libido, me corroe la sesera y la noche me confunde.

Time Of The Season (1969). The zombies.

© Vil Bill

AL LLEGAR A CASA

23:::febrero:::2018

Sigo algunos protocolos nada más entrar.

Empiezo colgando las llaves en el pestillo de la puerta. Me quito luego los zapatos y me pongo las zapatillas, me incomoda andar en casa con el calzado de calle.

Cuelgo en el perchero el foulard y saludo a los bichos del lugar.

Dejo los anillos y uno de los relojes en la mesa del comedor. Y también la mochila, si vengo con ella. Dejo la prenda de abrigo y me voy al baño, pongo la radio, hago pis, me lavo las manos y me quito las lentillas si las llevo.

Luego la ropa de calle. Y me pongo la de mendigo para estar por casa.

Si son horas, voy a la cocina y preparo la comida o la cena. O le meto tremendo atraco a algún tupper de mi augusta madre. Pongo la tele. Papeo… Y café, o té si es de noche. O nada.

Me voy al comedor: tele, redes, lectura y blog o… eso es cosa mía.

¿Que por qué os cuento todo esto? Porque sé que os gusta el hard porn, crisporretas, y yo no sé negaros nada. Y sin mí vuestra vida sería una rutina de lecturas in lingua franca, pelis iranias, laSexta o un tedioso bdsm.

Animalitos. Que sois unos animalitos.

Home. Dan Croll.

© Vill Bill


I

Me conozco bien. Y conozco muy bien mis resfriados.

Cuando tengo uno sé exactamente cuáles son las fases por las que pasaré. Igualmente sé que al final necesitaré tomar antibióticos. Es la única manera de acabar con una mucosidad espesa, purulenta y verde caracol.

Ahora ve y pídele al galeno antibióticos para sólo un resfriado.

Te mira como si le hubieses pedido un bidón de metadona, un pico para inyectarte jaco en los ojos o una raya de farla para jincartela en las encías con el machete de sajarle los callos a un tröll.

O ve a un boticario. Te escanea como si fueses un narco del cártel de Sinaloa.

II

Durante décadas la han cagado con avaricia.

Los galenos, las autoridades sanitarias, las farmacéuticas. Y el pueblo unido jamás será vencido dispuesto a ponerse hasta las cejas de cualquier cosa que prescriba alguien con estetoscopio.

Y por culpa de todos yo a mendigar penicilinas, qué manopla les metía.

III

No me dejan demasiadas opciones.

O pego dos o tres palos en algunas farmacias, o le copio firma y sellos a algunos galenos o le birlo a alguna anciana sus recetas. Y me pongo hasta el culo de azitromicina, amoxicilina y chinos de jalea y clavulánico.

¡No son mis antibióticos!

Neil Diamond. Girl You’ll Be A Woman Soon.

© Vil Bill

ÚLTIMA NOVEDAD EN FACEBOOK

15:::diciembre:::2017


I

Pronto facebook incluirá una modificación de hondo calado.

Hay una enorme expectación, arden los teletipos en las redacciones, proliferan los dimes y diretes en las plazas, en los mentideros, mercados, redes, en las cátedras universitarias, chats, homilías y tertulias.

Va a ser la gran revolución desde la invención del boli.

II

Muy pronto la función “like” incorporará una secuela.

Los sesudos analistas de Menlo Park han constatado con gran pesar que la mayoría de los que dan like en los estados, no los leen. Y han experimentado una epifania moral que los ha llevado a tomar una decisión.

Quienes pulsen like sin leer el estado se convertirán en rana (o rano).

III

Hackerfuckers sin fronteras luchan ya para contrarrestar esta cruelty.

IV

¡Zasca!

This is not America. David Bowie & Pat Metheny Group.

© Vil Bill

EPIFANíA ROMANA

24:::noviembre:::2017

I

Ocurrió hace unos días.

Como Saulo de Tarso camino de Damasco, zas, me caí del caballo. Y no, no vislumbré la existencia de un Dios bibliófilo ni me dio por la prédica en Éfeso, cierto, fue algo más simple.

Hablando de simplezas…

Nada más simple que la creencia en un dios, dioses o entidades numinosas. Lo cierto es que ese Dios que la Modernidad desactivó, regresa por la rebotica y con aromas de otros ídolos, por lo general de maderas de Oriente.

Es algo que podría ser conmovedor o pueril o peligroso.

II

Volvamos a mi deslumbrante epifanía.

Lo que inefablemente accedió a mi entendimiento es la convicción de la existencia de algunos diosecillos del hogar que velan por cuantos lo habitan. Y lo encontré tan razonable como claro y distinto.

Y me vi tirándole la caña a las vestales a la altura de las corvas. Por si acaso.

Me hallo tan lejos de una basílica como de una mezquita o sinagoga, o de Potala y californias afines, cierto, pero aquellos divinos geniecillos del hogar que los romanos alzaban en sus casas, ah, eso es otra cosa.

Son desde luego otra simpleza. Sin duda.

Una pura fantasía, y no más, pero si me entrego de corazón a alguna fe (verdadera), que sea a ésta, y no a la de esos reptiles depravados que alientan la ignominia de los cruzados, los yihadistas o el Tsahal.

Apostato de lo católico y apostólico, me quedo en romano (estricto).

III

Y como romano guisaré hoy un risotto all’agnello… ¿Quien trae el Chianti?

El silencio de los corderos (1991) Jonathan Demme.

© VilBill

© CrisC

I

Una noche cualquiera de este verano. Son las dos y pico.

Intento dormir. Imposible. Cojo un libro: Las Nubes, Aristófanes. Es un panfletillo tueste contra Sócrates. Luego un ensayo: El duelo de los ángeles, Roger Bartra. Muy interesante. Leo un rato largo.

Y luego otro rato de radio, que apesta a desprecio al oyente lúcido.

Me entra un hambre bruta. Son las 4’40. Me voy a la cocina. Tuesto pan y le añado un filete de salmón ahumado, cebolla roja, pepino (holandés) y rodajas de rabanito. Y rallo unas semillas de cilantro.

Me lo echo al coleto con una Carlsberg. ¿Y si luego un gin tónic?

II

Mientras devoro, pongo sin sonido la tele. De pena.

En una cadena local hay pornofantasías… Y en la parte baja de la pantalla Susi y Carlota muy solitas buscan amiguito para trío, gordita pelirroja quiere “extrenarse” con joven bien dotado y maduras viciosas.

Me estupefacta la poética minimalista de esta pornonarrativa venal.

III

A todo esto yo con el salmón a dos carrillos.

Y estos dos pavos de la foto que me espetan tío pírate de una vez que queremos dormir y tu careto de insomne no nos deja. Y yo hijos de perra cerrad el hocico.

Una manopla con ojiva nuclear les voy a meter que se van a enterar.

Me voy al pulguero, les digo, pero antes manuscribiré unas notas para un post. Y luego me voy al PC a pergeñar el borrador. ¡Loco! Otra vez los cánidos. Los voy a liofilizar y mandar al sureste asiático.

06:29. El artículo, liquidado. Y a éstos les tiro unas fotos (para el pasaporte).

IV

Cayó el gin tónic. Y luego yo.

Abel Korzeniowski. Come, Gentle Night.

© Vil Bill