CONTRA LA TAUROMAQUIA

22:::septiembre:::2017


Hablan de tradiciones.

Como si lo más excelso de la historia de la Humanidad no hubiera sido, precisamente, la lucha por acabar con tantas tradiciones bárbaras y tantos bárbaros tradicionalistas.

O hablan de libertad sin el respeto que se le debe a ese universal.

¿Qué libertad? La de criar un animal para la tortura y hacer de ello un espectáculo llamado fiesta nacional. Como el Universo, la crueldad humana es infinita. Y la estupidez.

Hablan de arte y ancestralidad (la burricie siempre es atrevida).

Y sus falaces argumentos serían, de no justificar la indignidad, ridículos hasta la irreprimible carcajada, pueriles hasta la vergüenza, de incontenible alborozo de no ser porque se bañan en sangre.

Estos trileros de la posverdad hablan de Democracia.

Algunos hablan ahora y la reivindican para sí, pero no lo hicieron cuando quienes sí la reclamaban contra la dictadura se jugaban la pellica, la tortura y el trullo. Y los toreros brindando por la muerte al dictador.

Y luego están los otros nacionalistones. Esos sátrapas.

Esos hipócritas que claman contra las corridas (españolas) de toros pero implementan, celebran y gustan de las atrocidades propias, tradicionales e identitarias de su pueblo contra los toros precisamente.

Hablan todos ellos desde sus sangrientos púlpitos y chiqueros.

El caso es que alguna pena dan porque no son conscientes de estar ya amortizados por la Historia, bueno, más que amortizados están atropellados. Esos carniceros y su público ya son carne de paleoantropología.

No será ya pero será pronto.

Vendrá una generación a la que repugne su primitividad. Y cuando en el colegio los textos escolares hablen de ellos…, los verán como a especímenes polvorientos en la vitrina de un museo de Historia Natural.

Aún vociferarán un tiempo aupados a hombros de palmeros tontiprogres.

Durísimo e IMPRESCINDIBLE vídeo de una becerrada.

© Six Roy

CRISCRACTAL 24 HORAS

15:::septiembre:::2017


Qtal, CrisCris y amadísimo turisteo de criscractal.

Veréis, aquí no sólo peroramos sobre lo divino, lo humano y lo humano demasiado humano, además de eso damos abrazos largos, sentidos y cálidos. Y piquitos asedados, cariñosones y verdaderos.

Servicio 24 horas.

Aceptamos MasterMuaqq, BabyPilloGold, Love6000 y BesaVisa. Si se nos requiriere a domicilio…, cita previa, limusina de BlaBlaCar, cenita con velas y casta plática hasta el amanecer.

SÓLO CHICAS (a los chicos 10’ de turra sobre fútbol y que corra el aire).

Enviar 555 (sin rimar) a CrisC24Horas y preguntar por el abrazador de guardia o por el piquitoteador suavesito. Si urgiera, urgiese o urgiere, silbar y requerir teletransportación del mismísimo Jefe CrisC en carne mortal.

La copa de Gin Mimosín y las chuches por cuenta de la casa.

Amar pelos dois. Salvador Sobral.

© Baby Bikiki

DICES QUE COMO EL RÍO

8:::septiembre:::2017

Dici che come il fiume, come il fiume…, l’amore giungerà, l’amore… U2.

© milo manara

O

En 1992 Sarajevo se desangraba página a página bajo las bombas.

Idriz Živković se alistó en la Armija. En algún lugar de la desesperación una mina le arrancó parte del abdomen y las dos piernas a la altura de las rodillas. Los francotiradores serbios hicieron imposible su rescate.

En sus ojos de vidrio vio pasar el cielo y sus días más azules. Y a ellas.

I

El año anterior lo dejaron una y otra. Sin tregua.

Sintió perderlas. Perder cuanto le daban, los espacios que llenaban, los tiempos, cada mohín, cada escorzo, cada sonrisa o palabras, cada uno de los regalos que con su sólo deambular por la casa ellas le ofrecían.

Siempre las vivió y sintió del mismo modo, así, mágicas.

Después su natural corazonar, ese híbrido que inventó un día y que se activaba una vez atenuado el dolor, advirtió que lo que le desgarraba no era tanto o sólo la singularidad de ellas cuanto la soledad que lo invadía.

Una soledad llena de afilados silencios y desesperanza.

II

Pronto vio que esa soledad tampoco era el núcleo del dolor.

Se dio cuenta de que aquellos abandonos revelaban un rasgo de su carácter, más aún, uno de los potentes muros de carga de su alma. La ausencia de ellas y el hambre loba lo exponían a la inquisición de sus espejos.

Reconoció que exprimía el latido de la Vida en sus confiados besos.

III

El bisturí de su razón advirtió la luz secreta.

El porqué lo dejaron era el porqué de su locura…, porque en cada caricia, beso o milímetro de la piel de ellas lo que anhelaba era una nociva quimera: poseer lo absoluto. Siempre anduvo en su adictivo filo.

Las odió y pidió perdón en la intimidad de su alma. Les dijo adiós.

IV

Murió tras un eterno instante mientras su sonrisa y ellas.

Miss Sarajevo (Official Video) U2 & Luciano Pavarotti

© Six Roy

MEDITACIÓN DE LA VIDA

1:::septiembre:::2017

I

Todo espíritu lúcido es sensible a la seducción del suicidio.

Paradójicamente, o no, esa posibilidad expresa una rebelión contra los triunfantes discursos tanáticos de nuestro tiempo y un modo de hacer valer su contrario. Hablo de la Vida.

Vivir y ayudar a vivir es el sentido de la Vida. No hay más.

El señuelo de la belleza de aquellas sirenas que tentaban a Ulises y su deletéreo canto, delatan a la autora de la partitura. Gran orquestación la de esta guarrona miserable.

La muerte me la pela. La mía.

Nada excepcional para quien se tuvo por poeta y, lo quiera o no, lo seguirá siendo siempre. La muerte es mi hermana y mi madre, mi novia, mi amante, mi amiga, mi delatora y mi asesina.

Es carne de mi carne esta maestra de la espera. Quién dijo miedo.

II

El problema filosófico primero es el del suicidio.

Lo escribe Albert Camus. Se trata del problema filosófico y vital por excelencia, esto es, saber el valor de la Vida y por qué vivirla. Amar la Vida incluso en su derrota última.

En ello nos va no tanto la felicidad cuanto la alegría. Y la propia vida.

Vivir es un hecho, un descuido del azar y no una conjura de fuerzas numinosas. Una vez volcados a la Vida, vivir es una obligación y un juego en el que es mejor no ir de farol. Pero y si sí qué.

Te obliga su singularidad y cuanto te conceden sus días.

Ninguna vida está determinada, ninguna, y aunque la cosa del deber me camela poco, siento que debo la mía a quienes me la dieron, a mí y a quienes la perdieron. Esto creo.

Siempre me ha sobrecogido la trágica fragilidad de la condición humana, insoportablemente y casi desde niño, y quizás por ello creo que no insistir en la Vida es la única debilidad que podría llamarse pecado.

Insistiré en mi vida por quienes “temprano levantó la muerte el vuelo”.

III

Citaré una vez más al gran solitario de Turín.

En Del amigo, capítulo de la primera parte de Así habló Zaratustra, Nietzsche escribe que cada cual es un vehemente diálogo consigo mismo…, ¿cómo soportarlo si no hubiese un amigo?

Y que este amigo impide que ese diálogo nos abisme en la profundidad. Ya somos demasiadas profundidades -continúa- y por eso anhelamos un amigo y su altura. Y yo añado que su inteligencia, su lealtad y su tiempo.

Mi vida es mía, de la Vida y de quienes me quieren. Hola, CrisCris.

La vida llegó arrasando e impredecible. Coeliquore.
© CrisC

VERANO DEL 17

29:::junio:::2017

Soy aquel mágico deslumbramiento, siempre lo seré. Feliz Verano, Amigos :::

Verano del 42 (1971), Robert Mulligan. BSO by Michel Legrand.
© CrisC

WHATSAPP PARA UN ADOLESCENTE

19:::junio:::2017

© Santiagopgm

Hace unos días un quinceañero me hizo una pregunta difícil…

Que qué haría yo si pudiera viajar a través del tiempo y dar algún consejo al adolescente que fui. No supe qué decir…, o sí, sólo fueron un par de segundos. Y me sorprendí respondiendo con celeridad.

Le dije que me aconsejaría no dramatizar demasiado la Vida.

Que no me tomase mucho en serio casi nada. Ni a casi nadie.
A ese joven que fui le diría que no se apasionase por casi nadie ni por nada. Que nunca juzgase palabras sino acciones u omisiones.

Y que no se implicase en causa, utopía o amorío alguno. Algo así.

Que no esperase nada de nadie. De casi nadie. O esperase lo peor. Que no albergase expectativa alguna. Que riese mucho. Que pasase de una a otra cosa sin lamento por lo dejado atrás ni esperanza en lo por venir.

A ese niño que fui le diría que todo pasa y cicatriza.

Que lo acechará la estupidez en cada una de las esquinas del mundo,
mal de ojo en casi todos los ojos, veneno en casi todas las uñas, mentiras en casi todas las bocas. E ingénitas calculatrices y bellacos al mejor postor.

Y no obstante le diría que le negase cuartel al rencor. Y que comprendiese.

Que asumiera con naturalidad la fatuidad de una especie en la que hallan patria todas las maldades. Y aun le diría que guardase para sus especímenes más mendaces la gentileza de un bello desprecio.

Le diría que se armase ante todas las falsías, felonías y traiciones.

Que se apostase para encajar todas las indiferencias, falacias, cobardías, silencios, excusas e ingratitudes… Y que generase anticuerpos contra tantas inelegancias como intentarían infectarlo.

Que no hiciera casus belli de bajezas ni de mixtificaciones. Eso le diría.

Que se guardase de quienes son pasto de sus demonios. Y aun procurase compadecerlos…, a distancia. Que se doctorase en jugar a la contra pero sin la vileza de ellos. Y que fuese infatigablemente de ley, porque nobleza obliga.

Y que fieramente amase su destino.

… luminoso cristal donde la rosa se quebranta
Ángel fieramente humano. Blas de Otero.

© CrisC

Vertí en sus ojos los míos. Cómo no.

Avaricié su sexo con hambre adolescente y sed de hombre. La empotré con una fuerza que no sabía mía. Le gustaban mis bebedizos besos y que la tomase por detrás: a veces derramada sobre las sábanas; otras, arrodillada.

Volqué en su boca mis labios, y tantas eyaculaciones como hay noches.

Me nutrí de la sangre que mordía en sus pezones. Y de su fausto bocabajo. Quise olvidar en ellos una soledad indisfrazable, la mía, aunque yo ya hubiera advertido desde antes que a ella le concernía poco.

Sus pechos probaban la existencia de Dios. Y su desdén.

Olvidé en su bolso el manuscrito de unas notas sobre Spinoza o quizás un viejo libro sobre la filosofía presocrática, ya no sé, y ella un secador de pelo, fotografías desnuda y unas bragas rosas en mi armario.

Le fui fiel…, o no, no sé si quise. Y no lo quise muchas veces.

… y si alguna vez mentí, mentí por amor
Friedrich Nietzsche. Así habló Zaratustra.

The Poet Acts. Philip Glass.

© Six Roy