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I

Quién no ha dicho alguna vez ráscame la espalda.

Y hemos dicho ahí, sí, un poco más abajo, no, más arriba, más fuerte, o no, hemos dicho no tan fuerte, más despacio, “despacito”, “pasito a pasito”, y sin más, con la voz desvaída, hemos dado las gracias.

Al cabo de poco, sin embargo, volvía a picarnos lo mismo. O más.

Porque sólo uno mismo sabe dónde, cómo y cuánto le pica. Y no es fácil que otro u otra, o el entero equipo de natación sincronizada de Uzbekistán, dé con el punto exacto, el tiempo y el ritmo, la extensión, la presión justa…

Nadie nos rascará como nosotros lo haríamos.

II

Rascar y pensar… Pensemos.

Esto de la picazón, anécdota de poca trascendencia si se quiere, pone de manifiesto la dificultad de salir de las fronteras de uno mismo para entender al otro. Cuán poco común resulta.

Rousseau lamentaba esa imposibilidad de saber acerca del otro.

De todo ello se coligen problemas filosóficos que vienen de antiguo y que a mí, a día de hoy, me ponen poco… Se trata del solipsismo y de otras lindezas gnoseológicas, ¿veis?, ya acabo de soltar unas palabrotas.

En su favor diré que la filosofía trata de la Vida.

Acabamos por lo general en las lindes de nuestros epitelios, y sólo algunas almas bonísimas se afanan por llegar a las necesidades de las otras criaturas. En el entretanto el vulgo mercadea con los muchos imperios del Mal.

Me pica la espalda, voy a coger un cuchillo de la cocina.

Amamos el pensamiento (…) porque amamos la vida. Aristóteles, “Protéptico”, B 73.

© Vil Korea

EL ARCA DE NOÉ

11:::mayo:::2018

Media el año y nos abruman demasiados discursos apocalípticos.

Que si el eunuco norcoreano ése la va a liar parda, que si el enemigo de la Humanidad es ahora el azúcar, que si el calentamiento gobal y que si la va a palmar hasta la mismísima abeja Maya.

Y no, mirusté, que yo al animalerío lo veo venturosamente fausto.

El pasado verano vi una araña en el techo de mi alcoba, me acerqué raudo y me miró implorante, me dijo, cada uno de su tabaco, ¿te parece? Le dije que vale. Y me libró de las moscas cojoneras en un pispás.

Y otra arañita en mi estudio (la hice el cangrejo ruso pero siguió a su tela).

Llamaron una tarde a la puerta, un lince ibérico que me quería vender un seguro, mira no, le dije al gato, pero lo invité a unas anchoítas y a un albariño. Le dio un jamacuco tras dos copas (llamé al 112 de los gatos).

Dos buitres me dijeron en la calle: payo, danos algo. Les bajé unas sobras.

También las tuve con una cucaracha roja a la que, seguro, no le faltaban las patitas de atrás. Noté un cosquilleo en el antebrazo, ella, y la lancé contra un árbol. Insultó gravemente a mis ancestros: perra, la dije yo.

Cuanto cuento -palabrita doy- está rigurosamente documentado.

Y así una babélica cohorte de variopintos animalejos tales como manatíes, grajos en el balcón, escolopendras con mochila, dos o tres lirones careto, un pangolín fumeta y algún que otro gecko con ínfulas baratarias.

Y las sanguijuelas en Soto del Real (queda sitio).

Fantasía (USA, 1940). Danza de los hipopótamos.

© Vil Bill

QUERIDA TUYA

4:::mayo:::2018

I

Querida digo apostado en las almenas de mi desprecio.

Que cuando se te ha vivido se advierte, tarde, tu esencial podredumbre; y también que nunca habrás de ser la criatura que se alce sobre sí misma hacia el futuro. Perecerás por tu propia viboricia.

Alimaña que lo fuiste desde la raíz y el principio. Mala.

II

Eres miserable a fuerza de elemental e incompleta.

Y así con cuantos multiversos especímenes te avalan, así eres, burda, poligonera y reinona que infundadamente cree que todas las criaturas le son debidas por no se sabe qué débitos.

Oblicua, torticera y taimada. Prescindible.

III

Tu bajío constitutivo exuda tu maldad.

Eres el nutriente básico de todos los totalitarismos, de todas las ignominias, de todos los fracasos. Eres la nodriza de todas las religiones, señora de todos los fraudes y la gran jinetera bíblica.

En la ínfima satrapía en la que reinas yo te acecharé desde las sombras.

IV

Maldigo el azar que me llevó a mamarte las ubres, querida Especie.

Two Socks. Dances With Wolves (1990), Kevin Costner.

Y todavía hay quien pregunta por qué prefiero los perros a las personas.
Arturo Pérez-Reverte

© Vil Korea

MOTHER ARETHA

27:::abril:::2018

Madre nuestra que estás en la Tierra,
aclamado sea tu nombre, venga a nosotros tu sagrada voz y sus ecos,
óiganse tus canciones más allá del Cielo.

El soul nuestro de cada día, cántanoslo hoy,
acógenos en tus brazos, Madre, como también acogemos nosotros
a quienes amamos, y no nos dejes caer en la tentación
de la desesperanza y la tristeza.

Así sea, Eva, Lucy, María, Diosa, Madre Aretha…

You Make Me Feel Like A Natural Woman. Aretha Franklin.
(interpretación soberbia, imposible describirla con palabras)

© Six Roy

EFECTOS SECUNDARIOS DEL CAFÉ

20:::abril:::2018

– ¿Puedo invitarla a un café?
– No le conozco, ¿por qué me quiere invitar?
– Porque querría empotrarla ésta y las próximas mil y una noches.
– Sin azúcar, por favor.

L’amore esiste. Francesca Michielin.
© Six Roy

MEDITACIÓN DEL VEGANO ZOMBI

13:::abril:::2018

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A ver, CrisCris, convoco urgentemente criscractal’s brainstorm.

Si un vegano se vuelve zombi, zas, ¿se pone to loco y ataca, con intención de merendárselo, a un ser humano, a otro vegano o a una berenjena ecológica?

La duda me atenúa la libido, me corroe la sesera y la noche me confunde.

Time Of The Season (1969). The zombies.

© Vil Bill

DE TRINCONES Y EMPANAOS

6:::abril:::2018

Una filosofía que no entristece o no contraría a nadie no es filosofía.
Sirve para detestar la estupidez, hacer de la estupidez una cosa vergonzosa.

Gilles Deleuze

O

Aviso para melindres: entro en mode vil destroyer (con autocensura).

I

No me van los políticos en general… En general -digo.

Y también en general creo que tanto los profesionales como los aficionados son unos enfervorizados mangantes y, por ende, unos cabronazos con pintas. En general.

De izquierdas o derechas. Son beaterías distintas (y complementarias).

Los acólitos de las derechonas y centrismos globales están ahí para trincar. Ése es su programa. ¿Es que algún tocador de perineos puede creer otra cosa? ¿Se puede ser más lerdo?

Y los de las izquierdas están tan empanaos que dan risa. Y pavor.

O bien les da por los anacronismos fósiles o bien por el floje sociata para hacer del capitalismo basura digerible -algo con rostro humano; o por los nacionalismos . Y es que es para rilarse.

Cuánto sufrimiento ha generado y genera el sueño de la razón. Inútiles.

II

Unos metiendo mordida en todas las salsas.

Otros buscando a Dios, un sentido a la vida, salir en la foto, más, para agenciarse una pava presentona o a un proveedor del que presumir con las compipilates tomando chococafeticos (lo sorry, conste que avisé).

Y es que no se trata de política sino de antropología básica. Burros.

No me excusaré por mi lenguaje faltón y procaz que espanta a mojigatos de todos los pelajes: ¡que se excusen ellos por ignorarlo todo del alma humana y lo esencial de sí mismos! ¡Basta ya de sublimar!

Qué complacida inconsciencia la de estas doctas criaturas.

III

Si el enfoque fuese otro…

Si todo grupo humano partiese de una desconfianza radical respecto de sus dirigentes, de todos, y arbitrase mecanismos de control eficaces, paranoicos, brutales, justos…, otra pellica nos luciría.

Ya oigo al tontolculo de turno que si la educación… Qué manopla le metía.

A los que trincan, garrote. Vil.

A los que roban, dilapidan o prevarican se los cuelga del pelotari (si fuere doble equis, del chicholín) en una plaza pública. Y si fuese Navidad…, pues de los mismos pero con espumillones y brillobolitas (la estética siempre).

Y a secar al sol, como los pulpos.

IV

Si no tendré razón, bueno, ni empeño en tenerla (uy, lo que me he callado).

Es increíble la cantidad de problemas que se podrían solucionar con una motosierra.
Dr. Gregory House

© Vil Korea