AMOR Y ODIO

10:::noviembre:::2017

“¿Qué era yo?
La pregunta no dejaba de martirizarme (…) a partir de ese momento
declaré una guerra sin cuartel a la especie”.

Mary Shelley. Frankenstein o el moderno Prometeo (1818).

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I

Se suele decir que están a un paso el uno del otro.

II

Puede, no sé, hoy es muy fácil decir y muchos son los decires.

Por ejemplo, sobre el amor y el odio se dice que si algo se ha querido o se quiere mucho, o a alguien, luego se odiará de igual modo, o acaso más, si no se obtiene o se pierde.

Como tantas otras cosas no sé si suena a simpleza o a simplicidad.

Quizás el sapiens no necesita tanto amar u odiar cuanto sentir algo para saberse vivo, sea lo que sea; y cuando ya no se ama, odiar queda muy a mano y la venganza se oferta como arma de esa necesidad.

Lo cierto es que de necesidad a necedad hay muy poco trecho.

Ese paso no lo es, pues, de un sentimiento a su supuestamente contrario cuanto la permanencia en el sentir mismo, sólo que de otra manera. ¿Difícil? Quizás necesitamos sentir algo. Lo que sea. Eso es.

Y tan panchos los tres por el camino verde que va a la ermita.

III

No sé si en lo que acabo de escribir hay claridad.

Este post viene a cuento de aquel infortunado monstruo de Frankenstein, necesitado de un amor y calor que se le negaba. De ahí que la criatura eligiera el Mal cuando haber hecho el Bien le fue retribuido con bajezas.

Dicta la Elegancia compadecer al monstruo y no serlo.

Defensa del monstruo. 1 de Junio de 2013. Criscractal.

© Vil Korea

Y AHORA QUÉ, CATALUNYA.

10:::octubre:::2017

Españolito que vienes/ al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas/ ha de helarte el corazón.

Campos de Castilla (Proverbios y Cantares, LIII). Antonio Machado.

I

Qué envidia me dan.

Los que nunca dudan, jamás, los que se saben del lado de los buenos, siempre, los que tienen de su parte la razón, la fuerza y la parte contratante de la primera parte.

Los que le mamarían el fuet a Piqué. Los que se lo cortarían.

Cuando es mi vena racional la que pita, entonces asumo el derecho a la autodeterminación; y si sí, a cascarla y adiós muy buenas, humo, y si no, pues cada uno de su tabaco y el encendedor a medias.

Si manda mi córtex, soy entonces analítico, mesurado y comprendiente.

Cuando es mi vena límbica, les daría leches hasta en el cielo de la boca por tantos silbidos al himno, curas, racismo y clasismo de ricos. Y a los otros por tanta derechona, espadones, banderas con torazo y más curas.

Subido a un Leopard 2 les ponía el barrio como un bebedero de patos.

II

Y ahora qué, Cataluña…

El independentismo catalán ha amamantado a su grey con el delirio de las utopías. Como si no supiéramos la diabólica distopía que anida en ellas. Y así imberbes neuronales creen que verán el paraíso.

Voy a contenerme para que la risa no me deshilvane el escroto.

Pero han propiciado algo peor, mucho peor, han despertado al momio del nacionalismo español. Mucho me temo que por algunas décadas más, muchos identificarán lo español con figuras e iconografías anacrónicas.

Unos y otros son sicarios del mismo señor. Y apestan a muerte.

III

I ara què, Catalunya…

Menos mal que hay quienes alzaron sin odio sus banderas: quienes sin marrullerías luchan por otras, quienes en la suya desplumaron al aguilucho, quienes abrazan la que abrazó el exilio y que es una de las mías.

Menos mal que hay quienes hacen de sus banderas nubes claras y no lanzas.

Aunque enseñe la Historia que nunca triunfaron.

IV

Y ahora qué, CrisC.

Mi ángel, hijo de la Ilustración, me dice -CrisC, debes abogar por un referéndum en Cataluña. Mi demonio, hasta las cejas de adrenalina por lo general, me dice -córrelos a capones hasta Perpignan.

Suelo optar casi siempre por uno y el mismo. No sin desgarros.

… dedicado a cuantos españolitos sostienen cada día el pensamiento
© CrisC

SAPIENS EN LA NIEBLA

6:::octubre:::2017

“Hay días en los que me invade un sentimiento más sombrío que la más negra de las melancolías: el desprecio hacia los hombres”. Friedrich Nietzsche. El Anticristo. § 32.

1

Kubrick lo filmó en su milenaria Odisea.

En una secuencia maestra, fijada ya para siempre como icono de la historia del cine, el primer acto del primer ancestro de la especie humana consiste en el uso de un fémur para matar a un semejante.

Y desde entonces el sapiens le ha cogido gusto a la quijada cainita.

¿A qué tantísima sangre fácil? ¿Y por qué los intentos de finiquitar esa fatalidad no han sido menos fatales? ¿Qué negra hez ha hecho posible a una criatura tan lerda, biliosa y abyecta?

A menudo me pregunto el porqué de idiocia tan infinita.

El capitalismo, los diversos estalinismos, el fascio, las religiones o los populismos caribeños no son una perversa y transitoria manifestación de esa maldad sino su expresión natural. O los nacionalismos.

¿Es necesario repetir esto último?

El malvado qua arquetipo no lo es por accidente sino por contumacia fisiogenética o yo qué sé; y el gilipollas que lo padece y amamanta, también. Son naturaleza y adoctrinamiento.

La estupidez humana no es menor que la de un hámster en su rueda.

“These mist covered mountains are a home now for me”.
Brother in arms. Dire Straits.

© Vil Korea

TENER CLASE

29:::septiembre:::2017

Hice notar al médico que Kant no se sentaría por más que seguir de pie le hiciera sufrir,
hasta que no supiese que sus visitantes habían tomado asiento.

Thomas de Quincey.
Los últimos días de Emmanuel Kant.

I

Salía yo de la facultad y volvía a casa.

Cerca de ella me abordó amistosamente una mujer vestida con estilo, pelo rizado, morena de tez y voz de acariciar. Me preguntó algo, no recuerdo qué… Y al despedirse me dijo gracias, chaval, tienes mucha clase.

No sé por qué lo dijo pero al veinteañero bobo que fui le gustó el requiebro.

II

Hoy me pregunté en qué consiste tener clase.

He pensado en esa gente que ha sido educada en la demostración de una cortesía burguesa o señorial. No la desdeño, pero a veces es puro formalismo y ocasión de petimetres. O lo que llamamos postureo.

Y he seguido preguntándome.

Y visto que hay quienes no la tienen y nunca la tendrán, pobres criaturas, quizás porque lo más obscuro de la Vida se ha cebado en ellas y calcinado las raíces de toda elegancia.

Al final creo haber concluido algo…

Tener clase es tener presente al otro, dar por sentado que en cualquier momento el dolor, la cochina soledad o cualesquiera de los muchos demonios en vigor se están cebando en su alma. Y ocuparse entonces de su vuelo a intervalos regulares, cortos, de un minuto, o dos no más.

III

Tiene clase quien se desarma cuando podría no hacerlo.

La danza de las libélulas. Manuel García.

© Six Roy

CONTRA LA TAUROMAQUIA

22:::septiembre:::2017


Hablan de tradiciones.

Como si lo más excelso de la historia de la Humanidad no hubiera sido, precisamente, la lucha por acabar con tantas tradiciones bárbaras y tantos bárbaros tradicionalistas.

O hablan de libertad sin el respeto que se le debe a ese universal.

¿Qué libertad? La de criar un animal para la tortura y hacer de ello un espectáculo llamado fiesta nacional. Como el Universo, la crueldad humana es infinita. Y la estupidez.

Hablan de arte y ancestralidad (la burricie siempre es atrevida).

Y sus falaces argumentos serían, de no justificar la indignidad, ridículos hasta la irreprimible carcajada, pueriles hasta la vergüenza, de incontenible alborozo de no ser porque se bañan en sangre.

Estos trileros de la posverdad hablan de Democracia.

Algunos hablan ahora y la reivindican para sí, pero no lo hicieron cuando quienes sí la reclamaban contra la dictadura se jugaban la pellica, la tortura y el trullo. Y los toreros brindando por la muerte al dictador.

Y luego están los otros nacionalistones. Esos sátrapas.

Esos hipócritas que claman contra las corridas (españolas) de toros pero implementan, celebran y gustan de las atrocidades propias, tradicionales e identitarias de su pueblo contra los toros precisamente.

Hablan todos ellos desde sus sangrientos púlpitos y chiqueros.

El caso es que alguna pena dan porque no son conscientes de estar ya amortizados por la Historia, bueno, más que amortizados están atropellados. Esos carniceros y su público ya son carne de paleoantropología.

No será ya pero será pronto.

Vendrá una generación a la que repugne su primitividad. Y cuando en el colegio los textos escolares hablen de ellos…, los verán como a especímenes polvorientos en la vitrina de un museo de Historia Natural.

Aún vociferarán un tiempo aupados a hombros de palmeros tontiprogres.

Durísimo e IMPRESCINDIBLE vídeo de una becerrada.

© Six Roy

MEDITACIÓN DE LA VIDA

1:::septiembre:::2017

I

Todo espíritu lúcido es sensible a la seducción del suicidio.

Paradójicamente, o no, esa posibilidad expresa una rebelión contra los triunfantes discursos tanáticos de nuestro tiempo y un modo de hacer valer su contrario. Hablo de la Vida.

Vivir y ayudar a vivir es el sentido de la Vida. No hay más.

El señuelo de la belleza de aquellas sirenas que tentaban a Ulises y su deletéreo canto, delatan a la autora de la partitura. Gran orquestación la de esta guarrona miserable.

La muerte me la pela. La mía.

Nada excepcional para quien se tuvo por poeta y, lo quiera o no, lo seguirá siendo siempre. La muerte es mi hermana y mi madre, mi novia, mi amante, mi amiga, mi delatora y mi asesina.

Es carne de mi carne esta maestra de la espera. Quién dijo miedo.

II

El problema filosófico primero es el del suicidio.

Lo escribe Albert Camus. Se trata del problema filosófico y vital por excelencia, esto es, saber el valor de la Vida y por qué vivirla. Amar la Vida incluso en su derrota última.

En ello nos va no tanto la felicidad cuanto la alegría. Y la propia vida.

Vivir es un hecho, un descuido del azar y no una conjura de fuerzas numinosas. Una vez volcados a la Vida, vivir es una obligación y un juego en el que es mejor no ir de farol. Pero y si sí qué.

Te obliga su singularidad y cuanto te conceden sus días.

Ninguna vida está determinada, ninguna, y aunque la cosa del deber me camela poco, siento que debo la mía a quienes me la dieron, a mí y a quienes la perdieron. Esto creo.

Siempre me ha sobrecogido la trágica fragilidad de la condición humana, insoportablemente y casi desde niño, y quizás por ello creo que no insistir en la Vida es la única debilidad que podría llamarse pecado.

Insistiré en mi vida por quienes “temprano levantó la muerte el vuelo”.

III

Citaré una vez más al gran solitario de Turín.

En Del amigo, capítulo de la primera parte de Así habló Zaratustra, Nietzsche escribe que cada cual es un vehemente diálogo consigo mismo…, ¿cómo soportarlo si no hubiese un amigo?

Y que este amigo impide que ese diálogo nos abisme en la profundidad. Ya somos demasiadas profundidades -continúa- y por eso anhelamos un amigo y su altura. Y yo añado que su inteligencia, su lealtad y su tiempo.

Mi vida es mía, de la Vida y de quienes me quieren. Hola, CrisCris.

La vida llegó arrasando e impredecible. Coeliquore.
© CrisC

VERANO DEL 17

29:::junio:::2017

Soy aquel mágico deslumbramiento, siempre lo seré. Feliz Verano, Amigos :::

Verano del 42 (1971), Robert Mulligan. BSO by Michel Legrand.
© CrisC