… “soy tu criatura (…) a quien robaste la dicha sin haber cometido delito alguno”
Mary Shelley. Frankenstein o el moderno Prometeo (1818).

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Y palpé de mi cuerpo las innumerables heridas una sobre otra.

Y vi en el tiempo mi alma acuchillada una y otra vez. Y padecí el asalto a su descuido, la depredación de su inocencia.

Y advertí, horrorizado, que hacer sufrir devino en mí un lenitivo consuelo.

Y que en el trance de un insoportable sufrimiento, opté por mi supervivencia frente a la suya.

Y me convertí en un monstruo porque el sufrimiento hizo de mí un monstruo.

Supe de mí. Y entonces bebí muerte.

… “hay casos en los que a nadie le es lícito mirarnos a los ojos”
Friedrich Nietzsche. Más allá del Bien y del Mal. § 284.

Criscractal. El monstruo de Frankenstein.

© CrisC

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