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Aún es invierno y me parece primavera.

He trabajado todo el día como un animal y debería sentirme algo cansado, pero por alguna razón estoy fresco y me apetece salir a dar un paseo.

Quizás me fume unos cigarrillos, no suelo, quizás haya un aire de alegre ligereza en los rostros de la gente, quizás me salude algún vecino o quizás alguna churri cruce por un instante sus ojos con los míos.

Atardeció hace rato pero salgo con hambre de jardín y abrazos.

Enciendo un cigarrillo y después otro pero me saben a cartón húmedo y espanto, un tipo me mira hosco por encima de las solapas de su abrigo, hace viento y frío, nadie me saluda y una mujer deslunada se cambia de acera antes de cruzar conmigo su recelo.

Vuelvo a casa y tres gatos me miran desdeñosamente sin recato.

Cabronazos, les digo, vosotros ya sabíais todo esto desde siempre y estáis ahí callados, altivos en vuestra felonía. Os vais a cagar como os haga el lobo.

Ni mu dicen, ni miau… Y eso que somos del mismo pueblo.

Hijos de perra, les diría, pero no me parece apropiado.

http://youtu.be/cqZc7ZQURMs

y dice sal al jardín y contempla cómo caen las estrellas
Leopoldo María Panero. Poemas del manicomio de Mondragón.

© Six Roy