“Si vas a desnudarte para mí has de saber que puedes morir”.

HombreLobo

Al fin dormida.

Ha derramado el pelo sobre las sábanas, y desuncido sus pechos en el enamorado olvido de toda herida. Obscura, bruja casi, se ha rendido al sueño. Su boca ya desocupada todavía gime y los muslos se abren desatentos.

Su lánguido descuido brinda el asedado sexo.

Sin la fijeza de los ojos de ella los míos aún se recrean desvergonzados.

Siento el pavor de que despierte y descubra en ellos al hombre que no soy…, al trágico lobo que devorará su último aliento.

De nadie habrá de ser mi alma, esta obscura luz, de nadie. Cuanto es destino no se arredra.

Ahora ya es eterna, y eternamente mis ojos la consuman.

Licantropía II.
Desarmado, inmóvil bajo la lluvia.

© Six Roy