ÁRBOL PENDE SOBRE EL MAR

“… si es en la cocina, entre los pucheros anda el Señor”.

Es una deliciosa sentencia de Teresa de Ávila. Se halla en el capítulo 5, apartado 8, de su obra intitulada Fundaciones. Hubo un tiempo en que leí (sobre) mística, y escribí. Alguno de mis posts guarda la huella.

No pensé nunca de ese modo en tal señor pero comprendo a Teresa.

Cuanto yo he buscado es algo claro a estas alturas de mi vida. Sé lo que es, cómo despliega el nocivo cauterio de sus bebedizas formas y el modo en que enardece y aplaca mi espíritu.

Sé lo que me quita y da porque soy su criatura.

Roza lo inefable, eso ya lo sé, pero si alguien lo conjeturase me llenaría de alegría, porque entonces sabría de mí y de las hechuras de mi alma. Y de una piel insuficientemente armada. La mía.

Siempre intuí lo que buscaba en ello. Lo que no. Lo que aún ansío.

Me hiere, me colma de luz.

https://youtu.be/S-Xm7s9eGxU

© CrisC