Maldito sea el gurú que levantó entre tú y yo un silencio obscuro.
Joaquín Sabina

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I

Una de mis películas más queridas.

Es la historia de dos soledades y de su amor imposible. Sofía Coppola consiguió hacer de la contradictoria ciudad de Tokio un tercer protagonista. Y una banda sonora que es su cuarto poder.

Es una delicada historia de amor y un gran film.

La línea roja que finalmente impide este amor será la diferencia de edad, no sus vidas divergentes. Ellos no lo verbalizan en ningún momento, el film no lo necesita.

Se enamoran sin darse cuenta, como suele ser cuando es de verdad.

Esta película no es en modo alguno una fantasía otoñal masculina, ni la de una veinteañera, y lo que me conmueve de ella es ese abismo insalvable que descarna a un hombre y una mujer. Es un arquetipo.

Otra imposibilidad, otro acto de la tragedia griega que es la Vida.

Y, sin embargo, esta obra tan llena de melancolía lo está también de deliciosas locuras, humor, alegría, divertimentos y de una sutilísima belleza. Y de canciones.

II

Los primeros 40’ trazan sin piedad sus soledades.

Luego llega el bar del hotel, las miradas, el asfalto, las canciones, los disparatados karaokes, las fiestas, las persecuciones de mentira, las luces, la divertida secuencia de la sala del hospital, el telefilm que ven juntos y el sueño que se allega y los ablanda.

Perdidos en la traducción, en la ciudad, en el mundo, extrañados de su pasado y de su incierto futuro, extraños de sus parejas y de todo menos de lo que sin esperanza sienten.

Al final un único, primero y último beso. Y un adiós absoluto.

III

No sé por qué no he escrito antes sobre Lost In Translation.

http://youtu.be/WgJ3WqCRuKg

© Six Roy