http://youtu.be/JSUIQgEVDM4

painting-of-a-dog-francis-bacon-1952
Francis Bacon. “Pintura de un perro” (1952).

Quienes osan hablar…, ¿quiénes son?

¿Ésos qué pretenden? ¿Qué anhelan parasitar en el sagrado nombre de ella? ¿A quién se la están mamando?

Anota Bukowski que “es un asunto jodido”.

Lo es, y casi siempre huele a cirio, pero el viejo Hank no roza el núcleo deletéreo de la cuestión…, a saber, ¿quién humanamente está autorizado a decir algo inteligente acerca de ella? ¿Quién algo inteligible?

¿Quién la lucidez y el coraje? ¿La elegancia quién?

Callen absolutamente quienes no se han eviscerado a sí mismos sobre una mesa para alimento de los perros. Que se callen.

Qué sabrán ellos de esa golosina infantil. De esa fruslería.

Para quien se juega la vida (¿se sabe lo que esto significa?) y los perros de la Muerte le devoran las entrañas, ¿quién es esa zorra?

Cuando uno revienta de dolor ella es un lujo prescindible.

Para quien sufre…, todo se halla siempre más acá del Bien y del Mal.

Y en esa voluptuosa pasión desnuda que uno no sospechaba de sí mismo, siente cómo anida el monstruo. Y lo acuna, lo ceba, lo sabe lenitivo y advierte que, por fin, puede respirar. Y bien sabe que habrá de pagar por ello.

Entre morir o matar su alma fracturada ya ha dictado laudo.

© CrisC