APOLOGÍA DEL CULTURETA

19:::mayo:::2017

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I

De un tiempo a esta parte están de moda algunos neologismos.

II

“Cultureta”, por ejemplo.

El DRAE recoge dos acepciones, ambas con significados peyorativos. De un lado, “actividad cultural que no alcanza un nivel aceptable”; del otro, “persona pretendidamente culta”.

No hacía falta el palabro y además es vulgar (la RAE siempre claudicante).

A la primera acepción la hemos llamado siempre “bazofia”, “bodrio” o “cagada”…, algo de calidad ínfima. Sin más. A la segunda la hemos llamado “pedante”, “petulante” o mascachapas.

No hacía falta pero confieso que los neologismos me ponen.

III

Y lo que a mí me parece es que hay mucho rocín espetándola sin mesura.

Cada vez que la oigo el tono es despectivo, mordaz, y está en boca de todo dios: en la calle, en los lugares de trabajo y, sobre todo, en boca de los media. De los media, digo, a ver si me va a dar la risa flux y me descincho.

Esos mismos gacetilleros que cocean al diccionario que ni Pepe.

IV

El caso es que me recuerda a la secular burla sobre el empollón.

Es un universal. En toda institución educativa la recua de pitecantropus siempre la ha tomado con los que sabían más que ellos, estudiaban más o eran, sencillamente, mejores personas. Ahora los llaman culturetas.

Es ya demasiado vieja la cosa como para sorprender. Y bajuna.

V

Puede que algún pedante merezca el apelativo y una toba. Seguro.

Y habrá mucho pintamonas, con apenas un toque de cultura liofilizada, cuya única intención sea la de presumir ante un público de féminas o varones a los efectos de siempre (no me tiréis de la lengua). Oh, sí.

Y que muchas actividades presuntamente culturales no son otra cosa que subcultura y cutrefolklore es obvio, pero a mí me la pelan estos inquisidores que llaman culturetas a quienes siempre llamaron empollones.

Y es que tienen menos luces que un supositorio en el buyate de un tröll.

Tribute (Right on). The Pasadenas.

© Vil Korea patan