AL LLEGAR A CASA

23:::febrero:::2018

Sigo algunos protocolos nada más entrar.

Empiezo colgando las llaves en el pestillo de la puerta. Me quito luego los zapatos y me pongo las zapatillas, me incomoda andar en casa con el calzado de calle.

Cuelgo en el perchero el foulard y saludo a los bichos del lugar.

Dejo los anillos y uno de los relojes en la mesa del comedor. Y también la mochila, si vengo con ella. Dejo la prenda de abrigo y me voy al baño, pongo la radio, hago pis, me lavo las manos y me quito las lentillas si las llevo.

Luego la ropa de calle. Y me pongo la de mendigo para estar por casa.

Si son horas, voy a la cocina y preparo la comida o la cena. O le meto tremendo atraco a algún tupper de mi augusta madre. Pongo la tele. Papeo… Y café, o té si es de noche. O nada.

Me voy al comedor: tele, redes, lectura y blog o… eso es cosa mía.

¿Que por qué os cuento todo esto? Porque sé que os gusta el hard porn, crisporretas, y yo no sé negaros nada. Y sin mí vuestra vida sería una rutina de lecturas in lingua franca, pelis iranias, laSexta o un tedioso bdsm.

Animalitos. Que sois unos animalitos.

Home. Dan Croll.

© Vill Bill

PARA TI

16:::febrero:::2018

Entre mi hombro,
mi clavícula y mi pecho hay un sitio
para ti.

Someone Like You. Van Morrison.
© Six Roy

EL SÍNDROME DE PROCUSTO

9:::febrero:::2018

Las personas te quieren ver bien, pero nunca mejor que ellas.
Dr. Gregory House

I

Lo leí en un artículo de María Hidalgo.

Es la envidia que se rumia contra quienes son excelentes en algo y en la insoportabilidad de ser menos que ellos. Una primerísima expresión de esto es la inquina escolar contra el estudiante exitoso.

El procustiano no reconoce los logros de otros. Le da pavor.

El tal Procusto fue en la mitología griega un posadero que cortaba los pies, manos, cabeza y todo cuanto sobresaliera del lecho al viajero que albergaba y mientras éste dormía.

Si era más pequeño que la cama, lo ensanchaba a martillazos. Criatura.

Procusto -dice María- es un icono de la uniformidad y de la intolerancia a la diferencia. El procustiano no sólo no reconoce las virtudes o triunfos ajenos, malmeterá para desacreditarlos.

Su psicopatía lo hace inconsciente de su autodesprecio.

II

Algo escribí sobre esto antes de saber del tal Procusto.

Fue en Meditación de la mezquindad . Decía yo en aquel post que hay mezquinos que lo son porque sí, por inercia, fatalidad o por genética. Y que necesitan de su monstruosidad como el tullido a su muleta.

Y que encarnaban la banalidad del Mal.

Supongo que nadie reconocerá estar entre ellos. Ni yo. Conozco mis debilidades, y el procustianismo no está entre ellas. Y cuidado con esos bichos, su alma es su demonio.

Y los atormenta.

… te castigan por todas tus virtudes
En De las moscas del mercado, de Así habló Zaratustra. Friedrich Nietzsche.

© Vil Korea

LO QUE IMPORTA Y QUIENES NO

2:::febrero:::2018

A hora temprana conduzco de camino al trabajo.

Varias filas de coches revientan las costuras de la autovía. Hoy me levanté sombrío, con razón. Voy sin música ni radio, necesito silencio para coserme alguna que otra herida. Cosas mías.

Oigo la sirena de una ambulancia y le abro paso.

Y al contrastarla con mi hastío siento que no importa, más aún, que no importa nada, que lo que más importa ahora, que lo único que ahora importa es la vida de quien va en ella. Y que tú no importas (te digo a ti).

Y no importa la estupidez que invariablemente triunfa.

Y no importa la cobardía de tantos silencios. Y no importan la vulgaridad reinante, la indiferencia, las putas mentiras, el miedo, las lacras de la envidia, la bajeza de los modos, la ingénita ruindad de una Especie ovejuna.

Nada importa. Sólo una vida a bordo de una ambulancia.

Romanza (Andante), Salvador Bacarisse.

© CrisC


I

Me conozco bien. Y conozco muy bien mis resfriados.

Cuando tengo uno sé exactamente cuáles son las fases por las que pasaré. Igualmente sé que al final necesitaré tomar antibióticos. Es la única manera de acabar con una mucosidad espesa, purulenta y verde caracol.

Ahora ve y pídele al galeno antibióticos para sólo un resfriado.

Te mira como si le hubieses pedido un bidón de metadona, un pico para inyectarte jaco en los ojos o una raya de farla para jincartela en las encías con el machete de sajarle los callos a un tröll.

O ve a un boticario. Te escanea como si fueses un narco del cártel de Sinaloa.

II

Durante décadas la han cagado con avaricia.

Los galenos, las autoridades sanitarias, las farmacéuticas. Y el pueblo unido jamás será vencido dispuesto a ponerse hasta las cejas de cualquier cosa que prescriba alguien con estetoscopio.

Y por culpa de todos yo a mendigar penicilinas, qué manopla les metía.

III

No me dejan demasiadas opciones.

O pego dos o tres palos en algunas farmacias, o le copio firma y sellos a algunos galenos o le birlo a alguna anciana sus recetas. Y me pongo hasta el culo de azitromicina, amoxicilina y chinos de jalea y clavulánico.

¡No son mis antibióticos!

Neil Diamond. Girl You’ll Be A Woman Soon.

© Vil Bill

MEDITACIÓN DE LAS ATENCIONES

19:::enero:::2018

“En el corazón guarda el tarro con miel perfumada”.
Coeliquore

I

Recuerdo el uso que mi padre hacía de la locución.

Decía de una u otra persona que era persona atenta, esto es, pródiga en amabilidad con los demás. Alguien así tiene el don natural de advertir… no sé cómo decirlo, la humanidad del otro.

O sin más atiende al bienestar de otros porque sí.

II

La persona atenta no se disfraza con palabras huecas. No se disfraza.

Vinieron un día a casa unos desconocidos que pronto dejaron de serlo y a los que con el tiempo no traté con las debidas atenciones. No me lo he perdonado y espero de la Vida la ocasión de disculparme.

Vi cientos de veces estas impremeditadas gentilezas de mis padres.

Con un pintor que venía a casa, con un taxista, con la vecina, con el pasajero que compartía departamento, charla y comida, con la vendedora de fruta, con los amigos, con los amigos de los amigos.

No acudieron a clase alguna pero tenían clase para regalar.

III

El alma grande de la que hablo es una singularidad.

El porqué alguien tiene naturales atenciones con otros será cosa de una desacostumbrada bonhomía que se acrece desde la raíz, y que tiene anclajes en la hospitalidad que parece natural en muchos pueblos.

Lo que suelo ver en mis congéneres son más bien desatenciones y rudeza.

No sé cuán atento soy o si lo soy, pero lo procuro. Por eso aún me duele aquello y las veces, que acaso son demasiadas, en que no lo soy. Me sé lleno de contradicciones, por ejemplo, hoy mismo he reventado de ira. Ya pasó.

No son los ojos sino el corazón quien arma una mirada atenta.

“… que ni siquiera tu mano izquierda sepa lo que hace tu derecha”. Mateo 6, 3.

Mad World. Rem.

© Six Roy

JULIETTE MIRANDO A CUENCA

12:::enero:::2018

“… se deduce (…) un enlace natural y necesario entre la (…) moralidad y la esperanza de una felicidad que le sea proporcionada como consecuencia de aquélla”

Inmanuel Kant. Crítica de la Razón Práctica.

I

Hace mucho que no leo a Kant. Mucho es mucho.

Es un gigante de la Filosofía pero no voy a ponerme ahora a ello, no me apetece; así que voy a hablar de memoria. Sostiene que cada cual debe actuar considerando el deber y sin aguardar por ello recompensa alguna.

Aun así dirá por lo bajini que el comportamiento virtuoso (bueno) debería obtener algún premio en el más acá y más allá de la muerte. Y postula algunas cositas que no vienen al caso.

Basta de Kant. Vamos con el marqués de Sade.

II

Sade se reiría de Kant.

Considera que el comportamiento moral (bueno) es una soplapollez en un mundo que es substantivamente amoral cuando no inmoral. Ir de buenas es ir contranatura y hacer el panoli.

En su novela Justine o los infortunios de la virtud, que leí hace lustros, Justine es una cándida, virtuosa y confiada joven; su hermana Juliette es todo lo contrario, un bicho cínico y malvado.

Todo lo malo le pasa a Justine, Juliette triunfa.

III

Yo soy contradictoriamente sadiano.

Y no porque su demolición del buenismo me guste o deje de gustarme, qué más da, sino porque lo he vivido día a día. Y lo vivo… He sido Justine y nunca Juliette. Y ahora que la Juli me tira la caña, algo va a pasar…

Mi Especie no premia la virtud sino la maldad. Ser bueno es tontuna.

IV

Este aciago 2017 bien me lo ha recordado. A 2018 me lo como (y a Julita).

Náufrago (USA, 2000), Robert Zemeckis. BSO de Alan Silvestri .

© CrisC